Lectura 1 de 4 · En familia
Números 2
1Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: 2Los hijos de Israel acamparán cada uno junto a su bandera, según las enseñas de las casas de sus padres; alrededor del tabernáculo del testimonio acamparán. 3Estos acamparán al levante, al oriente: la bandera del ejército de Judá, por sus escuadrones; y el jefe de los hijos de Judá, Naasón hijo de Aminadab: 4Su hueste, con los contados de ellos, setenta y cuatro mil y seiscientos. 5Junto a él acamparán los de la tribu de Issachâr: y el jefe de los hijos de Issachâr, Nathanael hijo de Suar; 6Y su hueste, con sus contados, cincuenta y cuatro mil y cuatrocientos: 7Y la tribu de Zabulón: y el jefe de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón; 8Y su hueste, con sus contados, cincuenta y siete mil y cuatrocientos. 9Todos los contados en el ejército de Judá, ciento ochenta y seis mil y cuatrocientos, por sus escuadrones, irán delante. 10La bandera del ejército de Rubén al mediodía, por sus escuadrones: y el jefe de los hijos de Rubén, Elisur hijo de Sedeur; 11Y su hueste, sus contados, cuarenta y seis mil y quinientos. 12Y acamparán junto a él los de la tribu de Simeón: y el jefe de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisaddai; 13Y su hueste, con los contados de ellos, cincuenta y nueve mil y trescientos: 14Y la tribu de Gad: y el jefe de los hijos de Gad, Eliasaph hijo de Rehuel; 15Y su hueste, con los contados de ellos, cuarenta y cinco mil seiscientos y cincuenta. 16Todos los contados en el ejército de Rubén, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos y cincuenta, por sus escuadrones, irán los segundos. 17Luego irá el tabernáculo del testimonio, el campo de los Levitas en medio de los ejércitos: de la manera que asientan el campo, así caminarán, cada uno en su lugar, junto a sus banderas. 18La bandera del ejército de Ephraim por sus escuadrones, al occidente: y el jefe de los hijos de Ephraim, Elisama hijo de Ammiud; 19Y su hueste, con los contados de ellos, cuarenta mil y quinientos. 20Junto a él estará la tribu de Manasés; y el jefe de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur; 21Y su hueste, con los contados de ellos, treinta y dos mil y doscientos: 22Y la tribu de Benjamín: y el jefe de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeón; 23Y su hueste, con los contados de ellos, treinta y cinco mil y cuatrocientos. 24Todos los contados en el ejército de Ephraim, ciento ocho mil y ciento, por sus escuadrones, irán los terceros. 25La bandera del ejército de Dan estará al aquilón, por sus escuadrones: y el jefe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisaddai; 26Y su hueste, con los contados de ellos, sesenta y dos mil y setecientos. 27Junto a él acamparán los de la tribu de Aser: y el jefe de los hijos de Aser, Phegiel hijo de Ocrán; 28Y su hueste, con los contados de ellos, cuarenta y un mil y quinientos: 29Y la tribu de Nephtalí: y el jefe de los hijos de Nephtalí, Ahira hijo de Enán; 30Y su hueste, con los contados de ellos, cincuenta y tres mil y cuatrocientos. 31Todos los contados en el ejército de Dan, ciento cincuenta y siete mil y seiscientos: irán los postreros tras sus banderas. 32Estos son los contados de los hijos de Israel, por las casas de sus padres: todos los contados por ejércitos, por sus escuadrones, seiscientos tres mil quinientos y cincuenta. 33Mas los Levitas no fueron contados entre los hijos de Israel; como Jehová lo mandó a Moisés. 34E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová mandó a Moisés; así asentaron el campo por sus banderas, y así marcharon cada uno por sus familias, según las casas de sus padres.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmo 35
1Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten. 2Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. 3Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salud. 4Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan. 5Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová los acose. 6Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel de Jehová los persiga. 7Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron hoyo para mi alma. 8Véngale el quebrantamiento que no sepa, y su red que escondió lo prenda: con quebrantamiento en ella caiga. 9Y gócese mi alma en Jehová; y alégrese en su salud. 10Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja? 11Levantáronse testigos falsos; demandáronme lo que no sabía; 12Volviéronme mal por bien, para abatir a mi alma. 13Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno. 14Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba. 15Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: despedazábanme, y no cesaban; 16Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes. 17Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones. 18Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo. 19No se alegren de mí mis enemigos injustos: ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo. 20Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. 21Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto! 22Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes. 23Muévete y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío. 24Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí. 25No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado! 26Avergüéncense, y sean confundidos a una los que de mi mal se alegran: vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí. 27Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, que ama la paz de su siervo. 28Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.
Lectura 3 de 4 · Personal
Eclesiastés 12
1Y acuérdate de tu Criador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, No tengo en ellos contentamiento; 2Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y las nubes se tornen tras la lluvia: 3Cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas, porque han disminuído, y se oscurecerán los que miran por las ventanas; 4Y las puertas de afuera se cerrarán, por la bajeza de la voz de la muela; y levantaráse a la voz del ave, y todas las hijas de canción serán humilladas; 5Cuando también temerán de lo alto, y los tropezones en el camino; y florecerá el almendro, y se agravará la langosta, y perderáse el apetito: porque el hombre va a la casa de su siglo, y los endechadores andarán en derredor por la plaza: 6Antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo; 7Y el polvo se torne a la tierra, como era, y el espíritu se vuelva a Dios que lo dio. 8Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo vanidad. 9Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. 10Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escritura recta, palabras de verdad. 11Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados, las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor. 12Ahora, hijo mío, a más de esto, sé avisado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio aflicción es de la carne. 13El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 14Porque Dios traerá toda obra a juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena o mala.
Lectura 4 de 4 · Personal
Filemón
1Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, a Filemón amado, y coadjutor nuestro; 2Y a la amada Apphia, y a Archîpo, compañero de nuestra milicia, y a la iglesia que está en tu casa: 3Gracia a vosotros y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. 4Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones. 5Oyendo tu caridad, y la fe que tienes en el Señor Jesús, y para con todos los santos; 6Para que la comunicación de tu fe sea eficaz, en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros, por Cristo Jesús. 7Porque tenemos gran gozo y consolación de tu caridad, de que por ti, oh hermano, han sido recreadas las entrañas de los santos. 8Por lo cual, aunque tengo mucha resolución en Cristo para mandarte lo que conviene, 9Ruégo te más bien por amor, siendo tal cual soy, Pablo viejo, y aun ahora prisionero de Jesucristo: 10Ruégote por mi hijo Onésimo, que he engendrado en mis prisiones, 11El cual en otro tiempo te fue inútil, mas ahora a ti y a mí es útil; 12El cual te vuelvo a enviar; tú pues, recíbele como a mis entrañas. 13Yo quisiera detenerle conmigo, para que en lugar de ti me sirviese en las prisiones del evangelio; 14Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, sino voluntario. 15Porque acaso por esto se ha apartado de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; 16No ya como siervo, antes más que siervo, como hermano amado, mayormente de mí, pero cuánto más de ti, en la carne y en el Señor. 17Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí. 18Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. 19Yo Pablo lo escribí de mi mano, yo lo pagaré: por no decirte que aun a ti mismo te me debes demás. 20Sí, hermano, góceme yo de ti en el Señor; recrea mis entrañas en el Señor. 21Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun harás más de lo que digo. 22Y asimismo prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os tengo de ser concedido. 23Te saludan Epafras, mi compañero en la prisión por Cristo Jesús, 24Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis cooperadores. 25La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Números 2 · Salmo 35
Personales
Eclesiastés 12 · Filemón