Lectura 1 de 4 · En familia
1 Reyes 6
1Y fue en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, en el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Ziph, que es el mes segundo, que él comenzó a edificar la casa de Jehová. 2La casa que el rey Salomón edificó a Jehová, tuvo sesenta codos de largo y veinte de ancho, y treinta codos de alto. 3Y el pórtico delante del templo de la casa, de veinte codos de largo, según la anchura de la casa, y su ancho era de diez codos delante de la casa. 4E hizo a la casa ventanas anchas por de dentro, y estrechas por de fuera. 5Edificó también junto al muro de la casa aposentos alrededor, contra las paredes de la casa en derredor del templo y del oráculo: e hizo cámaras alrededor. 6El aposento de abajo era de cinco codos de ancho, y el de en medio de seis codos de ancho, y el tercero de siete codos de ancho: porque por de fuera había hecho disminuciones a la casa en derredor, para no trabar las vigas de las paredes de la casa. 7Y la casa cuando se edificó, fabricáronla de piedras que traían ya acabadas; de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro. 8La puerta del aposento de en medio estaba al lado derecho de la casa: y subíase por un caracol al de en medio, y del aposento de en medio al tercero. 9Labró pues la casa, y acabóla; y cubrió la casa con artesonados de cedro. 10Y edificó asimismo el aposento en derredor de toda la casa, de altura de cinco codos, el cual se apoyaba en la casa con maderas de cedro. 11Y fue palabra de Jehová a Salomón, diciendo: 12Esta casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos, e hicieres mis derechos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo tendré firme contigo mi palabra que hablé a David tu padre; 13Y habitaré en medio de los hijos de Israel, y no dejaré a mi pueblo Israel. 14Así que, Salomón labró la casa, y acabóla. 15Y aparejó las paredes de la casa por de dentro con tablas de cedro, vistiéndola de madera por dentro, desde el solado de la casa hasta las paredes de la techumbre: cubrió también el pavimento con madera de haya. 16Asimismo hizo al cabo de la casa un edificio de veinte codos de tablas de cedro, desde el solado hasta lo más alto; y fabricóse en la casa un oráculo, que es el lugar santísimo. 17Y la casa, a saber, el templo de dentro, tenía cuarenta codos. 18Y la casa estaba cubierta de cedro por de dentro, y tenía entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo era cedro; ninguna piedra se veía. 19Y adornó el oráculo por de dentro en medio de la casa, para poner allí el arca del pacto de Jehová. 20Y el oráculo estaba en la parte de adentro, el cual tenía veinte codos de largo, y otros veinte de ancho, y otros veinte de altura; y vistiólo de oro purísimo: asimismo cubrió el altar de cedro. 21De suerte que vistió Salomón de oro puro la casa por de dentro, y cerró la entrada del oráculo con cadenas de oro, y vistiólo de oro. 22Cubrió pues de oro toda la casa hasta el cabo; y asimismo vistió de oro todo el altar que estaba delante del oráculo. 23Hizo también en el oráculo dos querubines de madera de oliva, cada uno de altura de diez codos. 24La una ala del querubín tenía cinco codos, y la otra ala del querubín otros cinco codos: así que había diez codos desde la punta de la una ala hasta la punta de la otra. 25Asimismo el otro querubín tenía diez codos; porque ambos querubines eran de un tamaño y de una hechura. 26La altura del uno era de diez codos, y asimismo el otro. 27Y puso estos querubines dentro de la casa de adentro: los cuales querubines extendían sus alas, de modo que el ala del uno tocaba a la pared, y el ala del otro querubín tocaba a la otra pared, y las otras dos alas se tocaban la una a la otra en la mitad de la casa. 28Y vistió de oro los querubines. 29Y esculpió todas las paredes de la casa alrededor de diversas figuras, de querubines, de palmas, y de botones de flores, por de dentro y por de fuera. 30Y cubrió de oro el piso de la casa, de dentro y de fuera. 31Y a la entrada del oráculo hizo puertas de madera de oliva; y el umbral y los postes eran de cinco esquinas. 32Las dos puertas eran de madera de oliva; y entalló en ellas figuras de querubines y de palmas y de botones de flores, y cubriólas de oro: cubrió también de oro los querubines y las palmas. 33Igualmente hizo a la puerta del templo postes de madera de oliva cuadrados. 34Pero las dos puertas eran de madera de haya; y los dos lados de la una puerta eran redondos, y los otros dos lados de la otra puerta también redondos. 35Y entalló en ellas querubines y palmas y botones de flores, y cubriólas de oro ajustado a las entalladuras. 36Y edificó el atrio interior de tres órdenes de piedras labradas, y de un orden de vigas de cedro. 37En el cuarto año, en el mes de Ziph, se echaron los cimientos de la casa de Jehová: 38Y en el undécimo año, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fue acabada la casa con todas sus pertenencias, y con todo lo necesario. Edificóla pues, en siete años.
Lectura 2 de 4 · En familia
Efesios 3
1Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los Gentiles, 2Si es que habéis oído la dispensación de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros, 3A saber, que por revelación me fue declarado el misterio, como antes he escrito en breve; 4Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo: 5El cual misterio en los otros siglos no se dio a conocer a los hijos de los hombres como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu: 6Que los Gentiles sean juntamente herederos, e incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el evangelio: 7Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su potencia. 8A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 9Y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crio todas las cosas. 10Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la iglesia a los principados y potestades en los cielos, 11Conforme a la determinación eterna, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor: 12En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fe de él. 13Por tanto, pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. 14Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15Del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra, 16Que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu. 17Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor, 18Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, 19Y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 20Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, por la potencia que obra en nosotros, 21A él sea gloria en la iglesia por Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén.
Lectura 3 de 4 · Personal
Ezequiel 36
1Y tú, hijo del hombre, profetiza sobre los montes de Israel, y di: Montes de Israel, oid palabra de Jehová: 2Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto el enemigo dijo sobre vosotros: ¡Ea! también las alturas perpetuas nos han sido por heredad; 3Profetiza por tanto, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: Pues por cuanto asolándoos y tragándoos de todas partes, para que fueseis heredad a las otras gentes, se os ha hecho andar en boca de lenguas, y ser el oprobio de los pueblos, 4Por tanto, montes de Israel, oid palabra del Señor Jehová: Así ha dicho el Señor Jehová a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles, a las ruinas y asolamientos, y a las ciudades desamparadas, que fueron puestas a saco y en escarnio a las otras gentes alrededor; 5Por eso, así ha dicho el Señor Jehová: He hablado por cierto en el fuego de mi celo contra las demás gentes, y contra toda Idumea, que se disputaron mi tierra por heredad con alegría de todo corazón, con enconamiento de ánimo, para que sus expelidos fuesen presa. 6Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, y a los arroyos y a los valles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto habéis llevado el oprobio de las gentes. 7Por lo cual así ha dicho el Señor Jehová: Yo he alzado mi mano, que las gentes que os están alrededor han de llevar su afrenta. 8Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestros ramos, y llevaréis vuestro fruto a mi pueblo Israel; porque cerca están para venir. 9Porque heme aquí a vosotros, y a vosotros me volveré, y seréis labrados y sembrados. 10Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades han de ser habitadas, y serán edificadas las ruinas. 11Y multiplicaré sobre vosotros hombres y bestias, y serán multiplicados y crecerán: y os haré morar como solíais antiguamente, y os haré más bien que en vuestros principios; y sabréis que yo soy Jehová. 12Y haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel; y te poseerán, y les serás por heredad, y nunca más les matarás los hijos. 13Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto dicen de vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tus gentes has sido: 14Por tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás los hijos a tus gentes, dice el Señor Jehová. 15Y nunca más te haré oir injuria de gentes, ni más llevarás denuestos de pueblos, ni harás más morir los hijos a tus gentes, dice el Señor Jehová. 16Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo: 17Hijo del hombre, morando en su tierra la casa de Israel, la contaminaron con sus caminos y con sus obras: como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí. 18Y derramé mi ira sobre ellos por las sangres que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron. 19Y esparcílos por las gentes, y fueron aventados por las tierras: conforme a sus caminos y conforme a sus obras los juzgué. 20Y entrados a las gentes a donde fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de su tierra de él han salido. 21Y he tenido lástima en atención a mi santo nombre, el cual profanó la casa de Israel entre las gentes a donde fueron. 22Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Jehová: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las gentes a donde habéis llegado. 23Y santificaré mi grande nombre profanado entre las gentes, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las gentes que yo soy Jehová, dice el Señor Jehová, cuando fuere santificado en vosotros delante de sus ojos. 24Y yo os tomaré de las gentes, y os juntaré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. 25Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. 27Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra. 28Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 29Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. 30Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, porque nunca más recibáis oprobio de hambre entre las gentes. 31Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades, y por vuestras abominaciones. 32No lo hago por vosotros, dice el Señor Jehová, séaos notorio: avergonzaos y confundíos de vuestras iniquidades, casa de Israel. 33Así ha dicho el Señor Jehová: El día que os limpiaré de todas vuestras iniquidades, haré también habitar las ciudades, y las asoladas serán edificadas. 34Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber sido asolada en ojos de todos los que pasaron; 35Los cuales dijeron: Esta tierra asolada fue como huerto de Edén; y estas ciudades desiertas y asoladas y arruinadas, fortalecidas estuvieron. 36Y las gentes que fueron dejadas en vuestros alrededores, sabrán que yo edifiqué las derribadas, y planté las asoladas: yo Jehová he hablado, y harélo. 37Así ha dicho el Señor Jehová: Aun seré solicitado de la casa de Israel, para hacerles esto: multiplicarélos de hombres a modo de rebaños. 38Como las ovejas santas, como las ovejas de Jerusalem en sus solemnidades, así las ciudades desiertas serán llenas de rebaños de hombres; y sabrán que yo soy Jehová.
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Salmo 86
1Inclina, oh Jehová, tu oído, y óyeme; porque estoy afligido y menesteroso. 2Guarda mi alma, porque soy pío: salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti, confía. 3Ten misericordia de mí, oh Jehová: porque a ti clamo todo el día. 4Alegra el alma de tu siervo: porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. 5Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan. 6Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos. 7En el día de mi angustia te llamaré: porque tú me respondes. 8Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, ni obras que igualen tus obras. 9Todas las gentes que hiciste vendrán y se humillarán delante de ti, Señor; y glorificarán tu nombre. 10Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: tú solo eres Dios. 11Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad: consolida mi corazón para que tema tu nombre. 12Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre. 13Porque tu misericordia es grande para conmigo; y has librado mi alma del hoyo profundo. 14Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí. 15Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad; 16Mírame, y ten misericordia de mí: da tu fortaleza a tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva. 17Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste, y me consolaste.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
1 Reyes 6 · Efesios 3
Personales
Ezequiel 36 · Salmo 86