Lectura 1 de 4 · En familia
2 Reyes 14
1En el año segundo de Joas hijo de Joachâz rey de Israel, comenzó a reinar Amasías hijo de Joas rey de Judá. 2Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y veintinueve años reinó en Jerusalem: el nombre de su madre fue Joaddan, de Jerusalem. 3Y él hizo lo recto en ojos de Jehová, aunque no como David su padre: hizo conforme a todas las cosas que había hecho Joas su padre. 4Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo aun sacrificaba y quemaba perfumes en los altos. 5Y luego que el reino fue confirmado en su mano, hirió a sus siervos, los que habían muerto al rey su padre. 6Mas no mató a los hijos de los que le mataron, conforme a lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, donde Jehová mandó, diciendo: No matarán a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres: mas cada uno morirá por su pecado. 7Este hirió asimismo diez mil Idumeos en el valle de las Salinas, y tomó a Sela por guerra, y llamóla Jocteel, hasta hoy. 8Entonces Amasías envió embajadores a Joas, hijo de Joachâz hijo de Jehú, rey de Israel, diciendo: Ven, y veámonos de rostro. 9Y Joas rey de Israel envió a Amasías rey de Judá esta respuesta: El cardillo que está en el Líbano envió a decir al cedro que está en el Líbano: Da tu hija por mujer a mi hijo. Y pasaron las bestias fieras que están en el Líbano, y hollaron el cardillo. 10Ciertamente has herido a Edom, y tu corazón te ha envanecido: gloríate pues, mas estáte en tu casa. ¿Y por qué te entrometerás en un mal, para que caigas tú, y Judá contigo? 11Mas Amasías no dio oídos; por lo que subió Joas rey de Israel, y viéronse de rostro él y Amasías rey de Judá, en Beth-semes, que es de Judá. 12Y Judá cayó delante de Israel, y huyeron cada uno a sus estancias. 13Además Joas rey de Israel tomó a Amasías rey de Judá, hijo de Joas hijo de Ochôzías, en Beth-semes: y vino a Jerusalem, y rompió el muro de Jerusalem desde la puerta de Ephraim hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos. 14Y tomó todo el oro y la plata, y todos los vasos que fueron hallados en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa del rey, y los hijos en rehenes, y volvióse a Samaria. 15Lo demás de los hechos de Joas que ejecutó, y sus hazañas, y cómo peleó contra Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 16Y durmió Joas con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y reinó en su lugar Jeroboam su hijo. 17Y Amasías hijo de Joas rey de Judá, vivió después de la muerte de Joas hijo de Joachâz rey de Israel, quince años. 18Lo demás de los hechos de Amasías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 19E hicieron conspiración contra él en Jerusalem, y él huyó a Lachîs; mas enviaron tras él a Lachîs, y allá lo mataron. 20Trajéronlo luego sobre caballos, y sepultáronlo en Jerusalem con sus padres, en la ciudad de David. 21Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías, que era de diez y seis años, e hiciéronlo rey en lugar de Amasías su padre. 22Edificó él a Elath, y la restituyó a Judá, después que el rey durmió con sus padres. 23El año quince de Amasías hijo de Joas rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam hijo de Joas sobre Israel en Samaria; y reinó cuarenta y un años. 24E hizo lo malo en ojos de Jehová, y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 25El restituyó los términos de Israel desde la entrada de Amath hasta la mar de la llanura, conforme a la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual había él hablado por su siervo Jonás hijo de Amittai, profeta que fue de Gath-hepher. 26Por cuanto Jehová miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había guardado ni desamparado, ni quien diese ayuda a Israel; 27Y Jehová no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo: por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joas. 28Y lo demás de los hechos de Jeroboam, y todas las cosas que hizo, y su valentía, y todas las guerras que hizo, y cómo restituyó a Judá en Israel a Damasco y a Hamath, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 29Y durmió Jeroboam con sus padres, los reyes de Israel, y reinó en su lugar Zachârías su hijo.
Lectura 2 de 4 · En familia
2 Timoteo 4
1Requiero yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino, 2Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, 4Y apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas. 5Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio. 6Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano. 7He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 9Procura venir presto a mí: 10Porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido a Tesalónica; Crescente a Galacia, Tito a Dalmacia. 11Lucas solo está conmigo. Toma a Marcos, y tráele contigo; porque me es útil para el ministerio. 12A Tychîco envié a Efeso. 13Trae, cuando vinieres, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo: y los libros, mayormente los pergaminos. 14Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme a sus hechos. 15Guárdate tú también de él; que en grande manera ha resistido a nuestras palabras. 16En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado. 17Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fui librado de la boca del león. 18Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. 19Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo. 20Erasto se quedó en Corinto; y a Trófimo dejé en Mileto enfermo. 21Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los hermanos. 22El Señor Jesucristo sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén.
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Oseas 7
1Estando yo curando a Israel, descubrióse la iniquidad de Ephraim, y las maldades de Samaria; porque obraron engaño: y viene el ladrón, y el salteador despoja de fuera. 2Y no dicen en su corazón que tengo en la memoria toda su maldad: ahora los rodearán sus obras; delante de mí están. 3Con su maldad alegran al rey, y a los príncipes con sus mentiras. 4Todos ellos adúlteros; son como horno encendido por el hornero, el cual cesará de avivar después que esté hecha la masa, hasta que esté leuda. 5El día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con vasos de vino: extendió su mano con los escarnecedores. 6Porque aplicaron su corazón, semejante a un horno, a sus artificios: toda la noche duerme su hornero; a la mañana está encendido como llama de fuego. 7Todos ellos arden como un horno, y devoraron a sus jueces: cayeron todos sus reyes: no hay entre ellos quien a mí clame. 8Ephraim se envolvió con los pueblos; Ephraim fue torta no vuelta. 9Comieron extraños su sustancia, y él no lo supo; y aun vejez se ha esparcido por él, y él no lo entendió. 10Y la soberbia de Israel testificará contra él en su cara: y no se tornaron a Jehová su Dios, ni lo buscaron con todo esto. 11Y fue Ephraim como paloma incauta, sin entendimiento: llamarán a Egipto, acudirán al Asirio. 12Cuando fueren, extenderé sobre ellos mi red, hacerlos he caer como aves del cielo; castigarélos conforme a lo que se ha oído en sus congregaciones. 13¡Ay de ellos! porque se apartaron de mí: destrucción sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron contra mí mentiras. 14Y no clamaron a mí con su corazón cuando aullaron sobre sus camas, para el trigo y el mosto se congregaron, rebeláronse contra mí. 15Y yo los ceñí, esforcé sus brazos, y contra mí pensaron mal. 16Tornáronse, mas no al Altísimo: fueron como arco engañoso: cayeron sus príncipes a cuchillo por la soberbia de su lengua: este será su escarnio en la tierra de Egipto.
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Salmos 120-122 (cap. 120)
1Jehová llamé estando en angustia, y él me respondió. 2Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, de la lengua fraudulenta. 3¿Qué te dará, o qué te aprovechará, oh lengua engañosa? 4Agudas saetas de valiente, con brasas de enebro. 5¡Ay de mí, que peregrino en Mesech, y habito entre las tiendas de Kedar! 6Mucho se detiene mi alma con los que aborrecen la paz. 7Yo soy pacífico: mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
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Salmos 120-122 (cap. 121)
1Alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro. 2Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. 3No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda. 4He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. 5Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra a tu mano derecha. 6El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. 7Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma. 8Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
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Salmos 120-122 (cap. 122)
1Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. 2Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalem; 3Jerusalem, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. 4Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. 5Porque allá están las sillas del juicio, las sillas de la casa de David. 6Pedid la paz de Jerusalem: sean prosperados los que te aman. 7Haya paz en tu antemuro, y descanso en tus palacios. 8Por amor de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti. 9A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, buscaré bien para ti.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
2 Reyes 14 · 2 Timoteo 4
Personales
Oseas 7 · Salmos 120-122