Lectura 1 de 4 · En familia
2 Reyes 13
1En el año veintitrés de Joas hijo de Ochôzías, rey de Judá, comenzó a reinar Joachâz hijo de Jehú sobre Israel en Samaria; y reinó diecisiete años. 2E hizo lo malo en ojos de Jehová, y siguió los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; y no se apartó de ellos. 3Y encendióse el furor de Jehová contra Israel, y entrególos en mano de Hazael rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo. 4Mas Joachâz oró a la faz de Jehová, y Jehová lo oyó: porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía. 5(Y dio Jehová salvador a Israel, y salieron de bajo la mano de los Siros; y habitaron los hijos de Israel en sus estancias, como antes. 6Con todo eso no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel: en ellos anduvieron; y también el bosque permaneció en Samaria.) 7Porque no le había quedado gente a Joachâz, sino cincuenta hombres de a caballo, y diez carros, y diez mil hombres de a pie; pues el rey de Siria los había destruído, y los había puesto como polvo para hollar. 8Lo demás de los hechos de Joachâz, y todo lo que hizo, y sus valentías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 9Y durmió Joachâz con sus padres, y sepultáronlo en Samaria: y reinó en su lugar Joas su hijo. 10El año treinta y siete de Joas rey de Judá, comenzó a reinar Joas hijo de Joachâz sobre Israel en Samaria; y reinó dieciséis años. 11E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvo. 12Lo demás de los hechos de Joas, y todas las cosas que hizo, y su esfuerzo con que guerreó contra Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 13Y durmió Joas con sus padres, y sentóse Jeroboam sobre su trono: y Joas fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel. 14Estaba Eliseo enfermo de aquella su enfermedad de que murió. Y descendió a él Joas rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! 15Y díjole Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomóse él entonces un arco y unas saetas. 16Y dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey, 17Y dijo: Abre la ventana de hacia el oriente. Y como él la abrió dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salud de Jehová, y saeta de salud contra Siria: porque herirás a los Siros en Aphec, hasta consumirlos. 18Y tornóle a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, díjole: Hiere la tierra. Y él hirió tres veces, y cesó. 19Entonces el varón de Dios, enojado con él, le dijo: A herir cinco o seis veces, herirías a Siria, hasta no quedar ninguno: empero ahora tres veces herirás a Siria. 20Y murió Eliseo, y sepultáronlo. Entrado el año vinieron partidas de Moabitas a la tierra. 21Y aconteció que al sepultar unos un hombre, súbitamente vieron una partida, y arrojaron al hombre en el sepulcro de Eliseo: y cuando llegó a tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y levantóse sobre sus pies. 22Hazael pues, rey de Siria, afligió a Israel todo el tiempo de Joachâz. 23Mas Jehová tuvo misericordia de ellos, y compadecióse de ellos, y mirólos, por amor de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de sí hasta ahora. 24Y murió Hazael rey de Siria, y reinó en su lugar Ben-adad su hijo. 25Y volvió Joas hijo de Joachâz, y tomó de mano de Ben-adad hijo de Hazael, las ciudades que él había tomado de mano de Joachâz su padre en guerra. Tres veces lo batió Joas, y restituyó las ciudades a Israel.
Lectura 2 de 4 · En familia
2 Timoteo 3
1Esto también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos: 2Que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes a los padres, ingratos, sin santidad, 3Sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4Traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites más que de Dios; 5Teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella: y a estos evita. 6Porque de estos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las mujercillas cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias; 7Que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de la verdad. 8Y de la manera que Jannes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fe. 9Mas no prevalecerán; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos. 10Pero tú has comprendido mi doctrina, instrucción, intento, fe, largura de ánimo, caridad, paciencia, 11Persecuciones, aflicciones, cuales me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra, cuales persecuciones he sufrido; y de todas me ha librado el Señor. 12Y también todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución. 13Mas los malos hombres y los engañadores, irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14Empero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús. 16Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, 17Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra.
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Oseas 5-6 (cap. 5)
1Sacerdotes, oid esto, y estad atentos, casa de Israel; y casa del rey, escuchad: porque a vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red extendida sobre Tabor. 2Y haciendo víctimas han bajado hasta el profundo: por tanto yo seré la corrección de todos ellos. 3Yo conozco a Ephraim, e Israel no me es desconocido: porque ahora, oh Ephraim, has fornicado, y se ha contaminado Israel. 4No pondrán sus pensamientos en volverse a su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen a Jehová. 5Y la soberbia de Israel le desmentirá en su cara: e Israel y Ephraim tropezarán en su pecado: tropezará también Judá con ellos. 6Con sus ovejas y con sus vacas andarán buscando a Jehová, y no le hallarán; apartóse de ellos. 7Contra Jehová prevaricaron, porque hijos extraños han engendrado: ahora los devorará un mes con sus heredades. 8Tocad bocina en Gabaa, trompeta en Ramá: sonad tambor en Beth-aven: tras ti, oh Benjamín. 9Ephraim será asolado el día del castigo: en las tribus de Israel hice conocer verdad. 10Los príncipes de Judá fueron como los que traspasan mojones: derramaré sobre ellos como agua mi ira. 11Ephraim es vejado, quebrantado en juicio, porque quiso andar en pos de mandamientos. 12Yo pues seré como polilla a Ephraim, y como carcoma a la casa de Judá. 13Y verá Ephraim su enfermedad, y Judá su llaga: irá entonces Ephraim al Assur, y enviará al rey Jareb; mas él no os podrá sanar, ni os curará la llaga. 14Porque yo seré como león a Ephraim, y como cachorro de león a la casa de Judá: yo, yo arrebataré, y andaré; tomaré, y no habrá quien liberte. 15Andaré, y tornaré a mi lugar hasta que conozcan su pecado, y busquen mi rostro. En su angustia madrugarán a mí.
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Oseas 5-6 (cap. 6)
1Venid y volvámonos a Jehová: que él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. 2Darános vida después de dos días: al tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. 3Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová: como el alba está aparejada su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra. 4¿Qué haré a ti, Ephraim? ¿Qué haré a ti, oh Judá? La piedad vuestra es como la nube de la mañana, y como el rocío que de madrugada viene. 5Por esta causa corté con los profetas, con las palabras de mi boca los maté; y tus juicios serán como luz que sale. 6Porque misericordia quise, y no sacrificio; y conocimiento de Dios más que holocaustos. 7Mas ellos, cual Adam, traspasaron el pacto: allí prevaricaron contra mí. 8Galaad, ciudad de obradores de iniquidad, ensuciada de sangre. 9Y como ladrones que esperan a algún hombre, así junta de sacerdotes mancomunadamente mata en el camino: porque ponen en efecto la abominación. 10En la casa de Israel he visto suciedad: allí fornicó Ephraim, se contaminó Israel: 11También Judá puso en ti una planta, habiendo yo vuelto la cautividad de mi pueblo.
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Salmo 119:145-176
145Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré tus estatutos. 146A ti clamé; sálvame, y guardaré tus testimonios. 147Anticipéme al alba, y clamé: esperé en tu palabra. 148Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos. 149Oye mi voz conforme a tu misericordia; oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio. 150Acercáronse a la maldad los que me persiguen; alejáronse de tu ley. 151Cercano estás tú, oh Jehová; y todos tus mandamientos son verdad. 152Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, que para siempre los fundaste. 153Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado. 154Aboga mi causa, y redímeme: vivifícame con tu dicho. 155Lejos está de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos. 156Muchas son tus misericordias, oh Jehová: vivifícame conforme a tus juicios. 157Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado. 158Veía a los prevaricadores, y carcomíame; porque no guardaban tus palabras. 159Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: vivifícame conforme a tu misericordia. 160El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia. 161Príncipes me han perseguido sin causa; mas mi corazón tuvo temor de tus palabras. 162Gózome yo en tu palabra, como el que halla muchos despojos. 163La mentira aborrezco y abomino: tu ley amo. 164Siete veces al día te alabo sobre los juicios de tu justicia. 165Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo. 166Tu salud he esperado, oh Jehová; y tus mandamientos he puesto por obra. 167Mi alma ha guardado tus testimonios, y helos amado en gran manera. 168Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti. 169Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová: dame entendimiento conforme a tu palabra. 170Venga mi oración delante de ti: líbrame conforme a tu dicho. 171Mis labios rebosarán alabanza, cuando me enseñares tus estatutos. 172Hablará mi lengua tus dichos; porque todos tus mandamientos son justicia. 173Sea tu mano en mi socorro; porque tus mandamientos he escogido. 174Deseado he tu salud, oh Jehová; y tu ley es mi delicia. 175Viva mi alma y alábete; y tus juicios me ayuden. 176Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
2 Reyes 13 · 2 Timoteo 3
Personales
Oseas 5-6 · Salmo 119:145-176