Lectura 1 de 4 · En familia
Josué 14-15 (cap. 14)
1Esto pues es lo que los hijos de Israel tomaron por heredad en la tierra de Canaán, lo cual les repartieron Eleazar sacerdote, y Josué hijo de Nun, y los principales de los padres de las tribus de los hijos de Israel. 2Por suerte dióseles su heredad, como Jehová lo había mandado por Moisés, que diese a las nueve tribus, y a la media tribu. 3Porque a las dos tribus, y a la media tribu, les había Moisés dado heredad de la otra parte del Jordán: mas a los Levitas no dio heredad entre ellos. 4Porque los hijos de José fueron dos tribus, Manasés y Ephraim: y no dieron parte a los Levitas en la tierra, sino ciudades en que morasen, con sus ejidos para sus ganados y rebaños. 5De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel en el repartimiento de la tierra. 6Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jephone Cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti. 7Yo era de edad de cuarenta años, cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le referí el negocio como lo tenía en mi corazón: 8Mas mis hermanos, los que habían subido conmigo, menguaron el corazón del pueblo; empero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. 9Entonces Moisés juró, diciendo: Si la tierra que holló tu pie no fuere para ti, y para tus hijos en herencia perpetua: por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios. 10Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto: y ahora, he aquí, soy hoy día de ochenta y cinco años: 11Pero aun hoy estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió: cual era entonces mi fuerza, tal es ahora, para la guerra, y para salir y para entrar. 12Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oiste en aquel día que los Anaceos están allí, y grandes y fuertes ciudades. Quizá Jehová será conmigo, y los echaré como Jehová ha dicho. 13Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jephone a Hebrón por heredad. 14Por tanto Hebrón fue de Caleb, hijo de Jephone Cenezeo, en heredad hasta hoy; porque cumplió siguiendo a Jehová Dios de Israel. 15Mas Hebrón fue antes llamada Chîriath-arba; fue Arba un hombre grande entre los Anaceos. Y la tierra tuvo reposo de las guerras.
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Josué 14-15 (cap. 15)
1Y fue la suerte de la tribu de los hijos de Judá, por sus familias, junto al término de Edom, del desierto de Zin al mediodía, al lado del sur. 2Y su término de la parte del mediodía fue desde la costa del mar Salado, desde la lengua que mira hacia el mediodía; 3Y salía hacia el mediodía a la subida de Acrabim, pasando hasta Zin; y subiendo por el mediodía hasta Cades-barnea, pasaba a Hebrón, y subiendo por Addar daba vuelta a Carca; 4De allí pasaba a Azmón, y salía al arroyo de Egipto; y sale este término al occidente. Este pues os será el término del mediodía. 5El término del oriente es el mar Salado hasta el fin del Jordán. Y el término de la parte del norte, desde la lengua del mar, desde el fin del Jordán: 6Y sube este término por Beth-hogla, y pasa del norte a Beth-araba, y de aquí sube este término a la piedra de Bohán, hijo de Rubén. 7Y torna a subir este término a Debir desde el valle de Achôr: y al norte mira sobre Gilgal, que está delante de la subida de Adumin, la cual está al mediodía del arroyo: y pasa este término a las aguas de En-semes, y sale a la fuente de Rogel: 8Y sube este término por el valle del hijo de Hinnom al lado del Jebuseo al mediodía: esta es Jerusalem. Luego sube este término por la cumbre del monte que está delante del valle de Hinnom hacia el occidente, el cual está al cabo del valle de los gigantes al norte: 9Y rodea este término desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Nephtoa, y sale a la ciudades del monte de Ephrón, rodeando luego el mismo término a Baala, la cual es Chîriath-jearim. 10Después torna este término desde Baala hacia el occidente al monte de Seir: y pasa al lado del monte de Jearim hacia el norte, esta es Chesalón, y desciende a Beth-semes, y pasa a Timna. 11Sale luego este término al lado de Ecrón hacia el norte; y rodea el mismo término a Sichêron, y pasa por el monte de Baala, y sale a Jabneel: y sale este término a la mar. 12El término del occidente es la mar grande. Este pues, es el término de los hijos de Judá en derredor, por sus familias. 13Mas a Caleb, hijo de Jephone, dio parte entre los hijos de Judá, conforme al mandamiento de Jehová a Josué: esto es, a Chîriath-arba, del padre de Anac, que es Hebrón. 14Y Caleb echó de allí tres hijos de Anac, a Sesai, Aiman, y Talmai, hijos de Anac. 15De aquí subió a los que moraban en Debir: y el nombre de Debir era antes Chîriath-sepher. 16Y dijo Caleb: Al que hiriere a Chîriath-sepher, y la tomare, yo le daré a mi hija Axa por mujer. 17Y tomóla Othoniel, hijo de Cenez, hermano de Caleb; y él le dio por mujer a su hija Axa. 18Y aconteció que cuando la llevaba, él la persuadió que pidiese a su padre tierras para labrar. Ella entonces se apeó del asno. Y Caleb le dijo: ¿Qué tienes? 19Y ella respondió: Dame bendición: pues que me has dado tierra de secadal, dame también fuentes de aguas. El entonces le dio las fuentes de arriba, y las de abajo. 20Esta pues es la herencia de la tribu de los hijos de Judá por sus familias. 21Y fueron las ciudades del término de la tribu de los hijos de Judá hacia el término de Edom al mediodía: Cabseel, y Eder, y Jagur, 22Y Cina, y Dimona, y Adada, 23Y Cedes, y Asor, e Itnán, 24Ziph, y Telem, y Bealoth, 25Y Asor-hadatta, y Chêrioth-hesron, que es Asor, 26Amam, y Sema, y Molada, 27Y Asar-gadda, y Hesmón, y Beth-pelet, 28Y Hasar-sual, Beersebah, y Bizotia, 29Baala, e Iim, y Esem, 30Y Eltolad, y Cesil, y Horma, 31Y Siclag, y Madmanna, Sansana, 32Y Lebaoth, Silim, y Aín, y Rimmón; en todas veintinueve ciudades con sus aldeas. 33En las llanuras, Estaol, y Sorea, y Asena, 34Y Zanoa, y Engannim, Tappua, y Enam, 35Jerimoth, y Adullam, Sochô, y Aceca, 36Y Saraim, y Adithaim, y Gedera, y Gederothaim; catorce ciudades con sus aldeas. 37Senán, y Hadasa, y Migdalgad, 38Y Dilán, y Mizpa, y Jocteel, 39Lachîs, y Boscath, y Eglón, 40Y Cabón, y Lamas, y Chîtlis, 41Y Gederoh, Beth-dagón, y Naama, y Maceda; dieciséis ciudades con sus aldeas. 42Libna, y Ether, y Asán, 43Y Jiphta, y Asna, y Nesib, 44Y Ceila, y Achzib, y Maresa; nueve ciudades con sus aldeas. 45Ecrón con sus villas y sus aldeas: 46Desde Ecrón hasta la mar, todas las que están a la costa de Asdod con sus aldeas. 47Asdod con sus villas y sus aldeas: Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el río de Egipto, y la gran mar con sus términos. 48Y en las montañas, Samir, y Jattir, y Succoth, 49Y Danna, y Chîriath-sanna, que es Debir, 50Y Anab, y Estemo, y Anim, 51Y Gosén, y Olón, y Gilo; once ciudades con sus aldeas. 52Arab, y Dumah, y Esán, 53Y Janum, y Beth-tappua, y Apheca, 54Y Humta, y Chîriath-arba, que es Hebrón, y Sior; nueve ciudades con sus aldeas. 55Maón, Carmel, y Ziph, y Juta, 56E Izreel, Jocdeam, y Zanoa, 57Caín, Gibea, y Timna; diez ciudades con sus aldeas. 58Halhul, y Bethfur, y Gedor, 59Y Maarath, y Beth-anoth, y Eltecón; seis ciudades con sus aldeas. 60Chîriath-baal, que es Chîriath-jearim, y Rabba; dos ciudades con sus aldeas. 61En el desierto, Beth-araba, Middín, y Sechâchâ, 62Y Nibsan, y la ciudad de la sal, y Engedi; seis ciudades con sus aldeas. 63Mas a los Jebuseos que habitaban en Jerusalem, los hijos de Judá no los pudieron desarraigar; antes quedó el Jebuseo en Jerusalem con los hijos de Judá, hasta hoy.
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Salmos 146-147 (cap. 146)
1Alaba, oh alma mía, a Jehová. 2Alabaré a Jehová en mi vida: cantaré salmos a mi Dios mientras viviere. 3No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud. 4Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos. 5Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza es en Jehová su Dios: 6El cual hizo los cielos y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre; 7Que hace derecho a los agraviados; que da pan a los hambrientos: Jehová suelta a los aprisionados; 8Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. 9Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna. 10Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sion, por generación y generación. Aleluya.
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Salmos 146-147 (cap. 147)
1Alabad a JAH, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza. 2Jehová edifica a Jerusalem; a los echados de Israel recogerá. 3El sana a los quebrantados de corazón, y liga sus heridas. 4El cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres. 5Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; y de su entendimiento no hay número. 6Jehová ensalza a los humildes; humilla los impíos hasta la tierra. 7Cantad a Jehová con alabanza, cantad con arpa a nuestro Dios. 8El es el que cubre los cielos de nubes, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace a los montes producir hierba. 9El da a la bestia su mantenimiento, y a los hijos de los cuervos que claman. 10No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, ni se complace en las piernas del hombre. 11Complácese Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia. 12Alaba a Jehová, Jerusalem; alaba a tu Dios, Sion. 13Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; bendijo a tus hijos dentro de ti. 14El pone en tu término la paz; te hará saciar de grosura de trigo. 15El envía su palabra a la tierra; muy presto corre su palabra. 16El da la nieve como lana, derrama la escarcha como ceniza. 17El echa su hielo como pedazos: delante de su frío ¿quién estará? 18Enviará su palabra, y los derretirá: soplará su viento, y fluirán las aguas. 19El denuncia sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel. 20No ha hecho esto con toda gente; y no conocieron sus juicios. Aleluya.
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Jeremías 7
1Palabra que fue de Jehová a Jeremías, diciendo: 2Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y predica allí esta palabra, y di: Oid palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. 3Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. 4No fieis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este. 5Mas si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con exactitud hiciereis derecho entre el hombre y su prójimo, 6Ni oprimiereis al peregrino, al huérfano, y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro; 7Os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre. 8He aquí vosotros os confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan. 9¿Hurtando, matando, y adulterando, y jurando falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, 10Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos: para hacer todas estas abominaciones? 11¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo veo, dice Jehová. 12Andad empero ahora a mi lugar que fue en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel. 13Ahora pues, por cuanto habéis vosotros hecho todas estas obras, dice Jehová, y bien que os hablé, madrugando para hablar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis; 14Haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo: 15Que os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Ephraim. 16Tú pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré. 17¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem? 18Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, por provocarme a ira. 19¿Provocaránme ellos a ira, dice Jehová, y no más bien obran ellos mismos para confusión de sus rostros? 20Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que mi furor y mi ira se derrama sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, y sobre los árboles del campo, y sobre los frutos de la tierra; y encenderáse, y no se apagará. 21Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed carne. 22Porque no hablé yo con vuestros padres, ni les mandé el día que los saqué de la tierra de Egipto, acerca de holocaustos y de víctimas: 23Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mandare, para que os vaya bien. 24Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante, 25Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié a todos los profetas mis siervos, cada día madrugando y enviándolos: 26Mas no me oyeron ni inclinaron su oído; antes endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres. 27Tú pues les dirás todas estas palabras, mas no te oirán; aun los llamarás, y no te responderán. 28Les dirás por tanto: Esta es la gente que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni tomó corrección; perdióse la fe, y de la boca de ellos fue cortada. 29Trasquila tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la nación de su ira. 30Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual mi nombre fue invocado, amancillándola. 31Y han edificado los altos de Topheth, que es en el valle del hijo de Hinnom, para quemar al fuego sus hijos y sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. 32Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, que no se diga más, Topheth, ni valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Topheth, por no haber lugar. 33Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante. 34Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de la calles de Jerusalem, voz de gozo y voz de alegría, voz de esposo y voz de esposa; porque la tierra será en desolación.
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Mateo 21
1Y como se acercaron a Jerusalem, y vinieron a Bethfagé, al monte de las Olivas, entonces Jesús envió dos discípulos, 2Diciéndoles: Id a la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella: desatad la, y traédme los. 3Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester. Y luego los dejará. 4Y todo esto fue hecho, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: 5Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, y sobre un pollino, hijo de animal de yugo. 6Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; 7Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sentó sobre ellos. 8Y la compañía, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino. 9Y las gentes que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! 10Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo: ¿Quién es este? 11Y las gentes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea. 12Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas; 13Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho. 14Entonces vinieron a él ciegos y cojos en el templo, y los sanó. 15Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, 16Y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? 17Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad, a Bethania; y posó allí. 18Y por la mañana volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca más para siempre nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. 20Y viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¿Cómo se secó luego la higuera? 21Y respondiendo Jesús les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera: mas si a este monte dijereis: Quítate y échate en la mar, será hecho. 22Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. 23Y como vino al templo, llegáronse a él cuando estaba enseñando, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo, diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dio esta autoridad? 24Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os preguntaré una palabra, la cual si me dijereis, también yo os diré con qué autoridad hago esto. 25El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, o de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis? 26Y si dijéremos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. 27Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os digo con qué autoridad hago esto. 28Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. 29Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fue. 30Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fue. 31¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios. 32Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. 33Oid otra parábola: Fue un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la dio a renta a labradores, y se partió lejos. 34Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35Mas los labradores, tomando a los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon. 36Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. 37Y a la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. 38Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y tomemos su heredad. 39Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 40Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41Dícenle: a los malos destruirá miserablemente, y su viña dará a renta a otros labradores, que le paguen el fruto a sus tiempos. 42Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, esta fue hecha por cabeza de esquina: por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? 43Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga los frutos de él. 44Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. 45Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos. 46Y buscando cómo echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenían por profeta.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Josué 14-15 · Salmos 146-147
Personales
Jeremías 7 · Mateo 21