Lectura 1 de 4 · En familia

2 Reyes 25

1Y aconteció a los nueve años de su reinado, en el mes décimo, a los diez del mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejército contra Jerusalem, y cercóla; y levantaron contra ella ingenios alrededor. 2Y estuvo la ciudad cercada hasta el undécimo año del rey Sedecías. 3A los nueve del mes prevaleció el hambre en la ciudad, que no hubo pan para el pueblo de la tierra. 4Abierta ya la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey, estando los Caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue camino de la campiña. 5Y el ejército de los Caldeos siguió al rey, y tomólo en las llanuras de Jericó, habiéndose esparcido de él todo su ejército. 6Tomado pues el rey, trajéronle al rey de Babilonia a Ribla, y profirieron contra él sentencia. 7Y degollaron a los hijos de Sedecías en presencia suya; y a Sedecías sacaron los ojos, y atado con cadenas lleváronlo a Babilonia. 8En el mes quinto, a los siete del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalem Nabuzaradán, capitán de los de la guardia, siervo del rey de Babilonia. 9Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalem; y todas las casas de los príncipes quemó a fuego. 10Y todo el ejército de los Caldeos que estaba con el capitán de la guardia, derribó los muros de Jerusalem alrededor. 11Y a los del pueblo que habían quedado en la ciudad, y a los que se habían juntado al rey de Babilonia, y a los que habían quedado del vulgo, trasportólos Nabuzaradán, capitán de los de la guardia. 12Mas de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de los de la guardia, para que labrasen las viñas y las tierras. 13Y quebraron los Caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron el metal de ello a Babilonia. 14Lleváronse también los calderos, y las paletas, y las tenazas, y los cucharones, y todos los vasos de metal con que ministraban. 15Incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata, todo lo llevó el capitán de los de la guardia; 16Las dos columnas, un mar, y las basas que Salomón había hecho para la casa de Jehová: no había peso de todos estos vasos. 17La altura de la una columna era diez y ocho codos y tenía encima un capitel de bronce, y la altura del capitel era de tres codos; y sobre el capitel había un enredado y granadas alrededor, todo de bronce: y semejante obra había en la otra columna con el enredado. 18Tomó entonces el capitán de los de la guardia a Saraías primer sacerdote, y a Sophonías segundo sacerdote, y tres guardas de la vajilla; 19Y de la ciudad tomó un eunuco, el cual era maestre de campo, y cinco varones de los continuos del rey, que se hallaron en la ciudad; y al principal escriba del ejército, que hacía la reseña de la gente del país; y sesenta varones del pueblo de la tierra, que se hallaron en la ciudad. 20Estos tomó Nabuzaradán, capitán de los de la guardia, y llevólos a Ribla al rey de Babilonia. 21Y el rey de Babilonia los hirió y mató en Ribla, en tierra de Hamath. Así fue trasportado Judá de sobre su tierra. 22Y al pueblo que Nabucodonosor rey de Babilonia dejó en tierra de Judá, puso por gobernador a Gedalías, hijo de Ahicam hijo de Saphán. 23Y oyendo todos los príncipes del ejército, ellos y su gente, que el rey de Babilonia había puesto por gobernador a Gedalías, viniéronse a él en Mizpa, es a saber, Ismael hijo de Nathanías, y Johanán hijo de Carea, y Saraía hijo de Tanhumet Netofatita, y Jaazanías hijo de Maachâti, ellos con los suyos. 24Entonces Gedalías les hizo juramento, a ellos y a los suyos, y díjoles: No temáis de ser siervos de los Caldeos; habitad en la tierra, y servid al rey de Babilonia, y os irá bien. 25Mas en el mes séptimo vino Ismael hijo de Nathanías, hijo de Elisama, de la estirpe real, y con él diez varones, e hirieron a Gedalías, y murió: y también a los Judíos y Caldeos que estaban con él en Mizpa. 26Y levantándose todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes del ejército, fuéronse a Egipto por temor de los Caldeos. 27Y aconteció a los treinta y siete años de la trasportación de Joachîn rey de Judá, en el mes duodécimo, a los veinte y siete del mes, que Evil-merodach rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, levantó la cabeza de Joachîn rey de Judá, sacándolo de la casa de la cárcel; 28Y hablóle bien, y puso su asiento sobre el asiento de los reyes que con él estaban en Babilonia. 29Y mudóle los vestidos de su prisión, y comió siempre delante de él todos los días de su vida. 30Y fuéle diariamente dada su comida de parte del rey de continuo, todos los días de su vida.
Lectura 2 de 4 · En familia

Hebreos 7

1Porque este Melchîsedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, 2Al cual asimismo dio Abraham los diezmos de todo, primeramente él se interpreta Rey de justicia; y luego también Rey de Salem, que es, Rey de paz; 3Sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, mas hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. 4Mirad pues cuán grande fue este, al cual aun Abraham el patriarca dio diezmos de los despojos. 5Y ciertamente los que de los hijos de Leví toman el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es a saber, de sus hermanos aunque también hayan salido de los lomos de Abraham. 6Mas aquel cuya genealogía no es contada de ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. 7Y sin contradicción alguna, lo que es menos es bendecido de lo que es más. 8Y aquí ciertamente los hombres mortales toman los diezmos: mas allí, aquel del cual está dado testimonio que vive. 9Y, por decirlo así, en Abraham fue diezmado también Leví, que recibe los diezmos; 10Porque aun estaba en los lomos de su padre cuando Melchîsedec le salió al encuentro. 11Si pues la perfección era por el sacerdocio Levítico (porque debajo de él recibió el pueblo la ley) ¿qué necesidad había aún de que se levantase otro sacerdote según el orden de Melchîsedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? 12Pues mudado el sacerdocio, necesario es que se haga también mudanza de la ley. 13Porque aquel del cual esto se dice, de otra tribu es, de la cual nadie asistió al altar. 14Porque notorio es que el Señor nuestro nació de la tribu de Judá, sobre cuya tribu nada habló Moisés tocante al sacerdocio. 15Y aun más manifiesto es, si a semejanza de Melchîsedec se levanta otro sacerdote, 16El cual no es hecho conforme a la ley del mandamiento carnal, sino según la virtud de vida indisoluble; 17Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melchîsedec. 18El mandamiento precedente, cierto se abroga por su flaqueza e inutilidad; 19Porque nada perfeccionó la ley; mas hízolo la introducción de mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. 20Y por cuanto no fue sin juramento, 21(Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas este, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente según el orden de Melchîsedec:) 22Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesús. 23Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podían permanecer. 24Mas este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable: 25Por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 26Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; 27Que no tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose a sí mismo. 28Porque la ley constituye sacerdotes a hombres flacos; mas la palabra del juramento, después de la ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre.
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Amós 1

1Las palabras de Amós, que fue entre los pastores de Tecoa, las cuales vio acerca de Israel en días de Uzzía rey de Judá, y en días de Jeroboam hijo de Joas rey de Israel, dos años antes del terremoto. 2Y dijo: Jehová bramará desde Sion, y dará su voz desde Jerusalem; y las estancias de los pastores se enlutarán, y secaráse la cumbre del Carmelo. 3Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque trillaron a Galaad con trillos de hierro. 4Y meteré fuego en la casa de Hazael, y consumirá los palacios de Benhadad. 5Y quebraré la barra de Damasco, y talaré los moradores de Bicath-aven, y los gobernadores de Beth-eden: y el pueblo de Aram será trasportado a Chîr, dice Jehová. 6Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque llevó cautiva toda la cautividad, para entregarlos a Edom. 7Y meteré fuego en el muro de Gaza, y quemará sus palacios. 8Y talaré los moradores de Azoto, y los gobernadores de Ascalón: y tornaré mi mano sobre Ecrón, y las reliquias de los Palestinos perecerán, ha dicho el Señor Jehová. 9Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque entregaron la cautividad entera a Edom, y no se acordaron del concierto de hermanos. 10Y meteré fuego en el muro de Tiro, y consumirá sus palacios. 11Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque persiguió a cuchillo a su hermano, y rompió sus conmiseraciones; y con su furor le ha robado siempre, y ha perpetuamente guardado el enojo. 12Y meteré fuego en Temán, y consumirá los palacios de Bosra. 13Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de los hijos de Ammón, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque abrieron las preñadas de Galaad, para ensanchar su término. 14Y encenderé fuego en el muro de Rabba, y consumirá sus palacios con estruendo en día de batalla, con tempestad en día tempestuoso: 15Y su rey irá en cautiverio, él y sus príncipes todos, dice Jehová.
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Salmo 145

1Ensalzarte he, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre. 2Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre por siglo y para siempre. 3Grande es Jehová y digno de suprema alabanza: y su grandeza es inescrutable. 4Generación a generación narrará tus obras, y anunciarán tus valentías. 5La hermosura de la gloria de tu magnificencia, y tus hechos maravillosos, hablaré. 6Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; y yo recontaré tu grandeza. 7Reproducirán la memoria de la muchedumbre de tu bondad, y cantarán tu justicia. 8Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. 9Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordias sobre todas sus obras. 10Alábente, oh Jehová, todas tus obras; y tus santos te bendigan. 11La gloria de tu reino digan, y hablen de tu fortaleza; 12Para notificar a los hijos de los hombres sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino. 13Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en toda generación y generación. 14Sostiene Jehová a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos. 15Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida en su tiempo. 16Abres tu mano, y colmas de bendición a todo viviente. 17Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras. 18Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. 19Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. 20Jehová guarda a todos los que le aman; empero destruirá a todos los impíos. 21La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
2 Reyes 25 · Hebreos 7
Personales
Amós 1 · Salmo 145