Lectura 1 de 4 · En familia

1 Samuel 3

1Y el joven Samuel ministraba a Jehová delante de Eli: y la palabra de Jehová era de estima en aquellos días; no había visión manifiesta. 2Y aconteció un día, que estando Eli acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse, que no podía ver, 3Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde el arca de Dios estaba: y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 4Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. 5Y corriendo luego a Eli, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Eli le dijo: Yo no he llamado; vuélvete a acostar. Y él se volvió, y acostóse. 6Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel vino a Eli, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve, y acuéstate. 7Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. 8Jehová pues llamó la tercera vez a Samuel. Y él levantándose vino a Eli, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Eli que Jehová llamaba al joven. 9Y dijo Eli a Samuel: Ve, y acuéstate: y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, que tu siervo oye. Así se fue Samuel, y acostóse en su lugar. 10Y vino Jehová, y paróse, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye. 11Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. 12Aquel día yo despertaré contra Eli todas las cosas que he dicho sobre su casa. En comenzando, acabaré también. 13Y mostraréle que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos se han envilecido, y él no los ha estorbado. 14Y por tanto yo he jurado a la casa de Eli, que la iniquidad de la casa de Eli no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con presentes. 15Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Eli. 16Llamando pues Eli a Samuel, díjole: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí. 17Y dijo: ¿Qué es la palabra que te habló Jehová?; ruégote que no me la encubras: así te haga Dios y así te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo. 18Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere. 19Y Samuel creció, y Jehová fue con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. 20Y conoció todo Israel desde Dan hasta Beer-sebah, que Samuel era fiel profeta de Jehová. 21Así tornó Jehová a aparecer en Silo: porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo con palabra de Jehová.
Lectura 2 de 4 · En familia

Romanos 3

1¿Qué, pues, tiene más el Judío? ¿o qué aprovecha la circuncisión? 2Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, que la palabra de Dios les ha sido confiada. 3¿Pues qué si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿la incredulidad de ellos habrá hecho vana la verdad de Dios? 4En ninguna manera; antes bien sea Dios verdadero, mas todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando de ti se juzgare. 5Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.) 6En ninguna manera: de otra suerte ¿cómo juzgaría Dios el mundo? 7Empero si la verdad de Dios por mi mentira creció a gloria suya, ¿por qué aun así yo soy juzgado como pecador? 8¿Y por qué no decir (como somos blasfemados, y como algunos dicen que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes? la condenación de los cuales es justa. 9¿Qué pues? ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera: porque ya hemos acusado a Judíos y a Gentiles, que todos están debajo de pecado. 10Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios; 12Todos se apartaron, a una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno: 13Sepulcro abierto es su garganta; con sus lenguas tratan engañosamente; veneno de áspides está debajo de sus labios; 14Cuya boca está llena de maledicencia y de amargura; 15Sus pies son ligeros a derramar sangre; 16Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos; 17Y camino de paz no conocieron: 18No hay temor de Dios delante de sus ojos. 19Empero sabemos que todo lo que la ley dice, a los que están en la ley lo dice, para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete a Dios: 20Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado. 21Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas: 22La justicia de Dios por la fe de Jesucristo, para todos los que creen en él; porque no hay diferencia; 23Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios; 24Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús; 25Al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento a haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26Con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 27¿Dónde pues está la jactancia? Es excluída. ¿Por cuál ley? ¿de las obras? No; mas por la ley de la fe. 28Así que, concluímos ser el hombre justificado por fe sin las obras de la ley. 29¿Es Dios solamente Dios de los Judíos? ¿No es también Dios de los Gentiles? Cierto, también de los Gentiles. 30Porque uno es Dios, el cual justificará por la fe la circuncisión, y por medio de la fe la incircuncisión. 31¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley.
Lectura 3 de 4 · Personal

Jeremías 41

1Y aconteció en el mes séptimo, que vino Ismael hijo de Nethanías, hijo de Elisama, de la simiente real, y algunos príncipes del rey, y diez hombres con él, a Gedalías hijo de Ahicam en Mizpa; y comieron pan juntos allí en Mizpa. 2Y levantóse Ismael hijo de Nethanías, y los diez hombres que con él estaban, e hirieron a cuchillo a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Saphán, matando así a aquel a quien el rey de Babilonia había puesto sobre la tierra. 3Asimismo hirió Ismael a todos los Judíos que estaban con él, con Gedalías en Mizpa, y a los soldados Caldeos que allí se hallaron. 4Sucedió además, un día después que mató a Gedalías, cuando nadie lo sabía aún, 5Que venían unos hombres de Sichêm y de Silo y de Samaria, ochenta hombres, raída la barba, y rotas las ropas, y arañados, y traían en sus manos ofrenda y perfume para llevar a la casa de Jehová. 6Y de Mizpa salióles al encuentro, llorando, Ismael hijo de Nethanías: y aconteció que como los encontró, díjoles: Venid a Gedalías, hijo de Ahicam. 7Y fue que cuando llegaron al medio de la ciudad, Ismael hijo de Nethanías los degolló, y echólos en medio de un aljibe, él y los hombres que con él estaban. 8Mas entre aquellos fueron hallados diez hombres que dijeron a Ismael: No nos mates; porque tenemos en el campo tesoros de trigos, y cebadas, y aceite, y miel. Y dejólos, y no los mató entre sus hermanos. 9Y el aljibe en que echó Ismael todos los cuerpos de los hombres que hirió por causa de Gedalías, era el mismo que había hecho el rey Asa por causa de Baasa, rey de Israel: llenólo de muertos Ismael, hijo de Nethanías. 10Después llevó Ismael cautivo a todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa; a las hijas del rey, y a todo el pueblo que en Mizpa había quedado, el cual había Nabuzaradán capitán de la guardia encargado a Gedalías hijo de Ahicam. Llevólos pues cautivos Ismael hijo de Nethanías, y se fue para pasarse a los hijos de Ammón. 11Y oyó Johanán hijo de Carea, y todos los príncipes de la gente de guerra que estaban con él, todo el mal que había hecho Ismael, hijo de Nethanías. 12Entonces tomaron todos los hombres, y fueron a pelear con Ismael hijo de Nethanías, y halláronlo junto a Aguas-muchas, que es en Gabaón. 13Y aconteció que como todo el pueblo que estaba con Ismael vio a Johanán hijo de Carea, y a todos los príncipes de la gente de guerra que estaban con él, se alegraron. 14Y todo el pueblo que Ismael había traído cautivo de Mizpa, tornáronse, y volvieron, y fuéronse a Johanán hijo de Carea. 15Mas Ismael hijo de Nethanías se escapó delante de Johanán con ocho hombres, y se fue a los hijos de Ammón. 16Y Johanán hijo de Carea, y todos los príncipes de la gente de guerra que con él estaban, tomaron todo el resto del pueblo que habían recobrado de Ismael hijo de Nethanías, de Mizpa, después que hirió a Gedalías hijo de Ahicam: hombres de guerra, y mujeres, y niños, y los eunucos que Johanán había hecho tornar de Gabaón; 17Y fueron y habitaron en Geruth-chimham, que es cerca de Bethlehem, a fin de partir y meterse en Egipto, 18Por causa de los Caldeos: porque temían de ellos, por haber herido Ismael hijo de Nethanías a Gedalías hijo de Ahicam, al cual el rey de Babilonia había puesto sobre la tierra.
Lectura 4 de 4 · Personal

Salmo 17

1Oye, oh Jehová, justicia; está atento a mi clamor; escucha mi oración hecha sin labios de engaño. 2De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud. 3Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; me has apurado, y nada inicuo hallaste: heme propuesto que mi boca no ha de propasarse. 4Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las vías del destructor. 5Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen. 6Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. 7Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas a los que en ti confían de los que se levantan contra tu diestra. 8Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas, 9De delante de los malos que me oprimen, de mis enemigos que me cercan por la vida. 10Cerrados están con su grosura; con su boca hablan soberbiamente. 11Nuestros pasos nos han cercado ahora: puestos tienen sus ojos para echar nos por tierra. 12Parecen al león que desea hacer presa, y al leoncillo que está escondido. 13Levántate, oh Jehová; prevén su encuentro, póstrale: libra mi alma del malo con tu espada; 14De los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, y cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan el resto a sus chiquitos. 15Yo en justicia veré tu rostro: seré saciado cuando despertare a tu semejanza.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
1 Samuel 3 · Romanos 3
Personales
Jeremías 41 · Salmo 17