Lectura 1 de 4 · En familia

Génesis 46

1Y partióse Israel con todo lo que tenía, y vino a Beer-seba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. 2Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. 3Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque yo te pondré allí en gran gente. 4Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver: y José pondrá su mano sobre tus ojos. 5Y levantóse Jacob de Beer-seba; y tomaron los hijos de Israel a su padre Jacob, y a sus niños, y a sus mujeres, en los carros que Faraón había enviado para llevarlo. 6Y tomaron sus ganados, y su hacienda que había adquirido en la tierra de Canaán, y viniéronse a Egipto, Jacob, y toda su simiente consigo; 7Sus hijos, y los hijos de sus hijos consigo; sus hijas, y las hijas de sus hijos, y a toda su simiente trajo consigo a Egipto. 8Y estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob. 9Y los hijos de Rubén: Hanoch, y Phallu, y Hezrón, y Carmi. 10Y los hijos de Simeón: Jemuel, y Jamín, y Ohad, y Jachîn, y Zohar, y Saúl, hijo de la Cananea. 11Y los hijos de Leví: Gersón, y Coath, y Merari. 12Y los hijos de Judá: Er, y Onán, y Sela, y Phares, y Zara: mas Er y Onán, murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de Phares fueron Hezrón y Hamul. 13Y los hijos de Issachâr: Thola, y Phua, y Job, y Simrón. 14Y los hijos de Zabulón: Sered, y Elón, y Jahleel. 15Estos fueron los hijos de Lea, los que parió a Jacob en Padan-aram, y además su hija Dina: treinta y tres las almas todas de sus hijos e hijas. 16Y los hijos de Gad: Ziphión, y Aggi, y Ezbón, y Suni, y Heri, y Arodi, y Areli. 17Y los hijos de Aser: Jimna, e Ishua, e Isui, y Beria, y Sera, hermana de ellos. Los hijos de Beria: Heber, y Malchîel. 18Estos fueron los hijos de Zilpa, la que Labán dio a su hija Lea, y parió estos a Jacob; todas diez y seis almas. 19Y los hijos de Rachêl, mujer de Jacob: José y Benjamín. 20Y nacieron a José en la tierra de Egipto Manasés y Ephraim, los que le parió Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. 21Y los hijos de Benjamín fueron Bela, y Bechêr y Asbel, y Gera, y Naamán, y Ehi, y Ros y Muppim, y Huppim, y Ard. 22Estos fueron los hijos de Rachêl, que nacieron a Jacob: en todas, catorce almas. 23Y los hijos de Dan: Husim. 24Y los hijos de Nephtalí: Jahzeel, y Guni, y Jezer, y Shillem. 25Estos fueron los hijos de Bilha, la que dio Labán a Rachêl su hija, y parió estos a Jacob; todas siete almas. 26Todas las personas que vinieron con Jacob a Egipto, procedentes de sus lomos, sin las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis. 27Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las almas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta. 28Y envió a Judá delante de sí a José, para que le viniese a ver a Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén. 29Y José unció su carro y vino a recibir a Israel su padre a Gosén; y se manifestó a él, y echóse sobre su cuello, y lloró sobre su cuello bastante. 30Entonces Israel dijo a José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, pues aun vives. 31Y José dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre: Subiré y haré saber a Faraón, y diréle: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí; 32Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos: y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenían. 33Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿cuál es vuestro oficio? 34Entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra mocedad hasta ahora, nosotros y nuestros padres; a fin que moréis en la tierra de Gosén, porque los Egipcios abominan todo pastor de ovejas.
Lectura 2 de 4 · En familia

Marcos 16

1Y como pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir a ungirle. 2Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol. 3Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro? 4Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande. 5Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. 6Mas él les dice: No os asustéis: buscáis a Jesús Nazareno, el que fue crucificado; resucitado ha, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron. 7Mas id, decid a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis, como os dijo. 8Y ellas se fueron huyendo del sepulcro; porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo. 9Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios. 10Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. 11Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron. 12Mas después apareció en otra forma a dos de ellos que iban caminando, yendo al campo. 13Y ellos fueron, y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. 14Finalmente se apareció a los once mismos, estando sentados a la mesa, y censuróles su incredulidad y dureza de corazón, que no hubiesen creído a los que le habían visto resucitado. 15Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura. 16El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 17Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. 19Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y sentóse a la diestra de Dios. 20Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amén.
Lectura 3 de 4 · Personal

Job 12

1Y respondió Job, y dijo: 2Ciertamente que vosotros sois el pueblo; y con vosotros morirá la sabiduría. 3También tengo yo seso como vosotros; no soy yo menos que vosotros: ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto? 4Yo soy uno de quien su amigo se mofa, que invoca a Dios, y él le responde: con todo, el justo y perfecto es escarnecido. 5Aquel cuyos pies van a resbalar, es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchuras. 6Prosperan las tiendas de los ladrones, y los que provocan a Dios viven seguros; en cuyas manos él ha puesto cuanto tienen. 7Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, que ellas te enseñarán; y a las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán: 8O habla a la tierra, que ella te enseñará; los peces de la mar te lo declararán también. 9¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo? 10En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana. 11Ciertamente el oído distingue las palabras, y el paladar gusta las viandas. 12En los viejos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia. 13Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; suyo es el consejo y la inteligencia. 14He aquí, él derribará, y no será edificado: encerrará al hombre, y no habrá quien le abra. 15He aquí, él detendrá las aguas, y se secarán; él las enviará, y destruirán la tierra. 16Con él está la fortaleza y la existencia; suyo es el que yerra, y el que hace errar. 17El hace andar a los consejeros desnudos de consejo, y hace enloquecer a los jueces. 18El suelta la atadura de los tiranos, y ata el cinto a sus lomos. 19El lleva despojados a los príncipes, y trastorna a los poderosos. 20El impide el labio a los que dicen verdad, y quita a los ancianos el consejo. 21El derrama menosprecio sobre los príncipes, y enflaquece la fuerza de los esforzados. 22El descubre las profundidades de las tinieblas, y saca a luz la sombra de muerte. 23El multiplica las gentes, y él las destruye: él esparce las gentes, y las torna a recoger. 24El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, y háceles que se pierdan vagueando sin camino: 25Van a tientas como en tinieblas y sin luz, y los hace errar como borrachos.
Lectura 4 de 4 · Personal

Romanos 16

1Encomiéndoos empero a Febe nuestra hermana, la cual es diaconisa de la iglesia que está en Cencreas: 2Que la recibáis en el Señor, como es digno a los santos, y que la ayudéis en cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo. 3Saludad a Priscila y a Aquila, mis coadjutores en Cristo Jesús; 4(Que pusieron sus cuellos por mi vida: a los cuales no doy gracias yo solo, mas aun todas las iglesias de los Gentiles;) 5Asimismo a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es las primicias de Acaya en Cristo. 6Saludad a María, la cual ha trabajado mucho con vosotros. 7Saludad a Andrónico y a Junia, mis parientes, y mis compañeros en la cautividad, los que son insignes entre los apóstoles; los cuales también fueron antes de mí en Cristo. 8Saludad a Amplias, amado mío en el Señor. 9Saludad a Urbano, nuestro ayudador en Cristo Jesús, y a Stachîs, amado mío. 10Saludad a Apeles, probado en Cristo. Saludad a los que son de Aristóbulo. 11Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los que son de la casa de Narciso, los que están en el Señor. 12Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a Pérsida amada, la cual ha trabajado mucho en el Señor. 13Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía. 14Saludad a Asíncrito, y a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes, y a los hermanos que están con ellos. 15Saludad a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, y a Olimpas, y a todos los santos que están con ellos. 16Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo. 17Y os ruego hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de ellos. 18Porque los tales no sirven al Señor nuestro Jesucristo, sino a sus vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los simples. 19Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos; así que me gozo de vosotros; mas quiero que seáis sabios en el bien, y simples en el mal. 20Y el Dios de paz quebrantará presto a Satanás debajo de vuestros pies. La gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con vosotros. 21Os saludan Timoteo, mi coadjutor, y Lucio y Jasón y Sosipater, mis parientes. 22Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor. 23Salúdaos Gayo, mi huésped, y de toda la iglesia. Salúdaos Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto. 24La gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. 25Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio encubierto desde tiempos eternos, 26Mas manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, declarado a todas las gentes para que obedezcan a la fe; 27Al solo Dios sabio, sea gloria por Jesucristo para siempre. Amén.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Génesis 46 · Marcos 16
Personales
Job 12 · Romanos 16