Lectura 1 de 4 · En familia
Josué 18-19 (cap. 18)
1Y toda la congregación de los hijos de Israel se juntó en Silo, y asentaron allí el tabernáculo del testimonio, después que la tierra les fue sujeta. 2Mas habían quedado en los hijos de Israel siete tribus, a las cuales aun no habían repartido su posesión. 3Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres? 4Señalad tres varones de cada tribu, para que yo los envíe, y que ellos se levanten, y recorran la tierra, y la describan conforme a sus heredades, y se tornen a mí. 5Y la dividirán en siete partes: y Judá estará en su término al mediodía, y los de la casa de José estarán en el suyo al norte. 6Vosotros, pues, delinearéis la tierra en siete partes, y me traeréis la descripción aquí, y yo os echaré las suertes aquí delante de Jehová nuestro Dios. 7Empero los Levitas ninguna parte tienen entre vosotros; porque el sacerdocio de Jehová es la heredad de ellos: Gad también y Rubén, y la media tribu de Manasés, ya han recibido su heredad de la otra parte del Jordán al oriente, la cual les dio Moisés siervo de Jehová. 8Levantándose pues aquellos varones, fueron: y mandó Josué a los que iban para delinear la tierra, diciéndoles: Id, recorred la tierra, y delineadla, y tornad a mí, para que yo os eche las suertes aquí delante de Jehová en Silo. 9Fueron pues aquellos varones y pasearon la tierra, delineándola por ciudades en siete partes en un libro, y tornaron a Josué al campo en Silo. 10Y Josué les echó las suertes delante de Jehová en Silo; y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel por sus porciones. 11Y sacóse la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín por sus familias: y salió el término de su suerte entre los hijos de Judá y los hijos de José. 12Y fue el término de ellos al lado del norte desde el Jordán: y sube aquel término al lado de Jericó al norte; sube después al monte hacia el occidente, y viene a salir al desierto de Beth-aven: 13Y de allí pasa aquel término a Luz, por el lado de Luz (esta es Beth-el) hacia el mediodía. Y desciende este término de Ataroth-addar al monte que está al mediodía de Beth-oron la de abajo. 14Y torna este término, y da vuelta al lado de la mar, al mediodía hasta el monte que está delante de Beth-oron al mediodía; y viene a salir a Chîriath-baal, que es Chîriath-jearim, ciudad de los hijos de Judá. Este es el lado del occidente. 15Y el lado del mediodía es desde el cabo de Chîriath-jearim, y sale el término al occidente, y sale a la fuente de las aguas de Nephtoa: 16Y desciende aqueste término al cabo del monte que está delante del valle del hijo de Hinnom, que está en la campiña de los gigantes hacia el norte: desciende luego al valle de Hinnom, al lado del Jebuseo al mediodía, y de allí desciende a la fuente de Rogel: 17Y del norte torna y sale a Ensemes, y de allí sale a Geliloth, que está delante de la subida de Adummim, y descendía a la piedra de Bohan, hijo de Rubén: 18Y pasa al lado que está delante de la campiña del norte, y desciende a los llanos: 19Y torna a pasar este término por el lado de Beth-hogla hacia el norte, y viene a salir el término a la lengua del mar Salado al norte, al cabo del Jordán al mediodía. Este es el término de hacia el mediodía. 20Y el Jordán acaba aqueste término al lado del oriente. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín por sus términos alrededor, conforme a sus familias. 21Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por sus familias, fueron Jericó, Beth-hogla, y el valle de Casis, 22Beth-araba, Samaraim, y Beth-el; 23Y Avim, y Para, y Ophra, 24Y Cephar-hammonai, Ophni, y Gaba; doce ciudades con sus aldeas: 25Gabaón, Rama, Beeroth, 26Y Mizpa, Chephira, y Moza, 27Recom, Irpeel y Tarala, 28Y Sela, Eleph, Jebus, que es Jerusalem, Gibeath, y Chîriath; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín, conforme a sus familias.
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Josué 18-19 (cap. 19)
1La segunda suerte salió por Simeón, por la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias; y su heredad fue entre la heredad de los hijos de Judá. 2Y tuvieron en su heredad a Beer-seba, Seba, y Molada, 3Hasar-sual, Bala, y Esem, 4Heltolad, Betul, y Horma, 5Siclag, Beth-marchâboth, y Hasar-susa, 6Beth-lebaoth, y Saruhén; trece ciudades con sus aldeas: 7Aín, Rimmón, Eter, y Asán; cuatro ciudades con sus aldeas: 8Y todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalath-beer, que es Ramat del mediodía. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Simeón, según sus familias. 9De la suerte de los hijos de Judá fue sacada la heredad de los hijos de Simeón; por cuanto la parte de los hijos de Judá era excesiva para ellos: así que los hijos de Simeón tuvieron su heredad en medio de la de ellos. 10La tercera suerte salió por los hijos de Zabulón conforme a sus familias: y el término de su heredad fue hasta Sarid. 11Y su término sube hasta la mar y hasta Merala, y llega hasta Dabbe-seth, y de allí llega al arroyo que está delante de Jocneam; 12Y tornando de Sarid hacia oriente, donde nace el sol al término de Chisiloth-tabor, sale a Dabrath, y sube a Japhia; 13Y pasando de allí hacia el lado oriental a Gith-hepher y a Itta-kazin, sale a Rimmón rodeando a Nea; 14Y de aquí torna este término al norte a Hanatón, viniendo a salir al valle de Iphtael; 15Y abraza Catah, y Naalal, y Simrón, e Ideala, y Beth-lehem; doce ciudades con sus aldeas. 16Esta es la heredad de los hijos de Zabulón por sus familias; estas ciudades con sus aldeas. 17La cuarta suerte salió por Issachâr, por los hijos de Issachâr conforme a sus familias. 18Y fue su término Izreel, y Chesullot, y Sunem, 19Y Hapharaim, y Sion, y Anaarath, 20Y Rabbit, y Chisión, y Ebes, 21Y Rameth, y En-gannim, y En-hadda y Beth-passes; 22Y llega este término hasta Tabor, y Sahasim, y Beth-semes; y sale su término al Jordán: diez y seis ciudades con sus aldeas. 23Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Issachâr conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas. 24Y salió la quinta suerte por la tribu de los hijos de Aser por sus familias. 25Y su término fue Helchât, y Halí, y Betén, y Axaph, 26Y Alammelec, y Amead, y Miseal; y llega hasta Carmel al occidente, y a Sihor-libnath; 27Y tornando de donde nace el sol a Beth-dagón, llega a Zabulón, y al valle de Iphtael al norte, a Beth-emec, y a Nehiel, y sale a Cabul a la izquierda; 28Y abraza a Hebrón, y Rehob, y Hammón, y Cana, hasta la gran Sidón; 29Y torna de allí este término a Horma, y hasta la fuerte ciudad de Tiro, y torna este término a Hosa, y sale a la mar desde el territorio de Achzib: 30Abraza también Umma, y Aphec, y Rehob: veinte y dos ciudades con sus aldeas. 31Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Aser por sus familias; estas ciudades con sus aldeas. 32La sexta suerte salió por los hijos de Nephtalí, por los hijos de Nephtalí conforme a sus familias. 33Y fue su término desde Heleph, y Allón-saananim, y Adami-neceb, y Jabneel, hasta Lacum; y sale al Jordán; 34Y tornando de allí este término hacia el occidente a Aznot-tabor, pasa de allí a Hucuca, y llega hasta Zabulón al mediodía, y al occidente confina con Aser, y con Judá al Jordán hacia donde nace el sol. 35Y las ciudades fuertes son Siddim, Ser, y Hamath, Raccath, y Cinneroth, 36Y Adama, y Rama, y Asor, 37Y Cedes, y Edrei, y En-hasor, 38E Irón, y Migdalel, y Horem, y Beth-anath, y Beth-semes: diez y nueve ciudades con sus aldeas. 39Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Nephtalí por sus familias; estas ciudades con sus aldeas. 40La séptima suerte salió por la tribu de los hijos de Dan por sus familias. 41Y fue el término de su heredad, Sora, y Estaol, e Ir-semes, 42Y Saalabín, y Ailón, y Jeth-la, 43Y Elón, y Timnatha, y Ecrón, 44Y Eltechê, Gibbethón, y Baalath, 45Y Jehud, y Bene-berác, y Gath-rimmón, 46Y Mejarcón, y Raccón, con el término que está delante de Joppa. 47Y faltóles término a los hijos de Dan; y subieron los hijos de Dan y combatieron a Lesem, y tomándola metiéronla a filo de espada, y la poseyeron, y habitaron en ella; y llamaron a Lesem, Dan, del nombre de Dan su padre. 48Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas. 49Y después que acabaron de repartir la tierra en heredad por sus términos, dieron los hijos de Israel heredad a Josué hijo de Nun en medio de ellos: 50Según la palabra de Jehová, le dieron la ciudad que él pidió, Timnath-sera, en el monte de Ephraim; y él reedificó la ciudad, y habitó en ella. 51Estas son las heredades que Eleazar sacerdote, y Josué hijo de Nun, y los principales de los padres, entregaron por suerte en posesión a las tribus de los hijos de Israel en Silo delante de Jehová, a la entrada del tabernáculo del testimonio; y acabaron de repartir la tierra.
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Salmos 149-150 (cap. 149)
1Cantad a Jehová canción nueva: su alabanza sea en la congregación de los santos. 2Alégrese Israel en su Hacedor: los hijos de Sion se gocen en su Rey. 3Alaben su nombre con corro: con adufe y arpa a él canten. 4Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: hermoseará a los humildes con salud. 5Gozarse han los píos con gloria: cantarán sobre sus camas. 6Ensalzamientos de Dios modularán en sus gargantas, y espadas de dos filos habrá en sus manos; 7Para hacer venganza de las gentes, y castigo en los pueblos; 8Para aprisionar sus reyes en grillos, y sus nobles con cadenas de hierro; 9Para ejecutar en ellos el juicio escrito: gloria será esta para todos sus santos. Aleluya.
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Salmos 149-150 (cap. 150)
1Alabad a Dios en su santuario: alabadle en la extensión de su fortaleza. 2Alabadle por sus proezas: alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. 3Alabadle a son de bocina: alabadle con salterio y arpa. 4Alabadle con adufe y flauta: alabadle con cuerdas y órgano. 5Alabadle con címbalos resonantes: alabadle con címbalos de júbilo. 6Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.
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Jeremías 9
1¡Oh si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo! 2¡Oh quién me diese en el desierto un mesón de caminantes, para que dejase mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores. 3E hicieron que su lengua, como su arco, tirase mentira; y no se fortalecieron por verdad en la tierra: porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehová. 4Guárdese cada uno de su compañero, ni en ningún hermano tenga confianza: porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda con falsedades. 5Y cada uno engaña a su compañero, y no hablan verdad: enseñaron su lengua a hablar mentira, se ocupan de hacer perversamente. 6Tu morada es en medio de engaño; de muy engañadores no quisieron conocerme, dice Jehová. 7Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los fundiré, y los ensayaré; porque ¿cómo he de hacer por la hija de mi pueblo? 8Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca habla paz con su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas. 9¿No los tengo de visitar sobre estas cosas? dice Jehová. ¿De tal gente no se vengará mi alma? 10Sobre los montes levantaré lloro y lamentación, y llanto sobre las moradas del desierto; porque desolados fueron hasta no quedar quien pase, ni oyeron bramido de ganado: desde las aves del cielo y hasta las bestias de la tierra se trasportaron, y se fueron. 11Y pondré a Jerusalem en montones, por morada de culebras; y pondré las ciudades de Judá en asolamiento, que no quede morador. 12¿Quién es varón sabio que entienda esto? ¿y a quién habló la boca de Jehová, para que pueda declararlo? ¿Por qué causa la tierra ha perecido, ha sido asolada como desierto, que no hay quien pase? 13Y dijo Jehová: Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron conforme a ella; 14Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los Baales que les enseñaron sus padres: 15Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que a este pueblo yo les daré a comer ajenjos, y les daré a beber aguas de hiel. 16Y los esparciré entre gentes que no conocieron ellos ni sus padres; y enviaré espada en pos de ellos, hasta que yo los acabe. 17Así dice Jehová de los ejércitos: Considerad, y llamad plañideras que vengan; y enviad por las sabias que vengan: 18Y dense prisa, y levanten llanto sobre nosotros, y córranse nuestros ojos en lágrimas, y nuestros párpados en aguas se destilen. 19Porque voz de endecha fue oída de Sion: ¡Cómo hemos sido destruídos! en gran manera hemos sido confundidos. ¿Por qué dejamos la tierra? ¿por qué nos han echado de sí nuestras moradas? 20Oid pues, oh mujeres, palabra de Jehová, y vuestro oído reciba la palabra de su boca; y enseñad endechas a vuestras hijas, y cada una a su amiga, lamentación. 21Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios; para talar los niños de las calles, los mancebos de las plazas. 22Habla: Así ha dicho Jehová: Los cuerpos de los hombres muertos caerán como estiércol sobre la haz del campo, y como manojo tras el segador, que no hay quien lo recoja. 23Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová. 25He aquí que vienen días, dice Jehová, y visitaré sobre todo circuncidado, y sobre todo incircunciso: 26A Egipto, y a Judá, y a Edom, y a los hijos de Ammón y de Moab, y a todos los arrinconados en el postrer rincón, que moran en el desierto; porque todas las gentes tienen prepucio, y toda la casa de Israel tiene prepucio en el corazón.
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Mateo 23
1Entonces habló Jesús a las gentes y a sus discípulos, 2Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los Fariseos: 3Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardad lo y haced lo; mas no hagáis conforme a sus obras: porque dicen, y no hacen. 4Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover. 5Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; 6Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas; 7Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí. 8Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos. 9Y vuestro padre no llaméis a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. 10Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 11El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. 12Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado. 13Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni a los que están entrando dejáis entrar. 14¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque coméis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis larga oración: por esto llevaréis más grave juicio. 15¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros. 16¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es. 17¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? 18Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es. 19¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, o el altar que santifica al presente? 20Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; 21Y el que jurare por el templo, jura por él, y por Aquel que habita en él; 22Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquel que está sentado sobre él. 23¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es a saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro. 24¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, mas tragáis el camello! 25¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo que está de fuera del vaso y del plato; mas de dentro están llenos de robo y de injusticia. 26¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio! 27¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que de fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad. 28Así también vosotros de fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía e iniquidad. 29¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, 30Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas. 31Así que, testimonio dais a vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. 32¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres! 33¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno? 34Por tanto, he aquí, yo envío a vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad: 35Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar. 36De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. 37¡Jerusalem, Jerusalem, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste! 38He aquí vuestra casa os es dejada desierta. 39Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Josué 18-19 · Salmos 149-150
Personales
Jeremías 9 · Mateo 23