Lectura 1 de 4 · En familia
Éxodo 25
1Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 2Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda: de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda. 3Y esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: Oro, y plata, y cobre, 4Y jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino fino, y pelo de cabras, 5Y cueros de carneros teñidos de rojo, y cueros de tejones, y madera de Sittim; 6Aceite para la luminaria, especias para el aceite de la unción, y para el sahumerio aromático; 7Piedras de onix, y piedras de engastes, para el ephod, y para el racional. 8Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos. 9Conforme a todo lo que yo te mostrare, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus vasos, así lo haréis. 10Harán también un arca de madera de Sittim, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11Y la cubrirás de oro puro; por dentro y por fuera la cubrirás; y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor. 12Y para ella harás de fundición cuatro anillos de oro, que pondrás a sus cuatro esquinas; dos anillos al un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 13Y harás unas varas de madera de Sittim, las cuales cubrirás de oro: 14Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. 15Las varas se estarán en los anillos del arca: no se quitarán de ella. 16Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré. 17Y harás una cubierta de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. 18Harás también dos querubines de oro, labrados a martillo los harás, en los dos cabos de la cubierta. 19Harás, pues, un querubín al extremo de un lado, y un querubín al otro extremo del lado opuesto: de la calidad de la cubierta harás los querubines en sus dos extremidades. 20Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas la cubierta: sus caras la una enfrente de la otra, mirando a la cubierta las caras de los querubines. 21Y pondrás la cubierta encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. 22Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre la cubierta, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandaré para los hijos de Israel. 23Harás asimismo una mesa de madera de Sittim: su longitud será de dos codos, y de un codo su anchura, y su altura de codo y medio. 24Y la cubrirás de oro puro, y le has de hacer una cornisa de oro alrededor. 25Hacerle has también una moldura alrededor, del ancho de una mano, a la cual moldura harás una cornisa de oro en circunferencia. 26Y le harás cuatro anillos de oro, los cuales pondrás a las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro pies. 27Los anillos estarán antes de la moldura, por lugares de las varas, para llevar la mesa. 28Y harás las varas de madera de Sittim, y las cubrirás de oro, y con ellas será llevada la mesa. 29Harás también sus platos, y sus cucharas, y sus cubiertas, y sus tazones, con que se libará: de oro fino los harás. 30Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente. 31Harás además un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero: su pie, y su caña, sus copas, sus manzanas, y sus flores, serán de lo mismo: 32Y saldrán seis brazos de sus lados: tres brazos del candelero del un lado suyo, y tres brazos del candelero del otro su lado: 33Tres copas en forma de almendras en el un brazo, una manzana y una flor; y tres copas, figura de almendras, en el otro brazo, una manzana y una flor: así pues, en los seis brazos que salen del candelero: 34Y en el candelero cuatro copas en forma de almendras, sus manzanas y sus flores. 35Habrá una manzana debajo de los dos brazos de lo mismo, otra manzana debajo de los otros dos brazos de lo mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos de lo mismo, en conformidad a los seis brazos que salen del candelero. 36Sus manzanas y sus brazos serán de lo mismo, todo ello una pieza labrada a martillo, de oro puro. 37Y hacerle has siete candilejas, las cuales encenderás para que alumbren a la parte de su delantera: 38También sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro. 39De un talento de oro fino lo harás, con todos estos vasos. 40Y mira, y hazlos conforme a su modelo, que te ha sido mostrado en el monte.
Lectura 2 de 4 · En familia
Juan 4
1De manera que como Jesús entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan, 2(Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), 3Dejó a Judea, y fuése otra vez a Galilea. 4Y era menester que pasase por Samaria. 5Vino, pues, a una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto a la heredad que Jacob dio a José su hijo. 6Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó a la fuente. Era como la hora de sexta. 7Vino una mujer de Samaria a sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber. 8(Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.) 9Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides a mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos. 10Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva. 11La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacar la, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva? 12¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados? 13Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 15La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá a sacar la. 16Jesús le dice: Ve, llama a tu marido, y ven acá. 17Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido; 18Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. 19Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta. 20Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar. 21Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos. 23Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 25Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas. 26Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo. 27Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella? 28Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a aquellos hombres: 29Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es este el Cristo? 30Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. 31Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come. 32Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer? 34Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. 35¿No decís vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega. 36Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega. 37Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega. 38Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores. 39Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho. 40Viniendo pues los Samaritanos a él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos días. 41Y creyeron muchos más por la palabra de él. 42Y decían a la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo. 43Y dos días después, salió de allí, y fuése a Galilea. 44Porque el mismo Jesús dio testimonio de que el profeta en su tierra no tiene honra. 45Y como vino a Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en el día de la fiesta: porque también ellos habían ido a la fiesta. 46Vino pues Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo. 47Este, como oyó que Jesús venía de Judea a Galilea, fue a él, y rogábale que descendiese, y sanase a su hijo, porque se comenzaba a morir. 48Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis. 49El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. 50Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó a la palabra que Jesús le dijo, y se fue. 51Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron a recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. 52Entonces él les preguntó a qué hora comenzó a estar mejor. Y dijéronle: Ayer a las siete le dejó la fiebre. 53El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa. 54Esta segunda señal volvió Jesús a hacer, cuando vino de Judea a Galilea.
Lectura 3 de 4 · Personal
Proverbios 1
1Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel: 2Para entender sabiduría y doctrina; para conocer las razones prudentes; 3Para recibir el consejo de prudencia, justicia, y juicio y equidad; 4Para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. 5Oirá el sabio, y aumentará el saber; y el entendido adquirirá consejo; 6Para entender parábola y declaración; palabras de sabios, y sus dichos oscuros. 7El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. 8Oye, hijo mío, la doctrina de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre: 9Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello. 10Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. 11Si dijeren: Ven con nosotros, pongamos asechanzas a la sangre, acechemos sin motivo al inocente; 12Los tragaremos vivos como el sepulcro, y enteros, como los que caen en sima; 13Hallaremos riquezas de todas suertes, henchiremos nuestras casas de despojos; 14Echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa: 15Hijo mío, no andes en camino con ellos; aparta tu pie de sus veredas: 16Porque sus pies correrán al mal, e irán presurosos a derramar sangre. 17Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave; 18Mas ellos a su propia sangre ponen asechanzas, y a sus almas tienden lazo. 19Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual prenderá el alma de sus poseedores. 20La sabiduría clama de fuera, da su voz en las plazas: 21Clama en los principales lugares de concurso; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones: 22¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? 23Volveos a mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras. 24Por cuanto llamé, y no quisisteis; extendí mi mano, y no hubo quien escuchase; 25Antes desechasteis todo consejo mío, y mi reprensión no quisisteis: 26También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; 27Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. 28Entonces me llamarán, y no responderé; buscarme han de mañana, y no me hallarán: 29Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, 30Ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía: 31Comerán pues del fruto de su camino, y se hartarán de sus consejos. 32Porque el reposo de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder. 33Mas el que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá reposado, sin temor de mal.
Lectura 4 de 4 · Personal
2 Corintios 13
1Esta tercera vez voy a vosotros. En la boca de dos o de tres testigos consistirá todo negocio. 2He dicho antes, y ahora digo otra vez como presente, y ahora ausente lo escribo a los que antes pecaron, y a todos los demás, que si voy otra vez, no perdonaré; 3Pues buscáis una prueba de Cristo que habla en mí, el cual no es flaco para con vosotros, antes es poderoso en vosotros. 4Porque aunque fue crucificado por flaqueza, empero vive por potencia de Dios. Pues también nosotros somos flacos con él, mas viviremos con él por la potencia de Dios para con vosotros. 5Examinaos a vosotros mismos si estáis en fe; probaos a vosotros mismos. ¿No os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados. 6Mas espero que conoceréis que nosotros no somos reprobados. 7Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros seamos hallados aprobados, mas para que vosotros hagáis lo que es bueno, aunque nosotros seamos como reprobados. 8Porque ninguna cosa podemos contra la verdad, sino por la verdad. 9Por lo cual nos gozamos que seamos nosotros flacos, y que vosotros estéis fuertes; y aun deseamos vuestra perfección. 10Por tanto os escribo esto ausente, por no tratar presente con dureza, conforme a la potestad que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción. 11Resta, hermanos, que tengáis gozo, seáis perfectos, tengáis consolación, sintáis una misma cosa, tengáis paz; y el Dios de paz y de caridad será con vosotros. 12Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Todos los santos os saludan. 13La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la participación del Espíritu Santo sea con vosotros todos. Amén.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Éxodo 25 · Juan 4
Personales
Proverbios 1 · 2 Corintios 13