Lectura 1 de 4 · En familia

1 Crónicas 3-4 (cap. 3)

1Estos son los hijos de David, que le nacieron en Hebrón: Amnón el primogénito, de Achînoam Jezreelita; el segundo, Daniel, de Abigail de Carmelo; 2El tercero, Absalom, hijo de Maachâ hija de Talmai rey de Gesur; el cuarto, Adonías hijo de Aggith; 3El quinto, Sephatías, de Abithal; el sexto, Itream, de Egla su mujer. 4Estos seis le nacieron en Hebrón, donde reinó siete años y seis meses: y en Jerusalem reinó treinta y tres años. 5Estos cuatro le nacieron en Jerusalem: Simma, Sobab, Nathán, y Salomón, de Beth-sua hija de Ammiel. 6Y otros nueve: Ibaar, Elisama, y Eliphelet, 7Noga, Nepheg, y Japhia, 8Elisama, Eliada, y Eliphelet. 9Todos estos fueron los hijos de David, sin los hijos de las concubinas. Y Thamar fue hermana de ellos. 10Hijo de Salomón fue Roboam, cuyo hijo fue Abía, del cual fue hijo Asa, cuyo hijo fue Josaphat; 11De quien fue hijo Joram, cuyo hijo fue Ochôzías, hijo del cual fue Joas; 12Del cual fue hijo Amasías, cuyo hijo fue Azarías, e hijo de este Jotham; 13E hijo del cual fue Achâz, del que fue hijo Ezechîas, cuyo hijo fue Manasés; 14Del cual fue hijo Amón, cuyo hijo fue Josías. 15Y los hijos de Josías: Johanán su primogénito, el segundo Joacim, el tercero Sedecías, el cuarto Sallum. 16Los hijos de Joacim: Jechônías su hijo, hijo del cual fue Sedecías. 17Y los hijos de Jechônías: Asir, Salathiel, 18Mechiram, Pedaía, Seneaser, y Jecamía, Hosama, y Nedabía. 19Y los hijos de Pedaía: Zorobabel, y Simi. Y los hijos de Zorobabel: Mesullam, Hananías, y Selomith su hermana. 20Y de Mesullam: Hasuba, Ohel, y Berechîas, Hasadía, y Jusabhesed; cinco en todos. 21Los hijos de Hananías: Pelatías, y Jesaías, hijo de Rephaías, hijo de Arnán, hijo de Obdías, hijo de Sechânías. 22Hijo de Sechânías fue Semaías; y los hijos de Semaías: Hattus, Igheal, Barias, Nearías, y Saphat; seis. 23Los hijos de Nearías fueron estos tres: Elioenai, Ezechîas, y Azricam. 24Los hijos de Elioenai fueron estos siete: Odavias, Eliasib, Palaías, Accub, Johanán, Dalaías, y Anani.
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1 Crónicas 3-4 (cap. 4)

1Los hijos de Judá: Phares, Hesrón, Carmi, Hur, y Sobal. 2Y Reaias hijo de Sobal, engendró a Jahath; y Jahath engendró a Ahumai y a Laad. Estas son las familias de los Sorathitas. 3Y estas son las del padre de Etham: Jezreel, Isma, e Ibdas. Y el nombre de su hermana fue Haslelponi. 4Y Penuel fue padre de Gedor, y Ezer padre de Husa. Estos fueron los hijos de Hur, primogénito de Ephrata, padre de Beth-lehem. 5Y Asur padre de Tecoa tuvo dos mujeres, a saber, Helea, y Naara. 6Y Naara le parió a Auzam, y a Hepher, a Themeni, y a Ahastari. Estos fueron los hijos de Naara. 7Y los hijos de Helea: Sereth, Jesohar, Ethnán. 8Y Cos engendró a Anob, y a Sobeba, y la familia de Aharhel hijo de Arum. 9Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto le parí en dolor. 10E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh si me dieras bendición, y ensancharas mi término, y si tu mano fuera conmigo, y me libraras de mal, que no me dañe! E hizo Dios que le viniese lo que pidió. 11Y Caleb hermano de Sua engendró a Machîr, el cual fue padre de Esthón. 12Y Esthón engendró a Beth-rapha, a Phasea, y a Tehinna, padre de la ciudad de Naas: estos son los varones de Rechâ. 13Los hijos de Cenes: Othniel, y Seraiah. Los hijos de Othniel: Hathath, 14Y Maonathi, el cual engendró a Ophra: y Seraiah engendró a Joab, padre de los habitantes en el valle llamado de Carisim, porque fueron artífices. 15Los hijos de Caleb hijo de Jephone: Iru, Ela, y Naham; e hijo de Ela, fue Cenez. 16Los hijos de Jaleleel: Zip, Ziphas, Tirias, y Asareel. 17Y los hijos de Ezra: Jeter, Mered, Epher, y Jalón: también engendró a Mariam, y Sammai, y a Isba, padre de Esthemoa. 18Y su mujer Judaía le parió a Jered padre de Gedor, y a Heber padre de Sochô, y a Icuthiel padre de Zanoa. Estos fueron los hijos de Bethia hija de Faraón, con la cual casó Mered. 19Y los hijos de la mujer de Odías, hermana de Naham, fueron el padre de Keila de Garmi, y Esthemoa de Maachâti. 20Y los hijos de Simón: Amnón, y Rinna, hijo de Hanán, y Tilón. Y los hijos de Isi: Zoheth, y Benzoheth. 21Los hijos de Sela, hijo de Judá: Er, padre de Lechâ, y Laada, padre de Maresa, y de la familia de la casa del oficio del lino en la casa de Asbea; 22Y Joacim, y los varones de Chôzeba, y Joas, y Saraph, los cuales moraron en Moab, y Jasubi-lehem, que son palabras antiguas. 23Estos fueron alfareros y se hallaban en medio de plantíos y cercados, los cuales moraron allá con el rey en su obra. 24Los hijos de Simeón: Nemuel, Jamín, Jarib, Zera, Saúl; 25También Sallum su hijo, Mibsam su hijo, y Misma su hijo. 26Los hijos de Misma: Hamuel su hijo, Zachûr su hijo, y Simi su hijo. 27Los hijos de Simi fueron diez y seis, y seis hijas: mas sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni multiplicaron toda su familia como los hijos de Judá. 28Y habitaron en Beer-seba, y en Molada, y en Hasar-sual, 29Y en Bala, y en Esem, y en Tholad, 30Y en Bethuel, y en Horma, y en Siclag, 31Y en Beth-marchâboth, y en Hasasusim, y en Beth-birai, y en Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reino de David. 32Y sus aldeas fueron Etam, Ain, Rimmón, y Tochên, y Asán, cinco pueblos; 33Y todos su villajes que estaban en contorno de estas ciudades hasta Baal. Esta fue su habitación, y esta su descendencia. 34Y Mesobab, y Jamlech, y Josías hijo de Amasías; 35Joel, y Jehú hijo de Josibias, hijo de Seraíah, hijo de Aziel; 36Y Elioenai, Jacoba, Jesohaía, Asaías, Adiel, Jesimiel, Benaías; 37Y Ziza hijo de Siphi, hijo de Allón, hijo de Jedaía, hijo de Simri, hijo de Semaías. 38Estos por sus nombres son los principales que vinieron en sus familias, y que fueron multiplicados muy mucho en las casas de sus padres. 39Y llegaron hasta la entrada de Gador hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados. 40Y hallaron gruesos y buenos pastos, y tierra ancha y espaciosa, y quieta y reposada, porque los de Châm la habitaban de antes. 41Y estos que han sido escritos por sus nombres, vinieron en días de Ezechîas rey de Judá, y desbarataron sus tiendas y estancias que allí hallaron, y destruyéronlos, hasta hoy, y habitaron allí en lugar de ellos; por cuanto había allí pastos para sus ganados. 42Y asimismo quinientos hombres de ellos, de los hijos de Simeón, se fueron al monte de Seir, llevando por capitanes a Pelatía, y a Nearías, y a Rephaías, y a Uzziel, hijos de Isi; 43E hirieron a las reliquias que habían quedado de Amalec, y habitaron allí hasta hoy.
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Hebreos 9

1Tenía empero también el primer pacto reglamentos del culto, y santuario mundano. 2Porque el tabernáculo fue hecho: el primero, en que estaban las lámparas, y la mesa, y los panes de la proposición; lo que llaman el Santuario. 3Tras el segundo velo estaba el tabernáculo, que llaman el Lugar Santísimo; 4El cual tenía un incensario de oro, y el arca del pacto cubierta de todas partes alrededor de oro; en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; 5Y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en particular. 6Y estas cosas así ordenadas, en el primer tabernáculo siempre entraban los sacerdotes para hacer los oficios del culto; 7Mas en el segundo, solo el pontífice una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo: 8Dando en esto a entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto el camino para el santuario, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pie. 9Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto a la conciencia, al que servía con ellos; 10Consistiendo solo en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección. 11Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es a saber, no de esta creación; 12Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención. 13Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra, rociada a los inmundos, santifica para la purificación de la carne, 14¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo? 15Así que, por eso es mediador del nuevo testamento, para que interviniendo muerte para la remisión de las rebeliones que había bajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna. 16Porque donde hay testamento, necesario es que intervenga muerte del testador. 17Porque el testamento con la muerte es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive. 18De donde vino que ni aun el primero fue consagrado sin sangre. 19Porque habiendo leído Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, y lana de grana, e hisopo, roció al mismo libro, y también a todo el pueblo, 20Diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado. 21Y además de esto roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. 22Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. 23Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que estos. 24Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios. 25Y no para ofrecerse muchas veces a sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena; 26De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumación de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo. 27Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una vez, y después el juicio; 28Así también Cristo fue ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud.
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Amós 3

1Oid esta palabra que ha hablado Jehová contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto. Dice así: 2A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto visitaré contra vosotros todas vuestras maldades. 3¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de concierto? 4¿Bramará el león en el monte sin hacer presa? ¿dará el leoncillo su bramido desde su morada, si no prendiere? 5¿Caerá el ave en el lazo en la tierra, sin haber armador? ¿alzaráse el lazo de la tierra, si no se ha prendido algo? 6¿Tocaráse la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho? 7Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. 8Bramando el león, ¿quién no temerá? hablando el Señor Jehová, ¿quién no profetizará? 9Haced pregonar sobre los palacios de Azoto, y sobre los palacios de tierra de Egipto, y decid: Reuníos sobre los montes de Samaria, y ved muchas opresiones en medio de ella, y violencias en medio de ella. 10Y no saben hacer lo recto, dice Jehová, atesorando rapiñas y despojos en sus palacios. 11Por tanto, el Señor Jehová ha dicho así: Un enemigo habrá aún por todos lados de la tierra, y derribará de ti tu fortaleza, y tus palacios serán saqueados. 12Así ha dicho Jehová: De la manera que el pastor libra de la boca del león dos piernas, o la punta de una oreja, así escaparán los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincón de la cama, y al canto del lecho. 13Oid y protestad en la casa de Jacob, ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: 14Que el día que visitaré las rebeliones de Israel sobre él, visitaré también sobre los altares de Beth-el; y serán cortados los cuernos del altar, y caerán a tierra. 15Y heriré la casa del invierno con la casa del verano, y las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas, dice Jehová.
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Salmo 148

1Alabad a Jehová desde los cielos: alabadle en las alturas. 2Alabadle, vosotros todos sus ángeles: alabadle, vosotros todos sus ejércitos. 3Alabadle, sol y luna: alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. 4Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos. 5Alaben el nombre de Jehová; porque él mandó, y fueron criadas. 6Y las hizo ser para siempre por los siglos; púso les ley que no será quebrantada. 7Alabad a Jehová, de la tierra los dragones y todos los abismos; 8El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra; 9Los montes y todos los collados; el árbol de fruto, y todos los cedros; 10La bestia y todo animal; reptiles y volátiles; 11Los reyes de la tierra y todos los pueblos; los príncipes y todos los jueces de la tierra; 12Los mancebos y también las doncellas; los viejos y los niños, 13Alaben el nombre de Jehová, porque solo su nombre es elevado; su gloria es sobre tierra y cielos. 14El ensalzó el cuerno de su pueblo; aláben le todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. Aleluya.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
1 Crónicas 3-4 · Hebreos 9
Personales
Amós 3 · Salmo 148