Lectura 1 de 4 · En familia
1 Crónicas 13-14 (cap. 13)
1Entonces David tomó consejo con los capitanes de millares y de cientos, y con todos los jefes. 2Y dijo David a todo el congreso de Israel: Si os parece bien y de Jehová nuestro Dios, enviaremos a todas partes a llamar nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y a los sacerdotes y Levitas que están con ellos en sus ciudades y ejidos que se junten con nosotros; 3Y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el tiempo de Saúl no hemos hecho caso de ella. 4Y dijo todo el congreso que se hiciese así, porque la cosa parecía bien a todo el pueblo. 5Entonces juntó David a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta entrar en Hamath, para que trajesen el arca de Dios de Chîriath-jearim. 6Y subió David con todo Israel a Baala de Chîriath-jearim, que es en Judá, para pasar de allí el arca de Jehová Dios que habita entre los querubines, sobre la cual su nombre es invocado. 7Y lleváronse el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo; y Uzza y su hermano guiaban el carro. 8Y David y todo Israel hacían alegrías delante de Dios con todas sus fuerzas, con canciones, arpas, salterios, tamboriles, címbalos y trompetas. 9Y como llegaron a la era de Chidón, Uzza extendió su mano al arca para tenerla, porque los bueyes se desmandaban. 10Y el furor de Jehová se encendió contra Uzza, e hiriólo, porque había extendido su mano al arca: y murió allí delante de Dios. 11Y David tuvo pesar, porque Jehová había hecho rotura en Uzza; por lo que llamó aquel lugar Pérez-uzza, hasta hoy. 12Y David temió a Dios aquel día, y dijo: ¿Cómo he de traer a mi casa el arca de Dios? 13Y no trajo David el arca a su casa en la ciudad de David, sino llevóla a casa de Obed-edom Getheo. 14Y el arca de Dios estuvo en casa de Obed-edom, en su casa, tres meses: y bendijo Jehová la casa de Obed-edom, y todas las cosas que tenía.
Lectura 1 de 4 · En familia
1 Crónicas 13-14 (cap. 14)
1E Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, y madera de cedro, y albañiles y carpinteros, que le edificasen una casa. 2Y entendió David que Jehová lo había confirmado por rey sobre Israel, y que había ensalzado su reino sobre su pueblo Israel. 3Entonces David tomó también mujeres en Jerusalem y aun engendró David hijos e hijas. 4Y estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalem: Samua, Sobab, Nathán, Salomón, 5Ibhar, Elisua, Eliphelet, 6Noga, Nepheg, Japhías, 7Elisama, Beel-iada y Eliphelet. 8Y oyendo los Filisteos que David había sido ungido por rey sobre todo Israel, subieron todos los Filisteos en busca de David. Y como David lo oyó, salió contra ellos. 9Y vinieron los Filisteos, y extendiéronse por el valle de Raphaim. 10Entonces David consultó a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los Filisteos? ¿los entregarás en mi mano? Y Jehová le dijo: Sube, que yo los entregaré en tus manos. 11Subieron pues a Baal-perasim, y allí los hirió David. Dijo luego David: Dios rompió mis enemigos por mi mano, como se rompen las aguas. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perasim. 12Y dejaron allí sus dioses, y David dijo que los quemasen al fuego. 13Y volviendo los Filisteos a extenderse por el valle, 14David volvió a consultar a Dios, y Dios le dijo: No subas tras ellos, sino rodéalos, para venir a ellos por delante de los morales; 15Y así que oyeres venir un estruendo por las copas de los morales, sal luego a la batalla: porque Dios saldrá delante de ti, y herirá el campo de los Filisteos. 16Hizo pues David como Dios le mandó, e hirieron el campo de los Filisteos desde Gabaón hasta Gezer. 17Y la fama de David fue divulgada por todas aquellas tierras: y puso Jehová temor de David sobre todas las gentes.
Lectura 2 de 4 · En familia
Santiago 1
1Jacobo, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están esparcidas, salud. 2Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas tentaciones; 3Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia. 4Mas tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa. 5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada. 6Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte a otra. 7No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor. 8El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos. 9El hermano que es de baja suerte, gloríese en su alteza: 10Mas el que es rico, en su bajeza; porque él se pasará como la flor de la hierba. 11Porque salido el sol con ardor, la hierba se secó, y su flor se cayó, y pereció su hermosa apariencia: así también se marchitará el rico en todos sus caminos. 12Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. 13Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta a alguno: 14Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado. 15Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte. 16Amados hermanos míos, no erréis. 17Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. 19Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: 20Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas. 22Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24Porque él se consideró a sí mismo, y se fue, y luego se olvidó qué tal era. 25Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. 26Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana. 27La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.
Lectura 3 de 4 · Personal
Amós 8
1Así me ha mostrado Jehová: y he aquí un canastillo de fruta de verano. 2Y dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Un canastillo de fruta de verano. Y díjome Jehová: Venido ha el fin sobre mi pueblo Israel; no le pasaré más. 3Y los cantores del templo aullarán en aquel día, dice el Señor Jehová; muchos serán los cuerpos muertos; en todo lugar echados serán en silencio. 4Oid esto, los que tragáis a los menesterosos, y arruináis los pobres de la tierra, 5Diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los alfolíes del pan, y achicaremos la medida, y engrandeceremos el precio, y falsearemos el peso engañoso; 6Para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos las aechaduras del trigo? 7Jehová juró por la gloria de Jacob: No me olvidaré para siempre de todas sus obras. 8¿No se ha de estremecer la tierra sobre esto? ¿y todo habitador de ella no llorará? y subirá toda como un río, y será arrojada, y hundiráse como el río de Egipto. 9Y acaecerá en aquel día, dice el Señor Jehová, que haré se ponga el sol al mediodía, y la tierra cubriré de tinieblas en el día claro. 10Y tornaré vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en endechas; y haré poner saco sobre todos lomos, y peladura sobre toda cabeza; y tornaréla como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo. 11He aquí vienen días, dice el Señor Jehová, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oir palabra de Jehová. 12E irán errantes de mar a mar: desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán. 13En aquel tiempo las doncellas hermosas y los mancebos desmayarán de sed. 14Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen, Vive tu Dios de Dan: y, Vive el camino de Beer-seba: caerán, y nunca más se levantarán.
Lectura 4 de 4 · Personal
Lucas 3
1Y en el año quince del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, 2Siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. 3Y él vino por toda la tierra al rededor del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para la remisión de pecados; 4Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, haced derechas sus sendas. 5Todo valle se henchirá, y bajaráse todo monte y collado; y los caminos torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados; 6Y verá toda carne la salvación de Dios. 7Y decía a las gentes que salían para ser bautizadas de él: ¡Oh generación de víboras, quién os enseñó a huir de la ira que vendrá? 8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir en vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos a Abraham. 9Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles: todo árbol pues que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego. 10Y las gentes le preguntaban, diciendo: ¿Pues qué haremos? 11Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. 12Y vinieron también publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? 13Y él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. 14Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestras pagas. 15Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si él fuese el Cristo, 16Respondió Juan, diciendo a todos: Yo, a la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego; 17Cuyo bieldo está en su mano, y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí, y la paja quemará en fuego que nunca se apagará. 18Y amonestando, otras muchas cosas también anunciaba al pueblo. 19Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él a causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que había hecho Herodes, 20Añadió también esto sobre todo, que encerró a Juan en la cárcel. 21Y aconteció que, como todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, 22Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y fue hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido. 23Y el mismo Jesús comenzaba a ser como de treinta años, hijo de José, como se creía; que fue hijo de Elí, 24Que fue de Mathat, que fue de Leví, que fue de Melchî, que fue de Janna, que fue de José, 25Que fue de Mattathías, que fue de Amós, que fue de Nahum, que fue de Esli, 26Que fue de Naggai, que fue de Maat, que fue de Mattathías, que fue de Semei, que fue de José, que fue de Judá, 27Que fue de Joanna, que fue de Rhesa, que fue de Zorobabel, que fue de Salathiel, 28Que fue de Neri, que fue de Melchî, que fue de Abdi, que fue de Cosam, que fue de Elmodam, que fue de Er, 29Que fue de Josué, que fue de Eliezer, que fue de Joreim, que fue de Mathat, 30Que fue de Leví, que fue de Simeón, que fue de Judá, que fue de José, que fue de Jonán, que fue de Eliachîm, 31Que fue de Melea, que fue de Mainán, que fue de Mattatha, que fue de Nathán, 32Que fue de David, que fue de Jessé, que fue de Obed, que fue de Booz, que fue de Salmón, que fue de Naassón, 33Que fue de Aminadab, que fue de Aram, que fue de Esrom, que fue de Phares, 34Que fue de Judá, que fue de Jacob, que fue de Isaac, que fue de Abraham, que fue de Thara, que fue de Nachôr, 35Que fue de Saruch, que fue de Ragau, que fue de Phalec, que fue de Heber, 36Que fue de Sala, que fue de Cainán, que fue de Arphaxad, que fue de Sem, que fue de Noé, que fue de Lamech, 37Que fue de Mathusala, que fue de Enoch, que fue de Jared, que fue de Maleleel, 38Que fue de Cainán, que fue de Enós, que fue de Seth, que fue de Adam, que fue de Dios.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
1 Crónicas 13-14 · Santiago 1
Personales
Amós 8 · Lucas 3