Lectura 1 de 4 · En familia

Levítico 5

1Y cuando alguna persona pecare, que hubiere oído la voz del que juró, y él fuere testigo que vio, o supo, si no lo denunciare, él llevará su pecado. 2Asimismo la persona que hubiere tocado en cualquiera cosa inmunda, sea cuerpo muerto de bestia inmunda, o cuerpo muerto de animal inmundo, o cuerpo muerto de reptil inmundo, bien que no lo supiere, será inmunda y habrá delinquido: 3O si tocare a hombre inmundo en cualquiera inmundicia suya de que es inmundo, y no lo echare de ver; si después llega a saberlo, será culpable. 4También la persona que jurare, pronunciando con sus labios hacer mal o bien, en cualesquiera cosas que el hombre profiere con juramento, y él no lo conociere; si después lo entiende, será culpado en una de estas cosas. 5Y será que cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó: 6Y para su expiación traerá a Jehová por su pecado que ha cometido, una hembra de los rebaños, una cordera o una cabra como ofrenda de expiación; y el sacerdote hará expiación por él de su pecado. 7Y si no le alcanzare para un cordero, traerá en expiación por su pecado que cometió, dos tórtolas o dos palominos a Jehová; el uno para expiación, y el otro para holocausto. 8Y ha de traerlos al sacerdote, el cual ofrecerá primero el que es para expiación, y desunirá su cabeza de su cuello, mas no la apartará del todo: 9Y rociará de la sangre de la expiación sobre la pared del altar; y lo que sobrare de la sangre lo exprimirá al pie del altar; es expiación. 10Y del otro hará holocausto conforme al rito; y hará por él el sacerdote expiación de su pecado que cometió, y será perdonado. 11Mas si su posibilidad no alcanzare para dos tórtolas, o dos palominos, el que pecó traerá por su ofrenda la décima parte de un epha de flor de harina por expiación. No pondrá sobre ella aceite, ni sobre ella pondrá incienso, porque es expiación. 12Traerála, pues, al sacerdote, y el sacerdote tomará de ella su puño lleno, en memoria suya, y la hará arder en el altar sobre las ofrendas encendidas a Jehová: es expiación. 13Y hará el sacerdote expiación por él de su pecado que cometió en alguna de estas cosas, y será perdonado; y el sobrante será del sacerdote, como el presente de vianda. 14Habló más Jehová a Moisés, diciendo: 15Cuando alguna persona cometiere falta, y pecare por yerro en las cosas santificadas a Jehová, traerá su expiación a Jehová, un carnero sin tacha de los rebaños, conforme a tu estimación, en siclos de plata del siclo del santuario, en ofrenda por el pecado: 16Y pagará aquello de las cosas santas en que hubiere pecado, y añadirá a ello el quinto, y lo dará al sacerdote: y el sacerdote hará expiación por él con el carnero del sacrificio por el pecado, y será perdonado. 17Finalmente, si una persona pecare, o hiciere alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Jehová no se han de hacer, aun sin hacerlo a sabiendas, es culpable, y llevará su pecado. 18Traerá, pues, al sacerdote por expiación, según tú lo estimes, un carnero sin tacha de los rebaños: y el sacerdote hará expiación por él de su yerro que cometió por ignorancia, y será perdonado. 19Es infracción, y ciertamente delinquió contra Jehová.
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Salmos 3-4 (cap. 3)

1¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! muchos se levantan contra mí. 2Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. (Selah.) 3Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí: mi gloria, y el que ensalza mi cabeza. 4Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.) 5Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo. 6No temeré de diez millares de pueblos, que pusieren cerco contra mí. 7Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: porque tú heriste a todos mis enemigos en la quijada; los dientes de los malos quebrantaste. 8De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)
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Salmos 3-4 (cap. 4)

1Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia: estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración. 2Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.) 3Sabed pues, que Jehová hizo apartar al pío para sí: Jehová oirá cuando yo a él clamare. 4Temblad, y no pequéis: conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.) 5Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová. 6Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. 7Tú diste alegría en mi corazón, más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto. 8En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
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Proverbios 20

1El vino es escarnecedor, la cerveza alborotadora; y cualquiera que por ello errare, no será sabio. 2Como bramido de cachorro de león es el terror del rey: el que lo hace enfurecerse, peca contra su alma. 3Honra es del hombre dejarse de contienda: mas todo insensato se envolverá en ella. 4El perezoso no ara a causa del invierno; pedirá pues en la siega, y no hallará. 5Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre: mas el hombre entendido lo alcanzará. 6Muchos hombres publican cada uno su liberalidad: mas hombre de verdad, ¿quién lo hallará? 7El justo que camina en su integridad, bienaventurados serán sus hijos después de él. 8El rey que se sienta en el trono de juicio, con su mirar disipa todo mal. 9¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado? 10Doble pesa y doble medida, abominación son a Jehová ambas cosas. 11Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su obra fuere limpia y recta. 12El oído que oye, y el ojo que ve, ambas cosas ha igualmente hecho Jehová. 13No ames el sueño, porque no te empobrezcas; abre tus ojos, y te hartarás de pan. 14El que compra dice: malo es, malo es: mas en apartándose, se alaba. 15Hay oro y multitud de piedras preciosas: mas los labios sabios son vaso precioso. 16Quítale su ropa al que salió por fiador del extraño; y tómale prenda al que fía la extraña. 17Sabroso es al hombre el pan de mentira; mas después su boca será llena de cascajo. 18Los pensamientos con el consejo se ordenan: y con industria se hace la guerra. 19El que descubre el secreto, en chismes anda: no te entrometas, pues, con el que lisonjea con sus labios. 20El que maldice a su padre o a su madre, su lámpara será apagada en oscuridad tenebrosa. 21La herencia adquirida de priesa al principio, aun su postrimería no será bendita. 22No digas, yo me vengaré; espera a Jehová, y él te salvará. 23Abominación son a Jehová las pesas dobles; y el peso falso no es bueno. 24De Jehová son los pasos del hombre: ¿cómo pues entenderá el hombre su camino? 25Lazo es al hombre el devorar lo santo, y andar pesquisando después de los votos. 26El rey sabio esparce los impíos, y sobre ellos hace tornar la rueda. 27Candela de Jehová es el alma del hombre, que escudriña lo secreto del vientre. 28Misericordia y verdad guardan al rey; y con clemencia sustenta su trono. 29La gloria de los jóvenes es su fortaleza, y la hermosura de los viejos la vejez. 30Las señales de las heridas son medicina para lo malo: y las llagas llegan a lo más secreto del vientre.
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Colosenses 3

1Si habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. 5Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría: 6Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión. 7En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo viviendo en ellas. 8Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca. 9No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10Y revestídoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme a la imagen del que lo crio; 11Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Scytha, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos. 12Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia; 13Sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos los unos a los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección. 15Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la cual asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos. 16La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros con salmos e himnos y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor. 17Y todo lo que hacéis, sea de palabra, o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por él. 18Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. 19Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas. 20Hijos, obedeced a vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor. 21Padres, no irritéis a vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo. 22Siervos, obedeced en todo a vuestros amos carnales, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios: 23Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no a los hombres; 24Sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia: porque al Señor Cristo servís. 25Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere; que no hay acepción de personas.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Levítico 5 · Salmos 3-4
Personales
Proverbios 20 · Colosenses 3