Lectura 1 de 4 · En familia

Deuteronomio 6

1Estos pues son los mandamientos, estatutos, y derechos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para poseerla: 2Para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, y tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, y que tus días sean prolongados. 3Oye pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien, y seáis multiplicados, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres, en la tierra que destila leche y miel. 4Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es: 5Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder. 6Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: 7Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes: 8Y has de atarlas por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos: 9Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas. 10Y será, cuando Jehová tu Dios te hubiere introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac, y Jacob, que te daría; en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, 11Y casas llenas de todo bien, que tú no henchiste, y cisternas cavadas, que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste: luego que comieres y te hartares, 12Guárdate que no te olvides de Jehová, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de siervos. 13A Jehová tu Dios temerás, y a él servirás, y por su nombre jurarás. 14No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos: 15Porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; porque no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la haz de la tierra. 16No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Massa. 17Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios, y sus estatutos, que te ha mandado. 18Y harás lo recto y bueno en ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres; 19Para que él eche a todos tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho. 20Cuando mañana te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios, y estatutos, y derechos, que Jehová nuestro Dios os mandó? 21Entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte; 22Y dio Jehová señales y milagros grandes y nocivos en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos; 23Y sacónos de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres; 24Y mandónos Jehová que ejecutásemos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, porque nos vaya bien todos los días, y para que nos dé vida, como hoy. 25Y tendremos justicia cuando cuidáremos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.
Lectura 2 de 4 · En familia

Salmos 87-88 (cap. 87)

1Su cimiento es en montes de santidad. 2Ama Jehová las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob. 3Cosas ilustres son dichas de ti, ciudad de Dios. (Selah.) 4Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen: he aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía: este nació allá. 5Y de Sion se dirá: Este y aquel han nacido en ella; y fortificarála el mismo Altísimo. 6Jehová contará cuando se escribieren los pueblos: Este nació allí. (Selah.) 7Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes estarán en ti.
Lectura 2 de 4 · En familia

Salmos 87-88 (cap. 88)

1Oh Jehová, Dios de mi salud, día y noche clamo delante de ti. 2Entre mi oración en tu presencia: inclina tu oído a mi clamor. 3Porque mi alma está harta de males, y mi vida cercana al sepulcro. 4Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza: 5Libre entre los muertos, como los matados que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos, y que son cortados de tu mano. 6Hasme puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en honduras. 7Sobre mí se ha acostado tu ira, y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.) 8Has alejado de mí mis conocidos: hasme puesto por abominación a ellos: encerrado estoy, y no puedo salir. 9Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción: hete llamado, oh Jehová, cada día; he extendido a ti mis manos. 10¿Harás tú milagro a los muertos? ¿levantaránse los muertos para alabarte? (Selah.) 11¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, o tu verdad en la perdición? 12¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, ni tu justicia en la tierra del olvido? 13Mas yo a ti he clamado, oh Jehová; y de mañana mi oración te previno. 14¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿por qué escondes de mí tu rostro? 15Yo soy afligido y menesteroso: desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso. 16Sobre mí han pasado tus iras; tus espantos me han cortado. 17Hanme rodeado como aguas de continuo; hanme cercado a una. 18Has alejado de mí el amigo y el compañero; y mis conocidos se esconden en la tiniebla.
Lectura 3 de 4 · Personal

Isaías 34

1Gentes, allegaos a oir; y escuchad, pueblos. Oiga la tierra y lo que la hinche, el mundo y todo lo que él produce. 2Porque Jehová está airado sobre todas las gentes, e irritado sobre todo el ejército de ellas: destruirálas y entregarálas al matadero. 3Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará hedor; y los montes se desleirán por la sangre de ellos. 4Y todo el ejército de los cielos se corromperá, y plegarse han los cielos como un libro: y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera. 5Porque en los cielos se embriagará mi espada: he aquí que descenderá sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema. 6Llena está de sangre la espada de Jehová, engrasada está de grosura, de sangre de corderos y de cabritos, de grosura de riñones de carneros: porque Jehová tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom. 7Y con ellos vendrán abajo unicornios, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura. 8Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion. 9Y sus arroyos se tornarán en pez, y su polvo en azufre, y su tierra en pez ardiente. 10No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo: de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella. 11Y la poseerán el pelícano y el mochuelo, la lechuza y el cuervo morarán en ella: y extenderáse sobre ella cordel de destrucción, y niveles de asolamiento. 12Llamarán a sus príncipes, príncipes sin reino: y todos sus grandes serán nada. 13En sus alcázares crecerán espinas, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y serán morada de chacales, patio para los pollos de los avestruces. 14Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo gritará a su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí reposo. 15Allí anidará el cuclillo, conservará sus huevos, y sacará sus pollos, y juntarálos debajo de sus alas: también se ayuntarán allí buitres, cada uno con su compañera. 16Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos: ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó, y reuniólos su mismo espíritu. 17Y él les echó las suertes, y su mano les repartió con cordel: para siempre la tendrán por heredad, de generación en generación morarán allí.
Lectura 4 de 4 · Personal

Apocalipsis 4

1Después de estas cosas miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo: y la primera voz que oí, era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de ser después de estas. 2Y luego yo fui en Espíritu: y he aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado. 3Y el que estaba sentado, era al parecer semejante a una piedra de jaspe y de sardio: y un arco celeste había alrededor del trono, semejante en el aspecto a la esmeralda. 4Y alrededor del trono había veinticuatro sillas: y vi sobre las sillas veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas; y tenían sobre sus cabezas coronas de oro. 5Y del trono salían relámpagos y truenos y voces: y siete lámparas de fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete Espíritus de Dios. 6Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro animales llenos de ojos delante y detrás. 7Y el primer animal era semejante a un león; y el segundo animal, semejante a un becerro; y el tercer animal tenía la cara como de hombre; y el cuarto animal, semejante a un águila volando. 8Y los cuatro animales tenían cada uno por sí seis alas alrededor, y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir. 9Y cuando aquellos animales daban gloria y honra y alabanza al que estaba sentado en el trono, al que vive para siempre jamás, 10Los veinticuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en el trono, y adoraban al que vive para siempre jamás, y echaban sus coronas delante del trono, diciendo: 11Señor, digno eres de recibir gloria y honra y virtud: porque tú criaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser y fueron criadas.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Deuteronomio 6 · Salmos 87-88
Personales
Isaías 34 · Apocalipsis 4