Lectura 1 de 4 · En familia
Deuteronomio 7
1Cuando Jehová tu Dios te hubiere introducido en la tierra en la cual tú has de entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al Hetheo, al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú; 2Y Jehová tu Dios las hubiere entregado delante de ti, y las hirieres, del todo las destruirás: no harás con ellos alianza, ni las tomarás a merced. 3Y no emparentarás con ellos: no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. 4Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá presto. 5Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus bosques, y quemaréis sus esculturas en el fuego. 6Porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios: Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra. 7No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová, y os ha escogido; porque vosotros erais los más pocos de todos los pueblos: 8Sino porque Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano fuerte, y os ha rescatado de casa de siervos, de la mano de Faraón, rey de Egipto. 9Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil generaciones; 10Y que da el pago en su cara al que le aborrece, destruyéndolo: ni lo dilatará al que le odia, en su cara le dará el pago. 11Guarda por tanto los mandamientos, y estatutos, y derechos que yo te mando hoy que cumplas. 12Y será que, por haber oído estos derechos, y guardado y puéstolos por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres; 13Y te amará, y te bendecirá, y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. 14Bendito serás más que todos los pueblos: no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus bestias. 15Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú sabes, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren. 16Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios: no los perdonará tu ojo; ni servirás a sus dioses, que te será tropiezo. 17Cuando dijeres en tu corazón: Estas gentes son muchas más que yo, ¿cómo las podré desarraigar?; 18No tengas temor de ellos: acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto; 19De las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano fuerte y brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó: así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres. 20Y también enviará Jehová tu Dios sobre ellos avispas, hasta que perezcan los que quedaren, y los que se hubieren escondido de delante de ti. 21No desmayes delante de ellos, que Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y terrible. 22Y Jehová tu Dios echará a estas gentes de delante de ti poco a poco: no las podrás acabar luego, porque las bestias del campo no se aumenten contra ti. 23Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruídos. 24Y él entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo del cielo: nadie te hará frente hasta que los destruyas. 25Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego: no codiciarás plata ni oro de sobre ellas para tomarlo para ti, porque no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios; 26Y no meterás abominación en tu casa, porque no seas anatema como ello; del todo lo aborrecerás y lo abominarás; porque es anatema.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmo 89
1Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca. 2Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; en los mismos cielos apoyarás tu verdad. 3Hice alianza con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo: 4Para siempre confirmaré tu simiente, y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah.) 5Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh Jehová; tu verdad también en la congregación de los santos. 6Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados? 7Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor suyo. 8Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu verdad está en torno de ti. 9Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas. 10Tú quebrantaste a Rahab como a un muerto: con el brazo de tu fortaleza esparciste a tus enemigos. 11Tuyos los cielos, tuya también la tierra: el mundo y su plenitud, tú lo fundaste. 12Al aquilón y al austro tú los criaste: Tabor y Hermón cantarán en tu nombre. 13Tuyo el brazo con valentía; fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra. 14Justicia y juicio son el asiento de tu trono: misericordia y verdad van delante de tu rostro. 15Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: andarán, oh Jehová, a la luz de tu rostro. 16En tu nombre se alegrarán todo el día; y en tu justicia serán ensalzados. 17Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno. 18Porque Jehová es nuestro escudo; y nuestro rey es el Santo de Israel. 19Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente; he ensalzado un escogido de mi pueblo. 20Hallé a David mi siervo; ungílo con el aceite de mi santidad. 21Mi mano será firme con él, mi brazo también lo fortificará. 22No lo avasallará enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará. 23Mas yo quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a sus aborrecedores. 24Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno. 25Asimismo pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra. 26El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salud. 27Yo también le pondré por primogénito, alto sobre los reyes de la tierra. 28Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi alianza será firme con él. 29Y pondré su simiente para siempre, y su trono como los días de los cielos. 30Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios; 31Si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos; 32Entonces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. 33Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. 34No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. 35Una vez he jurado por mi santidad, que no mentiré a David. 36Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. 37Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. (Selah.) 38Mas tú desechaste y menospreciaste a tu ungido; y te has airado con él. 39Rompiste el pacto de tu siervo; has profanado su corona hasta la tierra. 40Aportillaste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas. 41Menoscabáronle todos los que pasaron por el camino: es oprobio a sus vecinos. 42Has ensalzado la diestra de sus enemigos; has alegrado a todos sus adversarios. 43Embotaste asimismo el filo de su espada, y no lo levantaste en la batalla. 44Hiciste cesar su brillo, y echaste su trono por tierra. 45Has acortado los días de su juventud; hasle cubierto de afrenta. (Selah.) 46¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿te esconderás para siempre? ¿arderá tu ira como el fuego? 47Acuérdate de cuán corto sea mi tiempo: ¿por qué habrás criado en vano a todos los hijos del hombre? 48¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.) 49Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, que juraste a David por tu verdad? 50Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; oprobio que llevo yo en mi seno de muchos pueblos. 51Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido. 52Bendito Jehová para siempre. Amén, y Amén.
Lectura 3 de 4 · Personal
Isaías 35
1Alegrarse han el desierto y la soledad: el yermo se gozará, y florecerá como la rosa. 2Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo: la gloria del Líbano le será dada, la hermosura de Carmel y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. 3Confortad a las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas. 4Decid a los de corazón apocado: Confortaos, no temáis: he aquí que vuestro Dios viene con venganza, con pago; el mismo Dios vendrá, y os salvará. 5Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. 6Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. 7El lugar seco será tornado en estanque, y el secadal en manaderos de aguas; en la habitación de chacales, en su cama, será lugar de cañas y de juncos. 8Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará por él inmundo; y habrá para ellos en él quien los acompañe, de tal manera que los insensatos no yerren. 9No habrá allí león, ni bestia fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos. 10Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: y retendrán el gozo y alegría, y huirá la tristeza y el gemido.
Lectura 4 de 4 · Personal
Apocalipsis 5
1Y vi en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos. 2Y vi un fuerte ángel predicando en alta voz: ¿Quién es digno de abrir el libro, y de desatar sus sellos? 3Y ninguno podía, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el libro, ni mirarlo. 4Y yo lloraba mucho, porque no había sido hallado ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. 5Y uno de los ancianos me dice: No llores: he aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus siete sellos. 6Y miré; y he aquí en medio del trono y de los cuatro animales, y en medio de los ancianos, estaba un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados en toda la tierra. 7Y él vino, y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono. 8Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro animales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos: 9Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. 11Y miré, y oí voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones, 12Que decían en alta voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza. 13Y oí a toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas las cosas que en ellos están, diciendo: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás. 14Y los cuatro animales decían: Amén. Y los veinticuatro ancianos cayeron sobre sus rostros, y adoraron al que vive para siempre jamás.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Deuteronomio 7 · Salmo 89
Personales
Isaías 35 · Apocalipsis 5