Lectura 1 de 4 · En familia

Levítico 24

1Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Manda a los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro, molido, para la luminaria, para hacer arder las lámparas de continuo. 3Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo del testimonio, las aderezará Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová, de continuo: estatuto perpetuo por vuestras edades. 4Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová. 5Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas: cada torta será de dos décimas. 6Y has de ponerlas en dos órdenes, seis en cada orden, sobre la mesa limpia delante de Jehová. 7Pondrás también sobre cada orden incienso limpio, y será para el pan por perfume, ofrenda encendida a Jehová. 8Cada día de sábado lo pondrá de continuo en orden delante de Jehová, de los hijos de Israel por pacto sempiterno. 9Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en el lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas a Jehová, por fuero perpetuo. 10En aquella sazón el hijo de una mujer Israelita, el cual era hijo de un Egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la Israelita y un hombre de Israel riñeron en el real: 11Y el hijo de la mujer Israelita pronunció el Nombre, y maldijo: entonces le llevaron a Moisés. Y su madre se llamaba Selomith, hija de Dribi, de la tribu de Dan. 12Y pusiéronlo en la cárcel, hasta que les fuese declarado por palabra de Jehová. 13Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 14Saca al blasfemo fuera del real, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación. 15Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquiera que maldijere a su Dios, llevará su iniquidad. 16Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto: toda la congregación lo apedreará: así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera. 17Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquiera persona, que sufra la muerte. 18Y el que hiere a algún animal, ha de restituirlo: animal por animal. 19Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: 20Rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente: según la lesión que habrá hecho a otro, tal se hará a él. 21El que hiere algún animal, ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte a un hombre, que muera. 22Un mismo derecho tendréis: como el extranjero, así será el natural: porque yo soy Jehová vuestro Dios. 23Y habló Moisés a los hijos de Israel, y ellos sacaron al blasfemo fuera del real, y apedreáronlo con piedras. Y los hijos de Israel hicieron según que Jehová había mandado a Moisés.
Lectura 2 de 4 · En familia

Salmo 30

1Glorificarte he, oh Jehová; porque me has ensalzado, y no hiciste a mis enemigos alegrarse de mí. 2Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. 3Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro, dísteme vida, para que no descendiese a la sepultura. 4Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad. 5Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría. 6Y dije yo en mi prosperidad: no seré jamás conmovido; 7Porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fui conturbado. 8A ti, oh Jehová, clamaré; y al Señor suplicaré. 9¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad? 10Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador. 11Has tornado mi endecha en baile; desataste mi saco, y ceñísteme de alegría. 12Por tanto a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
Lectura 3 de 4 · Personal

Eclesiastés 7

1Mejor es la buena fama que el buen ungüento; y el día de la muerte que el día del nacimiento. 2Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del convite: porque aquello es el fin de todos los hombres; y el que vive parará mientes. 3Mejor es el enojo que la risa: porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón. 4El corazón de los sabios, en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer. 5Mejor es oir la reprensión del sabio, que la canción de los necios. 6Porque la risa del necio es como el estrépito de las espinas debajo de la olla. Y también esto es vanidad. 7Ciertamente la opresión hace enloquecer al sabio: y el presente corrompe el corazón. 8Mejor es el fin del negocio que su principio: mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu. 9No te apresures en tu espíritu a enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa. 10Nunca digas: ¿Qué es la causa que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría. 11Buena es la ciencia con herencia; y más a los que ven el sol. 12Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero: mas la sabiduría excede en que da vida a sus poseedores. 13Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? 14En el día del bien goza del bien; y en el día del mal considera. Dios también hizo esto delante de lo otro, porque el hombre no halle nada tras de él. 15Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impío que por su maldad alarga sus días. 16No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso: ¿por qué te destruirás? 17No hagas mal mucho, ni seas insensato: ¿por qué morirás antes de tu tiempo? 18Bueno es que tomes esto, y también de estotro no apartes tu mano; porque el que a Dios teme, saldrá con todo. 19La sabiduría fortifica al sabio más que diez poderosos la ciudad en que fueron. 20Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien y nunca peque. 21Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se hablaren, porque no oigas a tu siervo que dice mal de ti: 22Porque tu corazón sabe, como tú también dijiste mal de otros muchas veces. 23Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: Hacerme he sabio: mas ella se alejó de mí. 24Lejos está lo que fue; y lo muy profundo ¿quién lo hallará? 25Yo he rodeado con mi corazón por saber, y examinar, e inquirir la sabiduría, y la razón; y por conocer la maldad de la insensatez, y el desvarío del error; 26Y yo he hallado más amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su corazón; sus manos como ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador será preso en ella. 27He aquí, esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razón; 28Lo que aun busca mi alma, y no encuentro: un hombre entre mil he hallado; mas mujer de todas estas nunca hallé. 29He aquí, solamente he hallado esto: que Dios hizo al hombre recto, mas ellos buscaron muchas cuentas.
Lectura 4 de 4 · Personal

2 Timoteo 3

1Esto también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos: 2Que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes a los padres, ingratos, sin santidad, 3Sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4Traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites más que de Dios; 5Teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella: y a estos evita. 6Porque de estos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las mujercillas cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias; 7Que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de la verdad. 8Y de la manera que Jannes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fe. 9Mas no prevalecerán; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos. 10Pero tú has comprendido mi doctrina, instrucción, intento, fe, largura de ánimo, caridad, paciencia, 11Persecuciones, aflicciones, cuales me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra, cuales persecuciones he sufrido; y de todas me ha librado el Señor. 12Y también todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución. 13Mas los malos hombres y los engañadores, irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14Empero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús. 16Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, 17Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Levítico 24 · Salmo 30
Personales
Eclesiastés 7 · 2 Timoteo 3