Lectura 1 de 4 · En familia
Levítico 25
1Y Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra hará sábado a Jehová. 3Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña, y cogerás sus frutos; 4Y el séptimo año la tierra tendrá sábado de holganza, sábado a Jehová: no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. 5Lo que de suyo se naciere en tu tierra segada, no lo segarás; y las uvas de tu viñedo no vendimiarás: año de holganza será a la tierra. 6Mas el sábado de la tierra os será para comer a ti, y a tu siervo, y a tu sierva, y a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo: 7Y a tu animal, y a la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer. 8Y te has de contar siete semanas de años, siete veces siete años; de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años. 9Entonces harás pasar la trompeta de jubilación en el mes séptimo a los diez del mes; el día de la expiación haréis pasar la trompeta por toda vuestra tierra. 10Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores: este os será jubileo; y volveréis cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su familia. 11El año de los cincuenta años os será jubileo: no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos: 12Porque es jubileo: santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis. 13En este año de jubileo volveréis cada uno a su posesión. 14Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano: 15Conforme al número de los años después del jubileo comprarás de tu prójimo; conforme al número de los años de los frutos te venderá él a ti. 16Conforme a la multitud de los años aumentarás el precio, y conforme a la disminución de los años disminuirás el precio; porque según el número de los rendimientos te ha de vender él. 17Y no engañe ninguno a su prójimo; mas tendrás temor de tu Dios: porque yo soy Jehová vuestro Dios. 18Ejecutad, pues, mis estatutos, y guardad mis derechos, y ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros; 19Y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta hartura, y habitaréis en ella con seguridad. 20Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? he aquí no hemos de sembrar, ni hemos de coger nuestros frutos: 21Entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y hará fruto por tres años. 22Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto comeréis del añejo. 23Y la tierra no se venderá rematadamente, porque la tierra mía es; que vosotros peregrinos y extranjeros sois para conmigo. 24Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión, otorgaréis redención a la tierra. 25Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, vendrá el rescatador, su cercano, y rescatará lo que su hermano hubiere vendido. 26Y cuando el hombre no tuviere rescatador, si alcanzare su mano, y hallare lo que basta para su rescate; 27Entonces contará los años de su venta, y pagará lo que quedare al varón a quien vendió, y volverá a su posesión. 28Mas si no alcanzare su mano lo que basta para que vuelva a él, lo que vendió estará en poder del que lo compró hasta el año del jubileo; y al jubileo saldrá, y él volverá a su posesión. 29Y el varón que vendiere casa de morada en ciudad cercada, tendrá facultad de redimirla hasta acabarse el año de su venta: un año será el término de poderse redimir. 30Y si no fuere redimida dentro de un año entero, la casa que estuviere en la ciudad murada quedará para siempre por de aquel que la compró, y para sus descendientes: no saldrá en el jubileo. 31Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor, serán estimadas como una haza de tierra: tendrán redención, y saldrán en el jubileo. 32Pero en cuanto a las ciudades de los Levitas, siempre podrán redimir los Levitas las casas de las ciudades que poseyeren. 33Y el que comprare de los Levitas, saldrá de la casa vendida, o de la ciudad de su posesión, en el jubileo: por cuanto las casas de las ciudades de los Levitas es la posesión de ellos entre los hijos de Israel. 34Mas la tierra del ejido de sus ciudades no se venderá, porque es perpetua posesión de ellos. 35Y cuando tu hermano empobreciere, y se acogiere a ti, tú lo ampararás: como peregrino y extranjero vivirá contigo. 36No tomarás usura de él, ni aumento; mas tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo. 37No le darás tu dinero a usura, ni tu vitualla a ganancia: 38Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios. 39Y cuando tu hermano empobreciere, estando contigo, y se vendiere a ti, no le harás servir como siervo: 40Como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año del jubileo te servirá. 41Entonces saldrá de contigo, él y sus hijos consigo, y volverá a su familia, y a la posesión de sus padres se restituirá. 42Porque son mis siervos, los cuales saqué yo de la tierra de Egipto: no serán vendidos a manera de siervos. 43No te enseñorearás de él con dureza, mas tendrás temor de tu Dios. 44Así tu siervo como tu sierva que tuvieres, serán de las gentes que están en vuestro alrededor: de ellos compraréis siervos y siervas. 45También compraréis de los hijos de los forasteros que viven entre vosotros, y de los que del linaje de ellos son nacidos en vuestra tierra, que están con vosotros; los cuales tendréis por posesión: 46Y los poseeréis por juro de heredad para vuestros hijos después de vosotros, como posesión hereditaria; para siempre os serviréis de ellos; empero en vuestros hermanos los hijos de Israel, no os enseñorearéis cada uno sobre su hermano con dureza. 47Y si el peregrino o extranjero que está contigo, adquiriese medios, y tu hermano que está con él empobreciere, y se vendiere al peregrino o extranjero que está contigo, o a la raza de la familia del extranjero; 48Después que se hubiere vendido, podrá ser rescatado: uno de sus hermanos lo rescatará; 49O su tío, o el hijo de su tío lo rescatará, o el cercano de su carne, de su linaje, lo rescatará; o si sus medios alcanzaren, él mismo se redimirá. 50Y contará con el que lo compró, desde el año que se vendió a él hasta el año del jubileo: y ha de apreciarse el dinero de su venta conforme al número de los años, y se hará con él conforme al tiempo de un criado asalariado. 51Si aun fueren muchos años, conforme a ellos volverá para su rescate del dinero por el cual se vendió. 52Y si quedare poco tiempo hasta el año del jubileo, entonces contará con él, y devolverá su rescate conforme a sus años. 53Como con tomado a salario anualmente hará con él: no se enseñoreará en él con aspereza delante de tus ojos. 54Mas si no se redimiere en esos años, en el año del jubileo saldrá, él, y sus hijos con él. 55Porque mis siervos son los hijos de Israel; son siervos míos, a los cuales saqué de la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmo 31
1En ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: líbrame en tu justicia. 2Inclina a mí tu oído, líbrame presto; séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme. 3Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás. 4Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza. 5En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad. 6Aborrecí a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado. 7Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias. 8Y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en anchura. 9Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas. 10Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido. 11De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror a mis conocidos: los que me veían fuera, huían de mí. 12He sido olvidado de su corazón como un muerto: he venido a ser como un vaso perdido. 13Porque he oído afrenta de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, e ideaban quitarme la vida. 14Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú. 15En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores. 16Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia. 17No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo. 18Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio. 19¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! 20Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas. 21Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte. 22Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando a ti clamaba. 23Amad a Jehová todos vosotros sus santos: a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia. 24Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome vuestro corazón aliento.
Lectura 3 de 4 · Personal
Eclesiastés 8
1¿Quién como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre hará relucir su rostro, y mudaráse la tosquedad de su semblante. 2Yo te aviso que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios. 3No te apresures a irte de delante de él, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quisiere: 4Pues la palabra del rey es con potestad, ¿y quién le dirá, Qué haces? 5El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el tiempo y el juicio conoce el corazón del sabio. 6Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; mas el trabajo del hombre es grande sobre él; 7Porque no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará? 8No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte: y no valen armas en tal guerra; ni la impiedad librará al que la posee. 9Todo esto he visto, y puesto he mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace: hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo. 10Esto vi también: que los impíos sepultados vinieron aún en memoria; mas los que partieron del lugar santo, fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde con rectitud habían obrado. Esto también es vanidad. 11Porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos lleno para hacer mal. 12Bien que el pecador haga mal cien veces, y le sea dilatado el castigo, con todo yo también sé que los que a Dios temen tendrán bien, los que temieren ante su presencia; 13Y que el impío no tendrá bien, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no temió delante de la presencia de Dios. 14Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos; y hay impíos a quienes acaece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad. 15Por tanto alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba, y se alegre; y que esto se le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le dio debajo del sol. 16Yo pues di mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra; (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en su ojos;) 17Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará: aunque diga el sabio que la sabe, no por eso podrá alcanzarla.
Lectura 4 de 4 · Personal
2 Timoteo 4
1Requiero yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino, 2Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, 4Y apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas. 5Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio. 6Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano. 7He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 9Procura venir presto a mí: 10Porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido a Tesalónica; Crescente a Galacia, Tito a Dalmacia. 11Lucas solo está conmigo. Toma a Marcos, y tráele contigo; porque me es útil para el ministerio. 12A Tychîco envié a Efeso. 13Trae, cuando vinieres, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo: y los libros, mayormente los pergaminos. 14Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme a sus hechos. 15Guárdate tú también de él; que en grande manera ha resistido a nuestras palabras. 16En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado. 17Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fui librado de la boca del león. 18Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. 19Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo. 20Erasto se quedó en Corinto; y a Trófimo dejé en Mileto enfermo. 21Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los hermanos. 22El Señor Jesucristo sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Levítico 25 · Salmo 31
Personales
Eclesiastés 8 · 2 Timoteo 4