Lectura 1 de 4 · En familia
2 Samuel 16
1Y como David pasó un poco de la cumbre del monte, he aquí Siba, el criado de Mephi-boseth, que lo salía a recibir con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, y cien hilos de pasas, y cien panes de higos secos, y un cuero de vino. 2Y dijo el rey a Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para la familia del rey, en que suban; los panes y la pasa para los criados, que coman; y el vino, para que beban los que se cansaren en el desierto. 3Y dijo el rey: ¿Dónde está el hijo de tu señor? Y Siba respondió al rey: He aquí él se ha quedado en Jerusalem, porque ha dicho: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre. 4Entonces el rey dijo a Siba: He aquí, sea tuyo todo lo que tiene Mephi-boseth. Y respondió Siba inclinándose: Rey señor mío, halle yo gracia delante de ti. 5Y vino el rey David hasta Bahurim: y he aquí, salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Semei, hijo de Gera; y salía maldiciendo, 6Y echando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David: y todo el pueblo, y todos los hombres valientes estaban a su diestra y a su siniestra. 7Y decía Semei, maldiciéndole: Sal, sal, varón de sangres, y hombre de Belial: 8Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado: mas Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalom; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres varón de sangres. 9Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Yo te ruego que me dejes pasar, y quitaréle la cabeza. 10Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? El maldice así, porque Jehová le ha dicho que maldiga a David: ¿quién pues le dirá: Por qué lo haces así? 11Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha a mi vida: ¿cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, que Jehová se lo ha dicho. 12Quizá mirará Jehová a mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy. 13Y como David y los suyos iban por el camino, Semei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo. 14Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron allí. 15Y Absalom y todo el pueblo, los varones de Israel, entraron en Jerusalem, y con él Achitophel. 16Y acaeció luego, que como Husai Arachîta amigo de David hubo llegado a Absalom, díjole Husai: Viva el rey, viva el rey. 17Y Absalom dijo a Husai: ¿Este es tu agradecimiento para con tu amigo? ¿por qué no fuiste con tu amigo? 18Y Husai respondió a Absalom: No: antes al que eligiere Jehová y este pueblo y todos los varones de Israel, de aquel seré yo, y con aquel quedaré. 19¿Y a quién había yo de servir? ¿no es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, así seré delante de ti. 20Entonces dijo Absalom a Achitophel: Consultad qué haremos. 21Y Achitophel dijo a Absalom: Entra a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se esforzarán las manos de todos los que están contigo. 22Entonces pusieron una tienda a Absalom sobre el terrado, y entró Absalom a las concubinas de su padre, en ojos de todo Israel. 23Y el consejo que daba Achitophel en aquellos días, era como si consultaran la palabra de Dios. Tal era el consejo de Achitophel, así con David como con Absalom.
Lectura 2 de 4 · En familia
2 Corintios 9
1Porque cuanto a la suministración para los santos, por demás me es escribiros; 2Pues conozco vuestro pronto ánimo, del cual me glorío yo entre los de Macedonia, que Acaya está apercibida desde el año pasado; y vuestro ejemplo ha estimulado a muchos. 3Mas he enviado los hermanos, porque nuestra gloria de vosotros no sea vana en esta parte; para que, como lo he dicho, estéis apercibidos; 4No sea que, si vinieren conmigo Macedonios, y os hallaren desapercibidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de este firme gloriarnos. 5Por tanto, tuve por cosa necesaria exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros, y apresten primero vuestra bendición antes prometida, para que esté aparejada como de bendición, y no como de mezquindad. 6Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará. 7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, o por necesidad; porque Dios ama el dador alegre. 8Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia; a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena obra: 9Como está escrito: Derramó, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre. 10Y el que da simiente al que siembra, también dará pan para comer, y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los crecimientos de los frutos de vuestra justicia; 11Para que estéis enriquecidos en todo para toda bondad, la cual obra por nosotros hacimiento de gracias a Dios. 12Porque la suministración de este servicio, no solamente suple lo que a los santos falta, sino también abunda en muchos hacimientos de gracias a Dios: 13Que por la experiencia de esta suministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la bondad de contribuir para ellos y para todos; 14Asimismo por la oración de ellos a favor vuestro, los cuales os quieren a causa de la eminente gracia de Dios en vosotros. 15Gracias a Dios por su don inefable.
Lectura 3 de 4 · Personal
Ezequiel 23
1Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Hijo del hombre, hubo dos mujeres, hijas de una madre, 3Las cuales fornicaron en Egipto; en sus mocedades fornicaron. Allí fueron apretados sus pechos, y allí fueron estrujados los pechos de su virginidad. 4Y llamábanse, la mayor, Aholah, y su hermana, Aholibah; las cuales fueron mías, y parieron hijos e hijas. Y llamáronse, Samaria, Aholah; y Jerusalem, Aholibah. 5Y Aholah cometió fornicación en mi poder: y prendóse de sus amantes, los Asirios sus vecinos, 6Vestidos de cárdeno, capitanes y príncipes, mancebos todos de codiciar, caballeros que andaban a caballo. 7Y puso sus fornicaciones con ellos, con todos los más escogidos de los hijos de los Asirios, y con todos aquellos de quienes se enamoró: contaminóse con todos los ídolos de ellos. 8Y no dejó sus fornicaciones de Egipto: porque con ella se echaron en su mocedad, y ellos comprimieron los pechos de su virginidad, y derramaron sobre ella su fornicación. 9Por lo cual la entregué en mano de sus amantes, en mano de los hijos de los Asirios, de quienes se había enamorado. 10Ellos descubrieron sus vergüenzas, tomaron sus hijos y sus hijas, y a ella mataron a cuchillo: y vino a ser de nombre entre las mujeres, pues en ella hicieron juicios. 11Y viólo su hermana Aholibah, y estragó su amor más que ella; y sus fornicaciones, más que las fornicaciones de su hermana. 12Enamoróse de los hijos de los Asirios, sus vecinos, capitanes y príncipes, vestidos en perfección, caballeros que andaban a caballo, todos ellos mancebos de codiciar. 13Y vi que se había contaminado: un camino era el de ambas. 14Y aumentó sus fornicaciones: pues cuando vio hombres pintados en la pared, imágenes de Caldeos pintadas de color, 15Ceñidos de talabartes por sus lomos, y tiaras pintadas en sus cabezas, teniendo todos ellos parecer de capitanes, a la manera de los hombres de Babilonia, nacidos en tierra de Caldeos, 16Enamoróse de ellos en viéndolos, y envióles mensajeros a la tierra de los Caldeos. 17Y entraron a ella los hombres de Babilonia a la cama de los amores, y contamináronla con su fornicación; y ella también se contaminó con ellos, y su deseo se hartó de ellos. 18Así hizo patentes sus fornicaciones, y descubrió sus vergüenzas: por lo cual mi alma se hartó de ella, como se había ya hartado mi alma de su hermana. 19Aun multiplicó sus fornicaciones trayendo en memoria los días de su mocedad, en los cuales había fornicado en la tierra de Egipto. 20Y enamoróse de sus rufianes, cuya carne es como carne de asnos, y cuyo flujo como flujo de caballos. 21Así tornaste a la memoria la suciedad de tu mocedad, cuando comprimieron tus pechos en Egipto por los pechos de tu mocedad. 22Por tanto, Aholibah, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo despierto tus amantes contra ti, de los cuales se hartó tu deseo, y yo les haré venir contra ti en derredor; 23Los de Babilonia, y todos los Caldeos, mayordomos, y príncipes, y capitanes, todos los de Asiria con ellos: mancebos todos ellos de codiciar, capitanes y príncipes, nobles y principales, que montan a caballo todos ellos. 24Y vendrán sobre ti carros, carretas, y ruedas, y multitud de pueblos. Escudos, y paveses, y capacetes pondrán contra ti en derredor; y yo daré el juicio delante de ellos, y por sus leyes te juzgarán. 25Y pondré mi celo contra ti, y obrarán contigo con furor; quitarte han tu nariz y tus orejas; y lo que te quedare caerá a cuchillo. Ellos tomarán tus hijos y tus hijas, y tu residuo será consumido por el fuego. 26Y te desnudarán de tus vestidos, y tomarán los vasos de tu gloria. 27Y haré cesar de ti tu suciedad, y tu fornicación de la tierra de Egipto: ni más levantarás a ellos tus ojos, ni nunca más te acordarás de Egipto. 28Porque así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo te entrego en mano de aquellos que tú aborreciste, en mano de aquellos de los cuales se hartó tu deseo: 29Los cuales obrarán contigo con odio, y tomarán todo lo que tú trabajaste, y te dejarán desnuda y descubierta: y descubriráse la torpeza de tus fornicaciones, y tu suciedad, y tus fornicaciones. 30Estas cosas se harán contigo, porque fornicaste en pos de las gentes, con las cuales te contaminaste en sus ídolos. 31En el camino de tu hermana anduviste: yo pues pondré su cáliz en tu mano. 32Así ha dicho el Señor Jehová: Beberás el hondo y ancho cáliz de tu hermana; de ti se mofarán las gentes, y te escarnecerán: de grande cabida es. 33Serás llena de embriaguez y de dolor por el cáliz de soledad y de asolamiento, por el cáliz de tu hermana Samaria. 34Lo beberás pues, y lo agotarás, y quebrarás sus tiestos; y tus pechos arrancarás; porque yo he hablado, dice el Señor Jehová. 35Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también tu suciedad y tus fornicaciones. 36Y díjome Jehová: Hijo del hombre, ¿no juzgarás tú a Aholah, y a Aholibah, y les denunciarás sus abominaciones? 37Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus ídolos; y aun sus hijos que me habían engendrado, hicieron pasar por el fuego, quemándolos. 38Aun esto más me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel día, y profanaron mis sábados; 39Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus ídolos, entrábanse en mi santuario el mismo día para contaminarlo: y he aquí, así hicieron en medio de mi casa. 40Y cuanto más, que enviaron por hombres que vienen de lejos, a los cuales había sido enviado mensajero: y he aquí vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y alcoholaste tus ojos, y te ataviaste con adornos: 41Y te sentaste sobre suntuoso estrado, y fue adornada mesa delante de él, y sobre ella pusiste mi perfume y mi óleo. 42Y oyóse en ella voz de compañía en holganza: y con los varones fueron traídos de la gente común los Sabeos del desierto; y pusieron manillas sobre sus manos, y coronas de gloria sobre sus cabezas. 43Y dije a la envejecida en adulterios: Sus prostituciones cumplirán ellos ahora, y ella con ellos: 44Porque han venido a ella como quien viene a mujer ramera: así vinieron a Aholah y a Aholibah, mujeres depravadas. 45Por tanto, hombres justos las juzgarán por la ley de las adúlteras, y por la ley de las que derraman sangre: porque son adúlteras, y sangre hay en sus manos. 46Por lo que así ha dicho el Señor Jehová: Yo haré subir contra ellas compañías, las entregaré a turbación y a rapiña: 47Y la compañía de gentes las apedreará con piedras, y las acuchillará con sus espadas: matarán a sus hijos y a sus hijas, y sus casas consumirán con fuego. 48Y haré cesar la depravación de la tierra, y escarmentarán todas las mujeres, y no harán según vuestra torpeza. 49Y sobre vosotras pondrán vuestra obscenidad, y llevaréis los pecados de vuestros ídolos; y sabréis que yo soy el Señor Jehová.
Lectura 4 de 4 · Personal
Salmos 70-71 (cap. 70)
1Oh Dios, acude a librarme; apresúrate, oh Dios, a socorrerme. 2Sean avergonzados y confusos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal desean. 3Sean vueltos, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: ¡Ah! ¡ah! 4Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios. 5Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios: ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.
Lectura 4 de 4 · Personal
Salmos 70-71 (cap. 71)
1En ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre. 2Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame. 3Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza. 4Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento. 5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud. 6Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza. 7Como prodigio he sido a muchos; y tú mi refugio fuerte. 8Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día. 9No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. 10Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente, 11Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre. 12Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto a mi socorro. 13Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan. 14Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza. 15Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número de ellas. 16Vendré a las valentías del Señor Jehová: haré memoria de sola tu justicia. 17Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas. 18Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo a la posteridad, tus valentías a todos los que han de venir. 19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú? 20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. 21Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme. 22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré yo a ti en el arpa, oh Santo de Israel. 23Mis labios cantarán cuando a ti salmeare, y mi alma, a la cual redimiste. 24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
2 Samuel 16 · 2 Corintios 9
Personales
Ezequiel 23 · Salmos 70-71