Lectura 1 de 4 · En familia

1 Samuel 13

1Había ya Saúl reinado un año; y reinado que hubo dos años sobre Israel, 2Escogióse luego tres mil de Israel: los dos mil estuvieron con Saúl en Michmas y en el monte de Beth-el, y los mil estuvieron con Jonathán en Gabaa de Benjamín; y envió a todo el otro pueblo cada uno a sus tiendas. 3Y Jonathán hirió la guarnición de los Filisteos que había en el collado, y oyéronlo los Filisteos. E hizo Saúl tocar trompetas por toda la tierra, diciendo: Oigan los Hebreos. 4Y todo Israel oyó que se decía: Saúl ha herido la guarnición de los Filisteos; y también que Israel olía mal a los Filisteos. Y juntóse el pueblo en pos de Saúl en Gilgal. 5Entonces los Filisteos se juntaron para pelear con Israel, treinta mil carros, y seis mil caballos, y pueblo como la arena que está a la orilla de la mar en multitud; y subieron, y asentaron campo en Michmas, al oriente de Beth-aven. 6Mas los hombres de Israel, viéndose puestos en estrecho, (porque el pueblo estaba en aprieto), escondióse el pueblo en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas. 7Y algunos de los Hebreos pasaron el Jordán a la tierra de Gad y de Galaad: y Saúl se estaba aún en Gilgal, y todo el pueblo iba tras él temblando. 8Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. 9Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y sacrificios pacíficos. Y ofreció el holocausto. 10Y como él acababa de hacer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl le salió a recibir para saludarle. 11Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me iba, y que tú no venías al plazo de los días, y que los Filisteos estaban juntos en Michmas, 12Me dije: Los Filisteos descenderán ahora contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Esforcéme pues, y ofrecí holocausto. 13Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios, que él te había intimado; porque ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. 14Mas ahora tu reino no será durable: Jehová se ha buscado varón según su corazón, al cual Jehová ha mandado que sea capitán sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó. 15Y levantándose Samuel, subió de Gilgal a Gabaa de Benjamín. Y Saúl contó la gente que se hallaba con él, como seiscientos hombres. 16Saúl pues y Jonathán su hijo, y el pueblo que con ellos se hallaba, quedáronse en Gabaa de Benjamín: mas los Filisteos habían puesto su campo en Michmas. 17Y salieron del campo de los Filisteos en correría tres escuadrones. El un escuadrón tiró por el camino de Ophra hacia la tierra de Sual. 18El otro escuadrón marchó hacia Beth-oron, y el tercer escuadrón marchó hacia la región que mira al valle de Seboim hacia el desierto. 19Y en toda la tierra de Israel no se hallaba herrero; porque los Filisteos habían dicho: Para que los Hebreos no hagan espada o lanza. 20Y todos los de Israel descendían a los Filisteos cada cual a amolar su reja, su azadón, su hacha, o su sacho, 21Y cuando se hacían bocas en las rejas, o en los azadones, o en las horquillas, o en las hachas; hasta para una ahijada que se hubiera de componer. 22Así aconteció que el día de la batalla no se halló espada ni lanza en mano de alguno de todo el pueblo que estaba con Saúl y con Jonathán, excepto Saúl y Jonathán su hijo, que las tenían. 23Y la guarnición de los Filisteos salió al paso de Michmas.
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Romanos 11

1Digo pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2No ha desechado Dios a su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura? cómo hablando con Dios contra Israel dice: 3Señor, a tus profetas han muerto, y tus altares han derruído; y yo he quedado solo, y procuran matarme. 4Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. 5Así también, aun en este tiempo han quedado reliquias por la elección de gracia. 6Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. 7¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas la elección lo ha alcanzado: y los demás fueron endurecidos; 8Como está escrito: Dióles Dios espíritu de remordimiento, ojos con que no vean, y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. 9Y David dice: Séales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y en paga: 10Sus ojos sean obscurecidos para que no vean, y agóbiales siempre el espinazo. 11Digo pues: ¿Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas por el tropiezo de ellos vino la salud a los Gentiles, para que fuesen provocados a celos. 12Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos la riqueza de los Gentiles, ¿cuánto más el henchimiento de ellos? 13Porque a vosotros hablo, Gentiles. Por cuanto pues, yo soy apóstol de los Gentiles, mi ministerio honro, 14Por si en alguna manera provocase a celos a mi carne, e hiciese salvos a algunos de ellos. 15Porque si el extrañamiento de ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será el recibimiento de ellos, sino vida de los muertos? 16Y si el primer fruto es santo, también lo es el todo, y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17Que si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo acebuche, has sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva; 18No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 19Pues las ramas, dirás, fueron quebradas para que yo fuese ingerido. 20Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme, 21Que si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco no perdone. 22Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en los que cayeron; mas la bondad para contigo, si permanecieres en la bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 23Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán ingeridos; que poderoso es Dios para volverlos a ingerir. 24Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste ingerido en la buena oliva, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán ingeridos en su oliva? 25Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles; 26Y luego todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad; 27Y este es mi pacto con ellos, cuando quitare su pecados. 28Así que, cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros: mas cuanto a la elección, son muy amados por causa de los padres. 29Porque sin arrepentimiento son las mercedes y la vocación de Dios. 30Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis a Dios, mas ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos; 31Así también estos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia. 32Porque Dios encerró a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos. 33¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿o quién fue su consejero? 35¿O quién le dio a él primero, para que le sea pagado? 36Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por siglos. Amén.
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Jeremías 50

1Palabra que habló Jehová contra Babilonia, contra la tierra de los Caldeos, por mano de Jeremías profeta. 2Denunciad en las gentes, y haced saber; levantad también bandera: publicad, y no encubráis: decid: Tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodach; confundidas son sus esculturas, quebrados son sus ídolos. 3Porque subió contra ella gente del aquilón, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni hombre ni animal que en ella more: moviéronse, se fueron. 4En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a Jehová su Dios. 5Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid, y juntaos a Jehová con pacto eterno, que jamás se ponga en olvido. 6Ovejas perdidas fueron mi pueblo: sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron: anduvieron de monte en collado, olvidáronse de sus majadas. 7Todos los que los hallaban, los comían; y decían sus enemigos: No pecaremos, porque ellos pecaron a Jehová morada de justicia, a Jehová, esperanza de sus padres. 8Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los Caldeos, y sed como los mansos delante del ganado. 9Porque he aquí que yo suscito y hago subir contra Babilonia reunión de grandes pueblos de la tierra del aquilón; y desde allí se aparejarán contra ella, y será tomada: sus flechas como de valiente diestro, que no se tornará en vano. 10Y la Caldea será para presa: todos los que la saquearen, saldrán hartos, dice Jehová. 11Porque os alegrasteis, porque os gozasteis destruyendo mi heredad, porque os henchisteis como becerra de renuevos, y relinchasteis como caballos; 12Vuestra madre se avergonzó mucho, afrentóse la que os engendró: he aquí será la postrera de las gentes: desierto, sequedad, y páramo. 13Por la ira de Jehová no será habitada, sino que asolada será toda ella; todo hombre que pasare por Babilonia se asombrará, y silbará sobre todas sus plagas. 14Apercibíos contra Babilonia alrededor, todos los que entesáis arco; tirad contra ella, no escatiméis las saetas: porque pecó contra Jehová. 15Gritad contra ella en derredor; dio su mano; caído han sus fundamentos, derribados son sus muros; porque venganza es de Jehová. Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo. 16Talad de Babilonia sembrador, y el que tiene hoz en tiempo de la siega: delante de la espada opresora cada uno volverá el rostro hacia su pueblo, cada uno huirá hacia su tierra. 17Ganado descarriado es Israel; leones lo amontonaron: el rey de Asiria lo devoró el primero; este Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshuesó el postrero. 18Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo visito al rey de Babilonia y a su tierra, como visité al rey de Asiria. 19Y volveré a traer a Israel a su morada, y pacerá en el Carmelo y en Basán; y en el monte de Ephraim y de Galaad se hartará su alma. 20En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada, y no parecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán: porque perdonaré a los que yo hubiere dejado. 21Sube contra la tierra de Merathaim, contra ella, y contra los moradores de Pekod: destruye y mata en pos de ellos, dice Jehová, y haz conforme a todo lo que yo te he mandado. 22Estruendo de guerra en la tierra, y quebrantamiento grande. 23¡Cómo fue cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! ¡cómo se tornó Babilonia en desierto entre las gentes! 24Púsete lazos, y aun fuiste tomada, oh Babilonia, y tú no lo supiste: fuiste hallada, y aun presa, porque provocaste a Jehová. 25Abrió Jehová tu tesoro, y sacó los vasos de su furor: porque esta es obra de Jehová, Dios de los ejércitos, en la tierra de los Caldeos. 26Venid contra ella desde el cabo de la tierra: abrid sus almacenes: hacedla montones, y destruidla: no le queden reliquias. 27Matad todos sus novillos; vayan al matadero: ¡ay de ellos! que venido es su día, el tiempo de su visitación. 28Voz de los que huyen y escapan de la tierra de Babilonia, para dar las nuevas en Sion de la venganza de Jehová nuestro Dios, de la venganza de su templo. 29Haced juntar sobre Babilonia flecheros, a todos los que entesan arco; asentad campo sobre ella alrededor; no escape de ella ninguno: pagadle según su obra; conforme a todo lo que ella hizo, haced con ella: porque contra Jehová se ensoberbeció, contra el Santo de Israel. 30Por tanto sus mancebos caerán en sus plazas, y todos su hombres de guerra serán talados en aquel día, dice Jehová. 31He aquí yo contra ti, oh soberbio, dice el Señor Jehová de los ejércitos: porque tu día es venido, el tiempo en que te visitaré. 32Y el soberbio tropezará y caerá, y no tendrá quien lo levante: y encenderé fuego en sus ciudades, y quemaré todos sus alrededores. 33Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Oprimidos fueron los hijos de Israel y los hijos de Judá juntamente: y todos los que los tomaron cautivos, se los retuvieron; no los quisieron soltar. 34El redentor de ellos es el Fuerte; Jehová de los ejércitos es su nombre: de cierto abogará la causa de ellos, para hacer quietar la tierra, y turbar los moradores de Babilonia. 35Cuchillo sobre los Caldeos, dice Jehová, y sobre los moradores de Babilonia, y sobre sus príncipes, y sobre sus sabios. 36Cuchillo sobre los adivinos, y se atontarán; cuchillo sobre sus valientes, y serán quebrantados. 37Cuchillo sobre sus caballos, y sobre sus carros, y sobre todo el vulgo que está en medio de ella, y serán como mujeres: cuchillo sobre sus tesoros, y serán saqueados. 38Sequedad sobre sus aguas, y secaránse: porque tierra es de esculturas, y en ídolos enloquecen. 39Por tanto, allí morarán bestias monteses con lobos, morarán también en ella pollos de avestruz: y no más será poblada para siempre, ni se habitará de generación en generación. 40Como en el trastornamiento de Dios a Sodoma y a Gomorra y a sus ciudades vecinas, dice Jehová, no morará allí hombre, ni hijo de hombre la habitará. 41He aquí viene un pueblo del aquilón; y una nación grande, y muchos reyes se levantarán de los lados de la tierra. 42Arco y lanza manejarán; serán crueles, y no tendrán compasión; su voz sonará como la mar, y montarán sobre caballos: apercibirse han como hombre a la pelea, contra ti, oh hija de Babilonia. 43Oyó su fama el rey de Babilonia, y sus manos se descoyuntaron: angustia le tomó, dolor como de mujer de parto. 44He aquí que como león subirá de la hinchazón del Jordán a la morada fuerte: porque muy pronto le haré correr de sobre ella, y al que fuere escogido la encargaré: porque ¿quién es semejante a mí? ¿y quién me emplazará? ¿o quién será aquel pastor que me podrá resistir? 45Por tanto, oid el consejo de Jehová, que ha acordado sobre Babilonia, y sus pensamientos que ha formado sobre la tierra de los Caldeos: Ciertamente los más pequeños del hato los arrastrarán, y destruirán sus moradas con ellos. 46Del grito de la toma de Babilonia la tierra tembló, y el clamor se oyó entre las gentes.
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Salmos 28-29 (cap. 28)

1Ti clamaré, oh Jehová, fortaleza mía: no te desentiendas de mí; porque no sea yo, dejándome tú, semejante a los que descienden al sepulcro. 2Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad. 3No me arrebates a una con los malos, y con los que hacen iniquidad: los cuales hablan paz con sus prójimos, y la maldad está en su corazón. 4Dales conforme a su obra, y conforme a la malicia de sus hechos: dales conforme a la obra de sus manos, dales su paga. 5Porque no atendieron a las obras de Jehová, ni al hecho de sus manos, derribarálos, y no los edificará. 6Bendito Jehová, que oyó la voz de mis ruegos. 7Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fui ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré. 8Jehová es su fuerza, y la fortaleza de las saludes de su ungido. 9Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; y pastoréalos y ensálzalos para siempre.
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Salmos 28-29 (cap. 29)

1Dad a Jehová, oh hijos de fuertes, dad a Jehová la gloria y la fortaleza. 2Dad a Jehová la gloria debida a su nombre: humillaos a Jehová en el glorioso santuario. 3Voz de Jehová sobre las aguas: hizo tronar el Dios de gloria: Jehová sobre las muchas aguas. 4Voz de Jehová con potencia; voz de Jehová con gloria. 5Voz de Jehová que quebranta los cedros; y quebrantó Jehová los cedros del Líbano. 6E hízolos saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios. 7Voz de Jehová que derrama llamas de fuego. 8Voz de Jehová que hará temblar el desierto; hará temblar Jehová el desierto de Cades. 9Voz de Jehová que hará estar de parto a las ciervas, y desnudará las breñas: y en su templo todos los suyos le dicen gloria. 10Jehová preside en el diluvio, y asentóse Jehová por rey para siempre. 11Jehová dará fortaleza a su pueblo: Jehová bendecirá a su pueblo en paz.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
1 Samuel 13 · Romanos 11
Personales
Jeremías 50 · Salmos 28-29