Lectura 1 de 4 · En familia
1 Samuel 14
1Y un día aconteció, que Jonathán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las armas: Ven, y pasemos a la guarnición de los Filisteos, que está a aquel lado. Y no lo hizo saber a su padre. 2Y Saúl estaba en el término de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y el pueblo que estaba con él era como seiscientos hombres. 3Y Achîas hijo de Achîtob, hermano de Ichâbod, hijo de Phinees, hijo de Eli, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba el ephod; y no sabía el pueblo que Jonathán se hubiese ido. 4Y entre los pasos por donde Jonathán procuraba pasar a la guarnición de los Filisteos, había un peñasco agudo de la una parte, y otro de la otra parte; el uno se llamaba Boses y el otro Sene: 5El un peñasco situado al norte hacia Michmas, y el otro al mediodía hacia Gabaa. 6Dijo pues Jonathán a su criado que le traía las armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos: quizá hará Jehová por nosotros; que no es difícil a Jehová salvar con multitud o con poco número. 7Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón: ve, que aquí estoy contigo a tu voluntad. 8Y Jonathán dijo: He aquí, nosotros pasaremos a los hombres, y nos mostraremos a ellos. 9Si nos dijeren así: Esperad hasta que lleguemos a vosotros; entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos a ellos. 10Mas si nos dijeren así: Subid a nosotros: entonces subiremos, porque Jehová los ha entregado en nuestras manos: y esto nos será por señal. 11Mostráronse pues ambos a la guarnición de los Filisteos, y los Filisteos dijeron: He aquí los Hebreos, que salen de las cavernas en que se habían escondido. 12Y los hombres de la guarnición respondieron a Jonathán y a su paje de armas, y dijeron: Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonathán dijo a su paje de armas: Sube tras mí, que Jehová los ha entregado en la mano de Israel. 13Y subió Jonathán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas; y los que caían delante de Jonathán, su paje de armas que iba tras él, los mataba. 14Esta fue la primera rota, en la cual Jonathán con su paje de armas, mataron como unos veinte hombres en el espacio de una media yugada. 15Y hubo temblor en el real y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a hacer correrías, también ellos temblaron, y alborotóse la tierra: hubo pues gran consternación. 16Y las centinelas de Saúl vieron desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada, e iba de una parte a otra, y era deshecha. 17Entonces Saúl dijo al pueblo que tenía consigo: Reconoced luego, y mirad quién haya ido de los nuestros. Y reconocido que hubieron, hallaron que faltaban Jonathán y su paje de armas. 18Y Saúl dijo a Achîas: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel. 19Y aconteció que estando aún hablando Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campo de los Filisteos se aumentaba, e iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano. 20Y juntando Saúl todo el pueblo que con él estaba, vinieron hasta el lugar de la batalla: y he aquí que la espada de cada uno era vuelta contra su compañero, y la mortandad era grande. 21Y los Hebreos que habían estado con los Filisteos de tiempo antes, y habían venido con ellos de los alrededores al campo, también estos se volvieron para ser con los Israelitas que estaban con Saúl y con Jonathán. 22Asimismo todos los Israelitas que se habían escondido en el monte de Ephraim, oyendo que los Filisteos huían, ellos también los persiguieron en aquella batalla. 23Así salvó Jehová a Israel aquel día. Y llegó el alcance hasta Beth-aven. 24Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había conjurado al pueblo, diciendo: Cualquiera que comiere pan hasta la tarde, hasta que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había gustado pan. 25Y todo el pueblo del país llegó a un bosque donde había miel en la superficie del campo. 26Entró pues el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; mas ninguno hubo que llegase la mano a su boca: porque el pueblo temía el juramento. 27Empero Jonathán no había oído cuando su padre conjuró al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y mojóla en un panal de miel, y llegó su mano a su boca; y sus ojos fueron aclarados. 28Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha conjurado expresamente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que comiere hoy manjar. Y el pueblo desfallecía. 29Y respondió Jonathán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel: 30¿Cuánto más si el pueblo hubiera hoy comido del despojo de sus enemigos que halló? ¿no se habría hecho ahora mayor estrago en los Filisteos? 31E hirieron aquel día a los Filisteos desde Michmas hasta Ajalón: mas el pueblo se cansó mucho. 32Tornóse por tanto el pueblo al despojo, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y matáronlos en tierra, y el pueblo comió con sangre. 33Y dándole de ello aviso a Saúl, dijéronle: El pueblo peca contra Jehová comiendo con sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una grande piedra. 34Y Saúl tornó a decir: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlos aquí, y comed; y no pecaréis contra Jehová comiendo con sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y degollaron allí. 35Y edificó Saúl altar a Jehová, el cual altar fue el primero que edificó a Jehová. 36Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los Filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Lleguémonos aquí a Dios. 37Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los Filisteos? ¿los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día. 38Entonces dijo Saúl: Llegaos acá todos los principales del pueblo; y sabed y mirad por quién ha sido hoy este pecado; 39Porque vive Jehová, que salva a Israel, que si fuere en mi hijo Jonathán, el morirá de cierto. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese. 40Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonathán mi hijo estaremos a otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que bien te pareciere. 41Entonces dijo Saúl a Jehová Dios de Israel: Da perfección. Y fueron tomados Jonathán y Saúl, y el pueblo salió libre. 42Y Saúl dijo: Echad suerte entre mí y Jonathán mi hijo. Y fue tomado Jonathán. 43Entonces Saúl dijo a Jonathán: Declárame qué has hecho. Y Jonathán se lo declaró, y dijo: Cierto que gusté con la punta de la vara que traía en mi mano, un poco de miel: ¿y he aquí he de morir? 44Y Saúl respondió: Así me haga Dios y así me añada, que sin duda morirás, Jonathán. 45Mas el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha pues de morir Jonathán, el que ha hecho esta salud grande en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha obrado hoy con Dios. Así libró el pueblo a Jonathán, para que no muriese. 46Y Saúl dejó de seguir a los Filisteos; y los Filisteos se fueron a su lugar. 47Y ocupando Saúl el reino sobre Israel, hizo guerra a todos sus enemigos alrededor: contra Moab, contra los hijos de Ammón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los Filisteos: y a donde quiera que se tornaba era vencedor. 48Y reunió un ejército, e hirió a Amalec, y libró a Israel de mano de los que le robaban. 49Y los hijos de Saúl fueron Jonathán, Isui, y Melchi-sua. Y los nombres de sus dos hijas eran, el nombre de la mayor, Merab, y el de la menor, Michâl. 50Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Aimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl. 51Porque Cis padre de Saúl, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel. 52Y la guerra fue fuerte contra los Filisteos todo el tiempo de Saúl; y a cualquiera que Saúl veía hombre valiente y hombre de esfuerzo, juntábale consigo.
Lectura 2 de 4 · En familia
Romanos 12
1Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto. 2Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 3Digo pues por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen la misma operación; 5Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros. 6De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7O si ministerio, en servir; o el que enseña, en doctrina; 8El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. 9El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos a lo bueno; 10Amándoos los unos a los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos a los otros; 11En el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu; sirviendo al Señor; 12Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; 13Comunicando a las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad. 14Bendecid a los que os persiguen: bendecid, y no maldigáis. 15Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran. 16Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos a los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión. 17No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres. 19No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar a la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor. 20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza. 21No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.
Lectura 3 de 4 · Personal
Jeremías 51
1Así ha dicho Jehová: He aquí que yo levanto sobre Babilonia, y sobre sus moradores que se levantan contra mí, un viento destruidor. 2Y enviaré a Babilonia aventadores que la avienten, y vaciarán su tierra; porque serán contra ella de todas partes en el día del mal. 3Diré al flechero que entesa su arco, y al que se pone orgulloso con su loriga: No perdonéis a sus mancebos, destruid todo su ejército. 4Y caerán muertos en la tierra de los Caldeos, y alanceados en sus calles. 5Porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios, Jehová de los ejércitos, aunque su tierra fue llena de pecado contra el Santo de Israel. 6Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su alma, porque no perezcáis a causa de su maldad: porque el tiempo es de venganza de Jehová; darále su pago. 7Vaso de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, que embriaga toda la tierra: de su vino bebieron las gentes; aturdiéronse por tanto las naciones. 8En un momento cayó Babilonia, y despedazóse: aullad sobre ella; tomad bálsamo para su dolor, quizá sanará. 9Curamos a Babilonia, y no ha sanado: dejadla, y vámonos cada uno a su tierra; porque llegado ha hasta el cielo su juicio, y alzádose hasta las nubes. 10Jehová sacó a luz nuestras justicias: venid, y contemos en Sion la obra de Jehová nuestro Dios. 11Limpiad las saetas, embrazad los escudos: despertado ha Jehová el espíritu de los reyes de Media; porque contra Babilonia es su pensamiento para destruirla; porque venganza es de Jehová, venganza de su templo. 12Levantad bandera sobre los muros de Babilonia, reforzad la guardia, poned centinelas, disponed celadas; porque deliberó Jehová, y aun pondrá en efecto lo que ha dicho sobre los moradores de Babilonia. 13La que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, venido ha tu fin, la medida de tu codicia. 14Jehová de los ejércitos juró por su vida, diciendo: Yo te llenaré de hombres como de langostas, y levantarán contra ti gritería. 15El es el que hizo la tierra con su fortaleza, el que afirmó el mundo con su sabiduría, y extendió los cielos con inteligencia; 16El que da con su voz muchedumbre de aguas del cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; él hace relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus tesoros. 17Todo hombre se ha infatuado y es sin ciencia: avergüénzase todo artífice de la escultura, porque mentira es su vaciadizo, que no tiene espíritu. 18Vanidad son, obra de irrisiones; en el tiempo de su visitación perecerán. 19No es como ellos la parte de Jacob: porque él es el Formador de todo; e Israel es la vara de su heredad: Jehová de los ejércitos es su nombre. 20Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantaré gentes, y por medio de ti desharé reinos; 21Y por tu medio quebrantaré caballos y sus cabalgadores, y por medio de ti quebrantaré carros y los que en ellos suben; 22Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré viejos y mozos, y por tu medio quebrantaré mancebos y vírgenes: 23También quebrantaré por medio de ti al pastor y a su manada: quebrantaré por tu medio a labradores y sus yuntas; y duques y príncipes quebrantaré por medio de ti. 24Y pagaré a Babilonia y a todos los moradores de Caldea, todo el mal de ellos que hicieron en Sion delante de vuestros ojos, dice Jehová. 25He aquí yo contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano sobre ti, y te haré rodar de las peñas, y te tornaré monte quemado. 26Y nadie tomará de ti piedra para esquina, ni piedra para cimiento; porque perpetuos asolamientos serás, ha dicho Jehová. 27Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, apercibid gentes contra ella; juntad contra ella los reinos de Ararat, de Minni, y de Aschênaz; señalad contra ella capitán, haced subir caballos como langostas erizadas. 28Apercibid contra ella gentes; a reyes de Media, a sus capitanes, y a todos sus príncipes, y a toda la tierra de su señorío. 29Y temblará la tierra, y afligiráse; porque confirmado es contra Babilonia todo el pensamiento de Jehová, para poner la tierra de Babilonia en soledad, y que no haya morador. 30Los valientes de Babilonia dejaron de pelear, estuviéronse en sus fuertes: faltóles su fortaleza, tornáronse como mujeres: encendiéronse sus casas, quebráronse sus cerrojos. 31Correo se encontrará con correo, mensajero se encontrará con mensajero, para noticiar al rey de Babilonia que su ciudad es tomada por todas partes: 32Y los vados fueron tomados, y los carrizos fueron quemados a fuego, y consternáronse los hombres de guerra. 33Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: La hija de Babilonia es como parva; tiempo es ya de trillarla: de aquí a poco le vendrá el tiempo de la siega. 34Comióme, desmenuzóme Nabucodonosor rey de Babilonia; paróme como vaso vacío, tragóme como dragón, hinchió su vientre de mis delicadezas, y echóme. 35Sobre Babilonia la violencia contra mí y mi carne, dirá la moradora de Sion; y mi sangre sobre los moradores de Caldea, dirá Jerusalem. 36Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo juzgo tu causa y haré tu venganza; y secaré su mar, y haré que quede seca su corriente. 37Y será Babilonia para montones, morada de chacales, espanto y silbo, sin morador. 38A una rugirán como leones; como cachorros de leones bramarán. 39En su calor les pondré sus banquetes; y haréles que se embriaguen, para que se alegren, y duerman eterno sueño, y no despierten, dice Jehová. 40Hacerlos he traer como corderos al matadero, como carneros con cabritos. 41¡Cómo fue presa Sesach, y fue tomada la que era alabada por toda la tierra! ¡Cómo fue Babilonia por espanto entre las gentes! 42Subió la mar sobre Babilonia; de la multitud de sus ondas fue cubierta. 43Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y desierta, tierra que no morará en ella nadie, ni pasará por ella hijo de hombre. 44Y visitaré a Bel en Babilonia, y sacaré de su boca lo que ha tragado: y no vendrán más a él gentes; y el muro de Babilonia caerá. 45Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida de la ira del furor de Jehová. 46Y porque no desmaye vuestro corazón, y temáis a causa de la fama que se oirá por la tierra, en un año vendrá la fama, y después en otro año el rumor, y la violencia en la tierra, y el enseñoreador sobre el que enseñorea. 47Por tanto, he aquí vienen días que yo visitaré las esculturas de Babilonia, y toda su tierra será avergonzada, y todos sus muertos caerán en medio de ella. 48Y los cielos y la tierra, y todo lo que está en ellos, darán alabanzas sobre Babilonia: porque del aquilón vendrán sobre ella destruidores, dice Jehová. 49Pues que Babilonia fue causa que cayesen muertos de Israel, también de Babilonia caerán muertos de toda la tierra. 50Los que escapasteis del cuchillo, andad, no os detengáis; acordaos por muchos días de Jehová, y acordaos de Jerusalem. 51Estamos avergonzados, porque oímos la afrenta: confusión cubrió nuestros rostros, porque vinieron extranjeros contra los santuarios de la casa de Jehová. 52Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, que yo visitaré sus esculturas, y en toda su tierra gemirán los heridos. 53Si subiese Babilonia al cielo, y si fortaleciere en lo alto su fuerza, de mí vendrán a ella destruidores, dice Jehová. 54¡Sonido de grito de Babilonia, y quebrantamiento grande de la tierra de los Caldeos! 55Porque Jehová destruye a Babilonia, y quitará de ella el mucho estruendo; y bramarán sus ondas, como muchas aguas será el sonido de la voz de ellos: 56Porque vino destruidor contra ella, contra Babilonia, y sus valientes fueron presos, el arco de ellos fue quebrado: porque Jehová, Dios de retribuciones, dará la paga. 57Y embriagaré sus príncipes y sus sabios, sus capitanes y sus nobles y sus fuertes; y dormirán sueño eterno y no despertarán, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. 58Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El muro ancho de Babilonia será derribado enteramente, y sus altas puertas serán quemadas a fuego; y en vano trabajarán pueblos y gentes en el fuego, y se cansarán. 59Palabra que envió Jeremías profeta a Seraías hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando iba con Sedechîas rey de Judá a Babilonia, el cuarto año de su reinado. Y era Seraías el principal camarero. 60Escribió pues Jeremías en un libro todo el mal que había de venir sobre Babilonia, todas las palabras que están escritas contra Babilonia. 61Y dijo Jeremías a Seraías: Cuando llegares a Babilonia, y vieres y leyeres todas estas cosas, 62Dirás: Oh Jehová, tú has dicho contra este lugar que lo habías de talar, hasta no quedar en él morador, ni hombre ni animal, sino que para siempre ha de ser asolado. 63Y será que cuando acabares de leer este libro, le atarás una piedra, y lo echarás en medio del Eufrates: 64Y dirás: Así será anegada Babilonia, y no se levantará del mal que yo traigo sobre ella; y serán rendidos. Hasta aquí son las palabras de Jeremías.
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Salmo 30
1Glorificarte he, oh Jehová; porque me has ensalzado, y no hiciste a mis enemigos alegrarse de mí. 2Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. 3Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro, dísteme vida, para que no descendiese a la sepultura. 4Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad. 5Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría. 6Y dije yo en mi prosperidad: no seré jamás conmovido; 7Porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fui conturbado. 8A ti, oh Jehová, clamaré; y al Señor suplicaré. 9¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad? 10Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador. 11Has tornado mi endecha en baile; desataste mi saco, y ceñísteme de alegría. 12Por tanto a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
1 Samuel 14 · Romanos 12
Personales
Jeremías 51 · Salmo 30