Lectura 1 de 4 · En familia

Deuteronomio 26

1Y será que, cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad, y la poseyeres, y habitares en ella; 2Entonces tomarás de las primicias de todos los frutos de la tierra, que sacares de tu tierra que Jehová tu Dios te da, y lo pondrás en un canastillo, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre. 3Y llegarás al sacerdote que fuere en aquellos días, y le dirás: Reconozco hoy a Jehová tu Dios que he entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos había de dar. 4Y el sacerdote tomará el canastillo de tu mano, y pondrálo delante del altar de Jehová tu Dios. 5Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un Siro a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y peregrinó allá con pocos hombres, y allí creció en gente grande, fuerte y numerosa: 6Y los Egipcios nos maltrataron, y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. 7Y clamamos a Jehová Dios de nuestros padres; y oyó Jehová nuestra voz, y vio nuestra aflicción, y nuestro trabajo, y nuestra opresión: 8Y sacónos Jehová de Egipto con mano fuerte, y con brazo extendido, y con grande espanto, y con señales y con milagros: 9Y trájonos a este lugar, y diónos esta tierra, tierra que fluye leche y miel. 10Y ahora, he aquí, he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, e inclinarte has delante de Jehová tu Dios. 11Y te alegrarás con todo el bien que Jehová tu Dios te hubiere dado a ti y a tu casa, tú y el Levita, y el extranjero que está en medio de ti. 12Cuando hubieres acabado de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al Levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus villas, y se saciarán. 13Y dirás delante de Jehová tu Dios: Yo he sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al Levita, y al extranjero, y al huérfano, y a la viuda, conforme a todos tus mandamientos que me ordenaste: no he traspasado tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos: 14No he comido de ello en mi luto, ni he sacado de ello en inmundicia, ni de ello he dado para mortuorio: he obedecido a la voz de Jehová mi Dios, he hecho conforme a todo lo que me has mandado. 15Mira desde la morada de tu santidad, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y miel. 16Jehová tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y derechos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón, y con toda tu alma. 17A Jehová has ensalzado hoy para que te sea por Dios, y para andar en sus caminos, y para guardar sus estatutos y sus mandamientos y sus derechos, y para oir su voz: 18Y Jehová te ha ensalzado hoy para que le seas su peculiar pueblo, como él te lo ha dicho, y para que guardes todos sus mandamientos; 19Y para ponerte alto sobre todas las gentes que hizo, para loor, y fama, y gloria; y para que seas pueblo santo a Jehová tu Dios, como él ha dicho.
Lectura 2 de 4 · En familia

Salmo 116

1Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas. 2Porque ha inclinado a mí su oído, invocaré le por tanto en todos mis días. 3Rodeáronme los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del sepulcro: angustia y dolor había yo hallado. 4Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma. 5Clemente es Jehová y justo; sí, misericordioso es nuestro Dios. 6Jehová guarda a los sinceros: estaba yo postrado, y salvóme. 7Vuelve, oh alma mía, a tu reposo; porque Jehová te ha hecho bien. 8Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de desbarrar. 9Andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes. 10Creí; por tanto hablé, estando afligido en gran manera. 11Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso. 12¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? 13Tomaré la copa de la salud, e invocaré el nombre de Jehová. 14Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo. 15Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos. 16Oh Jehová, que yo soy tu siervo, yo tu siervo, hijo de tu sierva: rompiste mis prisiones. 17Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová. 18A Jehová pagaré ahora mis votos delante de todo su pueblo; 19En los atrios de la casa de Jehová, en medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya.
Lectura 3 de 4 · Personal

Isaías 53

1¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2Y subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados. 6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8De la cárcel y del juicio fue quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque cortado fue de la tierra de los vivientes; por la rebelión de mi pueblo fue herido. 9Y dispúsose con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca. 10Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 11Del trabajo de su alma verá y será saciado; con su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y él llevará las iniquidades de ellos. 12Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.
Lectura 4 de 4 · Personal

Mateo 1

1Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. 2Abraham engendró a Isaac: e Isaac engendró a Jacob: y Jacob engendró a Judas y a sus hermanos: 3Y Judas engendró de Thamar a Phares y a Zara: y Phares engendró a Esrom: y Esrom engendró a Aram: 4Y Aram engendró a Aminadab: y Aminadab engendró a Naassón: y Naassón engendró a Salmón: 5Y Salmón engendró de Rachâb a Booz, y Booz engendró de Ruth a Obed: y Obed engendró a Jessé: 6Y Jessé engendró al rey David: y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías: 7Y Salomón engendró a Roboam: y Roboam engendró a Abía: y Abía engendró a Asa: 8Y Asa engendró a Josaphat: y Josaphat engendró a Joram: y Joram engendró a Ozías: 9Y Ozías engendró a Joatam: y Joatam engendró a Achâz: y Achâz engendró a Ezechîas: 10Y Ezechîas engendró a Manasés: y Manasés engendró a Amón: y Amón engendró a Josías: 11Y Josías engendró a Jechônías y a sus hermanos, en la transmigración de Babilonia. 12Y después de la transmigración de Babilonia, Jechônías engendró a Salathiel: y Salathiel engendró a Zorobabel: 13Y Zorobabel engendró a Abiud: y Abiud engendró a Eliachîm: y Eliachîm engendró a Azor: 14Y Azor engendró a Sadoc: y Sadoc engendró a Achîm: y Achîm engendró a Eliud: 15Y Eliud engendró a Eleazar: y Eleazar engendró a Mathán: y Mathán engendró a Jacob: 16Y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo. 17De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones: y desde David hasta la transmigración de Babilonia, catorce generaciones: y desde la transmigración de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones. 18Y el nacimiento de Jesucristo fue así: Que siendo María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo. 19Y José su marido, como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente. 20Y pensando él en esto, he aquí el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 22Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fue dicho por el Señor, por el profeta que dijo: 23He aquí la virgen concebirá y parirá un hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado, es: Con nosotros Dios. 24Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. 25Y no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Deuteronomio 26 · Salmo 116
Personales
Isaías 53 · Mateo 1