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Deuteronomio 27:1-28:19 (cap. 27)

1Y mandó Moisés, con los ancianos de Israel, al pueblo, diciendo: Guardaréis todos los mandamientos que yo prescribo hoy. 2Y será que, el día que pasareis el Jordán a la tierra que Jehová tu Dios te da, te has de levantar piedras grandes, las cuales revocarás con cal: 3Y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hubieres pasado para entrar en la tierra que Jehová tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho. 4Será pues, cuando hubieres pasado el Jordán, que levantaréis estas piedras que yo os mando hoy, en el monte de Ebal, y las revocarás con cal: 5Y edificarás allí altar a Jehová tu Dios, altar de piedras: no alzarás sobre ellas hierro. 6De piedras enteras edificarás el altar de Jehová tu Dios; y ofrecerás sobre él holocausto a Jehová tu Dios; 7Y sacrificarás pacíficos, y comerás allí; y alegrarte has delante de Jehová tu Dios. 8Y escribirás en las piedras todas las palabras de esta ley muy claramente. 9Y Moisés, con los sacerdotes Levitas, habló a todo Israel, diciendo: Atiende y escucha, Israel: hoy eres hecho pueblo de Jehová tu Dios. 10Oirás pues la voz de Jehová tu Dios, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy. 11Y mandó Moisés al pueblo en aquel día, diciendo: 12Estos estarán sobre el monte de Gerizim para bendecir al pueblo, cuando hubiereis pasado el Jordán: Simeón, y Leví, y Judá, e Issachâr, y José, y Benjamín. 13Y estos estarán para pronunciar la maldición en el de Ebal: Rubén, Gad, y Aser, y Zabulón, Dan, y Nephtalí. 14Y hablarán los Levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz: 15Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén. 16Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén. 17Maldito el que redujere el término de su prójimo. Y dirá todo el pueblo: Amén. 18Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén. 19Maldito el que torciere el derecho del extranjero, del huérfano, y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén. 20Maldito el que se echare con la mujer de su padre; por cuanto descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén. 21Maldito el que tuviere parte con cualquiera bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén. 22Maldito el que se echare con su hermana, hija de su padre, o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén. 23Maldito el que se echare con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén. 24Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén. 25Maldito el que recibiere don para herir de muerte al inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén. 26Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para cumplirlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.
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Deuteronomio 27:1-28:19 (cap. 28)

1Y será que, si oyeres diligente la voz de Jehová tu Dios, para guardar, para poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te pondrá alto sobre todas las gentes de la tierra; 2Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, cuando oyeres la voz de Jehová tu Dios. 3Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. 4Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu bestia, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. 5Bendito tu canastillo y tus sobras. 6Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. 7Pondrá Jehová a tus enemigos que se levantaren contra ti, de rota batida delante de ti: por un camino saldrán a ti, por siete caminos huirán delante de ti. 8Enviará Jehová contigo la bendición en tus graneros, y en todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. 9Confirmarte ha Jehová por pueblo suyo santo, como te ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. 10Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es llamado sobre ti, y te temerán. 11Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que juró Jehová a tus padres que te había de dar. 12Abrirte ha Jehová su buen depósito, el cielo, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas gentes, y tú no tomarás emprestado. 13Y te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola: y estarás encima solamente, y no estarás debajo; cuando obedecieres a los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas. 14Y no te apartes de todas las palabras que yo os mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos para servirles. 15Y será, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para cuidar de poner por obra todos sus mandamientos y sus estatutos, que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. 16Maldito serás tu en la ciudad, y maldito en el campo. 17Maldito tu canastillo, y tus sobras. 18Maldito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. 19Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.
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Salmos 117-118 (cap. 117)

1Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle. 2Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.
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Salmos 117-118 (cap. 118)

1Alabad a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 2Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia. 3Diga ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia. 4Digan ahora los que temen a Jehová: Que para siempre es su misericordia. 5Desde la angustia invoqué a JAH; y respondióme JAH, poniéndome en anchura. 6Jehová está por mí: no temeré lo que me pueda hacer el hombre. 7Jehová está por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen. 8Mejor es esperar en Jehová que esperar en hombre. 9Mejor es esperar en Jehová que esperar en príncipes. 10Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los romperé. 11Cercáronme y asediáronme: en nombre de Jehová, que yo los romperé. 12Cercáronme como abejas; fueron apagados como fuegos de espinos: en nombre de Jehová, que yo los romperé. 13Empujásteme con violencia para que cayese: empero ayudóme Jehová. 14Mi fortaleza y mi canción es JAH; y él me ha sido por salud. 15Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos: la diestra de Jehová hace proezas. 16La diestra de Jehová sublime: la diestra de Jehová hace valentías. 17No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH. 18Castigóme gravemente JAH: mas no me entregó a la muerte. 19Abridme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré a JAH. 20Esta puerta de Jehová, por ella entrarán los justos. 21Te alabaré, porque me has oído, y me fuiste por salud. 22La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. 23De parte de Jehová es esto: es maravilla en nuestros ojos. 24Este es el día que hizo Jehová: nos gozaremos y alegraremos en él. 25Oh Jehová, salva ahora, te ruego: oh Jehová, ruégote hagas prosperar ahora. 26Bendito el que viene en nombre de Jehová: desde la casa de Jehová os bendecimos. 27Dios es Jehová que nos ha resplandecido: atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. 28Mi Dios eres tú, y a ti alabaré: Dios mío, a ti ensalzaré. 29Alabad a Jehová porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
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Isaías 54

1Alégrate, oh estéril, la que no paría; levanta canción, y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto: porque más son los hijos de la dejada que los de la casada, ha dicho Jehová. 2Ensancha el sitio de tu cabaña, y las cortinas de tus tiendas sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas. 3Porque a la mano derecha y a la mano izquierda has de crecer; y tu simiente heredará gentes, y habitarán las ciudades asoladas. 4No temas, que no serás avergonzada; y no te avergüences, que no serás afrentada: antes, te olvidarás de la vergüenza de tu mocedad, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. 5Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre: y tu redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. 6Porque como a mujer dejada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a mujer moza que es repudiada, dijo el Dios tuyo. 7Por un pequeño momento te dejé; mas te recogeré con grandes misericordias. 8Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; mas con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo tu Redentor Jehová. 9Porque esto me será como las aguas de Noé; que juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré. 10Porque los montes se moverán, y los collados temblarán; mas no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti. 11Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré. 12Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y todo tu término de piedras de buen gusto. 13Y todos tus hijos serán enseñados de Jehová; y multiplicará la paz de tus hijos. 14Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás; y de temor, porque no se acercará a ti. 15Si alguno conspirare contra ti, será sin mí: el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. 16He aquí que yo crie al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he criado al destruidor para destruir. 17Toda herramienta que fuere fabricada contra ti, no prosperará; y tú condenarás toda lengua que se levantare contra ti en juicio. Esta es la heredad de los siervos de Jehová, y su justicia de por mí, dijo Jehová.
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Mateo 2

1Y como fue nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente a Jerusalem, 2Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. 3Y oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalem con él. 4Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. 5Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea; porque así está escrito por el profeta: 6Y tú, Bethlehem, de tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel. 7Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella; 8Y enviándolos a Bethlehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. 9Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron: y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño. 10Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. 11Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro e incienso y mirra. 12Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, se volvieron a su tierra por otro camino. 13Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños a José, diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estáte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo. 14Y él despertando, tomó al niño y a su madre de noche, y se fue a Egipto; 15Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fue dicho por el Señor, por el profeta que dijo: De Egipto llamé a mi Hijo. 16Herodes entonces, como se vio burlado de los magos, se enojó mucho, y envió, y mató a todos los niños que había en Bethlehem y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que había entendido de los magos. 17Entonces fue cumplido lo que se había dicho por el profeta Jeremías, que dijo: 18Voz fue oída en Ramá, grande lamentación, lloro y gemido: Rachêl que llora sus hijos; y no quiso ser consolada, porque perecieron. 19Mas muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños a José en Egipto, 20Diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño. 21Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y se vino a tierra de Israel. 22Y oyendo que Archelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, temió ir allá: mas amonestado por revelación en sueños, se fue a las partes de Galilea. 23Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Deuteronomio 27:1-28:19 · Salmos 117-118
Personales
Isaías 54 · Mateo 2