Lectura 1 de 4 · En familia

Números 33

1Estas son las estancias de los hijos de Israel, los cuales salieron de la tierra de Egipto por sus escuadrones, bajo la conducta de Moisés y Aarón. 2Y Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandato de Jehová. Estas, pues, son sus estancias con arreglo a sus partidas. 3De Rameses partieron en el mes primero, a los quince días del mes primero: el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano alta, a ojos de todos los Egipcios. 4Estaban enterrando los Egipcios los que Jehová había muerto de ellos, a todo primogénito; habiendo Jehová hecho también juicios en sus dioses. 5Partieron, pues, los hijos de Israel de Rameses, y asentaron campo en Succoth. 6Y partiendo de Succoth, asentaron en Etham, que está al cabo del desierto. 7Y partiendo de Etham, volvieron sobre Pi-hahiroth, que está delante de Baalsephon, y asentaron delante de Migdol. 8Y partiendo de Pi-hahiroth, pasaron por medio de la mar al desierto, y anduvieron camino de tres días por el desierto de Etham, y asentaron en Mara. 9Y partiendo de Mara, vinieron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y asentaron allí. 10Y partidos de Elim, asentaron junto al mar Bermejo. 11Y partidos del mar Bermejo, asentaron en el desierto de Sin. 12Y partidos del desierto de Sin, asentaron en Dophca. 13Y partidos de Dophca, asentaron en Alús. 14Y partidos de Alús, asentaron en Rephidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber. 15Y partidos de Rephidim, asentaron en el desierto de Sinaí. 16Y partidos del desierto de Sinaí, asentaron en Kibroth-hataava. 17Y partidos de Kibroth-hataava, asentaron en Haseroth. 18Y partidos de Haseroth, asentaron en Ritma. 19Y partidos de Ritma, asentaron en Rimmón-peres. 20Y partidos de Rimmón-peres, asentaron en Libna. 21Y partidos de Libna, asentaron en Rissa. 22Y partidos de Rissa, asentaron en Ceelatha. 23Y partidos de Ceelatha, asentaron en el monte de Sepher. 24Y partidos del monte de Sepher, asentaron en Harada. 25Y partidos de Harada, asentaron en Maceloth. 26Y partidos de Maceloth, asentaron en Tahath. 27Y partidos de Tahath, asentaron en Tara. 28Y partidos de Tara, asentaron en Mithca. 29Y partidos de Mithca, asentaron en Hasmona. 30Y partidos de Hasmona, asentaron en Moseroth. 31Y partidos de Moseroth, asentaron en Bene-jaacán. 32Y partidos de Bene-jaacán, asentaron en el monte de Gidgad. 33Y partidos del monte de Gidgad, asentaron en Jotbatha. 34Y partidos de Jotbatha, asentaron en Abrona. 35Y partidos de Abrona, asentaron en Esion-geber. 36Y partidos de Esion-geber, asentaron en el desierto de Zin, que es Cades. 37Y partidos de Cades, asentaron en el monte de Hor, en la extremidad del país de Edom. 38Y subió Aarón el sacerdote al monte de Hor, conforme al dicho de Jehová, y allí murió a los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mes quinto, en el primero del mes. 39Y era Aarón de edad de ciento y veinte y tres años, cuando murió en el monte de Hor. 40Y el Cananeo, rey de Arad, que habitaba al mediodía en la tierra de Canaán, oyó como habían venido los hijos de Israel. 41Y partidos del monte de Hor, asentaron en Salmona. 42Y partidos de Salmona, asentaron en Phunón. 43Y partidos de Phunón, asentaron en Oboth. 44Y partidos de Oboth, asentaron en Ije-abarim; en el término de Moab. 45Y partidos de Ije-abarim, asentaron en Dibon-gad. 46Y partidos de Dibon-gad, asentaron en Almon-diblathaim. 47Y partidos de Almon-diblathaim, asentaron en los montes de Abarim, delante de Nebo. 48Y partidos de los montes de Abarim, asentaron en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó. 49Finalmente asentaron junto al Jordán, desde Beth-jesimoth hasta Abel-sitim, en los campos de Moab. 50Y habló Jehová a Moisés en los campos de Moab junto al Jordán de Jericó, diciendo: 51Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis pasado el Jordán a la tierra de Canaán, 52Echaréis a todos los moradores del país de delante de vosotros, y destruiréis todas sus pinturas, y todas sus imágenes de fundición, y arruinaréis todos sus altos; 53Y echaréis los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que la poseáis. 54Y heredaréis la tierra por suertes por vuestras familias: a los muchos daréis mucho por su heredad, y a los pocos daréis menos por heredad suya: donde le saliere la suerte, allí la tendrá cada uno: por las tribus de vuestros padres heredaréis. 55Y si no echareis los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos, y por espinas en vuestros costados, y afligiros han sobre la tierra en que vosotros habitareis. 56Será además, que haré a vosotros como yo pensé hacerles a ellos.
Lectura 2 de 4 · En familia

Salmo 77

1Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé, y él me escuchará. 2Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo. 3Acordábame de Dios, y gritaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.) 4Tenías los párpados de mis ojos: estaba yo quebrantado, y no hablaba. 5Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos. 6Acordábame de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría. 7¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más a amar? 8¿Hase acabado para siempre su misericordia? ¿hase acabado la palabra suya para generación y generación? 9¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.) 10Y dije: Enfermedad mía es esta; traeré pues a la memoria los años de la diestra del Altísimo. 11Acordaréme de las obras de JAH: sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. 12Y meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos. 13Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿qué Dios grande como el Dios nuestro? 14Tú eres el Dios que hace maravillas: tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza. 15Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. (Selah.) 16Viéronte las aguas, oh Dios; viéronte las aguas, temieron; y temblaron los abismos. 17Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos. 18Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; los relámpagos alumbraron el mundo; estremecióse y tembló la tierra. 19En la mar fue tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas. 20Condujiste a tu pueblo como ovejas, por mano de Moisés y de Aarón.
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Isaías 25

1Jehová, tú eres mi Dios: te ensalzaré, alabaré tu nombre; porque has hecho maravillas, los consejos antiguos, la verdad firme. 2Que tornaste la ciudad en montón, la ciudad fuerte en ruina: el alcázar de los extraños que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedeficada. 3Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas. 4Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, amparo contra el turbión, sombra contra el calor: porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra frontispicio. 5Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube, harás marchitar el pimpollo de los robustos. 6Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos convite de engordados, convite de purificados, de gruesos tuétanos, de purificados líquidos. 7Y deshará en este monte la máscara de la cobertura con que están cubiertos todos los pueblos, y la cubierta que está extendida sobre todas las gentes. 8Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho. 9Y se dirá en aquel día: He aquí este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará: este es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salud. 10Porque la mano de Jehová reposará en este monte, y Moab será trillado debajo de él, como es trillada la paja en el muladar. 11Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para nadar: y abatirá su soberbia con los miembros de sus manos: 12Y allanará la fortaleza de tus altos muros: la humillará y echará a tierra, hasta el polvo.
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1 Juan 3

1Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a él. 2Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes a él, porque le veremos como él es. 3Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica, como él también es limpio. 4Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley. 5Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 6Cualquiera que permanece en él, no peca; cualquiera que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 7Hijitos, no os engañe ninguno: el que hace justicia, es justo, como él también es justo. 8El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 11Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. 12No como Caín, que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 13Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece. 14Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, está en muerte. 15Cualquiera que aborrece a su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí. 16En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere a su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él? 18Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad. 19Y en esto conocemos que somos de la verdad, y tenemos nuestros corazones certificados delante de él. 20Porque si nuestro corazón nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro corazón, y conoce todas las cosas. 21Carísimos, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; 22Y cualquier cosa que pidiéremos, la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. 23Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. 24Y el que guarda sus mandamientos, está en él, y él en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Números 33 · Salmo 77
Personales
Isaías 25 · 1 Juan 3