Lectura 1 de 4 · En familia
Números 32
1Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una muy grande muchedumbre de ganado; los cuales viendo la tierra de Jazer y de Galaad, parecióles el país lugar de ganado. 2Y vinieron los hijos de Gad y los hijos de Rubén, y hablaron a Moisés, y a Eleazar el sacerdote, y a los príncipes de la congregación, diciendo: 3Ataroth, y Dibón, y Jazer, y Nimra, y Hesbón, y Eleale, y Sabán, y Nebo, y Beón, 4La tierra que Jehová hirió delante de la congregación de Israel, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado. 5Por tanto, dijeron, si hallamos gracia en tus ojos, dése esta tierra a tus siervos en heredad, y no nos hagas pasar el Jordán. 6Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Vendrán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí? 7¿Y por qué prevenís el ánimo de los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová? 8Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades-barnea para que viesen la tierra. 9Que subieron hasta la arroyada de Escol, y después que vieron la tierra, preocuparon el ánimo de los hijos de Israel, para que no viniesen a la tierra que Jehová les había dado. 10Y el furor de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo: 11Que no verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra por la cual juré a Abraham, Isaac, y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí; 12Excepto Caleb, hijo de Jephone Cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová. 13Y el furor de Jehová se encendió en Israel, e hízolos andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación, que había hecho mal delante de Jehová. 14Y he aquí vosotros habéis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún a la ira de Jehová contra Israel. 15Si os volviereis de en pos de él, él volverá otra vez a dejaros en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo. 16Entonces ellos se llegaron a él y dijeron: Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros niños; 17Y nosotros nos armaremos, e iremos con diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que los metamos en su lugar: y nuestros niños quedarán en ciudades fuertes a causa de los moradores del país. 18No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel posean cada uno su heredad. 19Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordán ni adelante, por cuanto tendremos ya nuestra heredad de estotra parte del Jordán al oriente. 20Entonces les respondió Moisés: Si lo hiciereis así, si os apercibiereis para ir delante de Jehová a la guerra, 21Y pasareis todos vosotros armados el Jordán delante de Jehová, hasta que haya echado a sus enemigos de delante de sí, 22Y sea el país sojuzgado delante de Jehová; luego volveréis, y seréis libres de culpa para con Jehová, y para con Israel; y esta tierra será vuestra en heredad delante de Jehová. 23Mas si así no lo hiciereis, he aquí habréis pecado a Jehová; y sabed que os alcanzará vuestro pecado. 24Edificaos ciudades para vuestros niños, y majadas para vuestras ovejas, y haced lo que ha salido de vuestra boca. 25Y hablaron los hijos de Gad y los hijos de Rubén a Moisés, diciendo: Tus siervos harán como mi señor ha mandado. 26Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros ganados, y todas nuestras bestias, estarán ahí en las ciudades de Galaad; 27Y tus siervos, armados todos de guerra, pasarán delante de Jehová a la guerra, de la manera que mi señor dice. 28Entonces los encomendó Moisés a Eleazar el sacerdote, y a Josué hijo de Nun, y a los príncipes de los padres de las tribus de los hijos de Israel. 29Y díjoles Moisés: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén, pasaren con vosotros el Jordán, armados todos de guerra delante de Jehová, luego que el país fuere sojuzgado delante de vosotros, les daréis la tierra de Galaad en posesión: 30Mas si no pasaren armados con vosotros, entonces tendrán posesión entre vosotros en la tierra de Canaán. 31Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron, diciendo: Haremos lo que Jehová ha dicho a tus siervos. 32Nosotros pasaremos armados delante de Jehová a la tierra de Canaán, y la posesión de nuestra heredad será de esta parte del Jordán. 33Así les dio Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén, y a la media tribu de Manasés hijo de José, el reino de Sehón rey Amorrheo, y el reino de Og rey de Basán, la tierra con sus ciudades y términos, las ciudades del país alrededor. 34Y los hijos de Gad edificaron a Dibón, y a Ataroth, y a Aroer, 35Y a Atroth-sophan, y a Jazer, y a Jogbaa, 36Y a Beth-nimra, y a Betharán: ciudades fuertes, y también majadas para ovejas. 37Y los hijos de Rubén edificaron a Hesbón, y a Eleale, y a Kiriathaim, 38Y a Nebo, y a Baal-meón, (mudados los nombres), y a Sibma: y pusieron nombres a las ciudades que edificaron. 39Y los hijos de Machîr hijo de Manasés fueron a Galaad, y tomáronla, y echaron al Amorrheo que estaba en ella. 40Y Moisés dio Galaad a Machîr hijo de Manasés, el cual habitó en ella. 41También Jair hijo de Manasés fue y tomó sus aldeas, y púsoles por nombre Havoth-jair. 42Asimismo Noba fue y tomó a Kenath y sus aldeas, y llamóle Noba, conforme a su nombre.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmos 75-76 (cap. 75)
1Alabarémoste, oh Dios, alabaremos; que cercano está tu nombre: cuenten tus maravillas. 2Cuando yo tuviere tiempo, yo juzgaré rectamente. 3Arruinábase la tierra y sus moradores: yo sostengo sus columnas. (Selah.) 4Dije a los insensatos: No os infatuéis; y a los impíos: No levantéis el cuerno: 5No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz erguida. 6Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento. 7Mas Dios es el juez: a este abate, y a aquel ensalza. 8Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino es tinto, lleno de mistura; y él derrama del mismo: ciertamente sus heces chuparán y beberán todos los impíos de la tierra. 9Mas yo anunciaré siempre, cantaré alabanzas al Dios de Jacob. 10Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: los cuernos del justo serán ensalzados.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmos 75-76 (cap. 76)
1Dios es conocido en Judá: en Israel es grande su nombre. 2Y en Salem está su tabernáculo, y su habitación en Sion. 3Allí quebró las saetas del arco, el escudo, y la espada, y tren de guerra. (Selah.) 4Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza. 5Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes. 6A tu reprensión, oh Dios de Jacob, el carro y el caballo fueron entorpecidos. 7Tú, terrible eres tú: ¿y quién parará delante de ti, en comenzando tu ira? 8Desde los cielos hiciste oir juicio; la tierra tuvo temor y quedó suspensa, 9Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, para salvar a todos los mansos de la tierra. (Selah.) 10Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: tú reprimirás el resto de las iras. 11Prometed, y pagad a Jehová vuestro Dios: todos los que están alrededor de él, traigan presentes al Terrible. 12Cortará él el espíritu de los príncipes: terrible es a los reyes de la tierra.
Lectura 3 de 4 · Personal
Isaías 24
1He aquí que Jehová vacía la tierra, y la desnuda, y trastorna su haz, y hace esparcir sus moradores. 2Y será como el pueblo, tal el sacerdote; como el siervo, tal su señor; como la criada, tal su señora; tal el que compra, como el que vende; tal el que da emprestado, como el que toma prestado; tal el que da a logro, como el que lo recibe. 3Del todo será vaciada la tierra, y enteramente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra. 4Destruyóse, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. 5Y la tierra se inficionó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno. 6Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y se disminuyeron los hombres. 7Perdióse el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón. 8Cesó el regocijo de los panderos, acabóse el estruendo de los que se huelgan, paró la alegría del arpa. 9No beberán vino con cantar: la bebida será amarga a los que la bebieren. 10Quebrantada está la ciudad de la vanidad; toda casa se ha cerrado, porque no entre nadie. 11Voces sobre el vino en las plazas; todo gozo se oscureció, desterróse la alegría de la tierra. 12En la ciudad quedó soledad, y con asolamiento fue herida la puerta. 13Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como aceituno sacudido, como rebuscos acabada la vendimia. 14Estos alzarán su voz, cantarán gozosos en la grandeza de Jehová, desde la mar darán voces. 15Glorificad por esto a Jehová en los valles: en islas de la mar sea nombrado Jehová Dios de Israel. 16De lo postrero de la tierra oímos salmos: Gloria al justo. Y yo dije: ¡Mi flaqueza, mi flaqueza, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con prevaricación de desleales. 17Terror y sima y lazo sobre ti, oh morador de la tierra. 18Y acontecerá que el que huirá de la voz del terror, caerá en la sima; y el que saliere de en medio de la sima, será preso del lazo: porque de lo alto se abrieron ventanas, y temblarán los fundamentos de la tierra. 19Quebrantaráse del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida. 20Temblará la tierra vacilando como un borracho, y será removida como una choza; y agravaráse sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará. 21Y acontecerá en aquel día, que Jehová visitará sobre el ejército sublime en lo alto, y sobre los reyes de la tierra que hay sobre la tierra. 22Y serán amontonados como se amontonan encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán visitados después de muchos días. 23La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reinare en el monte de Sion, y en Jerusalem, y delante de sus ancianos fuere glorioso.
Lectura 4 de 4 · Personal
1 Juan 2
1Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo; 2Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 3Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos. 4El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él; 5Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él. 6El que dice que está en él, debe andar como él anduvo. 7Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. 8Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros; porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra. 9El que dice que está en luz, y aborrece a su hermano, el tal aun está en tinieblas todavía. 10El que ama a su hermano, está en luz, y no hay tropiezo en él. 11Mas el que aborrece a su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a donde va; porque las tinieblas le han cegado los ojos. 12Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os son perdonados por su nombre. 13Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido a aquel que es desde el principio. Os escribo a vosotros, mancebos, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. 14Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, mancebos, porque sois fuertes, y la palabra de Dios mora en vosotros, y habéis vencido al maligno. 15No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. 17Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. 18Hijitos, ya es el último tiempo: y como vosotros habéis oído que el anticristo ha de venir, así también al presente han comenzado a ser muchos anticristos; por lo cual sabemos que es el último tiempo. 19Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que todos no son de nosotros. 20Mas vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. 21No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino como a los que la conocéis, y que ninguna mentira es de la verdad. 22¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este tal es anticristo, que niega al Padre y al Hijo. 23Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. Cualquiera que confiese al Hijo tiene también al Padre. 24Pues lo que habéis oído desde el principio, sea permaneciente en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio fuere permaneciente en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. 25Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, la vida eterna. 26Os he escrito esto sobre los que os engañan. 27Pero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros, y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseveraréis en él. 28Y ahora, hijitos, perseverad en él; para que cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos de él en su venida. 29Si sabéis que él es justo, sabed también que cualquiera que hace justicia, es nacido de él.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Números 32 · Salmos 75-76
Personales
Isaías 24 · 1 Juan 2