Lectura 1 de 4 · En familia

Éxodo 38

1Igualmente hizo el altar del holocausto de madera de Sittim: su longitud de cinco codos, y su anchura de otros cinco codos, cuadrado, y de tres codos de altura. 2E hízole sus cuernos a sus cuatro esquinas, los cuales eran de la misma pieza, y cubriólo de metal. 3Hizo asimismo todos los vasos del altar: calderas, y tenazas, y tazones, y garfios, y palas: todos sus vasos hizo de metal. 4E hizo para el altar el enrejado de metal, de hechura de red, que puso en su cerco por debajo hasta el medio del altar. 5Hizo también cuatro anillos de fundición a los cuatro cabos del enrejado de metal, para meter las varas. 6E hizo las varas de madera de Sittim, y cubriólas de metal. 7Y metió las varas por los anillos a los lados del altar, para llevarlo con ellas: hueco lo hizo, de tablas. 8También hizo la fuente de metal, con su basa de metal, de los espejos de las que velaban a la puerta del tabernáculo del testimonio. 9Hizo asimismo el atrio; a la parte austral del mediodía las cortinas del atrio eran de cien codos, de lino torcido: 10Sus columnas veinte, con sus veinte basas de metal: los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata. 11Y a la parte del aquilón cortinas de cien codos: sus columnas veinte, con sus veinte basas de metal; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata. 12A la parte del occidente cortinas de cincuenta codos: sus columnas diez, y sus diez basas; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata. 13Y a la parte oriental, al levante, cortinas de cincuenta codos: 14Al un lado cortinas de quince codos, sus tres columnas, y sus tres basas; 15Al otro lado, de la una parte y de la otra de la puerta del atrio, cortinas de a quince codos, sus tres columnas, y sus tres basas. 16Todas las cortinas del atrio alrededor eran de lino torcido. 17Y las basas de las columnas eran de metal; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata; asimismo las cubiertas de las cabezas de ellas, de plata: y todas las columnas del atrio tenían molduras de plata. 18Y el pabellón de la puerta del atrio fue de obra de recamado, de jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino torcido: la longitud de veinte codos, y la altura en el ancho de cinco codos, conforme a las cortinas del atrio. 19Y sus columnas fueron cuatro con sus cuatro basas de metal: y sus capiteles de plata; y las cubiertas de los capiteles de ellas y sus molduras, de plata. 20Y todas las estacas del tabernáculo y del atrio alrededor fueron de metal. 21Estas son las cuentas del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio, lo que fue contado de orden de Moisés por mano de Ithamar, hijo de Aarón sacerdote, para el ministerio de los Levitas. 22Y Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todas las cosas que Jehová mandó a Moisés. 23Y con él estaba Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, artífice, y diseñador, y recamador en jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino fino. 24Todo el oro empleado en la obra, en toda la obra del santuario, el cual fue oro de ofrenda, fue veintinueve talentos, y setecientos y treinta siclos, según el siclo del santuario. 25Y la plata de los contados de la congregación fue cien talentos, y mil setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario: 26Medio por cabeza, medio siclo, según el siclo del santuario, a todos los que pasaron por cuenta de edad de veinte años y arriba, que fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta. 27Hubo además cien talentos de plata para hacer de fundición las basas del santuario y las basas del velo: en cien basas cien talentos, a talento por basa. 28Y de los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo los capiteles de las columnas, y cubrió los capiteles de ellas, y las ciñó. 29Y el metal de la ofrenda fue setenta talentos, y dos mil cuatrocientos siclos; 30Del cual hizo las basas de la puerta del tabernáculo del testimonio, y el altar de metal, y su enrejado de metal, y todos los vasos del altar. 31Y las basas del atrio alrededor, y las basas de la puerta del atrio, y todas las estacas del tabernáculo, y todas las estacas del atrio alrededor.
Lectura 2 de 4 · En familia

Juan 17

1Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; 2Como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. 3Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado. 4Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese. 5Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese. 6He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra. 7Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de ti; 8Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. 9Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son: 10Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido glorificado en ellas. 11Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo a ti vengo. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros. 12Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese. 13Mas ahora vengo a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. 14Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad. 18Como tú me enviaste al mundo, también los he enviado al mundo. 19Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en verdad. 20Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. 21Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. 22Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa; que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mí me has amado. 24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo. 25Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido; y estos han conocido que tú me enviaste; 26Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestaré lo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
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Proverbios 14

1La mujer sabia edifica su casa: mas la necia con sus manos la derriba. 2El que camina en su rectitud teme a Jehová: mas el pervertido en sus caminos lo menosprecia. 3En la boca del necio está la vara de la soberbia: mas los labios de los sabios los guardarán. 4Sin bueyes el granero está limpio: mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan. 5El testigo verdadero no mentirá: mas el testigo falso hablará mentiras. 6Busca el escarnecedor la sabiduría, y no la halla: mas la sabiduría al hombre entendido es fácil. 7Vete de delante del hombre necio, porque en él no advertirás labios de ciencia. 8La ciencia del cuerdo es entender su camino: mas la indiscreción de los necios es engaño. 9Los necios se mofan del pecado: mas entre los rectos hay favor. 10El corazón conoce la amargura de su alma; y extraño no se entrometerá en su alegría. 11La casa de los impíos será asolada: mas florecerá la tienda de los rectos. 12Hay camino que al hombre parece derecho; empero su fin son caminos de muerte. 13Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja. 14De sus caminos será harto el apartado de razón: y el hombre de bien estará contento del suyo. 15El simple cree a toda palabra: mas el avisado entiende sus pasos. 16El sabio teme, y se aparta del mal: mas el necio se arrebata, y confía. 17El que presto se enoja, hará locura: y el hombre malicioso será aborrecido. 18Los simples heredarán necedad: mas los cuerdos se coronarán de sabiduría. 19Los malos se inclinarán delante de los buenos, y los impíos a las puertas del justo. 20El pobre es odioso aun a su amigo: pero muchos son los que aman al rico. 21Peca el que menosprecia a su prójimo: mas el que tiene misericordia de los pobres, es bienaventurado. 22¿No yerran los que piensan mal? Misericordia empero y verdad alcanzarán los que piensan bien. 23En toda labor hay fruto: mas la palabra de los labios solamente empobrece. 24Las riquezas de los sabios son su corona: mas es infatuación la insensatez de los necios. 25El testigo verdadero libra las almas: mas el engañoso hablará mentiras. 26En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos. 27El temor de Jehová es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte. 28En la multitud de pueblo está la gloria del rey: y en la falta de pueblo la flaqueza del príncipe. 29El que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu engrandece el desatino. 30El corazón apacible es vida de las carnes: mas la envidia, pudrimiento de huesos. 31El que oprime al pobre, afrenta a su Hacedor: mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra. 32Por su maldad será lanzado el impío: mas el justo en su muerte tiene esperanza. 33En el corazón del cuerdo reposa la sabiduría; y es conocida en medio de los necios. 34La justicia engrandece la nación: mas el pecado es afrenta de las naciones. 35La benevolencia del rey es para con el ministro entendido: mas su enojo contra el que lo avergüenza.
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Filipenses 1

1Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: 2Gracia sea a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 3Doy gracias a mi Dios en toda memoria de vosotros, 4Siempre en todas mis oraciones haciendo oración por todos vosotros con gozo, 5Por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora: 6Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; 7Como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, sois todos vosotros compañeros de mi gracia. 8Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros en las entrañas de Jesucristo. 9Y esto ruego, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, 10Para que discernáis lo mejor; que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo; 11Llenos de frutos de justicia, que son por Jesucristo, a gloria y loor de Dios. 12Y quiero, hermanos, que sepáis que las cosas que me han sucedido, han redundado más en provecho del evangelio; 13De manera que mis prisiones han sido célebres en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás; 14Y muchos de los hermanos en el Señor, tomando ánimo con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. 15Y algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y porfía; mas algunos también por buena voluntad. 16Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; 17Pero los otros por amor, sabiendo que soy puesto por la defensa del evangelio. 18¿Qué pues? Que no obstante, en todas maneras, o por pretexto o por verdad, es anunciado Cristo; y en esto me huelgo, y aun me holgaré. 19Porque sé que esto se me tornará a salud, por vuestra oración, y por la suministración del Espíritu de Jesucristo; 20Conforme a mi mira y esperanza, que en nada seré confundido; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será engrandecido Cristo en mi cuerpo, o por vida, o por muerte. 21Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. 22Mas si el vivir en la carne, esto me será para fruto de la obra, no sé entonces qué escoger; 23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor: 24Empero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25Y confiado en esto, sé que quedaré, que aun permaneceré con todos vosotros, para provecho vuestro y gozo de la fe; 26Para que crezca vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi venida otra vez a vosotros. 27Solamente que converséis como es digno del evangelio de Cristo; para que, o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fe del evangelio, 28Y en nada intimidados de los que se oponen: que a ellos ciertamente es indicio de perdición, mas a vosotros de salud; y esto de Dios; 29Porque a vosotros es concedido por Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, 30Teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís estar en mí.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Éxodo 38 · Juan 17
Personales
Proverbios 14 · Filipenses 1