Lectura 1 de 4 · En familia
Éxodo 37
1Hizo también Bezaleel el arca de madera de Sittim: su longitud era de dos codos y medio, y de codo y medio su anchura, y su altura de otro codo y medio: 2Y cubrióla de oro puro por de dentro y por de fuera, e hízole una cornisa de oro en derredor. 3Hízole además de fundición cuatro anillos de oro a sus cuatro esquinas; en el un lado dos anillos y en el otro lado dos anillos. 4Hizo también las varas de madera de Sittim, y cubriólas de oro. 5Y metió las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca. 6Hizo asimismo la cubierta de oro puro: su longitud de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. 7Hizo también los dos querubines de oro, hízolos labrados a martillo, a los dos cabos de la cubierta: 8El un querubín de esta parte al un cabo, y el otro querubín de la otra parte al otro cabo de la cubierta: hizo los querubines a sus dos cabos. 9Y los querubines extendían sus alas por encima, cubriendo con sus alas la cubierta: y sus rostros el uno enfrente del otro, hacia la cubierta los rostros de los querubines. 10Hizo también la mesa de madera de Sittim; su longitud de dos codos, y su anchura de un codo, y de codo y medio su altura; 11Y cubrióla de oro puro, e hízole una cornisa de oro en derredor. 12Hízole también una moldura alrededor, del ancho de una mano, a la cual moldura hizo la cornisa de oro en circunferencia. 13Hízole asimismo de fundición cuatro anillos de oro, y púsolos a las cuatro esquinas que correspondían a los cuatro pies de ella. 14Delante de la moldura estaban los anillos, por los cuales se metiesen las varas para llevar la mesa. 15E hizo las varas de madera de Sittim para llevar la mesa, y cubriólas de oro. 16También hizo los vasos que habían de estar sobre la mesa, sus platos, y sus cucharas, y sus cubiertos y sus tazones con que se había de libar, de oro fino. 17Hizo asimismo el candelero de oro puro, e hízolo labrado a martillo: su pie y su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores eran de lo mismo. 18De sus lados salían seis brazos; tres brazos del un lado del candelero, y otros tres brazos del otro lado del candelero: 19En el un brazo, tres copas figura de almendras, una manzana y una flor; y en el otro brazo tres copas figura de almendras, una manzana y una flor: y así en los seis brazos que salían del candelero. 20Y en el candelero había cuatro copas figura de almendras, sus manzanas y sus flores: 21Y una manzana debajo de los dos brazos de lo mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos de lo mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos de lo mismo, conforme a los seis brazos que salían de él. 22Sus manzanas y sus brazos eran de lo mismo; todo era una pieza labrada a martillo, de oro puro. 23Hizo asimismo sus siete candilejas, y sus despabiladeras, y sus platillos, de oro puro; 24De un talento de oro puro lo hizo, con todos sus vasos. 25Hizo también el altar del perfume de madera de Sittim: un codo su longitud, y otro codo su anchura, era cuadrado; y su altura de dos codos; y sus cuernos de la misma pieza. 26Y cubriólo de oro puro, su mesa y sus paredes alrededor, y sus cuernos: e hízole una corona de oro alrededor. 27Hízole también dos anillos de oro debajo de la corona en las dos esquinas a los dos lados, para pasar por ellos las varas con que había de ser conducido. 28E hizo las varas de madera de Sittim, y cubriólas de oro. 29Hizo asimismo el aceite santo de la unción, y el fino perfume aromático, de obra de perfumador.
Lectura 2 de 4 · En familia
Juan 16
1Estas cosas os he hablado, para que no os escandalicéis. 2Os echarán de las sinagogas; y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio a Dios. 3Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre ni a mí. 4Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordéis que yo os lo había dicho. Esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. 5Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas? 6Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazón. 7Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré. 8Y cuando él viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio: 9De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí; 10Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 11Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo es juzgado. 12Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar. 13Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir. 14El me glorificará: porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15Todo lo que tiene el Padre, mío es: por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. 16Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis: porque yo voy al Padre. 17Entonces dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis: y, porque yo voy al Padre? 18Decían pues: ¿Qué es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que habla. 19Y conoció Jesús que le querían preguntar, y díjoles: ¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me veréis, y otra vez un poquito, y me veréis? 20De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo. 21La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. 22También, pues, vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo. 23Y aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 24Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre: pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. 25Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya no os hablaré por proverbios, pero claramente os anunciaré del Padre. 26Aquel día pediréis en mi nombre: y no os digo, que yo rogaré al Padre por vosotros; 27Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios. 28Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. 29Dícenle sus discípulos: He aquí, ahora hablas claramente, y ningún proverbio dices. 30Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios. 31Respondióles Jesús: ¿Ahora creéis? 32He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.
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Proverbios 13
1El hijo sabio toma el consejo del padre: mas el burlador no escucha las reprensiones. 2Del fruto de su boca el hombre comerá bien: mas el alma de los prevaricadores hallará mal. 3El que guarda su boca guarda su alma: mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad. 4Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: mas el alma de los diligentes será engordada. 5El justo aborrece la palabra de mentira: mas el impío se hace odioso e infame. 6La justicia guarda al de perfecto camino: mas la impiedad trastornará al pecador. 7Hay quienes se hacen ricos, y no tienen nada: y hay quienes se hacen pobres, y tienen muchas riquezas. 8La redención de la vida del hombre son sus riquezas: pero el pobre no oye censuras. 9La luz de los justos se alegrará: mas apagaráse la lámpara de los impíos. 10Ciertamente la soberbia parirá contienda: mas con los avisados es la sabiduría. 11Disminuiránse las riquezas de vanidad: empero multiplicará el que allega con su mano. 12La esperanza que se prolonga, es tormento del corazón: mas árbol de vida es el deseo cumplido. 13El que menosprecia la palabra, perecerá por ello: mas el que teme el mandamiento, será recompensado. 14La ley del sabio es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte. 15El buen entendimiento conciliará gracia: mas el camino de los prevaricadores es duro. 16Todo hombre cuerdo obra con sabiduría: mas el necio manifestará necedad. 17El mal mensajero caerá en mal: mas el mensajero fiel es medicina. 18Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo: mas el que guarda la corrección, será honrado. 19El deseo cumplido deleita el alma: pero apartarse del mal es abominación a los necios. 20El que anda con los sabios, sabio será; mas el que se allega a los necios, será quebrantado. 21Mal perseguirá a los pecadores: mas a los justos les será bien retribuído. 22El bueno dejará herederos a los hijos de los hijos; y el haber del pecador, para el justo está guardado. 23En el barbecho de los pobres hay mucho pan: mas piérdese por falta de juicio. 24El que detiene el castigo, a su hijo aborrece: mas el que lo ama, madruga a castigarlo. 25El justo come hasta saciar su alma: mas el vientre de los impíos tendrá necesidad.
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Efesios 6
1Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres; porque esto es justo. 2Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, 3Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. 4Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. 5Siervos, obedeced a vuestros amos según la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 6No sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios; 7Sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no a los hombres; 8Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. 9Y vosotros, amos, haced a ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que no hay acepción de personas con él. 10Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. 11Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. 13Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo. 14Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia, 15Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz; 16Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios; 18Orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos, 19Y por mí, para que me sea dada palabra en el abrir de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio, 20Por el cual soy embajador en cadenas; que resueltamente hable de él, como debo hablar. 21Mas para que también vosotros sepáis mis negocios, y cómo lo paso, todo os lo hará saber Tichîco, hermano amado y fiel ministro en el Señor: 22Al cual os he enviado para esto mismo, para que entendáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones. 23Paz sea a los hermanos y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo. 24Gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo en sinceridad. Amén.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Éxodo 37 · Juan 16
Personales
Proverbios 13 · Efesios 6