Lectura 1 de 4 · En familia
1 Crónicas 23
1Siendo pues David ya viejo y harto de días, hizo a Salomón su hijo rey sobre Israel. 2Y juntando a todos los principales de Israel, y a los sacerdotes y Levitas, 3Fueron contados los Levitas de treinta años arriba; y fue el número de ellos por sus cabezas, contados uno a uno, treinta y ocho mil. 4De estos, veinticuatro mil para dar prisa a la obra de la casa de Jehová; y gobernadores y jueces, seis mil; 5Además cuatro mil porteros; y cuatro mil para alabar a Jehová, dijo David, con los instrumentos que he hecho para rendir alabanzas. 6Y repartiólos David en órdenes conforme a los hijos de Leví, Gersón y Coath y Merari. 7Los hijos de Gersón: Ladán, y Simi. 8Los hijos de Ladán, tres: Jehiel el primero, después Zetham y Joel. 9Los hijos de Simi, tres: Selomith, Haziel, y Arán. Estos fueron los príncipes de las familias de Ladán. 10Y los hijos de Simi: Jahath, Zinat, Jeus, y Berías. Estos cuatro fueron los hijos de Simi. 11Jahath era el primero, Zinat el segundo; mas Jeus y Berías no multiplicaron en hijos, por lo cual fueron contados por una familia. 12Los hijos de Coath: Amram, Ishar, Hebrón, y Uzziel, ellos cuatro. 13Los hijos de Amram: Aarón y Moisés. Y Aarón fue apartado para ser dedicado a las más santas cosas, él y sus hijos para siempre, para que quemasen perfumes delante de Jehová, y le ministrasen, y bendijesen en su nombre, para siempre. 14Y los hijos de Moisés, varón de Dios, fueron contados en la tribu de Leví. 15Los hijos de Moisés fueron Gersón y Eliezer. 16Hijo de Gersón fue Sebuel el primero. 17E hijo de Eliezer fue Rehabía el primero. Y Eliezer no tuvo otros hijos; mas los hijos de Rehabía fueron muchos. 18Hijo de Ishar fue Selomith el primero. 19Los hijos de Hebrón: Jería el primero, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamán el cuarto. 20Los hijos de Uzziel: Michâ el primero, e Isía el segundo. 21Los hijos de Merari: Mahali y Musi. Los hijos de Mahali: Eleazar y Cis. 22Y murió Eleazar sin hijos, mas tuvo hijas; y los hijos de Cis, sus hermanos, las tomaron por mujeres. 23Los hijos de Musi: Mahali, Eder y Jerimoth, ellos tres. 24Estos son los hijos de Leví en las familias de sus padres, cabeceras de familias en sus delineaciones, contados por sus nombres, por sus cabezas, los cuales hacían obra en el ministerio de la casa de Jehová, de veinte años arriba. 25Porque David dijo: Jehová Dios de Israel ha dado reposo a su pueblo Israel, y el habitar en Jerusalem para siempre. 26Y también los Levitas no llevarán más el tabernáculo, y todos sus vasos para su ministerio. 27Así que, conforme a las postreras palabras de David, fue la cuenta de los hijos de Leví de veinte años arriba. 28Y estaban bajo la mano de los hijos de Aarón, para ministrar en la casa de Jehová, en los atrios y en las cámaras, y en la purificación de toda cosa santificada, y en la demás obra del ministerio de la casa de Dios; 29Asimismo para los panes de la proposición, y para la flor de la harina para el sacrificio, y para las hojuelas sin levadura, y para la fruta de sartén, y para lo tostado, y para toda medida y cuenta; 30Y para que asistiesen cada mañana todos los días a confesar y alabar a Jehová, y asimismo a la tarde; 31Y para ofrecer todos los holocaustos a Jehová los sábados, nuevas lunas, y solemnidades, por la cuenta y forma que tenían, continuamente delante de Jehová. 32Y para que tuviesen la guarda del tabernáculo del testimonio, y la guarda del santuario, y las órdenes de los hijos de Aarón sus hermanos, en el ministerio de la casa de Jehová.
Lectura 2 de 4 · En familia
1 Pedro 4
1Pues que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado; 2Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios. 3Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lascivias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en banquetes, y en abominables idolatrías. 4En lo cual les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolución, ultrajándoos: 5Los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los muertos. 6Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos; para que sean juzgados en carne según los hombres, y vivan en espíritu según Dios. 7Mas el fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración. 8Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados. 9Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. 10Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo a los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios. 11Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme a la virtud que Dios suministra: para que en todas cosas sea Dios glorificado por Jesucristo, al cual es gloria e imperio para siempre jamás. Amén. 12Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese; 13Antes bien gozaos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo; para que también en la revelación de su gloria os gocéis en triunfo. 14Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque la gloria y el Espíritu de Dios reposan sobre vosotros. Cierto, según ellos, él es blasfemado, mas según vosotros es glorificado. 15Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por meterse en negocios ajenos. 16Pero si alguno padece como Cristiano, no se avergüence; antes glorifique a Dios en esta parte. 17Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? 18Y si el justo con dificultad se salva, ¿a dónde aparecerá el infiel y el pecador? 19Y por eso los que son afligidos según la voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, como a fiel Criador, haciendo bien.
Lectura 3 de 4 · Personal
Miqueas 2
1¡Ay de los que piensan iniquidad, y de los que fabrican el mal en sus camas! Cuando viene la mañana lo ponen en obra, porque tienen en su mano el poder. 2Y codiciaron las heredades, y robáronlas: y casas, y las tomaron: oprimieron al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad. 3Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo pienso sobre esta familia un mal, del cual no sacaréis vuestros cuellos, ni andaréis erguidos; porque el tiempo será malo. 4En aquel tiempo se levantará sobre vosotros refrán, y se endechará endecha de lamentación, diciendo: Del todo fuimos destruídos; ha cambiado la parte de mi pueblo. ¡Cómo nos quitó nuestros campos! dio, repartiólos a otros. 5Por tanto, no tendrás quien eche cordel para suerte en la congregación de Jehová. 6No profeticéis, dicen a los que profetizan; no les profeticen que los ha de comprender vergüenza. 7La que te dices casa de Jacob, ¿hase acortado el espíritu de Jehová? ¿son estas sus obras? ¿Mis palabras no hacen bien al que camina derechamente? 8El que ayer era mi pueblo, se ha levantado como enemigo: tras las vestiduras quitasteis las capas atrevidamente a los que pasaban, como los que vuelven de la guerra. 9A las mujeres de mi pueblo echasteis fuera de las casas de sus delicias: a sus niños quitasteis mi perpetua alabanza. 10Levantaos, y andad, que no es esta la holganza; porque está contaminada, corrompióse, y de grande corrupción. 11Si hubiere alguno que ande con el viento, y finja mentiras diciendo: Yo te profetizaré de vino y de sidra; este tal será profeta a este pueblo. 12De cierto te reuniré todo, oh Jacob: recogeré ciertamente el resto de Israel: pondrélo junto como ovejas de Bosra, como rebaño en mitad de su majada: harán estruendo por la multitud de los hombres. 13Subirá rompedor delante de ellos; romperán y pasarán la puerta, y saldrán por ella: y su rey pasará delante de ellos, y a la cabeza de ellos Jehová.
Lectura 4 de 4 · Personal
Lucas 11
1Y aconteció que estando él orando en un lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. 2Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 3El pan nuestro de cada día, dános lo hoy. 4Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del malo. 5Díjoles también: ¿Quién de vosotros tendrá un amigo, e irá a él a media noche, y le dirá: Amigo, préstame tres panes, 6Porque un amigo mío ha venido a mí de camino, y no tengo qué ponerle delante; 7Y el de dentro respondiendo, dijere: No me seas molesto; la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y darte? 8Os digo, que aunque no se levante a darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará, y le dará todo lo que habrá menester. 9Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto. 10Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre. 11¿Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? o, si pescado, ¿en lugar de pescado, le dará una serpiente? 12O, si le pidiere un huevo, ¿le dará un escorpión? 13Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de él? 14Y estaba él lanzando un demonio, el cual era mudo: y aconteció que salido fuera el demonio, el mudo habló, y las gentes se maravillaron. 15Mas algunos de ellos decían: En Beelzebub, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. 16Y otros, tentando, pedían de él señal del cielo. 17Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae. 18Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo estará en pie su reino? porque decís que en Beelzebub echo yo fuera los demonios. 19Pues si yo echo fuera los demonios en Beelzebub, ¿vuestros hijos en quién los echan fuera? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. 20Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado a vosotros. 21Cuando el fuerte armado guarda su atrio, en paz está lo que posee. 22Mas si sobreviniendo otro más fuerte que él, le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos. 23El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. 24Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Me volveré a mi casa de donde salí. 25Y viniendo, la halla barrida y adornada. 26Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, habitan allí: y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero. 27Y aconteció que diciendo estas cosas, una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. 28Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. 29Y juntándose las gentes a él, comenzó a decir: Esta generación mala es: señal busca, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás. 30Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre a esta generación. 31La reina del Austro se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque vino de los fines de la tierra a oir la sabiduría de Salomón; y he aquí más que Salomón en este lugar. 32Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron; y he aquí más que Jonás en este lugar. 33Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz. 34La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso. 35Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas. 36Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra. 37Y luego que hubo hablado, rogóle un Fariseo que comiese con él: y entrado Jesús, se sentó a la mesa. 38Y el Fariseo, como lo vio, maravillóse de que no se lavó antes de comer. 39Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad. 40Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro? 41Empero de lo que os resta, dad limosna; y he aquí todo os será limpio. 42Mas ¡ay de vosotros, Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza; mas el juicio y la caridad de Dios pasáis de largo. Pues estas cosas era necesario hacer, y no dejar las otras. 43¡Ay de vosotros, Fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. 44¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben. 45Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros. 46Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas. 47¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres. 48De cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros. 49Por tanto, la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré a ellos profetas y apóstoles; y de ellos a unos matarán y a otros perseguirán; 50Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo; 51Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo: así os digo, será demandada de esta generación. 52¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban impedisteis. 53Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron a apretar le en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas; 54Acechándole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
1 Crónicas 23 · 1 Pedro 4
Personales
Miqueas 2 · Lucas 11