Lectura 1 de 4 · En familia
Números 10
1Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 2Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover el campo. 3Y cuando las tocaren, toda la congregación se juntará a ti a la puerta del tabernáculo del testimonio. 4Mas cuando tocaren solo la una, entonces se congregarán a ti los príncipes, las cabezas de los millares de Israel. 5Y cuando tocareis alarma, entonces moverán el campo de los que están alojados al oriente. 6Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces moverán el campo de los que están alojados al mediodía: alarma tocarán a sus partidas. 7Empero cuando hubiereis de juntar la congregación, tocaréis, mas no con sonido de alarma. 8Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y las tendréis por estatuto perpetuo por vuestras generaciones. 9Y cuando viniereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas: y seréis en memoria delante de Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos. 10Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de vuestras paces, y os serán por memoria delante de vuestro Dios: Yo Jehová vuestro Dios. 11Y fue en el año segundo, en el mes segundo, a los veinte del mes, que la nube se alzó del tabernáculo del testimonio. 12Y movieron los hijos de Israel por sus partidas del desierto de Sinaí; y paró la nube en el desierto de Parán. 13Y movieron la primera vez al dicho de Jehová por mano de Moisés. 14Y la bandera del campo de los hijos de Judá comenzó a marchar primero, por sus escuadrones: y Naasón, hijo de Aminadab, era sobre su ejército. 15Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Issachâr, Nathanael hijo de Suar. 16Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón. 17Y después que estaba ya desarmado el tabernáculo, movieron los hijos de Gersón y los hijos de Merari, que lo llevaban. 18Luego comenzó a marchar la bandera del campo de Rubén por sus escuadrones: y Elisur, hijo de Sedeur, era sobre su ejército. 19Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisaddai. 20Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Gad, Eliasaph hijo de Dehuel. 21Luego comenzaron a marchar los Coathitas llevando el santuario; y entre tanto que ellos llegaban, los otros acondicionaron el tabernáculo. 22Después comenzó a marchar la bandera del campo de los hijos de Ephraim por sus escuadrones: y Elisama, hijo de Ammiud, era sobre su ejército. 23Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur. 24Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeón. 25Luego comenzó a marchar la bandera del campo de los hijos de Dan por sus escuadrones, recogiendo todos los campos: y Ahiezer, hijo de Ammisaddai, era sobre su ejército. 26Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán. 27Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Nephtalí, Ahira hijo de Enán. 28Estas son las partidas de los hijos de Israel por sus ejércitos, cuando se movían. 29Entonces dijo Moisés a Hobab, hijo de Ragüel Madianita, su suegro: Nosotros nos partimos para el lugar del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien: porque Jehová ha hablado bien respecto a Israel. 30Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela. 31Y él le dijo: Ruégote que no nos dejes; porque tú sabes nuestros alojamientos en el desierto, y nos serás en lugar de ojos. 32Y será, que si vinieres con nosotros, cuando tuviéremos el bien que Jehová nos ha de hacer, nosotros te haremos bien. 33Así partieron del monte de Jehová camino de tres días; y el arca de la alianza de Jehová fue delante de ellos camino de tres días, buscándoles lugar de descanso. 34Y la nube de Jehová iba sobre ellos de día, desde que partieron del campo. 35Y fue, que en moviendo el arca, Moisés decía: Levántate, Jehová, y sean disipados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen. 36Y cuando ella asentaba, decía: Vuelve, Jehová, a los millares de millares de Israel.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmo 45
1Rebosa mi corazón palabra buena: refiero yo al Rey mis obras: mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. 2Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios: por tanto Dios te ha bendecido para siempre. 3Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad. 4Y en tu gloria sé prosperado: cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; y tu diestra te enseñará cosas terribles. 5Tus saetas agudas con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey. 6Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: vara de justicia la vara de tu reino. 7Amaste la justicia y aborreciste la maldad: por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de gozo sobre tus compañeros. 8Mirra, áloe, y casia exhalan todos tus vestidos: en estancias de marfil te han recreado. 9Hijas de reyes entre tus ilustres: está la reina a tu diestra con oro de Ophir. 10Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; 11Y deseará el rey tu hermosura: e inclínate a él, porque él es tu Señor. 12Y las hijas de Tiro vendrán con presente; implorarán tu favor los ricos del pueblo. 13Toda ilustre es de dentro la hija del rey: de brocado de oro es su vestido. 14Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traídas a ti. 15Serán traídas con alegría y gozo: entrarán en el palacio del rey. 16En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás príncipes en toda la tierra. 17Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
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Cantares 8
1¡Oh quién te me diese como hermano que mamó los pechos de mi madre; de modo que te halle yo fuera, y te bese, y no me menosprecien! 2Yo te llevaría, te metiera en casa de mi madre: tú me enseñarías, y yo te hiciera beber vino adobado del mosto de mis granadas. 3Su izquierda esté debajo de mi cabeza, y su derecha me abrace. 4Conjúroos, oh doncellas de Jerusalem, que no despertéis, ni hagáis velar al amor, hasta que quiera. 5¿Quién es esta que sube del desierto, recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te desperté: allí tuvo tu madre dolores, allí tuvo dolores la que te parió. 6Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: porque fuerte es como la muerte el amor; duro como el sepulcro el celo: sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. 7Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre toda la hacienda de su casa por este amor, de cierto lo menospreciaran. 8Tenemos una pequeña hermana, que no tiene pechos: ¿qué haremos a nuestra hermana cuando de ella se hablare? 9Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata: y si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro. 10Yo soy muro, y mis pechos como torres, desde que fui en sus ojos como la que halla paz. 11Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, la cual entregó a guardas, cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto. 12Mi viña, que es mía, está delante de mí: las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas, de los que guardan su fruto. 13Oh tú la que moras en los huertos, los compañeros escuchan tu voz: házmela oir. 14Huye, amado mío; y sé semejante al gamo, o al cervatillo, sobre las montañas de los aromas.
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Hebreos 8
1Así que, la suma acerca de lo dicho es: Tenemos tal pontífice que se asentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos; 2Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre. 3Porque todo pontífice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios; por lo cual es necesario que también este tuviese algo que ofrecer. 4Así que, si estuviese sobre la tierra, ni aun sería sacerdote, habiendo aún los sacerdotes que ofrecen los presentes según la ley; 5Los cuales sirven de bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fue respondido a Moisés cuando había de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte. 6Mas ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, el cual ha sido formado sobre mejores promesas. 7Porque si aquel primero fuera sin falta, cierto no se hubiera procurado lugar de segundo. 8Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, y consumaré para con la casa de Israel y para con la casa de Judá un nuevo pacto; 9No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto: porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo los menosprecié, dice el Señor. 10Por lo cual, este es el pacto que ordenaré a la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, y sobre el corazón de ellos las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo: 11Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor: porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor. 12Porque seré propicio a sus injusticias, y de sus pecados y de sus iniquidades no me acordaré más. 13Diciendo, Nuevo pacto, dio por viejo al primero; y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está de desvanecerse.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Números 10 · Salmo 45
Personales
Cantares 8 · Hebreos 8