Lectura 1 de 4 · En familia

1 Reyes 9

1Y como Salomón hubo acabado la obra de la casa de Jehová, y la casa real, y todo lo que Salomón quiso hacer, 2Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. 3Y díjole Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego, que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días. 4Y si tú anduvieres delante de mí, como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis derechos, 5Yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará de ti varón en el trono de Israel. 6Mas si obstinadamente os apartareis de mí vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis; 7Yo cortaré a Israel de sobre la haz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y fábula a todos los pueblos; 8Y esta casa que estaba en estima, cualquiera que pasare por ella se pasmará, y silbará, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra, y a esta casa? 9Y dirán: Por cuanto dejaron a Jehová su Dios, que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron, y los sirvieron: por eso ha traído Jehová sobre ellos todo aqueste mal. 10Y aconteció al cabo de veinte años, en que Salomón había edificado las dos casas, la casa de Jehová y la casa real, 11(Para las cuales Hiram rey de Tiro, había traído a Salomón madera de cedro y de haya, y cuanto oro él quiso), que el rey Salomón dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea. 12Y salió Hiram de Tiro para ver las ciudades que Salomón le había dado, y no le contentaron. 13Y dijo: ¿Qué ciudades son estas que me has dado, hermano? Y púsoles por nombre, la tierra de Cabul, hasta hoy. 14Y había Hiram enviado al rey ciento y veinte talentos de oro. 15Y esta es la razón del tributo que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehová, y su casa, y a Millo, y el muro de Jerusalem, y a Hasor, y Megiddo, y Gezer. 16Faraón el rey de Egipto había subido y tomado a Gezer, y quemádola, y había muerto los Cananeos que habitaban la ciudad, y dádola en don a su hija la mujer de Salomón. 17Restauró pues Salomón a Gezer, y a la baja Beth-oron, 18Y a Baalath, y a Tadmor en tierra del desierto; 19Asimismo todas las ciudades donde Salomón tenía municiones, y las ciudades de los carros, y las ciudades de la gente de a caballo, y todo lo que Salomón deseó edificar en Jerusalem, en el Líbano, y en toda la tierra de su señorío. 20A todos los pueblos que quedaron de los Amorrheos, Hetheos, Pherezeos, Heveos, Jebuseos, que no fueron de los hijos de Israel; 21A sus hijos que quedaron en la tierra después de ellos, que los hijos de Israel no pudieron acabar, hizo Salomón que sirviesen con tributo hasta hoy. 22Mas a ninguno de los hijos de Israel impuso Salomón servicio, sino que eran hombres de guerra, o sus criados, o sus príncipes, o sus capitanes, o comandantes de sus carros, o su gente de a caballo. 23Y los que Salomón había hecho jefes y prepósitos sobre las obras, eran quinientos y cincuenta, los cuales estaban sobre el pueblo que trabajaba en aquella obra. 24Y subió la hija de Faraón de la ciudad de David a su casa que Salomón le había edificado: entonces edificó él a Millo. 25Y ofrecía Salomón tres veces cada un año holocaustos y pacíficos sobre el altar que él edificó a Jehová, y quemaba perfumes sobre el que estaba delante de Jehová, después que la casa fue acabada. 26Hizo también el rey Salomón navíos en Ezión-geber, que es junto a Elath en la ribera del mar Bermejo, en la tierra de Edom. 27Y envió Hiram en ellos a sus siervos, marineros y diestros en la mar, con los siervos de Salomón: 28Los cuales fueron a Ophir, y tomaron de allí oro, cuatrocientos y veinte talentos, y trajéronlo al rey Salomón.
Lectura 2 de 4 · En familia

Efesios 6

1Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres; porque esto es justo. 2Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, 3Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. 4Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. 5Siervos, obedeced a vuestros amos según la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 6No sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios; 7Sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no a los hombres; 8Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. 9Y vosotros, amos, haced a ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que no hay acepción de personas con él. 10Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. 11Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. 13Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo. 14Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia, 15Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz; 16Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios; 18Orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos, 19Y por mí, para que me sea dada palabra en el abrir de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio, 20Por el cual soy embajador en cadenas; que resueltamente hable de él, como debo hablar. 21Mas para que también vosotros sepáis mis negocios, y cómo lo paso, todo os lo hará saber Tichîco, hermano amado y fiel ministro en el Señor: 22Al cual os he enviado para esto mismo, para que entendáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones. 23Paz sea a los hermanos y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo. 24Gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo en sinceridad. Amén.
Lectura 3 de 4 · Personal

Ezequiel 39

1Tú pues, hijo del hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh Gog, príncipe de la cabecera de Mesech y Tubal: 2Y te quebrantaré, y te sextaré, y te haré subir de las partes del norte, y te traeré sobre los montes de Israel; 3Y sacaré tu arco de tu mano izquierda, y derribaré tus saetas de tu mano derecha. 4Sobre los montes de Israel caerás tú, y todas tus compañías, y los pueblos que fueron contigo: a toda ave y a toda cosa que vuela, y a las bestias del campo, te he dado por comida. 5Sobre la haz del campo caerás: porque yo he hablado, dice el Señor Jehová. 6Y enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que moran seguramente en las islas; y sabrán que yo soy Jehová. 7Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca más dejaré amancillar mi santo nombre; y sabrán las gentes que yo soy Jehová, el Santo en Israel. 8He aquí, vino y fue, dice el Señor Jehová: este es el día del cual he hablado. 9Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y quemarán armas, y escudos, y paveses, arcos y saetas, y bastones de mano, y lanzas: y las quemarán en fuego por siete años. 10Y no traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino que quemarán las armas en el fuego: y despojarán a sus despojadores, y robarán a los que los robaron, dice el Señor Jehová. 11Y será en aquel tiempo, que yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente de la mar, y obstruirá el paso a los transeuntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud: y lo llamarán, El valle de Hamón-gog. 12Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra: 13Enterrarlos ha todo el pueblo de la tierra: y será para ellos célebre el día que yo fuere glorificado, dice el Señor Jehová. 14Y tomarán hombres de jornal, los cuales vayan por el país con los que viajaren, para enterrar a los que quedaron sobre la haz de la tierra, a fin de limpiarla: al cabo de siete meses harán el reconocimiento. 15Y pasarán los que irán por el país, y el que viere los huesos de algún hombre, edificará junto a ellos un mojón, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Hamón-gog. 16Y también el nombre de la ciudad será Hamonah: y limpiarán la tierra. 17Y tú, hijo del hombre, así ha dicho el Señor Jehová: Di a las aves, a todo volátil, y a toda bestia del campo: Juntaos, y venid; reuníos de todas partes a mi víctima que os sacrifico, un sacrificio grande sobre los montes de Israel, y comeréis carne y beberéis sangre. 18Comeréis carne de fuertes, y beberéis sangre de príncipes de la tierra; de carneros, de corderos, de machos de cabrío, de bueyes, de toros, engordados todos en Basán. 19Y comeréis gordura hasta hartaros, y beberéis hasta embriagaros sangre, de mi sacrificio que yo os sacrifiqué. 20Y os hartaréis sobre mi mesa, de caballos, y de caballeros fuertes, y de todos hombres de guerra, dice el Señor Jehová. 21Y pondré mi gloria entre las gentes, y todas las gentes verán mi juicio que habré hecho, y mi mano que sobre ellos puse. 22Y de aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo soy Jehová su Dios. 23Y sabrán las gentes que la casa de Israel fue llevada cautiva por su pecado; por cuanto se rebelaron contra mí, y yo escondí de ellos mi rostro, y entreguélos en mano de sus enemigos, y cayeron todos a cuchillo. 24Conforme a su inmundicia y conforme a sus rebeliones hice con ellos: y de ellos escondí mi rostro. 25Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Ahora volveré la cautividad de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y celaré por mi santo nombre. 26Y ellos sentirán su vergüenza, y toda su rebelión con que prevaricaron contra mí, cuando habitaren en su tierra seguramente, y no habrá quien los espante; 27Cuando los volveré de los pueblos, y los juntaré de las tierras de sus enemigos, y fuere santificado en ellos en ojos de muchas gentes. 28Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando después de haberlos hecho pasar a las gentes, los juntaré sobre su tierra, sin dejar más allá ninguno de ellos. 29Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi espíritu sobre la casa de Israel, dice el Señor Jehová.
Lectura 4 de 4 · Personal

Salmo 90

1Señor, tú nos has sido refugio en generación y en generación. 2Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. 3Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres. 4Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. 5Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; como la hierba que crece en la mañana: 6En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca. 7Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos conturbados. 8Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro. 9Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento. 10Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos. 11¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido? 12Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. 13Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? y aplácate para con tus siervos. 14Sácianos presto de tu misericordia: y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. 15Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los años que vimos mal. 16Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos. 17Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, la obra de nuestras manos confirma.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
1 Reyes 9 · Efesios 6
Personales
Ezequiel 39 · Salmo 90