Lectura 1 de 4 · En familia
1 Reyes 10
1Y oyendo la reina de Seba la fama de Salomón en el nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas. 2Y vino a Jerusalem con muy grande comitiva, con camellos cargados de especias, y oro en grande abundancia, y piedras preciosas: y como vino a Salomón, propúsole todo lo que en su corazón tenía. 3Y Salomón le declaró todas sus palabras: ninguna cosa se le escondió al rey, que no le declarase. 4Y cuando la reina de Seba vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, 5Asimismo la comida de su mesa, el asiento de sus siervos, el estado y vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que sacrificaba en la casa de Jehová, quedóse enajenada. 6Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; 7Mas yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto, que ni aun la mitad fue lo que se me dijo: es mayor tu sabiduría y bien que la fama que yo había oído. 8Bienaventurados tus varones, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría. 9Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, y te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia. 10Y dio ella al rey ciento y veinte talentos de oro, y muy mucha especiería, y piedras preciosas: nunca vino tan grande copia de especias, como la reina de Seba dio al rey Salomón. 11La flota de Hiram que había traído el oro de Ophir, traía también de Ophir muy mucha madera de brasil, y piedras preciosas. 12Y de la madera de brasil hizo el rey balaustres para la casa de Jehová, y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores: nunca vino tanta madera de brasil, ni se ha visto hasta hoy. 13Y el rey Salomón dio a la reina de Seba todo lo que quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dio como de mano del rey Salomón. Y ella se volvió, y se fue a su tierra con sus criados. 14El peso del oro que Salomón tenía de renta cada un año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro; 15Sin lo de los mercaderes, y de la contratación de especias, y de todos los reyes de Arabia, y de los principales de la tierra. 16Hizo también el rey Salomón doscientos paveses de oro extendido: seiscientos siclos de oro gastó en cada pavés. 17Asimismo trescientos escudos de oro extendido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro: y púsolos el rey en la casa del bosque del Líbano. 18Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual cubrió de oro purísimo. 19Seis gradas tenía el trono, y lo alto de él era redondo por el respaldo: y de la una parte y de la otra tenía apoyos cerca del asiento, junto a los cuales estaban colocados dos leones. 20Estaban también doce leones puestos allí sobre las seis gradas, de la una parte y de la otra: en ningún otro reino se había hecho trono semejante. 21Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano era de oro fino: no había plata; en tiempo de Salomón no era de estima. 22Porque el rey tenía la flota que salía a la mar, a Tharsis, con la flota de Hiram: una vez en cada tres años venía la flota de Tharsis, y traía oro, plata, marfil, simios y pavos. 23Así excedía el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría. 24Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomón, para oir su sabiduría, la cual Dios había puesto en su corazón. 25Y todos le llevaban cada año sus presentes: vasos de oro, vasos de plata, vestidos, armas, aromas, caballos y acémilas. 26Y juntó Salomón carros y gente de a caballo; y tenía mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalem. 27Y puso el rey en Jerusalem plata como piedras, y cedros como los cabrahigos que están por los campos en abundancia. 28Y sacaban caballos y lienzos a Salomón de Egipto: porque la compañía de los mercaderes del rey compraban caballos y lienzos. 29Y venía y salía de Egipto, el carro por seiscientas piezas de plata, y el caballo por ciento y cincuenta; y así los sacaban por mano de ellos todos los reyes de los Hetheos, y de Siria.
Lectura 2 de 4 · En familia
Filipenses 1
1Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: 2Gracia sea a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 3Doy gracias a mi Dios en toda memoria de vosotros, 4Siempre en todas mis oraciones haciendo oración por todos vosotros con gozo, 5Por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora: 6Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; 7Como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, sois todos vosotros compañeros de mi gracia. 8Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros en las entrañas de Jesucristo. 9Y esto ruego, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, 10Para que discernáis lo mejor; que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo; 11Llenos de frutos de justicia, que son por Jesucristo, a gloria y loor de Dios. 12Y quiero, hermanos, que sepáis que las cosas que me han sucedido, han redundado más en provecho del evangelio; 13De manera que mis prisiones han sido célebres en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás; 14Y muchos de los hermanos en el Señor, tomando ánimo con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. 15Y algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y porfía; mas algunos también por buena voluntad. 16Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; 17Pero los otros por amor, sabiendo que soy puesto por la defensa del evangelio. 18¿Qué pues? Que no obstante, en todas maneras, o por pretexto o por verdad, es anunciado Cristo; y en esto me huelgo, y aun me holgaré. 19Porque sé que esto se me tornará a salud, por vuestra oración, y por la suministración del Espíritu de Jesucristo; 20Conforme a mi mira y esperanza, que en nada seré confundido; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será engrandecido Cristo en mi cuerpo, o por vida, o por muerte. 21Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. 22Mas si el vivir en la carne, esto me será para fruto de la obra, no sé entonces qué escoger; 23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor: 24Empero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25Y confiado en esto, sé que quedaré, que aun permaneceré con todos vosotros, para provecho vuestro y gozo de la fe; 26Para que crezca vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi venida otra vez a vosotros. 27Solamente que converséis como es digno del evangelio de Cristo; para que, o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fe del evangelio, 28Y en nada intimidados de los que se oponen: que a ellos ciertamente es indicio de perdición, mas a vosotros de salud; y esto de Dios; 29Porque a vosotros es concedido por Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, 30Teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís estar en mí.
Lectura 3 de 4 · Personal
Ezequiel 40
1En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez del mes, a los catorce años después que la ciudad fue herida, en aquel mismo día fue sobre mí la mano de Jehová, y llevóme allá. 2En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y púsome sobre un monte muy alto, sobre el cual había como edificio de una ciudad al mediodía. 3Y llevóme allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de metal, y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir: y él estaba a la puerta. 4Y hablóme aquel varón, diciendo: Hijo del hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase eres traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel. 5Y he aquí, un muro fuera de la casa: y la caña de medir que aquel varón tenía en la mano, era de seis codos, de a codo y palmo: y midió la anchura del edificio de una caña, y la altura, de otra caña. 6Después vino a la puerta que daba cara hacia el oriente, y subió por sus gradas, y midió el un poste de la puerta, de una caña en anchura, y el otro poste de otra caña en ancho. 7Y cada cámara tenía una caña de largo, y una caña de ancho; y entre las cámaras había cinco codos en ancho; y cada poste de la puerta junto a la entrada de la puerta por dentro, una caña. 8Midió asimismo la entrada de la puerta por de dentro, una caña. 9Midió luego la entrada del portal, de ocho codos, y sus postes de dos codos; y la puerta del portal estaba por de dentro. 10Y la puerta de hacia el oriente tenía tres cámaras de cada parte, todas tres de una medida: también de una medida los portales de cada parte. 11Y midió la anchura de la entrada de la puerta, de diez codos; la longitud del portal de trece codos. 12Y el espacio de delante de las cámaras, de un codo de la una parte, y de otro codo de la otra; y cada cámara tenía seis codos de una parte, y seis codos de otra. 13Y midió la puerta desde el techo de la una cámara hasta el techo de la otra, veinticinco codos de anchura, puerta contra puerta. 14E hizo los postes de sesenta codos, cada poste del atrio y del portal por todo alrededor. 15Y desde la delantera de la puerta de la entrada hasta la delantera de la entrada de la puerta de dentro, cincuenta codos. 16Y había ventanas estrechas en las cámaras, y en sus portales por de dentro de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y las ventanas estaban alrededor por de dentro; y en cada poste había palmas. 17Llevóme luego al atrio exterior, y he aquí, había cámaras, y solado hecho al atrio en derredor: treinta cámaras había alrededor en aquel atrio. 18Y el solado al lado de las puertas, en proporción a la longitud de los portales, era el solado más bajo. 19Y midió la anchura desde la delantera de la puerta de abajo hasta la delantera del atrio interior por de fuera, de cien codos hacia el oriente y el norte. 20Y de la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midió su longitud y su anchura. 21Y sus cámaras eran tres de una parte, y tres de otra; y sus postes y sus arcos eran como la medida de la puerta primera: cincuenta codos su longitud, y veinticinco su anchura. 22Y sus ventanas, y sus arcos, y sus palmas, eran conforme a la medida de la puerta que estaba hacia el oriente; y subían a ella por siete gradas; y delante de ellas estaban sus arcos. 23Y la puerta del atrio interior estaba enfrente de la puerta al norte; y así al oriente: y midió de puerta a puerta cien codos. 24Llevóme después hacia el mediodía, y he aquí una puerta hacia el mediodía: y midió sus portales y sus arcos conforme a estas medidas. 25Y tenía sus ventanas y sus arcos alrededor, como las ventanas: la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos. 26Y sus gradas eran de siete peldaños, con sus arcos delante de ellas; y tenía palmas, una de una parte, y otra de la otra, en sus postes. 27Y había puerta de hacia el mediodía del atrio interior: y midió de puerta a puerta hacia el mediodía cien codos. 28Metióme después en el atrio de adentro a la puerta del mediodía, y midió la puerta del mediodía conforme a estas medidas. 29Y sus cámaras, y sus postes, y sus arcos, eran conforme a estas medidas; y tenía sus ventanas y sus arcos alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura. 30Y los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo, y cinco codos de ancho. 31Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmas en sus postes; y sus gradas eran de ocho escalones. 32Y llevóme al atrio interior hacia el oriente, y midió la puerta conforme a estas medidas. 33Y eran sus cámaras, y sus postes, y sus arcos, conforme a estas medidas: y tenía sus ventanas y sus arcos alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos. 34Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmas en sus postes de una parte y otra: y sus gradas eran de ocho escalones. 35Llevóme luego a la puerta del norte, y midió conforme a estas medidas: 36Sus cámaras, y sus postes, y sus arcos, y sus ventanas alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho. 37Y sus postes caían fuera al atrio, con palmas a cada uno de sus postes de una parte y otra: y sus gradas eran de ocho peldaños. 38Y había allí una cámara, y su puerta con postes de portales; allí lavarán el holocausto. 39Y en la entrada de la puerta había dos mesas de la una parte, y otras dos de la otra, para degollar sobre ellas el holocausto, y la expiación, y el sacrificio por el pecado. 40Y al lado por de fuera de las gradas, a la entrada de la puerta del norte, había dos mesas; y al otro lado que estaba a la entrada de la puerta, dos mesas. 41Cuatro mesas de la una parte, y cuatro mesas de la otra parte al lado de la puerta; ocho mesas, sobre las cuales degollarán. 42Y las cuatro mesas para el holocausto eran de piedras labradas, de un codo y medio de longitud, y codo y medio de ancho, y de altura de un codo: sobre estas pondrán las herramientas con que degollarán el holocausto y el sacrificio. 43Y dentro, ganchos de un palmo, dispuestos por todo alrededor; y sobre las mesas la carne de la ofrenda. 44Y fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al lado de la puerta del norte, estaban las cámaras de los cantores, las cuales miraban hacia el mediodía: una estaba al lado de la puerta del oriente que miraba hacia el norte. 45Y díjome: Esta cámara que mira hacia el mediodía es de los sacerdotes que tienen la guarda del templo. 46Y la cámara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que tienen la guarda del altar: estos son los hijos de Sadoc, los cuales son llamados de los hijos de Leví al Señor, para ministrarle. 47Y midió el atrio, cien codos de longitud, y la anchura de cien codos cuadrados; y el altar estaba delante de la casa. 48Y llevóme al pórtico del templo, y midió cada poste del pórtico, cinco codos de una parte, y cinco codos de otra; y la anchura de la puerta tres codos de una parte, y tres codos de otra. 49La longitud del pórtico veinte codos, y la anchura once codos, al cual subían por gradas: y había columnas junto a los postes, una de un lado, y otra de otro.
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Salmo 91
1El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. 2Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré. 3Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora. 4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad. 5No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; 6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya. 7Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra: mas a ti no llegará. 8Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos. 9Porque tú has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, 10No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. 11Pues que a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra. 13Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. 14Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré. 16Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
1 Reyes 10 · Filipenses 1
Personales
Ezequiel 40 · Salmo 91