Lectura 1 de 4 · En familia

1 Reyes 11

1Empero el rey Salomón amó, a más de la hija de Faraón, muchas mujeres extranjeras: a las de Moab, a las de Ammón, a las de Idumea, a las de Sidón, y a las Hetheas; 2Gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No entraréis a ellas, ni ellas entrarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A estas pues se juntó Salomón con amor. 3Y tuvo setecientas mujeres reinas, y trescientas concubinas; y sus mujeres torcieron su corazón. 4Y ya que Salomón era viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. 5Porque Salomón siguió a Astaroth, diosa de los Sidonios, y a Milcom, abominación de los Ammonitas. 6E hizo Salomón lo malo en los ojos de Jehová, y no fue cumplidamente tras Jehová como David su padre. 7Entonces edificó Salomón un alto a Chêmos, abominación de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalem; y a Moloch, abominación de los hijos de Ammón. 8Y así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban perfumes, y sacrificaban a sus dioses. 9Y enojóse Jehová contra Salomón, por cuanto estaba su corazón desviado de Jehová Dios de Israel, que le había aparecido dos veces, 10Y le había mandado acerca de esto, que no siguiese dioses ajenos: mas él no guardó lo que le mandó Jehová. 11Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé el reino de ti, y lo entregaré a tu siervo. 12Empero no lo haré en tus días, por amor de David tu padre: romperélo de la mano de tu hijo. 13Sin embargo no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalem que yo he elegido. 14Y Jehová suscitó un adversario a Salomón, a Adad, Idumeo, de la sangre real, el cual estaba en Edom. 15Porque cuando David estaba en Edom, y subió Joab el general del ejército a enterrar los muertos, y mató a todos los varones de Edom, 16(Porque seis meses habitó allí Joab, y todo Israel, hasta que hubo acabado a todo el sexo masculino en Edom;) 17Entonces huyó Adad, y con él algunos varones Idumeos de los siervos de su padre, y fuése a Egipto; era entonces Adad muchacho pequeño. 18Y levantáronse de Madián, y vinieron a Parán; y tomando consigo hombres de Parán, viniéronse a Egipto, a Faraón rey de Egipto, el cual le dio casa, y le señaló alimentos, y aun le dio tierra. 19Y halló Adad grande gracia delante de Faraón, el cual le dio por mujer a la hermana de su esposa, a la hermana de la reina Thaphnes. 20Y la hermana de Thaphnes le parió a su hijo Genubath, al cual destetó Thaphnes dentro de la casa de Faraón; y estaba Genubath en casa de Faraón entre los hijos de Faraón. 21Y oyendo Adad en Egipto que David había dormido con sus padres, y que era muerto Joab general del ejército, Adad dijo a Faraón: Déjame ir a mi tierra. 22Y respondióle Faraón: ¿Por qué? ¿qué te falta conmigo, que procuras irte a tu tierra? Y él respondió: Nada; con todo, ruégote que me dejes ir. 23Despertóle también Dios por adversario a Rezón, hijo de Eliada, el cual había huído de su amo Adad-ezer, rey de Soba. 24Y había juntado gente contra él, y habíase hecho capitán de una compañía, cuando David deshizo a los de Soba. Después se fueron a Damasco, y habitaron allí, e hiciéronle rey en Damasco. 25Y fue adversario a Israel todos los días de Salomón; y fue otro mal con el de Adad, porque aborreció a Israel, y reinó sobre la Siria. 26Asimismo Jeroboam hijo de Nabat, Ephrateo de Sereda, siervo de Salomón, (su madre se llamaba Serva, mujer viuda) alzó su mano contra el rey. 27Y la causa por qué este alzó mano contra el rey, fue esta: Salomón edificando a Millo, cerró el portillo de la ciudad de David su padre. 28Y el varón Jeroboam era valiente y esforzado; y viendo Salomón al mancebo que era hombre activo, encomendóle todo el cargo de la casa de José. 29Aconteció pues en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalem, topóle en el camino el profeta Ahías Silonita; y él estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo. 30Y trabando Ahías de la capa nueva que tenía sobre sí, rompióla en doce pedazos, 31Y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti daré diez tribus; 32(Y él tendrá una tribu, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalem, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel:) 33Por cuanto me han dejado, y han adorado a Astharoth diosa de los Sidonios, y a Chêmos dios de Moab, y a Moloch dios de los hijos de Ammón; y no han andado en mis caminos, para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos, y mis derechos, como hizo David su padre. 34Empero no quitaré nada de su reino de sus manos, sino que lo retendré por caudillo todos los días de su vida, por amor de David mi siervo, al cual yo elegí, y él guardó mis mandamientos y mis estatutos: 35Mas yo quitaré el reino de la mano de su hijo, y darélo a ti, las diez tribus. 36Y a su hijo daré una tribu, para que mi siervo David tenga lámpara todos los días delante de mí en Jerusalem, ciudad que yo me elegí para poner en ella mi nombre. 37Yo pues te tomaré a ti, y tú reinarás en todas las cosas que deseare tu alma, y serás rey sobre Israel. 38Y será que, si prestares oído a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo seré contigo, y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel. 39Y yo afligiré la simiente de David a causa de esto, mas no para siempre. 40Procuró por tanto Salomón de matar a Jeroboam, pero levantándose Jeroboam, huyó a Egipto, a Sisac rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomón. 41Lo demás de los hechos de Salomón, y todas las cosas que hizo, y su sabiduría, ¿no están escritas en el libro de los hechos de Salomón? 42Y los días que Salomón reinó en Jerusalem sobre todo Israel, fueron cuarenta años. 43Y durmió Salomón con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David: y reinó en su lugar Roboam su hijo.
Lectura 2 de 4 · En familia

Filipenses 2

1Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo; si algún refrigerio de amor; si alguna comunión del Espíritu; si algunas entrañas y misericordias, 2Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos a los otros: 4No mirando cada uno a lo suyo propio, sino cada cual también a lo de los otros. 5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: 6El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios: 7Sin embargo, se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8Y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9Por lo cual Dios también le ensalzó a lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; 10Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; 11Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, a la gloria de Dios Padre. 12Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; 13Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad. 14Haced todo sin murmuraciones y contiendas, 15Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación maligna y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo; 16Reteniendo la palabra de vida para que yo pueda gloriarme en el día de Cristo, que no he corrido en vano, ni trabajado en vano. 17Y aun si soy derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y congratulo por todos vosotros. 18Y asimismo gozaos también vosotros, y regocijaos conmigo. 19Mas espero en el Señor Jesús enviaros presto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo, entendido vuestro estado. 20Porque a ninguno tengo tan unánime, y que con sincera afición esté solícito por vosotros. 21Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. 22Pero la experiencia de él habéis conocido, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. 23Así que a este espero enviaros, luego que yo viere cómo van mis negocios; 24Y confío en el Señor que yo también iré presto a vosotros. 25Mas tuve por cosa necesaria enviaros a Epafrodito, mi hermano, y colaborador y compañero de milicia, y vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades; 26Porque tenía gran deseo de ver a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado. 27Pues en verdad estuvo enfermo a la muerte: mas Dios tuvo misericordia de él; y no solamente de él, sino aun de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza. 28Así que le envío más presto, para que viéndole os volváis a gozar, y yo esté con menos tristeza. 29Recibidle pues en el Señor con todo gozo; y tened en estima a los tales: 30Porque por la obra de Cristo estuvo cercano a la muerte, poniendo su vida para suplir vuestra falta en mi servicio.
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Ezequiel 41

1Metióme luego en el templo, y midió los postes, siendo el ancho seis codos de una parte, y seis codos de otra, que era la anchura del tabernáculo. 2Y la anchura de la puerta era de diez codos; y los lados de la puerta, de cinco codos de una parte, y cinco de otra. Y midió su longitud de cuarenta codos, y la anchura de veinte codos. 3Y pasó al interior, y midió cada poste de la puerta de dos codos; y la puerta de seis codos; y la anchura de la entrada de siete codos. 4Midió también su longitud, de veinte codos, y la anchura de veinte codos, delante del templo: y díjome: Este es el lugar santísimo. 5Después midió el muro de la casa, de seis codos; y de cuatro codos la anchura de las cámaras, en torno de la casa alrededor. 6Y las cámaras eran cámara sobre cámara, treinta y tres por orden; y entraban modillones en la pared de la casa alrededor, sobre los que las cámaras estribasen, y no estribasen en la pared de la casa. 7Y había mayor anchura y vuelta en las cámaras a lo más alto; el caracol de la casa subía muy alto alrededor por de dentro de la casa: por tanto la casa tenía más anchura arriba; y de la cámara baja se subía a la alta por la del medio. 8Y miré la altura de la casa alrededor: los cimientos de las cámaras eran una caña entera de seis codos de grandor. 9Y la anchura de la pared de afuera de las cámaras era de cinco codos, y el espacio que quedaba de las cámaras de la casa por de dentro. 10Y entre las cámaras había anchura de veinte codos por todos lados alrededor de la casa. 11Y la puerta de cada cámara salía al espacio que quedaba; una puerta hacia el norte, y otra puerta hacia el mediodía: y la anchura del espacio que quedaba era de cinco codos por todo alrededor. 12Y el edificio que estaba delante del apartamiento al lado de hacia el occidente era de setenta codos; y la pared del edificio, de cinco codos de anchura alrededor, y noventa codos de largo. 13Y midió la casa, cien codos de largo: y el apartamiento, y el edificio, y sus paredes, de longitud de cien codos; 14Y la anchura de la delantera de la casa, y del apartamiento al oriente, de cien codos. 15Y midió la longitud del edificio que estaba delante del apartamiento que había detrás de él, y las cámaras de una parte y otra, cien codos; y el templo de dentro, y los portales del atrio. 16Los umbrales, y las ventanas estrechas, y las cámaras, tres en derredor a la parte delantera, todo cubierto de madera alrededor desde el suelo hasta las ventanas; y las ventanas también cubiertas. 17Encima de sobre la puerta, y hasta la casa de dentro, y de fuera, y por toda la pared en derredor de dentro y por de fuera, tomó medidas. 18Y estaba labrada con querubines y palmas: entre querubín y querubín una palma: y cada querubín tenía dos rostros: 19Un rostro de hombre hacia la palma de la una parte, y rostro de león hacia la palma de la otra parte, por toda la casa alrededor. 20Desde el suelo hasta encima de la puerta había labrados querubines y palmas, y por toda la pared del templo. 21Cada poste del templo era cuadrado, y la delantera del santuario era como la otra delantera. 22La altura del altar de madera era de tres codos, y su longitud de dos codos; y sus esquinas, y su superficie, y sus paredes, eran de madera. Y díjome: Esta es la mesa que está delante de Jehová. 23Y el templo y el santuario tenían dos portadas. 24Y en cada portada había dos puertas, dos puertas que se volvían: dos puertas en la una portada, y otras dos en la otra. 25Y en las puertas del templo había labrados de querubines y palmas, así como estaban hechos en las paredes, y grueso madero sobre la delantera de la entrada por de fuera. 26Y había ventanas estrechas, y palmas de una y otra parte por los lados de la entrada, y de la casa, y por las vigas.
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Salmos 92-93 (cap. 92)

1Bueno es alabar a Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; 2Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu verdad en las noches, 3En el decacordio y en el salterio, en tono suave con el arpa. 4Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo. 5¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. 6El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto: 7Que brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los que obran iniquidad, para ser destruídos para siempre. 8Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo. 9Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, porque he aquí, perecerán tus enemigos; serán disipados todos los que obran maldad. 10Empero tú ensalzarás mi cuerno como el de unicornio: seré ungido con aceite fresco. 11Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos: oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos. 12El justo florecerá como la palma: crecerá como cedro en el Líbano. 13Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. 14Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes; 15Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.
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Salmos 92-93 (cap. 93)

1Jehová reina, vistióse de magnificencia, vistióse Jehová, ciñóse de fortaleza; afirmó también el mundo, que no se moverá. 2Firme es tu trono desde entonces: tú eres eternalmente. 3Alzaron los ríos, oh Jehová, alzaron los ríos su sonido; alzaron los ríos sus ondas. 4Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas de la mar. 5Tus testimonios son muy firmes: la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
1 Reyes 11 · Filipenses 2
Personales
Ezequiel 41 · Salmos 92-93