Lectura 1 de 4 · En familia

Génesis 42

1Y viendo Jacob que en Egipto había alimentos, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando? 2Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos. 3Y descendieron los diez hermanos de José a comprar trigo a Egipto. 4Mas Jacob no envió a Benjamín hermano de José con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre. 5Y vinieron los hijos de Israel a comprar entre los que venían: porque había hambre en la tierra de Canaán. 6Y José era el señor de la tierra, que vendía a todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, e inclináronse a él rostro por tierra. 7Y José como vio a sus hermanos, conociólos; mas hizo que no los conocía, y hablóles ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán a comprar alimentos. 8José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron. 9Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y díjoles: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido. 10Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido a comprar alimentos. 11Todos nosotros somos hijos de un varón: somos hombres de verdad: tus siervos nunca fueron espías. 12Y él les dijo: No; a ver lo descubierto del país habéis venido. 13Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece. 14Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías: 15En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere. 16Enviad uno de vosotros, y traiga a vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faraón, que sois espías. 17Y juntólos en la cárcel por tres días. 18Y al tercer día díjoles José: Haced esto, y vivid: Yo temo a Dios: 19Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa: 20Pero habéis de traerme a vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así. 21Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. 22Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida. 23Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos. 24Y apartóse él de ellos, y lloró: después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y aprisionóle a vista de ellos. 25Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: e hízose así con ellos. 26Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí. 27Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer a su asno en el mesón, vio su dinero que estaba en la boca de su costal. 28Y dijo a sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios? 29Y venidos a Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo: 30Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como a espías de la tierra: 31Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espías: 32Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán. 33Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad, 34Y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: así os daré a vuestro hermano, y negociaréis en la tierra. 35Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor. 36Entonces su padre Jacob les dijo: Habéisme privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis: contra mí son todas estas cosas. 37Y Rubén habló a su padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré a ti. 38Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor a la sepultura.
Lectura 2 de 4 · En familia

Marcos 12

1Y comenzó a hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y cavó un lagar, y edificó una torre, y la arrendó a labradores, y se partió lejos. 2Y envió un siervo a los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña. 3Mas ellos, tomándole, le hirieron, y le enviaron vacío. 4Y volvió a enviarles otro siervo; mas apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron a enviarle afrentado. 5Y volvió a enviar otro, y a aquel mataron; y a otros muchos, hiriendo a unos y matando a otros. 6Teniendo pues aún un hijo suyo amado, enviólo también a ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia a mi hijo. 7Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. 8Y prendiéndole, le mataron, y echaron fuera de la viña. 9¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros. 10¿Ni aun esta Escritura habéis leído: La piedra que desecharon los que edificaban, esta es puesta por cabeza de esquina; 11Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? 12Y procuraban prenderle, porque entendían que decía a ellos aquella parábola; mas temían a la multitud; y dejándole, se fueron. 13Y envían a él algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra. 14Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, sabemos que eres hombre de verdad, y que no te cuidas de nadie; porque no miras a la apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos? 15Entonces él, como entendía la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea. 16Y ellos se la trajeron y les dice: ¿Cúya es esta imagen y esta inscripción? Y ellos le dijeron: De César. 17Y respondiendo Jesús, les dijo: Dad lo que es de César a César; y lo que es de Dios, a Dios. Y se maravillaron de ello. 18Entonces vienen a él los Saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo: 19Maestro, Moisés nos escribió, que si el hermano de alguno muriese, y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y levante linaje a su hermano. 20Fueron siete hermanos: y el primero tomó mujer, y muriendo, no dejó simiente; 21Y la tomó el segundo, y murió, y ni aquel tampoco dejó simiente; y el tercero, de la misma manera. 22Y la tomaron los siete, y tampoco dejaron simiente: a la postre murió también la mujer. 23En la resurrección, pues, cuando resucitaren, ¿de cuál de ellos será mujer? porque los siete la tuvieron por mujer. 24Entonces respondiendo Jesús, les dice: ¿No erráis por eso, porque no sabéis las Escrituras, ni la potencia de Dios? 25Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que están en los cielos. 26Y de que los muertos hayan de resucitar, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? 27No es Dios de muertos, mas Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis. 28Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? 29Y Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. 30Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento. 31Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. 32Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; 33Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios. 34Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dice: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle. 35Y respondiendo Jesús decía, enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? 36Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies. 37Luego llamándole el mismo David Señor, ¿de dónde, pues, es su hijo? Y los que eran del común del pueblo le oían de buena gana. 38Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, 39Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; 40Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor juicio. 41Y estando sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho. 42Y como vino una viuda pobre, echó dos blancas, que son un maravedí. 43Entonces llamando a sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca: 44Porque todos han echado de lo que les sobra; mas esta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.
Lectura 3 de 4 · Personal

Job 8

1Y respondió Bildad Suhita, y dijo: 2¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte? 3¿Acaso pervertirá Dios el derecho, o el Todopoderoso pervertirá la justicia? 4Si tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado. 5Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso; 6Si fueres limpio y derecho, cierto luego se despertará sobre ti, y hará próspera la morada de tu justicia. 7Y tu principio habrá sido pequeño, y tu postrimería acrecerá en gran manera. 8Porque pregunta ahora a la edad pasada, y disponte para inquirir de sus padres de ellos; 9Pues nosotros somos de ayer, y no sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra. 10¿No te enseñarán ellos, te dirán, y de su corazón sacarán palabras? 11¿Crece el junco sin lodo? ¿crece el prado sin agua? 12Aun él en su verdor no será cortado, y antes de toda hierba se secará. 13Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios: y la esperanza del impío perecerá: 14Porque su esperanza será cortada, y su confianza es casa de araña. 15Apoyaráse él sobre su casa, mas no permanecerá en pie; atendráse a ella, mas no se afirmará. 16A manera de un árbol, está verde delante del sol, y sus renuevos salen sobre su huerto; 17Vanse entretejiendo sus raíces junto a una fuente, y enlazándose hasta un lugar pedregoso. 18Si le arrancaren de su lugar, este negarále entonces, diciendo: Nunca te vi. 19Ciertamente este será el gozo de su camino; y de la tierra de donde se traspusiere, nacerán otros. 20He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos. 21Aun henchirá tu boca de risa, y tus labios de júbilo. 22Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; y la habitación de los impíos perecerá.
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Romanos 12

1Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto. 2Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 3Digo pues por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen la misma operación; 5Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros. 6De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7O si ministerio, en servir; o el que enseña, en doctrina; 8El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. 9El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos a lo bueno; 10Amándoos los unos a los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos a los otros; 11En el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu; sirviendo al Señor; 12Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; 13Comunicando a las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad. 14Bendecid a los que os persiguen: bendecid, y no maldigáis. 15Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran. 16Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos a los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión. 17No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres. 19No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar a la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor. 20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza. 21No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Génesis 42 · Marcos 12
Personales
Job 8 · Romanos 12