Lectura 1 de 4 · En familia

Levítico 14

1Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Esta será la ley del leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote: 3Y el sacerdote saldrá fuera del real; y mirará el sacerdote, y viendo que está sana la plaga de la lepra del leproso, 4El sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y palo de cedro, y grana, e hisopo; 5Y mandará el sacerdote matar la una avecilla en un vaso de barro sobre aguas vivas; 6Después tomará la avecilla viva, y el palo de cedro, y la grana, y el hisopo, y lo mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas vivas: 7Y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le dará por limpio; y soltará la avecilla viva sobre la haz del campo. 8Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todos sus pelos, y se ha de lavar con agua, y será limpio: y después entrará en el real, y morará fuera de su tienda siete días. 9Y será, que al séptimo día raerá todos sus pelos, su cabeza, y su barba, y las cejas de sus ojos; finalmente, raerá todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su carne en aguas, y será limpio. 10Y el día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha; y tres décimas de flor de harina para presente, amasada con aceite, y un log de aceite. 11Y el sacerdote que le purifica presentará con aquellas cosas al que se ha de limpiar delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo del testimonio: 12Y tomará el sacerdote el un cordero, y ofrecerálo por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda agitada delante de Jehová: 13Y degollará el cordero en el lugar donde degüellan la víctima por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario: porque como la víctima por el pecado, así también la víctima por la culpa es del sacerdote: es cosa muy sagrada. 14Y tomará el sacerdote de la sangre de la víctima por la culpa, y pondrá el sacerdote sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho. 15Asimismo tomará el sacerdote del log de aceite, y echará sobre la palma de su mano izquierda: 16Y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová: 17Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, sobre la sangre de la expiación por la culpa: 18Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá sobre la cabeza del que se purifica: y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová. 19Ofrecerá luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia, y después degollará el holocausto: 20Y hará subir el sacerdote el holocausto y el presente sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y será limpio. 21Mas si fuere pobre, que no alcanzare su mano a tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda agitada por la culpa, para reconciliarse, y una décima de flor de harina amasada con aceite para presente, y un log de aceite; 22Y dos tórtolas, o dos palominos, lo que alcanzare su mano: y el uno será para expiación por el pecado, y el otro para holocausto; 23Las cuales cosas traerá al octavo día de su purificación al sacerdote, a la puerta del tabernáculo del testimonio delante de Jehová. 24Y el sacerdote tomará el cordero de la expiación por la culpa, y el log de aceite, y mecerálo el sacerdote como ofrenda agitada delante de Jehová; 25Luego degollará el cordero de la culpa, y tomará el sacerdote de la sangre de la culpa, y pondrá sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho. 26Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda; 27Y con su dedo derecho rociará el sacerdote del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante de Jehová. 28También pondrá el sacerdote del aceite que tiene en su mano sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la culpa. 29Y lo que sobrare del aceite que el sacerdote tiene en su mano, pondrálo sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante de Jehová. 30Asimismo ofrecerá la una de las tórtolas, o de los palominos, lo que alcanzare su mano: 31El uno de lo que alcanzare su mano, en expiación por el pecado, y el otro en holocausto, además del presente: y hará el sacerdote expiación por el que se ha de purificar, delante de Jehová. 32Esta es la ley del que hubiere tenido plaga de lepra, cuya mano no alcanzare lo prescrito para purificarse. 33Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: 34Cuando hubieres entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, y pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión, 35Vendrá aquel cuya fuere la casa, y dará aviso al sacerdote, diciendo: Como plaga ha aparecido en mi casa. 36Entonces mandará el sacerdote, y despejarán la casa antes que el sacerdote entre a mirar la plaga, porque no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa: y después el sacerdote entrará a reconocer la casa: 37Y mirará la plaga: y si se vieren manchas en las paredes de la casa, cavernillas verdosas o rojas, las cuales parecieren más hundidas que la pared, 38El sacerdote saldrá de la casa a la puerta de ella, y cerrará la casa por siete días. 39Y al séptimo día volverá el sacerdote, y mirará: y si la plaga hubiere crecido en las paredes de la casa, 40Entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo: 41Y hará descostrar la casa por dentro alrededor, y derramarán el polvo que descostraren, fuera de la ciudad en lugar inmundo: 42Y tomarán otras piedras, y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro, y encostrarán la casa. 43Y si la plaga volviere a reverdecer en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras, y descostrar la casa, y después que fue encostrada, 44Entonces el sacerdote entrará y mirará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, lepra roedora está en la casa: inmunda es. 45Derribará, por tanto, la tal casa, sus piedras, y sus maderos, y toda la mezcla de la casa; y lo sacará fuera de la ciudad a lugar inmundo. 46Y cualquiera que entrare en aquella casa todos los días que la mandó cerrar, será inmundo hasta la tarde. 47Y el que durmiere en aquella casa, lavará sus vestidos; también el que comiere en la casa, lavará sus vestidos. 48Mas si entrare el sacerdote y mirare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue encostrada, el sacerdote dará la casa por limpia, porque la plaga ha sanado. 49Entonces tomará para limpiar la casa dos avecillas, y palo de cedro, y grana, e hisopo: 50Y degollará la una avecilla en una vasija de barro sobre aguas vivas: 51Y tomará el palo de cedro, y el hisopo, y la grana, y la avecilla viva, y mojarálo en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas vivas, y rociará la casa siete veces: 52Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, y con las aguas vivas, y con la avecilla viva, y el palo de cedro, y el hisopo, y la grana: 53Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la haz del campo: así hará expiación por la casa, y será limpia. 54Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra, y de tiña; 55Y de la lepra del vestido, y de la casa; 56Y acerca de la hinchazón, y de la postilla, y de la mancha blanca: 57Para enseñar cuándo es inmundo, y cuándo limpio. Aquesta es la ley tocante a la lepra.
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Salmos 15-16 (cap. 15)

1Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿quién residirá en el monte de tu santidad? 2El que anda en integridad, y obra justicia, y habla verdad en su corazón. 3El que no detrae con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni contra su prójimo acoge oprobio alguno. 4Aquel a cuyos ojos es menospreciado el vil; mas honra a los que temen a Jehová: y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda. 5Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
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Salmos 15-16 (cap. 16)

1Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. 2Dijiste, oh alma mía, a Jehová: Tú eres el Señor: mi bien a ti no aprovecha; 3Sino a los santos que están en la tierra, y a los íntegros: toda mi afición en ellos. 4Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios: no ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres. 5Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; tú sustentarás mi suerte. 6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado. 7Bendeciré a Jehová que me aconseja: aun en las noches me enseñan mis riñones. 8A Jehová he puesto siempre delante de mí: porque está a mi diestra no seré conmovido. 9Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura. 10Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu santo vea corrupción. 11Me mostrarás la senda de la vida: hartura de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre.
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Proverbios 28

1Huye el impío sin que nadie lo persiga: mas el justo está confiado como un leoncillo. 2Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos: mas por el hombre entendido y sabio permanecerá sin mutación. 3El hombre pobre y robador de los pobres, es lluvia de avenida y sin pan. 4Los que dejan la ley, alaban a los impíos: mas los que la guardan, contenderán con ellos. 5Los hombres malos no entienden el juicio: mas los que buscan a Jehová, entienden todas las cosas. 6Mejor es el pobre que camina en su integridad, que el de perversos caminos, y rico. 7El que guarda la ley es hijo prudente: mas el que es compañero de glotones, avergüenza a su padre. 8El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para que se dé a los pobres lo allega. 9El que aparta su oído para no oir la ley, su oración también es abominable. 10El que hace errar a los rectos por el mal camino, él caerá en su misma sima: mas los perfectos heredarán el bien. 11El hombre rico es sabio en su opinión: mas el pobre entendido lo examinará. 12Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; mas cuando los impíos son levantados, es buscado el hombre. 13El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia. 14Bienaventurado el hombre que siempre está temeroso: mas el que endurece su corazón, caerá en mal. 15León rugiente y oso hambriento, es el príncipe impío sobre el pueblo pobre. 16El príncipe falto de entendimiento multiplicará los agravios: mas el que aborrece la avaricia, prolongará sus días. 17El hombre que hace violencia con sangre de persona, huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá. 18El que en integridad camina, será salvo; mas el de perversos caminos caerá en alguno. 19El que labra su tierra, se hartará de pan: mas el que sigue los ociosos, se hartará de pobreza. 20El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones: mas el que se apresura a enriquecer, no será sin culpa. 21Tener acepción de personas, no es bueno: hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre. 22Apresúrase a ser rico el hombre de mal ojo; y no conoce que le ha de venir pobreza. 23El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia que el que lisonjea con la lengua. 24El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad, compañero es del hombre destruidor. 25El altivo de ánimo suscita contiendas: mas el que en Jehová confía, medrará. 26El que confía en su corazón es necio; mas el que camina en sabiduría, será salvo. 27El que da al pobre, no tendrá pobreza: mas el que aparta sus ojos, tendrá muchas maldiciones. 28Cuando los impíos son levantados, esconderáse el hombre: mas cuando perecen, los justos se multiplican.
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2 Tesalonicenses 2

1Empero os rogamos, hermanos, cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestro recogimiento a él, 2Que no os mováis fácilmente de vuestro sentimiento, ni os conturbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el día del Señor esté cerca. 3No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios. 5¿No os acordáis que cuando estaba todavía con vosotros, os decía esto? 6Y ahora vosotros sabéis lo que impide, para que a su tiempo se manifieste. 7Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide; 8Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 9A aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos, 10Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11Por tanto, pues, les envía Dios operación de error, para que crean a la mentira; 12Para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes consintieron a la iniquidad. 13Mas nosotros debemos dar siempre gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salud, por la santificación del Espíritu y fe de la verdad: 14A lo cual os llamó por nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 15Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. 16Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dio consolación eterna, y buena esperanza por gracia, 17Consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Levítico 14 · Salmos 15-16
Personales
Proverbios 28 · 2 Tesalonicenses 2