Lectura 1 de 4 · En familia

Levítico 13

1Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: 2Cuando el hombre tuviere en la piel de su carne hinchazón, o postilla, o mancha blanca, y hubiere en la piel de su carne como llaga de lepra, será traído a Aarón el sacerdote, o a uno de los sacerdotes sus hijos: 3Y el sacerdote mirará la llaga en la piel de la carne: si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga más hundida que la tez de la carne, llaga de lepra es; y el sacerdote le reconocerá, y le dará por inmundo. 4Y si en la piel de su carne hubiere mancha blanca, pero no pareciere más hundida que la tez, ni su pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días; 5Y al séptimo día el sacerdote lo mirará; y si la llaga a su parecer se hubiere estancado, no habiéndose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volverá a encerrar por otros siete días. 6Y al séptimo día el sacerdote le reconocerá de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo dará por limpio: era postilla; y lavará sus vestidos, y será limpio. 7Mas si hubiere ido creciendo la postilla en la piel, después que fue mostrado al sacerdote para ser limpio, será visto otra vez del sacerdote: 8Y si reconociéndolo el sacerdote, ve que la postilla ha crecido en la piel, el sacerdote lo dará por inmundo: es lepra. 9Cuando hubiere llaga de lepra en el hombre, será traído al sacerdote; 10Y el sacerdote mirará, y si pareciere tumor blanco en la piel, el cual haya mudado el color del pelo, y se descubre asimismo la carne viva, 11Lepra es envejecida en la piel de su carne; y le dará por inmundo el sacerdote, y no le encerrará, porque es inmundo. 12Mas si brotare la lepra cundiendo por el cutis, y ella cubriere toda la piel del llagado desde su cabeza hasta sus pies, a toda vista de ojos del sacerdote; 13Entonces el sacerdote le reconocerá; y si la lepra hubiere cubierto toda su carne, dará por limpio al llagado: hase vuelto toda ella blanca; y él es limpio. 14Mas el día que apareciere en él la carne viva, será inmundo. 15Y el sacerdote mirará la carne viva, y lo dará por inmundo. Es inmunda la carne viva: es lepra. 16Mas cuando la carne viva se mudare y volviere blanca, entonces vendrá al sacerdote; 17Y el sacerdote mirará, y si la llaga se hubiere vuelto blanca, el sacerdote dará por limpio al que tenía la llaga, y será limpio. 18Y cuando en la carne, en su piel, hubiere apostema, y se sanare, 19Y sucediere en el lugar de la apostema tumor blanco, o mancha blanca embermejecida, será mostrado al sacerdote: 20Y el sacerdote mirará; y si pareciere estar más baja que su piel, y su pelo se hubiere vuelto blanco, darálo el sacerdote por inmundo: es llaga de lepra que se originó en la apostema. 21Y si el sacerdote la considerare, y no pareciere en ella pelo blanco, ni estuviere más baja que la piel, sino oscura, entonces el sacerdote lo encerrará por siete días: 22Y si se fuere extendiendo por la piel, entonces el sacerdote lo dará por inmundo: es llaga. 23Empero si la mancha blanca se estuviere en su lugar, que no haya cundido, es la costra de la apostema; y el sacerdote lo dará por limpio. 24Asimismo cuando la carne tuviere en su piel quemadura de fuego, y hubiere en lo sanado del fuego mancha blanquecina, bermejiza o blanca, 25El sacerdote la mirará; y si el pelo se hubiere vuelto blanco en la mancha, y pareciere estar más hundida que la piel, es lepra que salió en la quemadura; y el sacerdote declarará al sujeto inmundo, por ser llaga de lepra. 26Mas si el sacerdote la mirare, y no pareciere en la mancha pelo blanco, ni estuviere más baja que la tez, sino que está oscura, le encerrará el sacerdote por siete días; 27Y al séptimo día el sacerdote la reconocerá: si se hubiere ido extendiendo por la piel, el sacerdote lo dará por inmundo: es llaga de lepra. 28Empero si la mancha se estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido en la piel, sino que está oscura, hinchazón es de la quemadura: darálo el sacerdote por limpio; que señal de la quemadura es. 29Y al hombre o mujer que le saliere llaga en la cabeza, o en la barba, 30El sacerdote mirará la llaga; y si pareciere estar más profunda que la tez, y el pelo en ella fuera rubio y adelgazado, entonces el sacerdote lo dará por inmundo: es tiña, es lepra de la cabeza o de la barba. 31Mas cuando el sacerdote hubiere mirado la llaga de la tiña, y no pareciere estar más profunda que la tez, ni fuere en ella pelo negro, el sacerdote encerrará al llagado de la tiña por siete días: 32Y al séptimo día el sacerdote mirará la llaga: y si la tiña no pareciere haberse extendido, ni hubiere en ella pelo rubio, ni pareciere la tiña más profunda que la tez, 33Entonces lo trasquilarán, mas no trasquilarán el lugar de la tiña: y encerrará el sacerdote al que tiene la tiña por otros siete días. 34Y al séptimo día mirará el sacerdote la tiña; y si la tiña no hubiere cundido en la piel, ni pareciere estar más profunda que la tez, el sacerdote lo dará por limpio; y lavará sus vestidos, y será limpio. 35Empero si la tiña se hubiere ido extendiendo en la piel después de su purificación, 36Entonces el sacerdote la mirará; y si la tiña hubiere cundido en la piel, no busque el sacerdote el pelo rubio, es inmundo. 37Mas si le pareciere que la tiña está detenida, y que ha salido en ella el pelo negro, la tiña está sanada; él está limpio, y por limpio lo dará el sacerdote. 38Asimismo el hombre o mujer, cuando en la piel de su carne tuviere manchas, manchas blancas, 39El sacerdote mirará: y si en la piel de su carne parecieren manchas blancas algo oscurecidas, es empeine que brotó en la piel, está limpia la persona. 40Y el hombre, cuando se le pelare la cabeza, es calvo, mas limpio. 41Y si a la parte de su rostro se le pelare la cabeza, es calvo por delante, pero limpio. 42Mas cuando en la calva o en la antecalva hubiere llaga blanca rojiza, lepra es que brota en su calva o en su antecalva. 43Entonces el sacerdote lo mirará, y si pareciere la hinchazón de la llaga blanca rojiza en su calva o en su antecalva, como el parecer de la lepra de la tez de la carne, 44Leproso es, es inmundo; el sacerdote lo dará luego por inmundo; en su cabeza tiene su llaga. 45Y el leproso en quien hubiere llaga, sus vestidos serán deshechos y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡inmundo! 46Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro: habitará solo; fuera del real será su morada. 47Y cuando en el vestido hubiere plaga de lepra, en vestido de lana, o en vestido de lino; 48O en estambre o en trama, de lino o de lana, o en piel, o en cualquiera obra de piel; 49Y que la plaga sea verde, o bermeja, en vestido o en piel, o en estambre o en trama, o en cualquiera obra de piel; plaga es de lepra, y se ha de mostrar al sacerdote. 50Y el sacerdote mirará la plaga, y encerrará la cosa plagada por siete días. 51Y al séptimo día mirará la plaga: y si hubiere cundido la plaga en el vestido, o estambre, o en la trama, o en piel, o en cualquiera obra que se hace de pieles, lepra roedora es la plaga; inmunda será. 52Será quemado el vestido, o estambre o trama, de lana o de lino, o cualquiera obra de pieles en que hubiere tal plaga; porque lepra roedora es: al fuego será quemada. 53Y si el sacerdote mirare, y no pareciere que la plaga se haya extendido en el vestido, o estambre, o en la trama, o en cualquiera obra de pieles; 54Entonces el sacerdote mandará que laven donde está la plaga, y lo encerrará otra vez por siete días. 55Y el sacerdote mirará después que la plaga fuere lavada; y si pareciere que la plaga no ha mudado su aspecto, bien que no haya cundido la plaga, inmunda es; la quemarás al fuego; corrosión es penetrante, esté lo raído en la haz o en el revés de aquella cosa. 56Mas si el sacerdote la viere, y pareciere que la plaga se ha oscurecido después que fue lavada, la cortará del vestido, o de la piel, o del estambre, o de la trama. 57Y si apareciere más en el vestido, o estambre, o trama, o en cualquiera cosa de pieles, reverdeciendo en ella, quemarás al fuego aquello donde estuviere la plaga. 58Empero el vestido, o estambre, o trama, o cualquiera cosa de piel que lavares, y que se le quitare la plaga, lavarse ha segunda vez, y entonces será limpia. 59Esta es la ley de la plaga de la lepra del vestido de lana o de lino, o del estambre, o de la trama, o de cualquiera cosa de piel, para que sea dada por limpia o por inmunda.
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Salmos 13-14 (cap. 13)

1¿Hasta cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? 2¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? 3Mira, óyeme, Jehová Dios mío: alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte; 4Porque no diga mi enemigo, Vencílo: mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare. 5Mas yo en tu misericordia he confiado: alegraráse mi corazón en tu salud. 6Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien.
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Salmos 13-14 (cap. 14)

1Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; no hay quien haga bien. 2Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si había algún entendido, que buscara a Dios. 3Todos declinaron, juntamente se han corrompido: no hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno. 4¿No tendrán conocimiento todos los que obran iniquidad, que devoran a mi pueblo como si pan comiesen, y a Jehová no invocaron? 5Allí temblaron de espanto; porque Dios está con la nación de los justos. 6El consejo del pobre habéis escarnecido, por cuanto Jehová es su esperanza. 7¡Quién diese de Sion la salud de Israel! En tornando Jehová la cautividad de su pueblo, se gozará Jacob, y alegraráse Israel.
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Proverbios 27

1No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día. 2Alábete el extraño, y no tu boca; el ajeno, y no tus labios. 3Pesada es la piedra, y la arena pesa; mas la ira del necio es más pesada que ambas cosas. 4Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién parará delante de la envidia? 5Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto. 6Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece. 7El alma harta huella el panal de miel; mas al alma hambrienta todo lo amargo es dulce. 8Cual ave que se va de su nido, tal es el hombre que se va de su lugar. 9El ungüento y el perfume alegran el corazón: y el amigo al hombre con el cordial consejo. 10No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción: mejor es el vecino cerca que el hermano lejano. 11Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me deshonrare. 12El avisado ve el mal, y escóndese; mas los simples pasan, y llevan el daño. 13Quítale su ropa al que fio al extraño; y al que fio a la extraña, tómale prenda. 14El que bendice a su amigo en alta voz, madrugando de mañana, por maldición se le contará. 15Gotera continua en tiempo de lluvia, y la mujer rencillosa, son semejantes: 16El que pretende contenerla, arresta el viento: o el aceite en su mano derecha. 17Hierro con hierro se aguza; y el hombre aguza el rostro de su amigo. 18El que guarda la higuera, comerá su fruto; y el que guarda a su señor, será honrado. 19Como un agua se parece a otra, así el corazón del hombre al otro. 20El sepulcro y la perdición nunca se hartan: así los ojos del hombre nunca están satisfechos. 21El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro: y al hombre la boca del que lo alaba. 22Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo a pisón majados, no se quitará de él su necedad. 23Considera atentamente el aspecto de tus ovejas; pon tu corazón a tus rebaños: 24Porque las riquezas no son para siempre; ¿y será la corona para perpetuas generaciones? 25Saldrá la grama, aparecerá la hierba, y segaránse las hierbas de los montes. 26Los corderos para tus vestidos, y los cabritos para el precio del campo: 27Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, y para mantenimiento de tu casa, y para sustento de tus criadas.
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2 Tesalonicenses 1

1Pablo, y Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses que es en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: 2Gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 3Debemos siempre dar gracias a Dios de vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y la caridad de cada uno de todos vosotros abunda entre vosotros; 4Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís: 5Una demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. 6Porque es justo para con Dios pagar con tribulación a los que os atribulan. 7Y a vosotros, que sois atribulados, dar reposo con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesús del cielo con los ángeles de su potencia, 8En llama de fuego, para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; 9Los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia, 10Cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y a hacerse admirable en aquel día en todos los que creyeron: (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros.) 11Por lo cual, asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os tenga por dignos de su vocación, e hincha de bondad todo buen intento, y toda obra de fe con potencia, 12Para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Levítico 13 · Salmos 13-14
Personales
Proverbios 27 · 2 Tesalonicenses 1