Lectura 1 de 4 · En familia
Éxodo 22
1Cuando alguno hurtare buey u oveja, y le degollare o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas. 2Si el ladrón fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que le hirió no será culpado de su muerte. 3Si el sol hubiere sobre él salido, el matador será reo de homicidio: el ladrón habrá de restituir cumplidamente; si no tuviere, será vendido por su hurto. 4Si fuere hallado con el hurto en la mano, sea buey o asno u oveja vivos, pagará el duplo. 5Si alguno hiciere pacer campo o viña, y metiere su bestia, y comiere la tierra de otro, de lo mejor de su tierra y de lo mejor de su viña pagará. 6Cuando rompiere un fuego, y hallare espinas, y fuere quemado montón, o haza, o campo, el que encendió el fuego pagará lo quemado. 7Cuando alguno diere a su prójimo plata o alhajas a guardar, y fuere hurtado de la casa de aquel hombre, si el ladrón se hallare, pagará el doble. 8Si el ladrón no se hallare, entonces el dueño de la casa será presentado a los jueces, para ver si ha metido su mano en la hacienda de su prójimo. 9Sobre todo negocio de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre oveja, sobre vestido, sobre toda cosa perdida, cuando uno dijere: Esto es mío, la causa de ambos vendrá delante de los jueces; y el que los jueces condenaren, pagará el doble a su prójimo. 10Si alguno hubiere dado a su prójimo asno, o buey, u oveja, o cualquier otro animal a guardar, y se muriere, o se perniquebrare, o fuere llevado sin verlo nadie; 11Juramento de Jehová tendrá lugar entre ambos de que no echó su mano a la hacienda de su prójimo: y su dueño lo aceptará, y el otro no pagará. 12Mas si le hubiere sido hurtado, resarcirá a su dueño. 13Y si le hubiere sido arrebatado por fiera, traerle ha testimonio, y no pagará lo arrebatado. 14Pero si alguno hubiere tomado prestada bestia de su prójimo, y fuere estropeada o muerta, ausente su dueño, deberá pagar la. 15Si el dueño estaba presente, no la pagará. Si era alquilada, él vendrá por su alquiler. 16Y si alguno engañare a alguna doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella, deberá dotarla y tomarla por mujer. 17Si su padre no quisiere dársela, él le pesará plata conforme al dote de las vírgenes. 18A la hechicera no dejarás que viva. 19Cualquiera que tuviere ayuntamiento con bestia, morirá. 20El que sacrificare a dioses, excepto a solo Jehová, será muerto. 21Y al extranjero no engañarás, ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. 22A ninguna viuda ni huérfano afligiréis. 23Que si tú llegas a afligirle, y él a mí clamare, ciertamente oiré yo su clamor; 24Y mi furor se encenderá, y os mataré a cuchillo, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos. 25Si dieres a mi pueblo dinero emprestado, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura. 26Si tomares en prenda el vestido de tu prójimo, a puestas del sol se lo volverás: 27Porque solo aquello es su cubierta, es aquel el vestido para cubrir sus carnes, en el que ha de dormir: y será que cuando él a mí clamare, yo entonces le oiré, porque soy misericordioso. 28No denostarás a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo. 29No dilatarás la primicia de tu cosecha, ni de tu licor: me darás el primogénito de tus hijos. 30Así harás con el de tu buey y de tu oveja: siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás. 31Y habéis de serme varones santos: y no comeréis carne arrebatada de las fieras en el campo; a los perros la echaréis.
Lectura 2 de 4 · En familia
Juan 1
1En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2Este era en el principio con Dios. 3Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho. 4En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron. 6Fue un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él. 8No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9Aquel era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. 10En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él; y el mundo no le conoció. 11A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre: 13Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios. 14Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo. 16Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia. 17Porque la ley por Moisés fue dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha. 18A Dios nadie le vio jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró. 19Y este es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? 20Y confesó, y no negó; mas declaró: No soy yo el Cristo. 21Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. 22Dijéronle: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta. 24Y los que habían sido enviados eran de los Fariseos. 25Y preguntáronle, y dijéronle: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? 26Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros ha estado a quien vosotros no conocéis. 27Este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato. 28Estas cosas acontecieron en Betábara, de la otra parte del Jordán, donde Juan bautizaba. 29El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30Este es del que dije: Tras mí viene un varón, el cual es antes de mí: porque era primero que yo. 31Y yo no le conocía; más para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando con agua. 32Y Juan dio testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él. 33Y yo no le conocía; mas el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, este es el que bautiza con Espíritu Santo. 34Y yo le vi, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios. 35El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 36Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 37Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron a Jesús. 38Y volviéndose Jesús, y viéndolos seguir le, díceles: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabbí (que declarado quiere decir Maestro) ¿dónde moras? 39Díceles: Venid y ved. Vinieron, y vieron donde moraba, y quedáronse con él aquel día: porque era como la hora de las diez. 40Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y le habían seguido. 41Este halló primero a su hermano Simón, y díjole: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo). 42Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra). 43El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halla a Felipe, al cual dijo: Sígueme. 44Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. 45Felipe halló a Natanael, y dícele: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46Y díjole Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Ven y ve. 47Jesús vio venir a sí a Natanael, y dijo de él: He aquí un verdadero Israelita, en el cual no hay engaño. 48Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús, y díjole: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi. 49Respondió Natanael, y díjole: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. 50Respondió Jesús y díjole: ¿Porque te dije, te vi debajo de la higuera, crees? cosas mayores que estas verás. 51Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.
Lectura 3 de 4 · Personal
Job 40
1Entonces respondió Jehová a Job desde la oscuridad, y dijo: 2Cíñete ahora como varón tus lomos; yo te preguntaré, y explícame. 3¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿me condenarás a mí, para justificarte a ti? 4¿Tienes tú brazo como Dios? ¿y tronarás tú con voz como él? 5Atavíate ahora de majestad y de alteza: y vístete de honra y de hermosura. 6Esparce furores de tu ira: y mira a todo soberbio, y abátelo. 7Mira a todo soberbio, y humíllalo, y quebranta a los impíos en su asiento. 8Encúbrelos a todos en el polvo, venda sus rostros en la oscuridad; 9Y yo también te confesaré que podrá salvarte tu diestra. 10He aquí ahora behemoth, al cual yo hice contigo; hierba come como buey. 11He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, y su fortaleza en el ombligo de su vientre. 12Su cola mueve como un cedro, y los nervios de sus genitales son entretejidos. 13Sus huesos son fuertes como bronce, y sus miembros como barras de hierro. 14El es la cabeza de los caminos de Dios: el que lo hizo, puede hacer que su cuchillo a él se acerque. 15Ciertamente los montes producen hierba para él: y toda bestia del campo retoza allá. 16Echaráse debajo de las sombras, en lo oculto de las cañas, y de los lugares húmedos. 17Los árboles sombríos lo cubren con su sombra; los sauces del arroyo lo cercan. 18He aquí que él tomará el río sin inmutarse: y confíase que el Jordán pasará por su boca. 19¿Tomarálo alguno por sus ojos en armadijos, y horadará su nariz?
Lectura 4 de 4 · Personal
2 Corintios 10
1Empero yo Pablo, os ruego por la mansedumbre y modestia de Cristo, yo que presente ciertamente soy bajo entre vosotros, mas ausente soy confiado entre vosotros: 2Ruego pues, que cuando estuviere presente, no tenga que ser atrevido con la confianza con que estoy en ánimo de ser resuelto para con algunos, que nos tienen como si anduviésemos según la carne. 3Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, 4(Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas;) 5Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento a la obediencia de Cristo; 6Y estando prestos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia fuere cumplida. 7Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está confiado en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo. 8Porque aunque me gloríe aún un poco de nuestra potestad (la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción), no me avergonzaré; 9Porque no parezca como que os quiero espantar por cartas. 10Porque a la verdad, dicen, las cartas son graves y fuertes; mas la presencia corporal flaca, y la palabra menospreciable. 11Esto piense el tal, que cuales somos en la palabra por cartas estando ausentes, tales seremos también en hechos, estando presentes. 12Porque no osamos entremeternos o compararnos con algunos que se alaban a sí mismos: mas ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos no son juiciosos. 13Nosotros empero, no nos gloriaremos fuera de nuestra medida, sino conforme a la medida de la regla, de la medida que Dios nos repartió, para llegar aun hasta vosotros. 14Porque no nos extendemos sobre nuestra medida, como si no llegásemos hasta vosotros: porque también hasta vosotros hemos llegado en el evangelio de Cristo: 15No gloriándonos fuera de nuestra medida en trabajos ajenos; mas teniendo esperanza del crecimiento de vuestra fe, que seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla. 16Y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la medida de otro para gloriarnos en lo que ya estaba aparejado. 17Mas el que se gloría, gloríese en el Señor. 18Porque no el que se alaba a sí mismo, el tal es aprobado; mas aquel a quien Dios alaba.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Éxodo 22 · Juan 1
Personales
Job 40 · 2 Corintios 10