McCheyne
11 de septiembre
Lectura 1 de 4 · En familia

2 Samuel 6

1Y David tornó a juntar todos los escogidos de Israel, treinta mil. 2Y levantóse David, y fue con todo el pueblo que tenía consigo, de Baal de Judá, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora en ella entre los querubines. 3Y pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y lleváronla de la casa de Abinadab, que estaba en Gabaa: y Uzza y Ahio, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. 4Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab que estaba en Gabaa, con el arca de Dios, Ahio iba delante del arca. 5Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda suerte de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, adufes, flautas y címbalos. 6Y cuando llegaron a la era de Nachôn, Uzza extendió la mano al arca de Dios, y túvola; porque los bueyes daban sacudidas. 7Y el furor de Jehová se encendió contra Uzza, e hiriólo allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. 8Y entristecióse David por haber herido Jehová a Uzza: y fue llamado aquel lugar Pérez-uzza, hasta hoy. 9Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová? 10No quiso pues David traer a sí el arca de Jehová a la ciudad de David; mas llevóla David a casa de Obed-edom Getheo. 11Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom Getheo tres meses: y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa. 12Y fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom, y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y trajo el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David con alegría. 13Y como los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, sacrificaban un buey y un carnero grueso. 14Y David saltaba con toda su fuerza delante de Jehová; y tenía vestido David un ephod de lino. 15Así David y toda la casa de Israel llevaban el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. 16Y como el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Michâl hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba con toda su fuerza delante de Jehová: y menosprecióle en su corazón. 17Metieron pues el arca de Jehová, y pusiéronla en su lugar en medio de una tienda que David le había tendido: y sacrificó David holocaustos y pacíficos delante de Jehová. 18Y como David hubo acabado de ofrecer los holocaustos y pacíficos, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos. 19Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno una torta de pan, y un pedazo de carne, y un frasco de vino. Y fuése todo el pueblo, cada uno a su casa. 20Volvió luego David para bendecir su casa: y saliendo Michâl a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha sido hoy el rey de Israel, desnudándose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se desnudara un juglar! 21Entonces David respondió a Michâl: Delante de Jehová, que me eligió más bien que a tu padre y a toda su casa, mandándome que fuese príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel, danzaré delante de Jehová. 22Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a mis propios ojos; y delante de las criadas que dijiste, delante de ellas seré honrado. 23Y Michâl hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.
Lectura 2 de 4 · En familia

1 Corintios 16

1Cuanto a la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. 2Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas. 3Y cuando habré llegado, los que aprobareis por cartas, a estos enviaré que lleven vuestro beneficio a Jerusalem. 4Y si fuere digno el negocio de que yo también vaya, irán conmigo. 5Y a vosotros iré, cuando hubiere pasado por Macedonia, porque por Macedonia tengo de pasar: 6Y podrá ser que me quede con vosotros, o invernaré también, para que vosotros me llevéis a donde hubiere de ir. 7Porque no os quiero ahora ver de paso; porque espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permitiere. 8Empero estaré en Efeso hasta Pentecostés; 9Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios. 10Y si llegare Timoteo, mirad que esté con vosotros seguramente; porque la obra del Señor hace también como yo. 11Por tanto, nadie le tenga en poco; antes, llevadlo en paz, para que venga a mí: porque lo espero con los hermanos. 12Acerca del hermano Apolos, mucho le he rogado que fuese a vosotros con los hermanos; mas en ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tuviere oportunidad. 13Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. 14Todas vuestras cosas sean hechas con caridad. 15Y os ruego, hermanos, (ya sabéis que la casa de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que se han dedicado al ministerio de los santos,) 16Que vosotros os sujetéis a los tales, y a todos los que ayudan y trabajan. 17Huélgome de la venida de Estéfanas y de Fortunato y de Achâico: porque estos suplieron lo que a vosotros faltaba. 18Porque recrearon mi espíritu y el vuestro: reconoced pues a los tales. 19Las iglesias de Asia os saludan. Os saludan mucho en el Señor Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa. 20Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. 21La salutación de mí, Pablo, de mi mano. 22El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. Maranatha. 23La gracia del Señor Jesucristo sea con vosotros. 24Mi amor en Cristo Jesús sea con todos vosotros. Amén.
Lectura 3 de 4 · Personal

Ezequiel 14

1Y vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y sentáronse delante de mí. 2Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo: 3Hijo del hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro: ¿acaso he de ser yo verdaderamente consultado por ellos? 4Háblales por tanto, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que viniere en la multitud de sus ídolos; 5Para tomar a la casa de Israel en su corazón, que se han apartado de mí todos ellos en sus ídolos. 6Por tanto di a la casa de Israel: Así dice el Señor Jehová: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. 7Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo Jehová le responderé por mí mismo: 8Y pondré mi rostro contra aquel hombre, y le pondré por señal y por fábula, y yo lo cortaré de entre mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová. 9Y el profeta, cuando fuere engañado y hablare palabra, yo Jehová engañé al tal profeta; y extenderé mi mano sobre él, y raeréle de en medio de mi pueblo de Israel. 10Y llevarán su maldad: como la maldad del que pregunta, así será la maldad del profeta; 11Para que no yerren más la casa de Israel de en pos de mí: ni más se contaminen en todas sus rebeliones, y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dice el Señor Jehová. 12Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo: 13Hijo del hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el arrimo del pan, y enviare en ella hambre, y talare de ella hombres y bestias; 14Si estuvieren en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel, y Job, ellos por su justicia librarán su vida, dice el Señor Jehová. 15Y si hiciere pasar malas bestias por la tierra, y la asolaren, y fuere desolada que no haya quien pase a causa de las bestias, 16Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dice el Señor Jehová, ni a sus hijos ni a sus hijas librarán; ellos solos serán libres, y la tierra será asolada. 17O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra; e hiciere talar de ella hombres y bestias, 18Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dice el Señor Jehová, no librarán sus hijos ni sus hijas; ellos solos serán libres. 19O si pestilencia enviare sobre esa tierra, y derramare mi ira sobre ella en sangre, para talar de ella hombres y bestias, 20Y estuvieren en medio de ella Noé, Daniel, y Job, vivo yo, dice el Señor Jehová, no librarán hijo ni hija; ellos por su justicia librarán su vida. 21Por lo cual así ha dicho el Señor Jehová: ¿Cuánto más, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalem, para talar de ella hombres y bestias? 22Sin embargo, he aquí quedarán en ella algunos residuos, hijos e hijas, que serán llevados fuera: he aquí que ellos entrarán a vosotros, y veréis su camino y sus hechos; y tomaréis consolación del mal que hice venir sobre Jerusalem, de todas las cosas que traje sobre ella. 23Y consolaros han cuando viereis su camino y sus hechos, y conoceréis que no sin causa hice todo lo que habré hecho en ella, dice el Señor Jehová.
Lectura 4 de 4 · Personal

Salmo 55

1Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. 2Estáme atento, y respóndeme: clamo en mi oración, y levanto el grito, 3A causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; porque echaron sobre mí iniquidad, y con furor me han amenazado. 4Mi corazón está doloroso dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído. 5Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto. 6Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! volaría yo, y descansaría. 7Ciertamente huiría lejos: moraría en el desierto. (Selah.) 8Apresuraríame a escapar del viento tempestuoso, de la tempestad. 9Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; porque he visto violencia y rencilla en la ciudad. 10Día y noche la rodean sobre sus muros; e iniquidad y trabajo hay en medio de ella. 11Agravios hay en medio de ella, y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas. 12Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él: 13Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar: 14Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, a la casa de Dios andábamos en compañía. 15Condenados sean a muerte, desciendan vivos al infierno: porque maldades hay en su compañía, entre ellos. 16Yo a Dios clamaré; y Jehová me salvará. 17Tarde y mañana y a medio día oraré y clamaré; y él oirá mi voz. 18El ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; pues fueron contra mí muchos. 19Dios oirá, y los quebrantará luego, el que desde la antigüedad permanece (Selah); por cuanto no se mudan, ni temen a Dios. 20Extendió sus manos contra sus pacíficos: violó su pacto. 21Ablandan más que manteca su boca, pero guerra hay en su corazón: suavizan sus palabras más que el aceite, mas ellas son cuchillos. 22Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo. 23Mas tú, oh Dios, harás descender aquellos al pozo de la sepultura: los hombres sanguinarios y engañadores no demediarán sus días: empero yo confiaré en ti.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
2 Samuel 6 · 1 Corintios 16
Personales
Ezequiel 14 · Salmo 55