McCheyne
12 de septiembre
Lectura 1 de 4 · En familia

2 Samuel 7

1Y aconteció que, estando ya el rey asentado en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor, 2Dijo el rey al profeta Nathán: Mira ahora, yo moro en edificios de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. 3Y Nathán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, que Jehová es contigo. 4Y aconteció aquella noche, que fue palabra de Jehová a Nathán, diciendo: 5Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? 6Ciertamente no he habitado en casas desde el día que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que anduve en tienda y en tabernáculo. 7Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado palabra en alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado que apaciente mi pueblo de Israel, para decir: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedros? 8Ahora pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé de la majada, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; 9Y he sido contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he talado todos tus enemigos, y te he hecho nombre grande, como el nombre de los grandes que son en la tierra. 10Además yo fijaré lugar a mi pueblo Israel, yo lo plantaré, para que habite en su lugar, y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como antes, 11Desde el día que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y yo te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber, que él te quiere hacer casa. 12Y cuando tus días fueren cumplidos, y durmieres con tus padres, yo estableceré tu simiente después de ti, la cual procederá de tus entrañas, y aseguraré su reino. 13El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. 14Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; 15Empero mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. 16Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro; y tu trono será estable eternalmente. 17Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Nathán a David. 18Y entró el rey David, y púsose delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me traigas hasta aquí? 19Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues que también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es ese el modo de obrar del hombre, Señor Jehová? 20¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Tú pues conoces tu siervo, Señor Jehová. 21Todas estas grandezas has obrado por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo. 22Por tanto tú te has engrandecido, Jehová Dios: por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos. 23¿Y quién como tu pueblo, como Israel, en la tierra? una gente por amor de la cual Dios fuese a redimírsela por pueblo, y le pusiese nombre, e hiciese por vosotros, oh Israel, grandes y espantosas obras en tu tierra, por amor de tu pueblo, oh Dios, que tú redimiste de Egipto, de las gentes y de sus dioses? 24Porque tú te has confirmado a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre: y tú, oh Jehová, fuiste a ellos por Dios. 25Ahora pues, Jehová Dios, la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, despiértala para siempre, y haz conforme a lo que has dicho. 26Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y dígase: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti. 27Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón para hacer delante de ti esta súplica. 28Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras serán firmes, ya que has dicho a tu siervo este bien. 29Tenlo pues ahora a bien, y bendice la casa de tu siervo, para que perpetuamente permanezca delante de ti: pues que tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.
Lectura 2 de 4 · En familia

2 Corintios 1

1Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo el hermano, a la iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los santos que están por toda la Acaya: 2Gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. 3Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, 4El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios. 5Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 6Mas si somos atribulados, es por vuestra consolación y salud; la cual es obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos: o si somos consolados, es por vuestra consolación y salud; 7Y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así también lo sois de la consolación. 8Porque hermanos, no queremos que ignoréis de nuestra tribulación que nos fue hecha en Asia; que sobremanera fuimos cargados sobre nuestras fuerzas de tal manera que estuviésemos en duda de la vida. 9Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios que levanta los muertos: 10El cual nos libró, y libra de tanta muerte; en el cual esperamos que aun nos librará; 11Ayudándonos también vosotros con oración por nosotros, para que por la merced hecha a nos por respeto de muchos, por muchos sean hechas gracias por nosotros. 12Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy más con vosotros. 13Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también conocéis: y espero que aun hasta el fin las conoceréis: 14Como también en parte habéis conocido que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús. 15Y con esta confianza quise primero ir a vosotros, para que tuvieseis una segunda gracia; 16Y por vosotros pasar a Macedonia, y de Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser vuelto de vosotros a Judea. 17Así que, pretendiendo esto, ¿usé quizá de liviandad? o lo que pienso hacer, ¿piénsolo según la carne, para que haya en mí Sí y No? 18Antes, Dios fiel sabe que nuestra palabra para con vosotros no es Sí y No. 19Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que por nosotros ha sido entre vosotros predicado, por mí y Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él. 20Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por nosotros a gloria de Dios. 21Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios; 22El cual también nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros corazones. 23Mas yo llamo a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto. 24No que nos enseñoreemos de vuestra fe, mas somos ayudadores de vuestro gozo: porque por la fe estáis firmes.
Lectura 3 de 4 · Personal

Ezequiel 15

1Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Hijo del hombre, ¿qué es el palo de la vid más que todo palo? ¿qué es el sarmiento entre los maderos del bosque? 3¿Tomarán de él madera para hacer alguna obra? ¿tomarán de él una estaca para colgar de ella algún vaso? 4He aquí, que es puesto en el fuego para ser consumido; sus dos cabos consumió el fuego, y la parte del medio se quemó; ¿aprovechará para obra alguna? 5He aquí que cuando estaba entero no era para obra alguna: ¿cuánto menos después que el fuego lo hubiere consumido, y fuere quemado? ¿será más para alguna obra? 6Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Como el palo de la vid entre los maderos del bosque, el cual di al fuego para que lo consuma, así haré a los moradores de Jerusalem. 7Y pondré mi rostro contra ellos; de fuego salieron, y fuego los consumirá; y sabréis que yo soy Jehová, cuando pusiere mi rostro contra ellos. 8Y tornaré la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron prevaricación, dice el Señor Jehová.
Lectura 4 de 4 · Personal

Salmos 56-57 (cap. 56)

1Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: me oprime combatiéndome cada día. 2Apúranme mis enemigos cada día; porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo. 3En el día que temo, yo en ti confío. 4En Dios alabaré su palabra: en Dios he confiado, no temeré lo que la carne me hiciere. 5Todos los días me contristan mis negocios; contra mí son todos sus pensamientos para mal. 6Reúnense, escóndense, miran ellos atentamente mis pasos, esperando mi vida. 7¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos. 8Mis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro? 9Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: en esto conozco que Dios es por mí. 10En Dios alabaré su palabra; en Jehová alabaré su palabra. 11En Dios he confiado: no temeré lo que me hará el hombre. 12Sobre mí, oh Dios, están tus votos: te tributaré alabanzas. 13Porque has librado mi vida de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.
Lectura 4 de 4 · Personal

Salmos 56-57 (cap. 57)

1Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen los quebrantos. 2Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece. 3El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me apura (Selah); Dios enviará su misericordia y su verdad. 4Mi vida está entre leones; estoy echado entre hijos de hombres encendidos: sus dientes son lanzas y saetas, y su lengua cuchillo agudo. 5Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra tu gloria. 6Red han armado a mis pasos; hase abatido mi alma: hoyo han cavado delante de mí; en medio de él han caído. (Selah.) 7Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto: cantaré, y trovaré salmos. 8Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa: levantaréme de mañana. 9Alabarte he en los pueblos, oh Señor; cantaré de ti en las naciones. 10Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad. 11Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra tu gloria.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
2 Samuel 7 · 2 Corintios 1
Personales
Ezequiel 15 · Salmos 56-57