Lectura 1 de 4 · En familia
Levítico 16
1Y habló Jehová a Moisés, después que murieron los dos hijos de Aarón, cuando se llegaron delante de Jehová, y murieron; 2Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario del velo adentro, delante de la cubierta que está sobre el arca, para que no muera: porque yo apareceré en la nube sobre la cubierta. 3Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro por expiación, y un carnero en holocausto. 4La túnica santa de lino se vestirá, y sobre su carne tendrá pañetes de lino, y ceñiráse el cinto de lino; y con la mitra de lino se cubrirá: son las santas vestiduras: con ellas, después de lavar su carne con agua, se ha de vestir. 5Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos de cabrío para expiación, y un carnero para holocausto. 6Y hará allegar Aarón el becerro de la expiación, que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa. 7Después tomará los dos machos de cabrío, y los presentará delante de Jehová a la puerta del tabernáculo del testimonio. 8Y echará suertes Aarón sobre los dos machos de cabrío; la una suerte por Jehová, y la otra suerte por Azazel. 9Y hará allegar Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y ofrecerálo en expiación. 10Mas el macho cabrío, sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová, para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto. 11Y hará llegar Aarón el becerro que era suyo para expiación, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará en expiación el becerro que es suyo. 12Después tomará el incensario lleno de brasas de fuego, del altar de delante de Jehová, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y meterálo del velo adentro: 13Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá la cubierta que está sobre el testimonio, y no morirá. 14Tomará luego de la sangre del becerro, y rociará con su dedo hacia la cubierta al lado oriental: hacia la cubierta esparcirá siete veces de aquella sangre con su dedo. 15Después degollará en expiación el macho cabrío, que era del pueblo, y meterá la sangre de él del velo adentro; y hará de su sangre como hizo de la sangre del becerro, y esparcirá sobre la cubierta y delante de la cubierta: 16Y limpiará el santuario, de las inmundicias de los hijos de Israel, y de sus rebeliones, y de todos sus pecados: de la misma manera hará también al tabernáculo del testimonio, el cual reside entre ellos en medio de sus inmundicias. 17Y ningún hombre estará en el tabernáculo del testimonio cuando él entrare a hacer la reconciliación en el santuario, hasta que él salga, y haya hecho la reconciliación por sí, y por su casa, y por toda la congregación de Israel. 18Y saldrá al altar que está delante de Jehová, y lo expiará; y tomará de la sangre del becerro, y de la sangre del macho cabrío, y pondrá sobre los cuernos del altar alrededor. 19Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel. 20Y cuando hubiere acabado de expiar el santuario, y el tabernáculo del testimonio, y el altar, hará llegar el macho cabrío vivo: 21Y pondrá Aarón ambas manos suyas sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, y todas sus rebeliones, y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto. 22Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada: y dejará ir el macho cabrío por el desierto. 23Después vendrá Aarón al tabernáculo del testimonio, y se desnudará las vestimentas de lino, que había vestido para entrar en el santuario, y pondrálas allí. 24Lavará luego su carne con agua en el lugar del santuario, y después de ponerse sus vestidos saldrá, y hará su holocausto, y el holocausto del pueblo, y hará la reconciliación por sí y por el pueblo. 25Y quemará el sebo de la expiación sobre el altar. 26Y el que hubiere llevado el macho cabrío a Azazel, lavará sus vestidos, lavará también con agua su carne, y después entrará en el real. 27Y sacará fuera del real el becerro del pecado, y el macho cabrío de la culpa, la sangre de los cuales fue metida para hacer la expiación en el santuario; y quemarán en el fuego sus pellejos, y sus carnes, y su estiércol. 28Y el que los quemare, lavará sus vestidos, lavará también su carne con agua, y después entrará en el real. 29Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros: 30Porque en este día se os reconciliará para limpiaros; y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. 31Sábado de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas, por estatuto perpetuo. 32Y hará la reconciliación el sacerdote que fuere ungido, y cuya mano hubiere sido llena para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestimentas de lino, las vestiduras sagradas: 33Y expiará el santuario santo, y el tabernáculo del testimonio; expiará también el altar, y a los sacerdotes, y a todo el pueblo de la congregación. 34Y esto tendréis por estatuto perpetuo, para expiar a los hijos de Israel de todos sus pecados una vez en el año. Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmo 18
1Amarte he, oh Jehová, fortaleza mía. 2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio. 3Invocaré a Jehová, digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos. 4Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. 5Dolores del sepulcro me rodearon, previniéronme lazos de muerte. 6En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios: él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. 7Y la tierra fue conmovida y tembló; y moviéronse los fundamentos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él. 8Humo subió de su nariz, y de su boca consumidor fuego; carbones fueron por él encendidos. 9Y bajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus pies. 10Y cabalgó sobre un querubín, y voló: voló sobre las alas del viento. 11Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos. 12Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes. 13Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones de fuego. 14Y envió sus saetas, y desbaratólos; y echó relámpagos, y los destruyó. 15Y aparecieron las honduras de las aguas, y descubriéronse los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del viento de tu nariz. 16Envió desde lo alto; tomóme, sacóme de las muchas aguas. 17Libróme de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo. 18Asaltáronme en el día de mi quebranto: mas Jehová fue mi apoyo. 19Y sacóme a anchura: libróme, porque se agradó de mí. 20Hame pagado Jehová conforme a mi justicia: conforme a la limpieza de mis manos me ha vuelto. 21Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios. 22Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no eché de mí sus estatutos. 23Y fui íntegro para con él, y cauteléme de mi maldad. 24Pagóme pues Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos. 25Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. 26Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso. 27Y tú salvarás al pueblo humilde, y humillarás los ojos altivos. 28Tú pues alumbrarás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. 29Porque contigo desharé ejércitos; y con mi Dios asaltaré muros. 30Dios, perfecto su camino: es acendrada la palabra de Jehová: escudo es a todos los que en él esperan. 31Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿y qué fuerte fuera de nuestro Dios? 32Dios es el que me ciñe de fuerza, e hizo perfecto mi camino; 33Quien pone mis pies como pies de ciervas, e hízome estar sobre mis alturas; 34Quien enseña mis manos para la batalla, y será quebrado con mis brazos el arco de acero. 35Dísteme asimismo el escudo de tu salud: y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha acrecentado. 36Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y no titubearon mis rodillas. 37Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, y no volví hasta acabarlos. 38Helos herido, y no podrán levantarse: cayeron debajo de mis pies. 39Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; has agobiado mis enemigos debajo de mí. 40Y dísteme la cerviz de mis enemigos, y destruí a los que me aborrecían. 41Clamaron, y no hubo quien salvase: aun a Jehová, mas no los oyó. 42Y molílos como polvo delante del viento; esparcílos como lodo de las calles. 43Librásteme de contiendas de pueblo: pusísteme por cabecera de gentes: pueblo que yo no conocía, me sirvió. 44Así que hubo oído, me obedeció; los hijos de extraños me mintieron; 45Los extraños flaquearon, y tuvieron miedo desde sus encerramientos. 46Viva Jehová, y sea bendita mi roca; y ensalzado sea el Dios de mi salud: 47El Dios que me da las venganzas, y sujetó pueblos a mí. 48Mi libertador de mis enemigos: hicísteme también superior de mis adversarios; librásteme de varón violento. 49Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, y cantaré a tu nombre. 50El cual engrandece las saludes de su rey, y hace misericordia a su ungido, a David y a su simiente, para siempre.
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Proverbios 30
1Palabras de Agur, hijo de Jachê: La profecía que dijo el varón a Ithiel, a Ithiel y a Ucal. 2Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, ni tengo entendimiento de hombre. 3Yo ni aprendí sabiduría, ni conozco la ciencia del Santo. 4¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿quién encerró los vientos en sus puños? ¿quién ató las aguas en un paño? ¿quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? 5Toda palabra de Dios es limpia; es escudo a los que en él esperan. 6No añadas a sus palabras, porque no te reprenda, y seas hallado mentiroso. 7Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera. 8Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester; 9No sea que me harte, y te niegue, y diga, ¿Quién es Jehová? o no sea que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios. 10No acuses al siervo ante su señor, porque no te maldiga, y peques. 11Hay generación que maldice a su padre, y a su madre no bendice. 12Hay generación limpia en su opinión, si bien no se ha limpiado su inmundicia. 13Hay generación cuyos ojos son altivos, y cuyos párpados son alzados. 14Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, para devorar a los pobres de la tierra, y de entre los hombres a los menesterosos. 15La sanguijuela tiene dos hijas que se llaman, Trae, trae. Tres cosas hay que nunca se hartan; aun la cuarta nunca dice, Basta: 16El sepulcro, y la matriz estéril, la tierra no harta de aguas, y el fuego que jamás dice, Basta. 17El ojo que escarnece a su padre, y menosprecia la enseñanza de la madre, los cuervos lo saquen de la arroyada, y tráguenlo los hijos del águila. 18Tres cosas me son ocultas; aun tampoco sé la cuarta: 19El rastro del águila en el aire; el rastro de la culebra sobre la peña; el rastro de la nave en medio de la mar; y el rastro del hombre en la moza. 20Tal es el rastro de la mujer adúltera: come, y limpia su boca, y dice: No he hecho maldad. 21Por tres cosas se alborota la tierra, y la cuarta no puede sufrir: 22Por el siervo cuando reinare; y por el necio cuando se hartare de pan; 23Por la aborrecida cuando se casare; y por la sierva cuando heredare a su señora. 24Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios: 25Las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida; 26Los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra; 27Las langostas, no tienen rey, y salen todas acuadrilladas; 28La araña, ase con las manos, y está en palacios de rey. 29Tres cosas hay de hermoso andar, y la cuarta pasea muy bien: 30El león, fuerte entre todos los animales, que no torna atrás por nadie; 31El lebrel ceñido de lomos; asimismo el macho cabrío; y un rey contra el cual ninguno se levanta. 32Si caiste, fue porque te enalteciste; y si mal pensaste, pon el dedo sobre la boca. 33Ciertamente el que exprime la leche, sacará manteca; y el que recio se suena las narices, sacará sangre: y el que provoca la ira, causará contienda.
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1 Timoteo 1
1Pablo, apóstol de Jesucristo por la ordenación de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo, nuestra esperanza; 2A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor. 3Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando partí para Macedonia, para que requirieses a algunos que no enseñen diversa doctrina, 4Ni presten atención a fábulas y genealogías sin término, que antes engendran cuestiones que la edificación de Dios que es por fe; así te encargo ahora. 5Pues el fin del mandamiento es la caridad nacida de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida: 6De lo cual distrayéndose algunos, se apartaron a vanas pláticas; 7Queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan, ni lo que afirman. 8Sabemos empero que la ley es buena, si alguno usa de ella legítimamente; 9Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10Para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria a la sana doctrina; 11Según el evangelio de la gloria del Dios bendito, el cual a mí me ha sido encargado. 12Y doy gracias al que me fortificó, a Cristo Jesús nuestro Señor, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio: 13Habiendo sido antes blasfemo y perseguidor e injuriador: mas fui recibido a misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad. 14Mas la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y amor que es en Cristo Jesús. 15Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16Mas por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna. 17Por tanto, al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. 18Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías pasadas de ti, milites por ellas buena milicia; 19Manteniendo la fe y buena conciencia, la cual echando de sí algunos, hicieron naufragio en la fe: 20De los cuales son Himeneo y Alejandro, los cuales entregué a Satanás, para que aprendan a no blasfemar.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Levítico 16 · Salmo 18
Personales
Proverbios 30 · 1 Timoteo 1