Lectura 1 de 4 · En familia
2 Samuel 8-9 (cap. 8)
1Después de esto aconteció, que David hirió a los Filisteos, y los humilló: y tomó David a Methegamma de mano de los Filisteos. 2Hirió también a los de Moab, y midiólos con cordel, haciéndolos echar por tierra; y midió con dos cordeles para muerte, y un cordel entero para vida; y fueron los Moabitas siervos debajo de tributo. 3Asimismo hirió David a Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba, yendo él a extender su término hasta el río de Eufrates. 4Y tomó David de ellos mil y setecientos de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, excepto cien carros de ellos que dejó. 5Y vinieron los Siros de Damasco a dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los Siros veinte y dos mil hombres. 6Puso luego David guarnición en Siria la de Damasco, y fueron los Siros siervos de David sujetos a tributo. Y Jehová guardó a David donde quiera que fue. 7Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y llevólos a Jerusalem. 8Asimismo de Beta y de Beeroth, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran copia de metal. 9Entonces oyendo Toi, rey de Hamath, que David había herido todo el ejército de Hadad-ezer, 10Envió Toi a Joram su hijo al rey David, a saludarle pacíficamente y a bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido: porque Toi era enemigo de Hadad-ezer. Y Joram llevaba en su mano vasos de plata, y vasos de oro, y de metal; 11Los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que tenía dedicado de todas las naciones que había sometido: 12De los Siros, de los Moabitas, de los Ammonitas, de los Filisteos, de los Amalecitas, y del despojo de Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba. 13Y ganó David fama cuando, volviendo de la rota de los Siros, hirió diez y ocho mil hombres en el valle de la sal. 14Y puso guarnición en Edom, por toda Edom puso guarnición; y todos los Idumeos fueron siervos de David. Y Jehová guardó a David por donde quiera que fue. 15Y reinó David sobre todo Israel; y hacía David derecho y justicia a todo su pueblo. 16Y Joab hijo de Sarvia era general de su ejército; y Josaphat hijo de Ahilud, canciller; 17Y Sadoc hijo de Ahitud, y Ahimelech hijo de Abiathar, eran sacerdotes; y Seraía era escriba; 18Y Benahía hijo de Joiada, era sobre los Ceretheos y Peletheos; y los hijos de David eran los príncipes.
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2 Samuel 8-9 (cap. 9)
1Y dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonathán? 2Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual como llamaron que viniese a David, el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. 3Y el rey dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aun ha quedado un hijo de Jonathán, lisiado de los pies. 4Entonces el rey le dijo: ¿Y ese dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Machîr hijo de Amiel, en Lodebar. 5Y envió el rey David, y tomólo de casa de Machîr hijo de Amiel, de Lodebar. 6Y venido Mephi-boseth, hijo de Jonathán hijo de Saúl, a David, postróse sobre su rostro, e hizo reverencia. Y dijo David: Mephi-boseth. Y él respondió: He aquí tu siervo. 7Y díjole David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre, y te haré volver todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre pan a mi mesa. 8Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo? 9Entonces el rey llamó a Siba, siervo de Saúl, y díjole: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor. 10Tú pues le labrarás las tierras, tú con tus hijos, y tus siervos, y encerrarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga con qué mantenerse; y Mephi-boseth el hijo de tu señor comerá siempre pan a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos. 11Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mephi-boseth, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey. 12Y tenía Mephi-boseth un hijo pequeño, que se llamaba Michâ. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mephi-boseth. 13Y moraba Mephi-boseth en Jerusalem, porque comía siempre a la mesa del rey: y era cojo de ambos pies.
Lectura 2 de 4 · En familia
2 Corintios 2
1Esto pues determiné para conmigo, no venir otra vez a vosotros con tristeza. 2Porque si yo os contristo, ¿quién será luego el que me alegrará, sino aquel a quien yo contristare? 3Y esto mismo os escribí, porque cuando llegare no tenga tristeza sobre tristeza de los que me debiera gozar; confiando en vosotros todos que mi gozo es el de todos vosotros. 4Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas; no para que fueseis contristados, mas para que supieseis cuánto más amor tengo para con vosotros. 5Que si alguno me contristó, no me contristó a mí, sino en parte, por no cargaros, a todos vosotros. 6Bástale al tal esta reprensión hecha de muchos; 7Así que, al contrario, vosotros más bien lo perdonéis y consoléis, porque no sea el tal consumido de demasiada tristeza. 8Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él. 9Porque también por este fin os escribí, para tener experiencia de vosotros si sois obedientes en todo. 10Y al que vosotros perdonareis, yo también: porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en persona de Cristo; 11Porque no seamos engañados de Satanás: pues no ignoramos sus maquinaciones. 12Cuando vine a Troas para el evangelio de Cristo, aunque me fue abierta puerta en el Señor, 13No tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a Tito mi hermano: así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia. 14Mas a Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús, y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo lugar. 15Porque para Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden: 16A estos ciertamente olor de muerte para muerte; y a aquellos olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quién es suficiente? 17Porque no somos como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios: antes con sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo.
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Ezequiel 16
1Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Hijo del hombre, notifica a Jerusalem sus abominaciones, 3Y di: Así ha dicho el Señor Jehová sobre Jerusalem: Tu habitación y tu raza fue de la tierra de Canaán; tu padre Amorrheo, y tu madre Hethea. 4Y cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para atemperarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. 5No hubo ojo que se compadeciese de ti, para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste echada sobre la haz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste. 6Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y díjete: En tus sangres, vive; vive, díjete, en tus sangres. 7En millares como la hierba del campo te puse, y fuiste aumentada y engrandecida, y viniste a ser adornada grandemente; los pechos te crecieron, y tu pelo brotó; mas tú estabas desnuda y descubierta. 8Y pasé yo junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y díte juramento, y entré en concierto contigo, dice el Señor Jehová, y fuiste mía: 9Y te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y ungíte con aceite; 10Y te vestí de bordado, y te calcé de tejón, y ceñíte de lino, y te vestí de seda. 11Y te atavíe con ornamentos, y puse ajorcas en tus brazos, y collar a tu cuello; 12Y puse joyas sobre tus narices, y zarcillos en tus orejas, y diadema de hermosura en tu cabeza. 13Y fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido fue lino, y seda, y bordado; comiste flor de harina de trigo, y miel, y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, y has prosperado hasta reinar. 14Y salióte nombradía entre las gentes a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice el Señor Jehová. 15Mas confiaste en tu hermosura, y fornicaste a causa de tu nombradía, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras. 16Y tomaste de tus vestidos, e hicístete diversos altos lugares, y fornicaste en ellos: cosa semejante no vendrá, ni será así. 17Tomaste asimismo los vasos de tu hermosura de mi oro y de mi plata, que yo te había dado, e hicístete imágenes de hombre, y fornicaste con ellas. 18Y tomaste tus vestidos de diversos colores, y cubrístelas; y mi aceite y mi perfume pusiste delante de ellas. 19Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fue así, dice el Señor Jehová. 20Demás de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que me habías engendrado, y los sacrificaste a ellas para consumación. ¿Es poco, esto de tus fornicaciones? 21Y sacrificaste mis hijos, y dístelos a ellas para que los hiciesen pasar por el fuego. 22Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los días de tu mocedad, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre. 23Y fue que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice el Señor Jehová,) 24Edificástete alto, y te hiciste altar en todas las plazas: 25En toda cabeza de camino edificaste tu altar, y tornaste abominable tu hermosura, y abriste tus piernas a cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones. 26Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, de grandes carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme. 27Por tanto, he aquí que yo extendí sobre ti mi mano, y disminuí tu provisión ordinaria, y te entregué a la voluntad de las hijas de los Filisteos que te aborrecen, las cuales se avergüenzan de tu camino deshonesto. 28Fornicaste también con los hijos de Assur por no haberte hartado; y fornicaste con ellos, y tampoco te hartaste. 29Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán y de los Caldeos: ni tampoco con esto te hartaste. 30¡Cuán inconstante es tu corazón, dice el Señor Jehová, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una poderosa ramera, 31Edificando tus altares en cabeza de todo camino, y haciendo tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante a ramera, menospreciando el salario, 32Sino como mujer adúltera, por cuanto que en lugar de su marido recibe a ajenos. 33A todas las rameras dan dones; mas tú diste tus dones a todos tus enamorados; y les diste presentes, porque entrasen a ti de todas partes por tus fornicaciones. 34Y ha sido en ti al contrario de las mujeres en tus fornicaciones, ni nunca después de ti será así fornicado; porque en dar tú dones, y no ser dados dones a ti, ha sido al contrario. 35Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová: 36Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto han sido descubiertas tus vergüenzas, y tu confusión ha sido manifestada a tus enamorados en tus fornicaciones, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste; 37Por tanto, he aquí que yo junto todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y todos los que amaste, con todos los que aborreciste; y reunirélos contra ti alrededor, y descubriréles tu vergüenza, y verán toda tu torpeza. 38Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre; y te daré en sangre de ira y de celo. 39Y te entregaré en mano de ellos: y destruirán tu alto, y derribarán tus altares, y te harán desnudar de tus ropas, y se llevarán los vasos de tu gloria, y te dejarán desnuda y descubierta. 40Y harán subir contra ti reunión de gente, y te apedrearán con piedras, y te atravesarán con sus espadas. 41Y quemarán tus casas a fuego, y harán en ti juicios a ojos de muchas mujeres; y hacerte he cesar de ser ramera, ni tampoco darás más don. 42Y haré reposar mi ira sobre ti, y apartaráse de ti mi celo, y descansaré de más enojarme. 43Por cuanto no te acordaste de los días de tu mocedad, y me provocaste a ira en todo esto, por eso, he aquí yo también he tornado tu camino sobre tu cabeza, dice el Señor Jehová; pues ni aun has pensado sobre todas tus abominaciones. 44He aquí que todo proverbista hará de ti proverbio, diciendo: Como la madre, tal su hija. 45Hija de tu madre eres tú, que desechó a su marido y a sus hijos; y hermana de tus hermanas eres tú, que desecharon a sus maridos y a sus hijos: vuestra madre fue Hethea, y vuestro padre Amorrheo. 46Y tu hermana mayor es Samaria con su hijas, la cual habita a tu mano izquierda; y tu hermana la menor que tú es Sodoma con sus hijas, la cual habita a tu mano derecha. 47Y aun no anduviste en sus caminos, ni hiciste según sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco y muy poco, te corrompiste más que ellas en todos tus caminos. 48Vivo yo, dice el Señor Jehová, Sodoma tu hermana, con sus hijas, no ha hecho como hiciste tú y tus hijas. 49He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, hartura de pan, y abundancia de ociosidad tuvo ella y sus hijas; y no corroboró la mano del afligido y del menesteroso. 50Y ensoberbeciéronse, e hicieron abominación delante de mí, y quitélas como vi bueno. 51Y Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados; porque tú multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has justificado a tus hermanas con todas tus abominaciones que hiciste. 52Tú también, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu vergüenza en tus pecados que hiciste más abominables que ellas: más justas son que tú: avergüénzate pues tú también, y lleva tu confusión, pues que has justificado a tus hermanas. 53Yo pues haré tornar sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y los cautivos de tus cautiverios entre ellas, 54Para que tú lleves tu confusión, y te avergüences de todo lo que has hecho, siéndoles tú motivo de consuelo. 55Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a su primer estado; tú también y tus hijas volveréis a vuestro primer estado. 56Sodoma, tu hermana, no fue nombrada en tu boca en el tiempo de tus soberbias, 57Antes que tu maldad se descubriese, como en el tiempo de la vergüenza de las hijas de Siria y de todas las hijas de los Filisteos alrededor, que te menosprecian en contorno. 58Tú has llevado tu enormidad y tus abominaciones, dice Jehová. 59Empero así ha dicho el Señor Jehová: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? 60Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu mocedad, y te confirmaré un pacto sempiterno. 61Y acordarte has de tus caminos y te avergonzarás, cuando recibirás a tus hermanas, las mayores que tú con las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, mas no por tu pacto. 62Y confirmaré mi pacto contigo, y sabrás que yo soy Jehová; 63Para que te acuerdes, y te avergüences, y nunca más abras la boca a causa de tu vergüenza, cuando me aplacare para contigo de todo lo que hiciste, dice el Señor Jehová.
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Salmos 58-59 (cap. 58)
1Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿juzgáis rectamente, hijos de los hombres? 2Antes con el corazón obráis iniquidades: hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra. 3Enajenáronse los impíos desde la matriz; descarriáronse desde el vientre, hablando mentira. 4Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: son como áspide sordo que cierra su oído; 5Que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que el encantador sea. 6Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos. 7Córranse como aguas que se van de suyo: en entesando sus saetas, luego sean hechas pedazos. 8Pasen ellos como el caracol que se deslíe: como el abortivo de mujer, no vean el sol. 9Antes que vuestras ollas sientan las espinas, así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad. 10Alegraráse el justo cuando viere la venganza: sus pies lavará en la sangre del impío. 11Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
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Salmos 58-59 (cap. 59)
1Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío: ponme en salvo de los que contra mí se levantan. 2Líbrame de los que obran iniquidad, y sálvame de hombres sanguinarios. 3Porque he aquí están acechando mi vida: hanse juntado contra mí fuertes, no por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová. 4Sin delito mío corren y se aperciben: despierta para venir a mi encuentro, y mira. 5Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar todas las gentes: no hayas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah.) 6Volveránse a la tarde, ladrarán como perros, y rodearán la ciudad. 7He aquí proferirán con su boca; cuchillos están en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye? 8Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las gentes. 9De su fuerza esperaré yo en ti: porque Dios es mi defensa. 10El Dios de mi misericordia me prevendrá: Dios me hará ver en mis enemigos mi deseo. 11No los matarás, porque mi pueblo no se olvide: hazlos vagar con tu fortaleza; y abátelos, oh Jehová, escudo nuestro, 12Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; y sean presos por su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren. 13Acábalos con furor, acábalos, y no sean: y sepan que Dios domina en Jacob hasta los fines de la tierra. (Selah.) 14Vuelvan pues a la tarde, y ladren como perros, y rodeen la ciudad. 15Anden ellos errantes para hallar qué comer: y si no se saciaren, murmuren. 16Yo empero cantaré tu fortaleza, y loaré de mañana tu misericordia: porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia. 17Fortaleza mía, a ti cantaré; porque eres Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
2 Samuel 8-9 · 2 Corintios 2
Personales
Ezequiel 16 · Salmos 58-59