Lectura 1 de 4 · En familia

Génesis 49

1Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los postreros días. 2Juntaos y oid, hijos de Jacob; y escuchad a vuestro padre Israel. 3Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; principal en dignidad, principal en poder. 4Corriente como las aguas, no seas el principal; por cuanto subiste al lecho de tu padre: entonces te envileciste, subiendo a mi estrado. 5Simeón y Leví, hermanos: armas de iniquidad sus armas. 6En su secreto no entre mi alma, ni mi honra se junte en su compañía; que en su furor mataron varón, y en su voluntad arrancaron muro. 7Maldito su furor, que fue fiero; y su ira, que fue dura: yo los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel. 8Judá, alabarte han tus hermanos: tu mano en la cerviz de tus enemigos: los hijos de tu padre se inclinarán a ti. 9Cachorro de león Judá: de la presa subiste, hijo mío: encorvóse, echóse como león, así como león viejo; ¿quién lo despertará? 10No será quitado el cetro de Judá, y el legislador de entre sus pies, hasta que venga Shiloh; y a él se congregarán los pueblos. 11Atando a la vid su pollino, y a la cepa el hijo de su asna, lavó en el vino su vestido, y en la sangre de uvas su manto: 12Sus ojos bermejos del vino, y los dientes blancos de la leche. 13Zabulón en puertos de mar habitará, y será para puerto de navíos; y su término hasta Sidón. 14Issachâr, asno huesudo echado entre dos tercios: 15Y vio que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa; y bajó su hombro para llevar, y sirvió en tributo. 16Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel. 17Será Dan serpiente junto al camino, cerasta junto a la senda, que muerde los talones de los caballos, y hace caer por detrás al cabalgador de ellos. 18Tu salud esperé, oh Jehová. 19Gad, ejército lo acometerá; mas él acometerá al fin. 20El pan de Aser será grueso, y él dará deleites al rey. 21Nephtalí, sierva dejada, que dará dichos hermosos. 22Ramo fructífero José, ramo fructífero junto a fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro. 23Y causáronle amargura, y asaeteáronle, y aborreciéronle los archeros: 24Mas su arco quedó en fortaleza, y los brazos de sus manos se corroboraron por las manos del Fuerte de Jacob, (de allí el pastor, y la piedra de Israel,) 25Del Dios de tu padre, el cual te ayudará, y del Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones del seno y de la matriz. 26Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: hasta el término de los collados eternos serán sobre la cabeza de José, y sobre la mollera del Nazareo de sus hermanos. 27Benjamín, lobo arrebatador: a la mañana comerá la presa, y a la tarde repartirá los despojos. 28Todos estos fueron las doce tribus de Israel: y esto fue lo que su padre les dijo, y bendíjolos; a cada uno por su bendición los bendijo. 29Mandóles luego, y díjoles: Yo voy a ser reunido con mi pueblo: sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Ephrón el Hetheo; 30En la cueva que está en el campo de Macpela, que está delante de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Ephrón el Hetheo, para heredad de sepultura. 31Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea. 32La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Heth. 33Y como acabó Jacob de dar órdenes a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y espiró: y fue reunido con sus padres.
Lectura 2 de 4 · En familia

Lucas 2

1Y aconteció en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada. 2Este empadronamiento primero fue hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria. 3E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 4Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David; 5Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. 6Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir. 7Y parió a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. 8Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado. 9Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre. 13Y repentinamente fue con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres. 15Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos a los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado. 16Y vinieron apriesa, y hallaron a María, y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño. 18Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. 19Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón. 20Y se volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho. 21Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESÚS; el cual le fue puesto por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre. 22Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalem para presentarle al Señor, 23(Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor), 24Y para dar la ofrenda, conforme a lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, o dos palominos. 25Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él. 26Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor. 27Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme a la costumbre de la ley, 28Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, y dijo: 29Ahora despides, Señor, a tu siervo, conforme a tu palabra, en paz; 30Porque han visto mis ojos tu salvación, 31La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos; 32Luz para ser revelada a los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel. 33Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él. 34Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, este es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal a la que será contradicho; 35Y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones. 36Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad; 37Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. 38Y esta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él a todos los que esperaban la redención en Jerusalem. 39Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. 41E iban sus padres todos los años a Jerusalem en la fiesta de la Pascua. 42Y cuando fue de doce años, subieron ellos a Jerusalem conforme a la costumbre del día de la fiesta. 43Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre. 44Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos: 45Mas como no le hallasen, volvieron a Jerusalem buscándole. 46Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. 47Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas. 48Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. 49Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar? 50Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. 51Y descendió con ellos, y vino a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. 52Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.
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Job 15

1Y respondió Eliphaz Temanita, y dijo: 2¿Si proferirá el sabio vana sabiduría, y henchirá su vientre de viento solano? 3¿Disputará con palabras inútiles, y con razones sin provecho? 4Tú también disipas el temor, y menoscabas la oración delante de Dios. 5Porque tu boca declaró tu iniquidad, pues has escogido el hablar de los astutos. 6Tu boca te condenará, y no yo; y tus labios testificarán contra ti. 7¿Naciste tú primero que Adam? ¿o fuiste formado antes que los collados? 8¿Oíste tú el secreto de Dios, que detienes en ti solo la sabiduría? 9¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿qué entiendes que no se halle en nosotros? 10Entre nosotros también hay cano, también hay viejo mucho mayor en días que tu padre. 11¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti? 12¿Por qué te enajena tu corazón, y por qué guiñan tus ojos, 13Pues haces frente a Dios con tu espíritu, y sacas tales palabras de tu boca? 14¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer? 15He aquí que en sus santos no confía, y ni los cielos son limpios delante de sus ojos: 16¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua? 17Escúchame; yo te mostraré y te contaré lo que he visto: 18(Lo que los sabios nos contaron de sus padres, y no lo encubrieron; 19A los cuales solos fue dada la tierra, y no pasó extraño por medio de ellos:) 20Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, y el número de años es escondido al violento. 21Estruendos espantosos hay en sus oídos; en la paz le vendrá quien lo asuele. 22El no creerá que ha de volver de las tinieblas, y está mirando al cuchillo. 23Desasosegado a comer siempre, sabe que le está aparejado día de tinieblas. 24Tribulación y angustia le asombrarán, y esforzaránse contra él como un rey apercibido para la batalla. 25Por cuanto él extendió su mano contra Dios, y se esforzó contra el Todopoderoso, 26El le acometerá en la cerviz, en lo grueso de las hombreras de sus escudos: 27Porque cubrió su rostro con su gordura, e hizo pliegues sobre los ijares; 28Y habitó las ciudades asoladas, las casas inhabitadas, que estaban puestas en montones. 29No enriquecerá, ni será firme su potencia, ni extenderá por la tierra su hermosura. 30No se escapará de las tinieblas: la llama secará sus ramos, y con el aliento de su boca perecerá. 31No confíe el iluso en la vanidad; porque ella será su recompensa. 32El será cortado antes de su tiempo, y sus renuevos no reverdecerán. 33El perderá su agraz como la vid, y derramará su flor como la oliva. 34Porque la sociedad de los hipócritas será asolada, y fuego consumirá las tiendas de soborno. 35Concibieron dolor, y parieron iniquidad; y las entrañas de ellos meditan engaño.
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1 Corintios 3

1De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2Os di a beber leche, y no vianda: porque aun no podíais, ni aun podéis ahora; 3Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 4Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolos; ¿no sois carnales? 5¿Qué pues es Pablo? ¿y qué es Apolos? Ministros por los cuales habéis creído; y eso según que a cada uno ha concedido el Señor. 6Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento. 7Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento. 8Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. 9Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois. 10Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica. 11Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca; 13La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba. 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno fuere quemada, será perdida: él empero será salvo, mas así como por fuego. 16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. 18Nadie se engañe a sí mismo: si alguno entre vosotros parece ser sabio en este siglo, hágase simple, para ser sabio. 19Porque la sabiduría de este mundo es necedad para con Dios; pues escrito está: El que prende a los sabios en la astucia de ellos. 20Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. 21Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro; 22Sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea los por venir; todo es vuestro; 23Y vosotros de Cristo; y Cristo de Dios.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Génesis 49 · Lucas 2
Personales
Job 15 · 1 Corintios 3