Lectura 1 de 4 · En familia
Levítico 21
1Y Jehová dijo a Moisés: Habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos. 2Mas por su pariente cercano a sí, por su madre, o por su padre, o por su hijo, o por su hermano, 3O por su hermana virgen, a él cercana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminará. 4No se contaminará, porque es príncipe en sus pueblos, haciéndose inmundo. 5No harán calva en su cabeza, ni raerán la punta de su barba, ni en su carne harán rasguños. 6Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios; porque los fuegos de Jehová y el pan de su Dios ofrecen: por tanto serán santos. 7Mujer ramera o infame no tomarán: ni tomarán mujer repudiada de su marido: porque es santo a su Dios. 8Lo santificarás por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece: santo será para ti, porque santo soy yo Jehová vuestro santificador. 9Y la hija del varón sacerdote, si comenzare a fornicar, a su padre amancilla: quemada será al fuego. 10Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción, y que hinchió su mano para vestir las vestimentas, no descubrirá su cabeza, ni romperá sus vestidos: 11Ni entrará donde haya alguna persona muerta, ni por su padre, o por su madre se contaminará. 12Ni saldrá del santuario, ni contaminará el santuario de su Dios; porque la corona del aceite de la unción de su Dios está sobre él: Yo Jehová. 13Y tomará él mujer con su virginidad. 14Viuda, o repudiada, o infame, o ramera, estas no tomará: mas tomará virgen de sus pueblos por mujer. 15Y no amancillará su simiente en sus pueblos; porque yo Jehová soy el que los santifico. 16Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 17Habla a Aarón, y dile: El varón de tu simiente en sus generaciones, en el cual hubiere falta, no se allegará para ofrecer el pan de su Dios. 18Porque ningún varón en el cual hubiere falta, se allegará: varón ciego, o cojo, o falto, o sobrado, 19O varón en el cual hubiere quebradura de pie o rotura de mano, 20O corcovado, o lagañoso, o que tuviere nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o compañón relajado; 21Ningún varón de la simiente de Aarón sacerdote, en el cual hubiere falta, se allegará para ofrecer las ofrendas encendidas de Jehová. Hay falta en él; no se allegará a ofrecer el pan de su Dios. 22El pan de su Dios, de lo muy santo y las cosas santificadas, comerá. 23Empero no entrará del velo adentro, ni se allegará al altar, por cuanto hay falta en él: y no profanará mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico. 24Y Moisés habló esto a Aarón, y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmo 25
1Ti, oh Jehová, levantaré mi alma. 2Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos. 3Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: serán avergonzados los que se rebelan sin causa. 4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. 5Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salud: en ti he esperado todo el día. 6Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que son perpetuas. 7De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová. 8Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará a los pecadores el camino. 9Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. 10Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios. 11Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande. 12¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger. 13Su alma reposará en el bien, y su simiente heredará la tierra. 14El secreto de Jehová es para los que le temen; y a ellos hará conocer su alianza. 15Mis ojos están siempre hacia Jehová; porque él sacará mis pies de la red. 16Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido. 17Las angustias de mi corazón se han aumentado: sácame de mis congojas. 18Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados. 19Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen. 20Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié. 21Integridad y rectitud me guarden; porque en ti he esperado. 22Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.
Lectura 3 de 4 · Personal
Eclesiastés 4
1Y tornéme yo, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: y he aquí las lágrimas de los oprimidos, y sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador. 2Y alabé yo los finados que ya murieron, más que los vivientes que hasta ahora están vivos. 3Y tuve por mejor que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen. 4Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. 5El necio dobla sus manos y come su carne. 6Mas vale el un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu. 7Yo me torné otra vez, y vi vanidad debajo del sol. 8Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo. 9Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 11También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo? 12Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe. 13Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y fatuo que no sabe ser aconsejado. 14Porque de la cárcel salió para reinar; mientras el nacido en su reino se hizo pobre. 15Vi todos los vivientes debajo del sol caminando con el muchacho sucesor, que estará en lugar de aquel. 16No tiene fin todo el pueblo que fue antes de ellos: tampoco los que vendrán después estarán con él contentos. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.
Lectura 4 de 4 · Personal
1 Timoteo 6
1Todos los que están debajo del yugo de servidumbre, tengan a sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y la doctrina. 2Y los que tienen amos fieles, no los tengan en menos, por ser hermanos; antes sírvanles mejor, por cuanto son fieles y amados, y partícipes del beneficio. Esto enseña y exhorta. 3Si alguno enseña otra cosa, y no asiente a sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad; 4Es hinchado, nada sabe, y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas, 5Porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales. 6Empero grande granjería es la piedad con contentamiento. 7Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos, seamos contentos con esto. 9Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden a los hombres en perdición y muerte. 10Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. 11Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre. 12Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos. 13Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que testificó la buena profesión delante de Poncio Pilato, 14Que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo: 15La cual a su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores; 16Quien solo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. 17A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos: 18Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con facilidad comuniquen; 19Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano a la vida eterna. 20Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia: 21La cual profesando algunos, fueron descaminados acerca de la fe. La gracia sea contigo. Amén.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Levítico 21 · Salmo 25
Personales
Eclesiastés 4 · 1 Timoteo 6