Lectura 1 de 4 · En familia
Deuteronomio 22
1No verás el buey de tu hermano, o su cordero, perdidos, y te retirarás de ellos: precisamente los volverás a tu hermano. 2Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no le conocieres, los recogerás en tu casa, y estarán contigo hasta que tu hermano los busque, y se los devolverás. 3Y así harás de su asno, así harás también de su vestido, y lo mismo harás con toda cosa perdida de tu hermano que se le perdiere, y tú la hallares: no podrás retraerte de ello. 4No verás el asno de tu hermano, o su buey, caídos en el camino, y te esconderás de ellos: con él has de procurar levantarlos. 5No vestirá la mujer hábito de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace. 6Cuando topares en el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y estuviere la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomes la madre con los hijos: 7Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti; para que te vaya bien, y prolongues tus días. 8Cuando edificares casa nueva, harás pretil a tu terrado, porque no pongas sangre en tu casa, si de él cayere alguno. 9No sembrarás tu viña de varias semillas, porque no se deprave la plenitud de la semilla que sembraste, y el fruto de la viña. 10No ararás con buey y con asno juntamente. 11No te vestirás de mistura, de lana y lino juntamente. 12Hacerte has flecos en los cuatro cabos de tu manto con que te cubrieres. 13Cuando alguno tomare mujer, y después de haber entrado a ella la aborreciere, 14Y le pusiere algunas faltas, y esparciere sobre ella mala fama, y dijere: Esta tomé por mujer, y llegué a ella, y no la hallé virgen; 15Entonces el padre de la moza y su madre tomarán, y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta. 16Y dirá el padre de la moza a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece; 17Y, he aquí, él le pone tachas de algunas cosas, diciendo: No he hallado tu hija virgen; empero, he aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la sábana delante de los ancianos de la ciudad. 18Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán; 19Y le han de penar en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la moza, por cuanto esparció mala fama sobre virgen de Israel: y la ha de tener por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días. 20Mas si este negocio fue verdad, que no se hubiere hallado virginidad en la moza, 21Entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán con piedras los hombres de su ciudad, y morirá; por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre: así quitarás el mal de en medio de ti. 22Cuando se sorprendiere alguno echado con mujer casada con marido, entrambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer: así quitarás el mal de Israel. 23Cuando fuere moza virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se echare con ella; 24Entonces los sacaréis a ambos a la puerta de aquella ciudad, y los apedrearéis con piedras, y morirán; la moza porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo: así quitarás el mal de en medio de ti. 25Mas si el hombre halló una moza desposada en el campo, y él la agarrare, y se echare con ella, morirá solo el hombre que con ella se habrá echado; 26Y a la moza no harás nada; no tiene la moza culpa de muerte: porque como cuando alguno se levanta contra su prójimo, y le quita la vida, así es esto: 27Porque él la halló en el campo: dio voces la moza desposada, y no hubo quien la valiese. 28Cuando alguno hallare moza virgen, que no fuere desposada, y la tomare, y se echare con ella, y fueren hallados; 29Entonces el hombre que se echó con ella dará al padre de la moza cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló: no la podrá despedir en todos sus días. 30No tomará alguno la mujer de su padre, ni descubrirá el regazo de su padre.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmos 108-109 (cap. 108)
1Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y salmearé todavía en mi gloria. 2Despiértate, salterio y arpa: despertaré al alba. 3Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; a ti cantaré salmos entre las naciones. 4Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad. 5Ensálzate, oh Dios, sobre los cielos; y sobre toda la tierra tu gloria. 6Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra y respóndeme. 7Dios habló por su santuario: alegraréme, repartiré a Sichêm, y mediré el valle de Succoth. 8Mío es Galaad, mío es Manasés; y Ephraim es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador; 9Moab, la vasija de mi lavatorio: sobre Edom echaré mi calzado; regocijaréme sobre Palestina. 10¿Quién me guiará a la ciudad fortalecida? ¿quién me guiará hasta Idumea? 11Ciertamente tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos. 12Danos socorro en la angustia: porque mentirosa es la salud del hombre. 13En Dios haremos proezas: y él hollará nuestros enemigos.
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Salmos 108-109 (cap. 109)
1Oh Dios de mi alabanza, no calles; 2Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí: han hablado de mí con lengua mentirosa, 3Y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa. 4En pago de mi amor me han sido adversarios: mas yo oraba. 5Y pusieron contra mí mal por bien, y odio por amor. 6Pon sobre él al impío: y Satán esté a su diestra. 7Cuando fuere juzgado, salga impío; y su oración sea para pecado. 8Sean sus días pocos: tome otro su oficio. 9Sean sus hijos huérfanos, y su mujer viuda. 10Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren su pan lejos de sus desolados hogares. 11Enrede el acreedor todo lo que tiene, y extraños saqueen su trabajo. 12No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos. 13Su posteridad sea talada; en segunda generación sea raído su nombre. 14Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres, y el pecado de su madre no sea borrado. 15Estén siempre delante de Jehová, y él corte de la tierra su memoria. 16Por cuanto no se acordó de hacer misericordia, y persiguió al hombre afligido y menesteroso y quebrantado de corazón, para matar lo. 17Y amó la maldición, y vínole; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. 18Y vistióse de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos. 19Séale como vestido con que se cubra, y en lugar de cinto con que se ciña siempre. 20Este sea el pago de parte de Jehová de los que me calumnian, y de los que hablan mal contra mi alma. 21Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por amor de tu nombre: líbrame, porque tu misericordia es buena. 22Porque yo estoy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí. 23Voime como la sombra cuando declina; soy sacudido como langosta. 24Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, y mi carne desfallecida por falta de gordura. 25Yo he sido para ellos objeto de oprobio; mirábanme, y meneaban su cabeza. 26Ayúdame, Jehová Dios mío: sálvame conforme a tu misericordia. 27Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Jehová, has hecho esto. 28Maldigan ellos, y bendice tú: levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo. 29Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; y sean cubiertos de su confusión como con manto. 30Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y le loaré en medio de muchos. 31Porque él se pondrá a la diestra del pobre, para librar su alma de los que le juzgan.
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Isaías 49
1Oidme, islas, y escuchad, pueblos lejanos: Jehová me llamó desde el vientre; desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. 2Y puso mi boca como espada aguda, cubrióme con la sombra de su mano; y púsome por saeta limpia, guardóme en su aljaba; 3Y díjome: Mi siervo eres, oh Israel, que en ti me gloriaré. 4Yo empero dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios. 5Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre por su siervo, para que convierta a él a Jacob. Bien que Israel no se juntará, con todo, estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fortaleza. 6Y dijo: Poco es que tú me seas siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures los asolamientos de Israel: también te di por luz de las gentes, para que seas mi salud hasta lo postrero de la tierra. 7Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las gentes, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y levantaránse príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió. 8Así dijo Jehová: En hora de contentamiento te oí, y en el día de salud te ayudé: y guardarte he, y te daré por alianza del pueblo, para que levantes la tierra, para que heredes asoladas heredades; 9Para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Manifestaos. En los caminos serán apacentados, y en todas las cumbres serán sus pastos. 10No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manaderos de aguas. 11Y tornaré camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas. 12He aquí estos vendrán de lejos; y he aquí estotros del norte y del occidente, y estotros de la tierra de los Sineos. 13Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes: porque Jehová ha consolado su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia. 14Mas Sion dijo: Dejóme Jehová, y el Señor se olvidó de mí. 15¿Olvidaráse la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti. 16He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí están siempre tus muros. 17Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti. 18Alza tus ojos alrededor, y mira: todos estos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia. 19Porque tus asolamientos, y tus ruinas, y tu tierra desierta, ahora será angosta por la multitud de los moradores; y tus destruidores serán apartados lejos. 20Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Angosto es para mí este lugar; apártate por amor de mí, para que yo more. 21Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró estos? porque yo deshijada estaba y sola, peregrina y desterrada: ¿quién pues crio estos? He aquí yo estaba dejada sola: estos ¿dónde estaban? 22Así dijo el Señor Jehová: He aquí, yo alzaré mi mano a las gentes, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. 23Y reyes serán tus ayos, y sus reinas tus amas de leche; el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies: y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que me esperan. 24¿Será quitada la presa al valiente? o ¿libertaráse la cautividad legítima? 25Así empero dice Jehová: Cierto, la cautividad será quitada al valiente, y la presa del robusto será librada; y tu pleito yo lo pleitearé, y yo salvaré a tus hijos. 26Y a los que te despojaron haré comer sus carnes, y con su sangre serán embriagados como con mosto; y conocerá toda carne que yo Jehová soy Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
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Apocalipsis 19
1Después de estas cosas oí una gran voz de gran compañía en el cielo, que decía: Aleluya: Salvación y honra y gloria y potencia al Señor Dios nuestro. 2Porque sus juicios son verdaderos y justos; porque él ha juzgado a la grande ramera, que ha corrompido la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella. 3Y otra vez dijeron: Aleluya. Y su humo subió para siempre jamás. 4Y los veinticuatro ancianos y los cuatro animales se postraron en tierra, y adoraron a Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amén: Aleluya. 5Y salió una voz del trono, que decía: Load a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. 6Y oí como la voz de una grande compañía, y como el ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso. 7Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado. 8Y le fue dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino son las justificaciones de los santos. 9Y él me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena del Cordero. Y me dijo: Estas palabras de Dios son verdaderas. 10Y yo me eché a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira que no lo hagas: yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús: adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. 11Y vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que estaba sentado sobre él, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y pelea. 12Y sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno entendía sino él mismo. 13Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS. 14Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio. 15Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes: y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso. 16Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. 17Y vi un ángel que estaba en el sol, y clamó con gran voz, diciendo a todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, y congregaos a la cena del gran Dios, 18Para que comáis carnes de reyes, y de capitanes, y carnes de fuertes, y carnes de caballos, y de los que están sentados sobre ellos; y carnes de todos, libres y siervos, de pequeños y de grandes. 19Y vi la bestia, y los reyes de la tierra y sus ejércitos, congregados para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su ejército. 20Y la bestia fue presa, y con ella el falso profeta que había hecho las señales delante de ella, con las cuales había engañado a los que tomaron la señal de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre. 21Y los otros fueron muertos con la espada que salía de la boca del que estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes de ellos.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Deuteronomio 22 · Salmos 108-109
Personales
Isaías 49 · Apocalipsis 19