Lectura 1 de 4 · En familia
Deuteronomio 23
1No entrará en la congregación de Jehová el que fuere quebrado, ni el castrado. 2No entrará bastardo en la congregación de Jehová: ni aun en la décima generación entrará en la congregación de Jehová. 3No entrará Ammonita ni Moabita en la congregación de Jehová; ni aun en la décima generación entrará en la congregación de Jehová para siempre: 4Por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto; y porque alquiló contra ti a Balaam hijo de Beor de Pethor de Mesopotamia de Siria, para que te maldijese. 5Mas no quiso Jehová tu Dios oir a Balaam; y Jehová tu Dios te volvió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba. 6No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días para siempre. 7No abominarás al Idumeo, que tu hermano es: no abominarás al Egipcio, que extranjero fuiste en su tierra. 8Los hijos que nacieren de ellos, a la tercera generación entrarán en la congregación de Jehová. 9Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, guárdate de toda cosa mala. 10Cuando hubiere en ti alguno que no fuere limpio por accidente de noche, saldráse del campo, y no entrará en él. 11Y será que al declinar de la tarde se lavará con agua, y cuando fuere puesto el sol, entrará en el campo. 12Y tendrás un lugar fuera del real, y saldrás allá fuera; 13Tendrás también una estaca entre tus armas; y será que, cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento: 14Porque Jehová tu Dios anda por medio de tu campo, para librarte y entregar tus enemigos delante de ti; por tanto será tu real santo: porque él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti. 15No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo: 16More contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde bien le estuviere: no le harás fuerza. 17No habrá ramera de las hijas de Israel, ni habrá sodomítico de los hijos de Israel. 18No traerás precio de ramera, ni precio de perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es a Jehová tu Dios así lo uno como lo otro. 19No tomarás de tu hermano logro de dinero, ni logro de comida, ni logro de cosa alguna de que se suele tomar. 20Del extraño tomarás logro, mas de tu hermano no lo tomarás, porque te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos sobre la tierra a la cual entras para poseerla. 21Cuando prometieres voto a Jehová tu Dios, no tardarás en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y habría en ti pecado. 22Mas cuando te abstuvieres de prometer, no habrá en ti pecado. 23Guardarás lo que tus labios pronunciaren; y harás, como prometiste a Jehová tu Dios, lo que de tu voluntad hablaste por tu boca. 24Cuando entrares en la viña de tu prójimo, comerás uvas hasta saciar tu deseo: mas no pondrás en tu vaso. 25Cuando entrares en la mies de tu prójimo, podrás cortar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.
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Salmos 110-111 (cap. 110)
1Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, en tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies. 2La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sion: domina en medio de tus enemigos. 3Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, tienes tú el rocío de tu juventud. 4Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melchîsedech. 5El Señor a tu diestra herirá a los reyes en el día de su furor. 6Juzgará en las gentes, llenará las de cadáveres: herirá las cabezas en muchas tierras. 7Del arroyo beberá en el camino: por lo cual levantará cabeza.
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Salmos 110-111 (cap. 111)
1Alabaré a Jehová con todo el corazón, en la compañía y congregación de los rectos. 2Grandes son las obras de Jehová; buscadas de todos los que las quieren. 3Gloria y hermosura es su obra; y su justicia permanece para siempre. 4Hizo memorables sus maravillas: clemente y misericordioso es Jehová. 5Dio mantenimiento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto. 6El poder de sus obras anunció a su pueblo, dándole la heredad de las gentes. 7Las obras de sus manos son verdad y juicio: fieles son todos sus mandamientos; 8Afirmados por siglo de siglo, hechos en verdad y en rectitud. 9Redención ha enviado a su pueblo; para siempre ha ordenado su pacto: santo y terrible es su nombre. 10El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: buen entendimiento tienen cuantos ponen aquellos por obra: su loor permanece para siempre.
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Isaías 50
1Así dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿o quiénes son mis acreedores, a quienes os he yo vendido? He aquí que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre: 2Porque vine, y nadie pareció; llamé, y nadie respondió. ¿Ha llegado a acortarse mi mano, para no redimir? ¿no hay en mí poder para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar la mar; torno los ríos en desierto, hasta pudrirse sus peces, y morirse de sed por falta de agua. 3Visto de oscuridad los cielos, y torno como saco su cobertura. 4El Señor Jehová me dio lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios. 5El Señor Jehová me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me torné atrás. 6Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban el cabello: no escondí mi rostro de las injurias y esputos. 7Porque el Señor Jehová me ayudará; por tanto no me avergoncé: por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. 8Cercano está de mí el que me justifica; ¿quién contenderá conmigo? juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? acérquese a mí. 9He aquí que el Señor Jehová me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos como ropa de vestir se envejecerán; los comerá polilla. 10¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? el que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. 11He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y estáis cercados de centellas: andad a la luz de vuestro fuego, y a las centellas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.
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Apocalipsis 20
1Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano. 2Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y le ató por mil años; 3Y arrojólo al abismo, y le encerró, y selló sobre él, porque no engañe más a las naciones, hasta que mil años sean cumplidos: y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo. 4Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. 5Mas los otros muertos no tornaron a vivir hasta que sean cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección. 6Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección: la segunda muerte no tiene potestad en estos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. 7Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión, 8Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. 9Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró. 10Y el diablo que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás. 11Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fue hallado el lugar de ellos. 12Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fue abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13Y el mar dio los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno según sus obras. 14Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Deuteronomio 23 · Salmos 110-111
Personales
Isaías 50 · Apocalipsis 20