Lectura 1 de 4 · En familia

Éxodo 28

1Y tú allega a ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón, Nadab y Abiú, Eleazar e Ithamar, hijos de Aarón. 2Y harás vestidos sagrados a Aarón tu hermano, para honra y hermosura. 3Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he henchido de espíritu de sabiduría, a fin que hagan los vestidos de Aarón, para consagrarle a que me sirva de sacerdote. 4Los vestidos que harán son estos: el racional, y el ephod, y el manto, y la túnica labrada, la mitra, y el cinturón. Hagan, pues, los sagrados vestidos a Aarón tu hermano, y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. 5Tomarán oro, y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido. 6Y harán el ephod de oro y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido de obra de bordador. 7Tendrá dos hombreras que se junten a sus dos lados, y se juntará. 8Y el artificio de su cinto que está sobre él, será de su misma obra, de lo mismo; de oro, cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido. 9Y tomarás dos piedras oniquinas, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel: 10Los seis de sus nombres en la una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al nacimiento de ellos. 11De obra de escultor en piedra a modo de grabaduras de sello, harás grabar aquellas dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; harásles alrededor engastes de oro. 12Y pondrás aquellas dos piedras sobre los hombros del ephod, para piedras de memoria a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová en sus dos hombros por memoria. 13Harás pues, engastes de oro, 14Y dos cadenillas de oro fino; las cuales harás de hechura de trenza; y fijarás las cadenas de hechura de trenza en los engastes. 15Harás asimismo el racional del juicio de primorosa obra, le has de hacer conforme a la obra del ephod, de oro, y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido. 16Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho: 17Y lo llenarás de pedrería con cuatro órdenes de piedras: un orden de una piedra sárdica, un topacio, y un carbunclo; será el primer orden; 18El segundo orden, una esmeralda, un zafiro, y un diamante; 19El tercer orden, un rubí, un ágata, y una amatista; 20Y el cuarto orden, un berilo, un onix, y un jaspe: estarán engastadas en oro en sus encajes. 21Y serán aquellas piedras según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, vendrán a ser según las doce tribus. 22Harás también en el racional cadenetas de hechura de trenzas de oro fino. 23Y harás en el racional dos anillos de oro, los cuales dos anillos pondrás a las dos puntas del racional. 24Y pondrás las dos trenzas de oro en los dos anillos a las dos puntas del racional: 25Y los dos cabos de las dos trenzas sobre los dos engastes, y las pondrás a los lados del ephod en la parte delantera. 26Harás también dos anillos de oro, los cuales pondrás a las dos puntas del racional, en su orilla que está al lado del ephod de la parte de dentro. 27Harás asimismo dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos lados del ephod abajo en la parte delantera, delante de su juntura sobre el cinto del ephod. 28Y juntarán el racional con sus anillos a los anillos del ephod con un cordón de jacinto, para que esté sobre el cinto del ephod, y no se aparte el racional del ephod. 29Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el racional del juicio sobre su corazón, cuando entrare en el santuario, para memoria delante de Jehová continuamente. 30Y pondrás en el racional del juicio Urim y Thummim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entrare delante de Jehová: y llevará siempre Aarón el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová. 31Harás el manto del ephod todo de jacinto: 32Y en medio de él por arriba habrá una abertura, la cual tendrá un borde alrededor de obra de tejedor, como el cuello de un coselete, para que no se rompa. 33Y abajo en sus orillas harás granadas de jacinto, y púrpura, y carmesí, por sus bordes alrededor; y entre ellas campanillas de oro alrededor: 34Una campanilla de oro y una granada, campanilla de oro y granada, por las orillas del manto alrededor. 35Y estará sobre Aarón cuando ministrare; y oiráse su sonido cuando él entrare en el santuario delante de Jehová y cuando saliere, porque no muera. 36Harás además una plancha de oro fino, y grabarás en ella grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ. 37Y la pondrás con un cordón de jacinto, y estará sobre la mitra; por el frente anterior de la mitra estará. 38Y estará sobre la frente de Aarón: y llevará Aarón el pecado de las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas; y sobre su frente estará continuamente para que hayan gracia delante de Jehová. 39Y bordarás una túnica de lino, y harás una mitra de lino; harás también un cinto de obra de recamador. 40Y para los hijos de Aarón harás túnicas; también les harás cintos, y les formarás chapeos (tiaras) para honra y hermosura. 41Y con ellos vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él: y los ungirás, y los consagrarás, y santificarás, para que sean mis sacerdotes. 42Y les harás pañetes de lino para cubrir la carne vergonzosa; serán desde los lomos hasta los muslos: 43Y estarán sobre Aarón y sobre sus hijos cuando entraren en el tabernáculo del testimonio, o cuando se llegaren al altar para servir en el santuario, porque no lleven pecado, y mueran. Estatuto perpetuo para él, y para su simiente después de él.
Lectura 2 de 4 · En familia

Juan 7

1Y pasadas estas cosas andaba Jesús en Galilea: que no quería andar en Judea, porque los Judíos procuraban matarle. 2Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, la de los tabernáculos. 3Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. 4Que ninguno que procura ser claro, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. 5Porque ni aun sus hermanos creían en él. 6Díceles entonces Jesús: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre está presto. 7No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas. 8Vosotros subid a esta fiesta; yo no subo aún a esta fiesta, porque mi tiempo aun no es cumplido. 9Y habiéndoles dicho esto, quedóse en Galilea. 10Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió a la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto. 11Y buscábanle los Judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquel? 12Y había grande murmullo de él entre la gente: porque unos decían: Bueno es; y otros decían: No, antes engaña a las gentes. 13Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos. 14Y al medio de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba. 15Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este letras, no habiendo aprendido? 16Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. 17El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, o si yo hablo de mí mismo. 18El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, este es verdadero, y no hay en él injusticia. 19¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? ¿Por qué me procuráis matar? 20Respondió la gente, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar? 21Jesús respondió, y díjoles: Una obra hice, y todos os maravilláis. 22Cierto, Moisés os dio la circuncisión (no porque sea de Moisés, mas de los padres); y en sábado circuncidáis al hombre. 23Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre? 24No juzguéis según lo que parece, mas juzgad justo juicio. 25Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es este al que buscan para matarlo? 26Y he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada; ¿si habrán entendido verdaderamente los príncipes, que este es el Cristo? 27Mas este, sabemos de dónde es: y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de dónde sea. 28Entonces clamaba Jesús en el templo, enseñando y diciendo: Y a mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conocéis. 29Yo le conozco, porque de él soy, y él me envió. 30Entonces procuraban prenderle; mas ninguno puso en él mano, porque aun no había venido su hora. 31Y muchos del pueblo creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando viniere, ¿hará más señales que las que este hace? 32Los Fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos enviaron servidores que le prendiesen. 33Y Jesús dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió. 34Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir. 35Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se ha de ir este que no le hallemos? ¿Se ha de ir a los esparcidos entre los Griegos, y a enseñar a los Griegos? 36¿Qué dicho es este que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir? 37Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. 39(Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.) 40Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decían: Verdaderamente este es el profeta. 41Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? 42¿No dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo? 43Así que había disensión entre la gente acerca de él. 44Y algunos de ellos querían prenderle; mas ninguno echó sobre él manos. 45Y los ministriles vinieron a los principales sacerdotes y a los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis? 46Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre. 47Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Estáis también vosotros engañados? 48¿Ha creído en él alguno de los príncipes, o de los Fariseos? 49Mas estos comunales que no saben la ley, malditos son. 50Díceles Nicodemo (el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos): 51¿Juzga nuestra ley a hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho? 52Respondieron y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se levantó profeta. 53Y fuése cada uno a su casa.
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Proverbios 4

1Oid, hijos, la doctrina de un padre, y estad atentos para que conozcáis cordura. 2Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley. 3Porque yo fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre. 4Y él me enseñaba, y me decía: Mantenga tu corazón mis razones, guarda mis mandamientos, y vivirás: 5Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; 6No la dejes, y ella te guardará; ámala, y te conservará. 7Sabiduría ante todo: adquiere sabiduría: y ante toda tu posesión adquiere inteligencia. 8Engrandécela, y ella te engrandecerá: ella te honrará, cuando tú la hubieres abrazado. 9Adorno de gracia dará a tu cabeza: corona de hermosura te entregará. 10Oye, hijo mío, y recibe mis razones; y se te multiplicarán años de vida. 11Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar. 12Cuando anduvieres no se estrecharán tus pasos; y si corrieres, no tropezarás. 13Ten el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida. 14No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. 15Desampárala, no pases por ella; apártate de ella, pasa. 16Porque no duermen ellos, si no hicieren mal; y pierden su sueño, si no han hecho caer. 17Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos. 18Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. 19El camino de los impíos es como la oscuridad: no saben en qué tropiezan. 20Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. 21No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón. 22Porque son vida a los que las hallan, y medicina a toda su carne. 23Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida. 24Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de labios. 25Tus ojos miren lo recto, y tus párpados en derechura delante de ti. 26Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean ordenados. 27No te apartes a diestra, ni a siniestra: aparta tu pie del mal.
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Gálatas 3

1¡Oh Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó, para no obedecer a la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fue ya descrito como crucificado entre vosotros? 2Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oir de la fe? 3¿Tan necios sois? ¿habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne? 4¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si empero en vano. 5Aquel, pues, que os daba el Espíritu, y obraba maravillas entre vosotros ¿ hacíalo por las obras de la ley, o por el oir de la fe? 6Como Abraham creyó a Dios, y le fue imputado a justicia. 7Sabéis por tanto, que los que son de fe, los tales son hijos de Abraham. 8Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar a los Gentiles, evangelizó antes a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. 9Luego los de la fe son benditos con el creyente Abraham. 10Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 11Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá. 12La ley también no es de la fe; sino, El hombre que los hiciere, vivirá en ellos. 13Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en madero:) 14Para que la bendición de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu. 15Hermanos, hablo como hombre: Aunque un pacto sea de hombre, con todo, siendo confirmado, nadie lo cancela, o le añade. 16A Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. 17Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la ley que fue hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. 18Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa: empero Dios por la promesa hizo la donación a Abraham. 19¿Pues de qué sirve la ley? Fue puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa, ordenada aquella por los ángeles en la mano de un mediador. 20Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno. 21¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. 22Mas encerró la Escritura todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada a los creyentes por la fe de Jesucristo. 23Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta. 24De manera que la ley nuestro ayo fue para llevarnos a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe. 25Mas venida la fe, ya no estamos bajo ayo; 26Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. 27Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos. 28No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme a la promesa los herederos.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Éxodo 28 · Juan 7
Personales
Proverbios 4 · Gálatas 3