Lectura 1 de 4 · En familia
Éxodo 29
1Y esto es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin tacha; 2Y panes sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite; las cuales cosas harás de flor de harina de trigo: 3Y las pondrás en un canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el becerro y los dos carneros. 4Y harás llegar a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo del testimonio, y los lavarás con agua. 5Y tomarás las vestiduras, y vestirás a Aarón la túnica y el manto del ephod, y el ephod, y el racional, y le ceñirás con el cinto del ephod; 6Y pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrás la diadema santa. 7Y tomarás el aceite de la unción, y derramarás sobre su cabeza, y le ungirás. 8Y harás llegar sus hijos, y les vestirás las túnicas. 9Y les ceñirás el cinto, a Aarón y a sus hijos, y les atarás los chapeos (tiaras), y tendrán el sacerdocio por fuero perpetuo: y henchirás las manos de Aarón y de sus hijos. 10Y harás llegar el becerro delante del tabernáculo del testimonio, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro. 11Y matarás el becerro delante de Jehová a la puerta del tabernáculo del testimonio. 12Y tomarás de la sangre del becerro, y pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo, y derramarás toda la demás sangre al pie del altar. 13Tomarás también todo el sebo que cubre los intestinos, y el redaño de sobre el hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y los quemarás sobre el altar. 14Empero consumirás a fuego fuera del campo la carne del becerro, y su pellejo, y su estiércol: es expiación. 15Asimismo tomarás el un carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero. 16Y matarás el carnero, y tomarás su sangre, y rociarás sobre el altar alrededor. 17Y cortarás el carnero en pedazos, y lavarás sus intestinos y sus piernas, y las pondrás sobre sus trozos y sobre su cabeza. 18Y quemarás todo el carnero sobre el altar: es holocausto a Jehová, olor grato, es ofrenda quemada a Jehová. 19Tomarás luego el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero: 20Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre, y pondrás sobre la ternilla de la oreja derecha de Aarón, y sobre la ternilla de las orejas de sus hijos, y sobre el dedo pulgar de las manos derechas de ellos, y sobre el dedo pulgar de los pies derechos de ellos, y esparcirás la sangre sobre el altar alrededor. 21Y tomarás de la sangre que hay sobre el altar, y del aceite de la unción, y esparcirás sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos, y sobre las vestimentas de estos; y él será santificado, y sus vestiduras, y sus hijos, y las vestimentas de sus hijos con él. 22Luego tomarás del carnero el sebo, y la cola, y el sebo que cubre los intestinos, y el redaño del hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y la espaldilla derecha; porque es carnero de consagraciones: 23También una torta de pan, y una hojaldre amasada con aceite, y una lasaña del canastillo de los ázimos presentado a Jehová; 24Y lo has de poner todo en las manos de Aarón, y en las manos de sus hijos; y lo mecerás agitándolo delante de Jehová. 25Después lo tomarás de sus manos, y lo harás arder sobre el altar en holocausto, por olor agradable delante de Jehová. Es ofrenda encendida a Jehová. 26Y tomarás el pecho del carnero de las consagraciones, que fue inmolado para la de Aarón, y lo mecerás por ofrenda agitada delante de Jehová; y será porción tuya. 27Y apartarás el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la santificación, lo que fue mecido y lo que fue santificado del carnero de las consagraciones de Aarón y de sus hijos: 28Y será para Aarón y para sus hijos por estatuto perpetuo de los hijos de Israel, porque es porción elevada; y será tomada de los hijos de Israel de sus sacrificios pacíficos, porción de ellos elevada en ofrenda a Jehová. 29Y las vestimentas santas, que son de Aarón, serán de sus hijos después de él, para ser ungidos con ellas, y para ser con ellas consagrados. 30Por siete días las vestirá el sacerdote de sus hijos, que en su lugar viniere al tabernáculo del testimonio a servir en el santuario. 31Y tomarás el carnero de las consagraciones, y cocerás su carne en el lugar del santuario. 32Y Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero, y el pan que está en el canastillo, a la puerta del tabernáculo del testimonio. 33Y comerán aquellas cosas con las cuales se hizo expiación, para henchir sus manos para ser santificados: mas el extranjero no comerá, porque es cosa santa. 34Y si sobrare algo de la carne de las consagraciones y del pan hasta la mañana, quemarás al fuego lo que hubiere sobrado: no se comerá, porque es cosa santa. 35Así pues harás a Aarón y a sus hijos, conforme a todas las cosas que yo te he mandado: por siete días los consagrarás. 36Y sacrificarás el becerro de la expiación en cada día para las expiaciones; y purificarás el altar en habiendo hecho expiación por él, y lo ungirás para santificarlo. 37Por siete días expiarás el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo: cualquiera cosa que tocare al altar, será santificada. 38Y esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, sin intermisión. 39Ofrecerás el un cordero a la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde: 40Además una décima parte de un epha de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite molido: y la libación será la cuarta parte de un hin de vino con cada cordero. 41Y ofrecerás el otro cordero a la caída de la tarde, haciendo conforme a la ofrenda de la mañana, y conforme a su libación, en olor de suavidad; será ofrenda encendida a Jehová. 42Esto será holocausto continuo por vuestras generaciones a la puerta del tabernáculo del testimonio delante de Jehová, en el cual me concertaré con vosotros, para hablaros allí, 43Y allí testificaré de mí a los hijos de Israel, y el lugar será santificado con mi gloria. 44Y santificaré el tabernáculo del testimonio y el altar: santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. 45Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. 46Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos: Yo Jehová su Dios.
Lectura 2 de 4 · En familia
Juan 8
1Y Jesús se fue al monte de las Olivas. 2Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él: y sentado él, los enseñaba. 3Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio, 4Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando; 5Y en la ley Moisés nos mandó apedrear a las tales: tú pues, ¿qué dices? 6Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo. 7Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero. 8Y volviéndose a inclinar hacia abajo, escribía en tierra. 9Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10Y enderezándose Jesús, y no viendo a nadie más que a la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? 11Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más. 12Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida. 13Entonces los Fariseos le dijeron: Tú de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero. 14Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y a dónde voy. 15Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo a nadie. 16Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el Padre. 17Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre. 19Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, a mi Padre también conocierais. 20Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora. 21Y díjoles otra vez Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis: a donde yo voy, vosotros no podéis venir. 22Decían entonces los Judíos: ¿Hase de matar a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir? 23Y decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 24Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. 25Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho. 26Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo, lo que he oído de él, esto hablo en el mundo. 27Mas no entendieron que él les hablaba del Padre. 28Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo. 29Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que a él agrada, hago siempre. 30Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él. 31Y decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará. 33Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos a nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres? 34Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado. 35Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre. 36Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. 37Sé que sois simiente de Abraham, mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros. 38Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre. 39Respondieron y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. 40Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios: no hizo esto Abraham. 41Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. 42Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió. 43¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oir mi palabra. 44Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 45Y porque yo digo verdad, no me creéis. 46¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? 47El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios. 48Respondieron entonces los Judíos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y tienes demonio? 49Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado. 50Y no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue. 51De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre. 52Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas, y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre. 53¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? y los profetas murieron: ¿quién te haces a ti mismo? 54Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios; 55Y no le conocéis: mas yo le conozco; y si dijere que no le conozco, seré como vosotros mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra. 56Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vio, y se gozó. 57Dijéronle entonces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? 58Díjoles Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. 59Tomaron entonces piedras para tirarle: mas Jesús se encubrió, y salió del templo; y atravesando por medio de ellos, se fue.
Lectura 3 de 4 · Personal
Proverbios 5
1Hijo mío, está atento a mi sabiduría, y a mi inteligencia inclina tu oído; 2Para que guardes consejo, y tus labios conserven la ciencia. 3Porque los labios de la extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite: 4Mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como cuchillo de dos filos. 5Sus pies descienden a la muerte; sus pasos sustentan el sepulcro: 6Sus caminos son instables; no los conocerás, si no considerares el camino de vida. 7Ahora pues, hijos, oidme, y no os apartéis de las razones de mi boca. 8Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa; 9Porque no des a los extraños tu honor, y tus años a cruel; 10Porque no se harten los extraños de tu fuerza, y tus trabajos estén en casa del extraño; 11Y gimas en tus postrimerías, cuando se consumiere tu carne y tu cuerpo, 12Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión; 13Y no oí la voz de los que me adoctrinaban, y a los que me enseñaban no incliné mi oído! 14Casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación. 15Bebe el agua de tu cisterna, y los raudales de tu pozo. 16Derrámense por de fuera tus fuentes, en las plazas los ríos de aguas. 17Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. 18Sea bendito tu manantial; y alégrate con la mujer de tu mocedad. 19Como cierva amada y graciosa corza, sus pechos te satisfagan en todo tiempo; y en su amor recréate siempre. 20¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la ajena, y abrazarás el seno de la extraña? 21Pues que los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas. 22Prenderán al impío sus propias iniquidades, y detenido será con las cuerdas de su pecado. 23El morirá por falta de corrección; y errará por la grandeza de su locura.
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Gálatas 4
1También digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo; 2Mas está debajo de tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. 3Así también nosotros, cuando éramos niños, éramos siervos bajo los rudimentos del mundo. 4Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito a la ley, 5Para que redimiese a los que estaban debajo de la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 6Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre. 7Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo. 8Antes, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses: 9Mas ahora, habiendo conocido a Dios, o más bien, siendo conocidos de Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo a los flacos y pobres rudimentos, en los cuales queréis volver a servir? 10Guardáis los días, y los meses, y los tiempos, y los años. 11Temo de vosotros, que no haya trabajado en vano en vosotros. 12Hermanos, os ruego, sed como yo, porque yo soy como vosotros: ningún agravio me habéis hecho. 13Que vosotros sabéis que por flaqueza de carne os anuncié el evangelio al principio: 14Y no desechasteis ni menospreciasteis mi tentación que estaba en mi carne: antes me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús. 15¿Dónde está pues vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio que si se pudiera hacer, os hubierais sacado vuestros ojos para dármelos. 16¿Heme pues hecho vuestro enemigo, diciéndoos la verdad? 17Tienen celos de vosotros, pero no bien: antes os quieren echar fuera para que vosotros los celéis a ellos. 18Bueno es ser celosos en bien siempre; y no solamente cuando estoy presente con vosotros. 19Hijitos míos, que vuelvo otra vez a estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros; 20Querría cierto estar ahora con vosotros, y mudar mi voz; porque estoy perplejo en cuanto a vosotros. 21Decidme, los que queréis estar debajo de la ley, ¿no habéis oído la ley? 22Porque escrito está que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, el otro de la libre. 23Mas el de la sierva nació según la carne; pero el de la libre nació por la promesa. 24Las cuales cosas son dichas por alegoría: porque estas mujeres son los dos pactos; el uno ciertamente del monte Sinaí, el cual engendró para servidumbre, que es Agar. 25Porque Agar o Sinaí es un monte de Arabia, el cual es conjunto a la que ahora es Jerusalem, la cual sirve con sus hijos. 26Mas la Jerusalem de arriba libre es; la cual es la madre de todos nosotros. 27Porque está escrito: Alégrate, estéril, que no pares: prorrumpe y clama, la que no estás de parto; porque más son los hijos de la dejada, que de la que tiene marido. 28Así que, hermanos, nosotros como Isaac somos hijos de la promesa. 29Empero como entonces el que era engendrado según la carne, perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. 30Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre. 31De manera, hermanos, que no somos hijos de la sierva, mas de la libre.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Éxodo 29 · Juan 8
Personales
Proverbios 5 · Gálatas 4