Lectura 1 de 4 · En familia

Números 26

1Y aconteció después de la mortandad, que Jehová habló a Moisés, y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo: 2Tomad la suma de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que puedan salir a la guerra en Israel. 3Y Moisés y Eleazar el sacerdote hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó, diciendo: 4Contaréis el pueblo de veinte años arriba, como mandó Jehová a Moisés y a los hijos de Israel, que habían salido de tierra de Egipto. 5Rubén primogénito de Israel: los hijos de Rubén: Hanoc, del cual era la familia de los Hanochîtas; de Phallú, la familia de los Phalluitas; 6De Hesrón, la familia de los Hesronitas; de Carmi, la familia de los Carmitas. 7Estas son las familias de los Rubenitas: y sus contados fueron cuarenta y tres mil setecientos y treinta. 8Y los hijos de Phallú: Eliab. 9Y los hijos de Eliab: Nemuel, y Dathán, y Abiram. Estos Dathán y Abiram fueron los del consejo de la congregación, que hicieron el motín contra Moisés y Aarón con la compañía de Coré, cuando se amotinaron contra Jehová; 10Que la tierra abrió su boca y tragó a ellos y a Coré, cuando aquella compañía murió, cuando consumió el fuego doscientos y cincuenta varones, los cuales fueron por señal. 11Mas los hijos de Coré no murieron. 12Los hijos de Simeón por sus familias: de Nemuel, la familia de los Nemuelitas; de Jamín, la familia de los Jaminitas; de Jachîn, la familia de los Jachînitas; 13De Zera, la familia de los Zeraitas; de Saul, la familia de los Saulitas. 14Estas son las familias de los Simeonitas, veinte y dos mil y doscientos. 15Los hijos de Gad por sus familias: de Zephón, la familia de los Zephonitas; de Aggi, la familia de los Aggitas; de Suni, la familia de los Sunitas; 16De Ozni, la familia de los Oznitas; de Eri, la familia de los Eritas; 17De Aroz, la familia de los Aroditas; de Areli, la familia de los Arelitas. 18Estas son las familias de Gad, por sus contados, cuarenta mil y quinientos. 19Los hijos de Judá: Er y Onán; y Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. 20Y fueron los hijos de Judá por sus familias: de Sela, la familia de los Selaitas; de Phares, la familia de los Pharesitas; de Zera, la familia de los Zeraitas. 21Y fueron los hijos de Phares: de Hesrón, la familia de los Hesronitas; de Hamul, la familia de los Hamulitas. 22Estas son las familias de Judá, por sus contados, setenta y seis mil y quinientos. 23Los hijos de Issachâr por sus familias: de Thola, la familia de los Tholaitas; de Pua la familia de los Puanitas; 24De Jasub, la familia de los Jasubitas; de Simron, la familia de los Simronitas. 25Estas son las familias de Issachâr, por sus contados, sesenta y cuatro mil y trescientos. 26Los hijos de Zabulón por sus familias: de Sered, la familia de los Sereditas; de Elón, la familia de los Elonitas; de Jalel, la familia de los Jalelitas. 27Estas son las familias de los Zabulonitas, por sus contados, sesenta mil y quinientos. 28Los hijos de José por sus familias: Manasés y Ephraim. 29Los hijos de Manasés: de Machîr, la familia de los Machîritas; y Machîr engendró a Galaad; de Galaad, la familia de los Galaaditas. 30Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los Jezeritas; de Helec, la familia de los Helecitas; 31De Asriel, la familia de los Asrielitas: de Sechêm, la familia de los Sechêmitas; 32De Semida, la familia de los Semidaitas; de Hepher, la familia de los Hepheritas. 33Y Salphaad, hijo de Hepher, no tuvo hijos sino hijas: y los nombres de las hijas de Salphaad fueron Maala, y Noa, y Hogla, y Milca, y Tirsa. 34Estas son las familias de Manasés; y sus contados, cincuenta y dos mil y setecientos. 35Estos son los hijos de Ephraim por sus familias: de Suthala, la familia de los Suthalaitas; de Bechêr, la familia de los Bechêritas; de Tahan, la familia de los Tahanitas. 36Y estos son los hijos de Suthala: de Herán, la familia de los Heranitas. 37Estas son las familias de los hijos de Ephraim, por sus contados, treinta y dos mil y quinientos. Estos son los hijos de José por sus familias. 38Los hijos de Benjamín por sus familias: de Bela, la familia de los Belaitas; de Asbel, la familia de los Asbelitas; de Achîram, la familia de los Achîramitas; 39De Supham, la familia de los Suphamitas; de Hupham, la familia de los Huphamitas. 40Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamán: de Ard, la familia de los Arditas; de Naamán, la familia de los Naamanitas. 41Estos son los hijos de Benjamín por sus familias; y sus contados, cuarenta y cinco mil y seiscientos. 42Estos son los hijos de Dan por sus familias: de Suham, la familia de los Suhamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias. 43Todas las familias de los Suhamitas, por sus contados, sesenta y cuatro mil y cuatrocientos. 44Los hijos de Aser por sus familias: de Imna, la familia de los Imnaitas; de Issui, la familia de los Issuitas; de Beria, la familia de los Beriaitas. 45Los hijos de Beria: de Heber, la familia de los Heberitas; de Malchîel, la familia de los Malchîelitas. 46Y el nombre de la hija de Aser fue Sera. 47Estas son las familias de los hijos de Aser, por sus contados, cincuenta y tres mil y cuatrocientos. 48Los hijos de Nephtalí por sus familias: de Jahzeel, la familia de los Jahzeelitas; de Guni, la familia de los Gunitas; 49De Jeser, la familia de los Jeseritas; de Sillem, la familia de los Sillemitas. 50Estas son las familias de Nephtalí por sus familias; y sus contados, cuarenta y cinco mil y cuatrocientos. 51Estos son los contados de los hijos de Israel, seiscientos y un mil setecientos y treinta. 52Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 53A estos se repartirá la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres. 54A los más darás mayor heredad, y a los menos menor; y a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados. 55Empero la tierra será repartida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarán. 56Conforme a la suerte será repartida su heredad entre el grande y el pequeño. 57Y los contados de los Levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los Gersonitas; de Coath, la familia de los Coathitas; de Merari, la familia de los Meraritas. 58Estas son las familias de los Levitas: la familia de los Libnitas, la familia de los Hebronitas, la familia de los Mahalitas, la familia de los Musitas, la familia de los Coritas. Y Coath engendró a Amram. 59Y la mujer de Amram se llamó Jochâbed, hija de Leví, la cual nació a Leví en Egipto: esta parió de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana. 60Y a Aarón nacieron Nadab y Abiú, Eleazar e Ithamar. 61Mas Nadab y Abiú murieron, cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová. 62Y los contados de los Levitas fueron veinte y tres mil, todos varones de un mes arriba: porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel. 63Estos son los contados por Moisés y Eleazar el sacerdote, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó. 64Y entre estos ninguno hubo de los contados por Moisés y Aarón el sacerdote, los cuales contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí. 65Porque Jehová les dijo: Han de morir en el desierto: y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jephone, y Josué hijo de Nun.
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Salmo 68

1Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen. 2Como es lanzado el humo, los lanzarás: como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios. 3Mas los justos se alegrarán: gozarse han delante de Dios, y saltarán de alegría. 4Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre: ensalzad al que sube sobre los cielos en JAH su nombre, y alegraos delante de él. 5Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario: 6El Dios que hace habitar en familia los solos; que saca a los aprisionados con grillos: mas los rebeldes habitan en sequedad. 7Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, (Selah,) 8La tierra tembló; también destilaron los cielos a la presencia de Dios: aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. 9Abundante lluvia esparciste, oh Dios, a tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste. 10Los que son de tu grey han morado en ella: por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre. 11El Señor daba palabra: de las evangelizantes había grande ejército. 12Huyeron, huyeron reyes de ejércitos; y las que se quedaban en casa partían los despojos. 13Bien que fuisteis echados entre los tiestos, seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro. 14Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, emblanquecióse esta como la nieve en Salmón. 15Monte de Dios es el monte de Basán; monte alto el de Basán. 16¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Este monte amó Dios para su asiento; ciertamente Jehová habitará en él para siempre. 17Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario. 18Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios. 19Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salud. (Selah.) 20Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; y de Dios Jehová es el librar de la muerte. 21Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la cabelluda mollera del que camina en sus pecados. 22El Señor dijo: De Basán haré volver, te haré volver de los profundos de la mar: 23Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, y de ella la lengua de tus perros. 24Vieron tus caminos, oh Dios; los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario. 25Los cantores iban delante, los tañedores detrás; en medio, las doncellas con adufes. 26Bendecid a Dios en congregaciones: al Señor, vosotros de la estirpe de Israel. 27Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, los príncipes de Judá en su congregación, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Nephtalí. 28Tu Dios ha ordenado tu fuerza; confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros. 29Por razón de tu templo en Jerusalem los reyes te ofrecerán dones. 30Reprime la reunión de gentes armadas, la multitud de toros con los becerros de los pueblos, hasta que todos se sometan con sus piezas de plata: disipa los pueblos que se complacen en la guerra. 31Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos a Dios. 32Reinos de la tierra, cantad a Dios, cantad al Señor (Selah); 33Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: he aquí a su voz dará voz de fortaleza. 34Atribuid fortaleza a Dios: sobre Israel es su magnificencia, y su poder está en los cielos. 35Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: el Dios de Israel, él da fortaleza y vigor a su pueblo. Bendito Dios.
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Isaías 16

1Enviad cordero al enseñoreador de la tierra, desde la Piedra del desierto al monte de la hija de Sion. 2Y será que cual ave espantada que se huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón. 3Reune consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche: esconde los desterrados, no entregues a los que andan errantes. 4Moren contigo mis desterrados, oh Moab; séles escondedero de la presencia del destruidor: porque el atormentador fenecerá, el destruidor tendrá fin, el hollador será consumido de sobre la tierra. 5Y dispondráse trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia. 6Oído hemos la soberbia de Moab, por extremo soberbio; su soberbia y su arrogancia, y su altivez; mas sus mentiras no serán firmes. 7Por tanto aullará Moab, todo él aullará: gemiréis por los fundamentos de Kir-hareseth, en gran manera heridos. 8Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de gentes hollaron sus generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, y extendídose por el desierto; extendiéronse sus plantas, pasaron la mar. 9Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer la viña de Sibma; embriagarte he de mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale: porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá la algazara. 10Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador: la canción he hecho cesar. 11Por tanto mis entrañas sonarán como arpa acerca de Moab, y mi interior en orden a Kir-hareseth. 12Y acaecerá, que cuando Moab pareciere que está cansado sobre los altos, entonces vendrá a su santuario a orar, y no le valdrá. 13Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde aquel tiempo. 14Empero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres años, como años de mozo de soldada, será abatida la gloria de Moab, con toda su grande multitud: y los residuos serán pocos, pequeños, y no fuertes.
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1 Pedro 4

1Pues que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado; 2Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios. 3Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lascivias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en banquetes, y en abominables idolatrías. 4En lo cual les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolución, ultrajándoos: 5Los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los muertos. 6Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos; para que sean juzgados en carne según los hombres, y vivan en espíritu según Dios. 7Mas el fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración. 8Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados. 9Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. 10Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo a los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios. 11Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme a la virtud que Dios suministra: para que en todas cosas sea Dios glorificado por Jesucristo, al cual es gloria e imperio para siempre jamás. Amén. 12Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese; 13Antes bien gozaos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo; para que también en la revelación de su gloria os gocéis en triunfo. 14Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque la gloria y el Espíritu de Dios reposan sobre vosotros. Cierto, según ellos, él es blasfemado, mas según vosotros es glorificado. 15Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por meterse en negocios ajenos. 16Pero si alguno padece como Cristiano, no se avergüence; antes glorifique a Dios en esta parte. 17Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? 18Y si el justo con dificultad se salva, ¿a dónde aparecerá el infiel y el pecador? 19Y por eso los que son afligidos según la voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, como a fiel Criador, haciendo bien.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Números 26 · Salmo 68
Personales
Isaías 16 · 1 Pedro 4