Lectura 1 de 4 · En familia
Jueces 2
1Y El ángel de Jehová subió de Gilgal a Bochîm, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres; y dije: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros; 2Con tal que vosotros no hagáis alianza con los moradores de aquesta tierra, cuyos altares habéis de derribar: mas vosotros no habéis atendido a mi voz: ¿por qué habéis hecho esto? 3Por tanto yo también dije: No los echaré de delante de vosotros, sino que os serán por azote para vuestros costados, y sus dioses por tropiezo. 4Y como el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo lloró en alta voz. 5Y llamaron por nombre aquel lugar Bochîm: y sacrificaron allí a Jehová. 6Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla. 7Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron largos días después de Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel. 8Y murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento y diez años. 9Y enterráronlo en el término de su heredad en Timnath-sera, en el monte de Ephraim, al norte del monte de Gaas. 10Y toda aquella generación fue también recogida con sus padres. Y levantóse después de ellos otra generación, que no conocían a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. 11Y los hijos de Israel hicieron lo malo en ojos de Jehová, y sirvieron a los Baales: 12Y dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y fuéronse tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astaroth. 14Y el furor de Jehová se encendió contra Israel, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en manos de sus enemigos de alrededor: y no pudieron parar más delante de sus enemigos. 15Por donde quiera que salían, la mano de Jehová era contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; así los afligió en gran manera. 16Mas Jehová suscitó jueces que los librasen de mano de los que los despojaban. 17Y tampoco oyeron a sus jueces, sino que fornicaron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron: apartáronse bien presto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová; mas ellos no hicieron así. 18Y cuando Jehová les suscitaba jueces, Jehová era con el juez, y librábalos de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez: porque Jehová se arrepentía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. 19Mas en muriendo el juez, ellos se tornaban, y se corrompían más que sus padres, siguiendo dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y nada disminuían de sus obras, ni de su duro camino. 20Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y dijo: Pues que esta gente traspasa mi pacto que ordené a sus padres, y no obedecen mi voz, 21Tampoco yo echaré más de delante de ellos a ninguna de aquestas gentes que dejó Josué cuando murió; 22Para que por ellas probara yo a Israel, si guardarían ellos el camino de Jehová andando por él, como sus padres lo guardaron, o no. 23Por esto dejó Jehová aquellas gentes, y no las desarraigó luego, ni las entregó en mano de Josué.
Lectura 2 de 4 · En familia
Hechos 6
1En aquellos días, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuración de los Griegos contra los Hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano. 2Así que, los doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos a las mesas. 3Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría, los cuales pongamos en esta obra. 4Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra. 5Y plugo el parecer a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, y a Felipe, y a Prócoro, y a Nicanor, y a Timón, y a Parmenas, y a Nicolás, prosélito de Antioquía: 6A estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima. 7Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: también una gran multitud de los sacerdotes obedecía a la fe. 8Empero Esteban, lleno de gracia y de potencia, hacía prodigios y milagros grandes en el pueblo. 9Levantáronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, y Cireneos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, disputando con Esteban. 10Mas no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. 11Entonces sobornaron a unos que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y Dios. 12Y conmovieron al pueblo, y a los ancianos, y a los escribas; y arremetiendo le arrebataron, y le trajeron al concilio. 13Y pusieron testigos falsos, que dijesen: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y la ley: 14Porque le hemos oído decir, que este Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y mudará las ordenanzas que nos dio Moisés. 15Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.
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Jeremías 15
1Y díjome Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, mi voluntad no será con este pueblo: échalos de delante de mí, y salgan. 2Y será que si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás: Así ha dicho Jehová: El que a muerte, a muerte; y el que a cuchillo, a cuchillo; y el que a hambre, a hambre; y el que a cautividad, a cautividad. 3Y enviaré sobre ellos cuatro géneros, dice Jehová: cuchillo para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra, para devorar y para disipar. 4Y entregarélos a ser agitados por todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés hijo de Ezechîas rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalem. 5Porque ¿quién tendrá compasión de ti, oh Jerusalem? ¿o quién se entristecerá por tu causa? ¿o quién ha de venir a preguntar por tu paz? 6Tú me dejaste, dice Jehová, atrás te volviste: por tanto yo extenderé sobre ti mi mano, y te destruiré; estoy cansado de arrepentirme. 7Y aventélos con aventador hasta las puertas de la tierra; desahijé, desbaraté mi pueblo; no se tornaron de sus caminos. 8Sus viudas se me multiplicaron más que la arena de la mar; traje contra ellos destruidor a medio día sobre la madre y los hijos; sobre la ciudad hice que de repente cayesen terrores. 9Enflaquecióse la que parió siete; llenóse de dolor su alma; su sol se le puso siendo aún de día; fue avergonzada y llena de confusión: y lo que de ella quedare, entregarélo a cuchillo delante de sus enemigos, dice Jehová. 10¡Ay de mí, madre mía, que me has engendrado hombre de contienda y hombre de discordia a toda la tierra! Nunca les di a logro, ni lo tomé de ellos; y todos me maldicen. 11Dijo Jehová: De cierto tus reliquias serán en bien; de cierto haré que el enemigo te salga a recibir en el tiempo trabajoso, y en el tiempo de angustia. 12¿Quebrará el hierro al hierro de la parte de aquilón, y al bronce? 13Tus riquezas y tus tesoros daré a saco sin ningún precio, por todos tus pecados, y en todos tus términos; 14Y te haré pasar a tus enemigos en tierra que no conoces: porque fuego se ha encendido en mi furor, y arderá sobre vosotros. 15Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me tomes en la prolongación de tu enojo: sabes que por amor de ti sufro afrenta. 16Halláronse tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón: porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. 17No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; sentéme solo, porque me llenaste de desabrimiento. 18¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió cura? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables? 19Por tanto así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te repondré, y delante de mí estarás; y si sacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. 20Y te daré para este pueblo por fuerte muro de bronce, y pelearán contra ti, y no te vencerán: porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. 21Y librarte he de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.
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Marcos 1
1Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 2Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío a mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de ti. 3Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; enderezad sus veredas. 4Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados. 5Y salía a él toda la provincia de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados por él en el río de Jordán, confesando sus pecados. 6Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre. 7Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. 8Yo a la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo. 9Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10Y luego, subiendo del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él. 11Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento. 12Y luego el Espíritu le impele al desierto. 13Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. 14Mas después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio. 16Y pasando junto a la mar de Galilea, vio a Simón, y a Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. 17Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. 18Y luego, dejadas sus redes, le siguieron. 19Y pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes. 20Y luego los llamó: y dejando a su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él. 21Y entraron en Capernaum; y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba. 22Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas. 23Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dio voces, 24Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. 25Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él. 26Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando a gran voz, salió de él. 27Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con potestad aun a los espíritus inmundos manda, y le obedecen? 28Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galilea. 29Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y de Andrés, con Jacobo y Juan. 30Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella. 31Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía. 32Y cuando fue la tarde, luego que el sol se puso, traían a él todos los que tenían mal, y endemoniados; 33Y toda la ciudad se juntó a la puerta. 34Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir a los demonios que le conocían. 35Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. 36Y le siguió Simón, y los que estaban con él; 37Y hallándole, le dicen: Todos te buscan. 38Y les dice: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. 39Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios. 40Y un leproso vino a él, rogándole; e hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme. 41Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio. 42Y así que hubo él hablado, la lepra se fue luego de aquel, y fue limpio. 43Entonces le apercibió, y despidióle luego, 44Y le dice: Mira, no digas a nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos. 45Mas él salido, comenzó a publicarlo mucho, y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Jueces 2 · Hechos 6
Personales
Jeremías 15 · Marcos 1