Lectura 1 de 4 · En familia
Números 31
1Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 2Haz la venganza de los hijos de Israel sobre los Madianitas; después serás recogido a tus pueblos. 3Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, e irán contra Madián, y harán la venganza de Jehová en Madián. 4Mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos de Israel, enviaréis a la guerra. 5Así fueron dados de los millares de Israel, mil por cada tribu, doce mil a punto de guerra. 6Y Moisés los envió a la guerra: mil de cada tribu envió: y Phinees, hijo de Eleazar sacerdote, fue a la guerra con los santos instrumentos, con las trompetas en su mano para tocar. 7Y pelearon contra Madián, como Jehová lo mandó a Moisés, y mataron a todo varón. 8Mataron también, entre los muertos de ellos, a los reyes de Madián: Evi, y Recem, y Zur, y Hur, y Reba, cinco reyes de Madián: a Balaam también, hijo de Beor, mataron a cuchillo. 9Y llevaron cautivas los hijos de Israel las mujeres de los Madianitas, y sus chiquitos y todas sus bestias, y todos sus ganados; y arrebataron toda su hacienda. 10Y abrasaron con fuego todas sus ciudades, aldeas y castillos. 11Y tomaron todo el despojo, y toda la presa, así de hombres como de bestias. 12Y trajeron a Moisés, y a Eleazar el sacerdote, y a la congregación de los hijos de Israel, los cautivos y la presa y los despojos, al campo en los llanos de Moab, que están junto al Jordán de Jericó. 13Y salieron Moisés y Eleazar el sacerdote, y todos los príncipes de la congregación, a recibirlos fuera del campo. 14Y enojóse Moisés contra los capitanes del ejército, contra los tribunos y centuriones que volvían de la guerra; 15Y díjoles Moisés: ¿Todas las mujeres habéis reservado? 16He aquí ellas fueron a los hijos de Israel, por consejo de Balaam, para causar prevaricación contra Jehová en el negocio de Peor; por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová. 17Matad pues ahora todos los varones entre los niños: matad también toda mujer que haya conocido varón carnalmente. 18Y todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido ayuntamiento de varón, os reservaréis vivas. 19Y vosotros quedaos fuera del campo siete días: y todos los que hubieren matado persona, y cualquiera que hubiere tocado muerto, os purificaréis al tercero y al séptimo día, vosotros y vuestros cautivos. 20Asimismo purificaréis todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelos de cabra, y todo vaso de madera. 21Y Eleazar el sacerdote dijo a los hombres de guerra que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha mandado a Moisés: 22Ciertamente el oro, y la plata, metal, hierro, estaño, y plomo, 23Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse: mas haréis pasar por agua todo lo que no aguanta el fuego. 24Además lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y así seréis limpios; y después entraréis en el campo. 25Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 26Toma la cuenta de la presa que se ha hecho, así de las personas como de las bestias, tú y el sacerdote Eleazar, y las cabezas de los padres de la congregación: 27Y partirás por mitad la presa entre los que pelearon, los que salieron a la guerra, y toda la congregación. 28Y apartarás para Jehová el tributo de los hombres de guerra, que salieron a la guerra: de quinientos uno, así de las personas como de los bueyes, de los asnos, y de las ovejas: 29De la mitad de ellos lo tomarás; y darás a Eleazar el sacerdote la ofrenda de Jehová. 30Y de la mitad perteneciente a los hijos de Israel tomarás uno de cincuenta, de las personas, de los bueyes, de los asnos, y de las ovejas, de todo animal; y los darás a los Levitas, que tienen la guarda del tabernáculo de Jehová. 31E hicieron Moisés y Eleazar el sacerdote como Jehová mandó a Moisés. 32Y fue la presa, el resto de la presa que tomaron los hombres de guerra, seiscientas y setenta y cinco mil ovejas, 33Y setenta y dos mil bueyes, 34Y setenta y un mil asnos; 35Y en cuanto a personas, de mujeres que no habían conocido ayuntamiento de varón, en todas treinta y dos mil. 36Y la mitad, la parte de los que habían salido a la guerra, fue el número de trescientas treinta y siete mil y quinientas ovejas. 37Y el tributo para Jehová de las ovejas, fue seiscientas setenta y cinco. 38Y de los bueyes, treinta y seis mil: y de ellos el tributo para Jehová, setenta y dos. 39Y de los asnos, treinta mil y quinientos: y de ellos el tributo para Jehová, setenta y uno. 40Y de las personas, diez y seis mil: y de ellas el tributo para Jehová, treinta y dos personas. 41Y dio Moisés el tributo, por elevada ofrenda a Jehová, a Eleazar el sacerdote, como Jehová lo mandó a Moisés. 42Y de la mitad para los hijos de Israel, que apartó Moisés de los hombres que habían ido a la guerra; 43(La mitad para la congregación fue: de las ovejas, trescientas treinta y siete mil y quinientas; 44Y de los bueyes, treinta y seis mil; 45Y de los asnos, treinta mil y quinientos; 46Y de las personas, diez y seis mil:) 47De la mitad, pues, para los hijos de Israel tomó Moisés uno de cada cincuenta, así de las personas como de los animales, y diólos a los Levitas, que tenían la guarda del tabernáculo de Jehová; como Jehová lo había mandado a Moisés. 48Y llegaron a Moisés los jefes de los millares de aquel ejército, los tribunos y centuriones; 49Y dijeron a Moisés: Tus siervos han tomado razón de los hombres de guerra que están en nuestro poder, y ninguno ha faltado de nosotros. 50Por lo cual hemos ofrecido a Jehová ofrenda, cada uno de lo que ha hallado, vasos de oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos, y cadenas, para hacer expiación por nuestras almas delante de Jehová. 51Y Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de ellos, alhajas, todas elaboradas. 52Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron a Jehová de los tribunos y centuriones, fue diez y seis mil setecientos y cincuenta siclos. 53Los hombres del ejército habían pillado cada uno para sí. 54Recibieron, pues, Moisés y el sacerdote Eleazar, el oro de los tribunos y centuriones, y trajéronlo al tabernáculo del testimonio, por memoria de los hijos de Israel delante de Jehová.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmo 74
1¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa? 2Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, cuando redimiste la vara de tu heredad; este monte de Sion, donde has habitado. 3Levanta tus pies a los asolamientos eternos: a todo enemigo que ha hecho mal en el santuario. 4Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: han puesto sus divisas por señas. 5Cualquiera se hacía famoso según que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos. 6Y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras. 7Han puesto a fuego tus santuarios, han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo a tierra. 8Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra. 9No vemos ya nuestras señales: no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo. 10¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre? 11¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿ por qué la escondes dentro de tu seno? 12Empero Dios es mi rey ya de antiguo; el que obra saludes en medio de la tierra. 13Tú hendiste la mar con tu fortaleza: quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas. 14Tú magullaste las cabezas del leviathán; dístelo por comida al pueblo de los desiertos. 15Tú abriste fuente y río; tú secaste ríos impetuosos. 16Tuyo es el día, tuya también es la noche: tú aparejaste la luna y el sol. 17Tú estableciste todos los términos de la tierra: el verano y el invierno tú los formaste. 18Acuérdate de esto: que el enemigo ha dicho afrentas a Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre. 19No entregues a las bestias el alma de tu tórtola: y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. 20Mira al pacto: porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia. 21No vuelva avergonzado el abatido: el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre. 22Levántate, oh Dios, aboga tu causa: acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día. 23No olvides las voces de tus enemigos: el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.
Lectura 3 de 4 · Personal
Isaías 23
1Carga de Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque destruída es hasta no quedar casa, ni entrada: de la tierra de Chîttim les es revelado. 2Callad, moradores de la isla, mercader de Sidón, que pasando la mar te henchían. 3Su provisión era de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fue también feria de gentes. 4Avergüénzate, Sidón, porque la mar, la fortaleza de la mar habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni parí, ni crie mancebos, ni levanté vírgenes. 5En llegando la fama a Egipto, tendrán dolor de las nuevas de Tiro. 6Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la isla. 7¿No era esta vuestra ciudad alegre, su antigüedad de muchos días? Sus pies la llevarán a peregrinar lejos. 8¿Quién decretó esto sobre Tiro la coronada, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra? 9Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria; y para abatir todos los ilustres de la tierra. 10Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis; porque no tendrás ya más fortaleza. 11Extendió su mano sobre la mar, hizo temblar los reinos: Jehová mandó sobre Canaán que sus fuerzas sean debilitadas. 12Y dijo: No te alegrarás más, oh tú, oprimida virgen hija de Sidón. Levántate para pasar a Chîttim; y aun allí no tendrás reposo. 13Mira la tierra de los Caldeos; este pueblo no era; Assur la fundó para los que habitaban en el desierto: levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió en ruinas. 14Aullad, naves de Tarsis; porque destruída es vuestra fortaleza. 15Y acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta años, como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción como de ramera. 16Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada: haz buena melodía, reitera la canción, porque tornes en memoria. 17Y acontecerá, que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro: y tornaráse a su ganancia, y otra vez fornicará con todos los reinos de la tierra sobre la haz de la tierra. 18Mas su negociación y su ganancia será consagrada a Jehová: no se guardará ni se atesorará, porque su negociación será para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta hartarse, y vistan honradamente.
Lectura 4 de 4 · Personal
1 Juan 1
1Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida; 2(Porque la vida fue manifestada, y vimos, y testificamos, y os anunciamos aquella vida eterna, la cual estaba con el Padre, y nos ha aparecido;) 3Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 4Y estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. 5Y este es el mensaje que oímos de él, y os anunciamos: Que Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas. 6Si nosotros dijéremos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no hacemos la verdad; 7Mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. 10Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Números 31 · Salmo 74
Personales
Isaías 23 · 1 Juan 1