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Éxodo 11:1-12:20 (cap. 11)

1Y Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón, y sobre Egipto; después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo. 2Habla ahora al pueblo, y que cada uno demande a su vecino, y cada una a su vecina, vasos de plata y de oro. 3Y Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los Egipcios. También Moisés era muy gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y a los ojos del pueblo. 4Y dijo Moisés: Jehová ha dicho así: A la media noche yo saldré por medio de Egipto, 5Y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras la muela; y todo primogénito de las bestias. 6Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca fue, ni jamás será. 7Mas entre todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua: para que sepáis que hará diferencia Jehová entre los Egipcios y los Israelitas. 8Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Sal tú, y todo el pueblo que está bajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salióse muy enojado de con Faraón. 9Y Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto. 10Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón: mas Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su país.
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Éxodo 11:1-12:20 (cap. 12)

1Y habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: 2Este mes os será principio de los meses; será este para vosotros el primero en los meses del año. 3Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de aqueste mes tómese cada uno un cordero por las familias de los padres, un cordero por familia: 4Mas si la familia fuere pequeña que no baste a comer el cordero, entonces tomará a su vecino inmediato a su casa, y según el número de las personas, cada uno conforme a su comer, echaréis la cuenta sobre el cordero. 5El cordero será sin defecto, macho de un año: tomaréislo de las ovejas o de las cabras: 6Y habéis de guardarlo hasta el día catorce de este mes; y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. 7Y tomarán de la sangre, y pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. 8Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura: con hierbas amargas lo comerán. 9Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus intestinos. 10Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que habrá quedado hasta la mañana, habéis de quemarlo en el fuego. 11Y así habéis de comerlo: ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente: es la Pascua de Jehová. 12Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así en los hombres como en las bestias: y haré juicios en todos los dioses de Egipto. Yo JEHOVÁ. 13Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre, y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando heriré la tierra de Egipto. 14Y este día os ha de ser en memoria, y habéis de celebrarlo como solemne a Jehová durante vuestras generaciones: por estatuto perpetuo lo celebraréis. 15Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas: porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, aquella alma será cortada de Israel. 16El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación: ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que aderecéis lo que cada cual hubiere de comer. 17Y guardaréis la fiesta de los ázimos, porque en aqueste mismo día saqué vuestros ejércitos de la tierra de Egipto: por tanto guardaréis este día en vuestras generaciones por costumbre perpetua. 18En el mes primero, el día catorce del mes por la tarde, comeréis los panes sin levadura, hasta el veintiuno del mes por la tarde. 19Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, aquella alma será cortada de la congregación de Israel. 20Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.
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Lucas 14

1Y aconteció que entrando en casa de un príncipe de los Fariseos un sábado a comer pan, ellos le acechaban. 2Y he aquí un hombre hidrópico estaba delante de él. 3Y respondiendo Jesús, habló a los doctores de la ley y a los Fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado? 4Y ellos callaron. Entonces él tomándole, le sanó, y despidióle. 5Y respondiendo a ellos dijo: ¿El asno o el buey de cuál de vosotros caerá en algún pozo, y no lo sacará luego en día de sábado? 6Y no le podían replicar a estas cosas. 7Y observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, propuso una parábola a los convidados, diciéndoles: 8Cuando fueres convidado de alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por él convidado, 9Y viniendo el que te llamó a ti y a él, te diga: Da lugar a este: y entonces comiences con vergüenza a tener el lugar último. 10Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan a la mesa. 11Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado. 12Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan a convidar, y te sea hecha compensación. 13Mas cuando haces banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos; 14Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos. 15Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos. 16El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convidó a muchos. 17Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya está todo aparejado. 18Y comenzaron todos a una a excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado. 19Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; ruégote que me des por excusado. 20Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. 21Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo a su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos. 22Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar. 23Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérza los a entrar, para que se llene mi casa. 24Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena. 25Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo: 26Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo. 27Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla? 29Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen a hacer burla de él, 30Diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. 31¿O cuál rey, habiendo de ir a hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32De otra manera, cuando aun el otro está lejos, le ruega por la paz, enviándo le embajada. 33Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo. 34Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará? 35Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga.
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Job 29

1Y volvió Job a tomar su propósito, y dijo: 2¡Quién me tornase como en los meses pasados, como en los días que Dios me guardaba, 3Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, a la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad; 4Como fue en los días de mi mocedad, cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda; 5Cuando aun el Omnipotente estaba conmigo, y mis hijos alrededor de mí; 6Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, y la piedra me derramaba ríos de aceite! 7Cuando salía a la puerta a juicio, y en la plaza hacía preparar mi asiento, 8Los mozos me veían, y se escondían; y los viejos se levantaban, y estaban en pie; 9Los príncipes detenían sus palabras, ponían la mano sobre su boca; 10La voz de los principales se ocultaba, y su lengua se pegaba a su paladar: 11Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, y los ojos que me veían, me daban testimonio: 12Porque libraba al pobre que gritaba, y al huérfano que carecía de ayudador. 13La bendición del que se iba a perder venía sobre mí; y al corazón de la viuda daba alegría. 14Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; y mi toca era juicio. 15Yo era ojos al ciego, y pies al cojo. 16A los menesterosos era padre; y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia: 17Y quebraba los colmillos del inicuo, y de sus dientes hacía soltar la presa. 18Y decía yo: En mi nido moriré, y como arena multiplicaré días. 19Mi raíz estaba abierta junto a las aguas, y en mis ramas permanecía el rocío. 20Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se corroboraba en mi mano. 21Oíanme, y esperaban; y callaban a mi consejo. 22Tras mi palabra no replicaban, y mi razón destilaba sobre ellos. 23Y esperábanme como a la lluvia, y abrían su boca como a la lluvia tardía. 24Si me reía con ellos, no lo creían: y no abatían la luz de mi rostro. 25Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como rey en el ejército, como el que consuela llorosos.
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1 Corintios 15

1Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2Por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fue muerto por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4Y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5Y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6Después apareció a más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos. 7Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles. 8Y el postrero de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. 9Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la iglesia de Dios. 10Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fue conmigo. 11Porque, o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído. 12Y si Cristo es predicado que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 13Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó: 14Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 15Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado a Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan. 16Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó: 17Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados. 18Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos. 19Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres. 20Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 21Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22Porque así como en Adam todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. 23Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24Luego el fin; cuando entregará el reino a Dios y al Padre, cuando habrá quitado todo imperio, y toda potencia y potestad. 25Porque es menester que él reine, hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte. 27Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro está exceptuado aquel que sujetó a él todas las cosas. 28Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos. 29De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos? 30¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? 31Sí, por la gloria que en orden a vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, cada día muero. 32Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos. 33No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 34Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios: para vergüenza vuestra hablo. 35Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? 36Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muriere antes. 37Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, o de otro grano: 38Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y a cada simiente su propio cuerpo. 39Toda carne no es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves. 40Y cuerpos hay celestiales, y cuerpos terrestres; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres. 41Otra es la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas: porque una estrella es diferente de otra en gloria. 42Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levantará en incorrupción; 43Se siembra en vergüenza, se levantará con gloria; se siembra en flaqueza, se levantará con potencia; 44Se siembra cuerpo animal, resucitará espiritual cuerpo. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 45Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adam en ánima viviente; el postrer Adam en espíritu vivificante. 46Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47El primer hombre, es de la tierra, terreno: el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. 48Cual el terreno, tales también los terrenos; y cual el celestial, tales también los celestiales. 49Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial. 50Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción. 51He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados, 52En un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados. 53Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. 54Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria. 55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. 57Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo. 58Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.

En familia
Éxodo 11:1-12:20 · Lucas 14
Personales
Job 29 · 1 Corintios 15