Lectura 1 de 4 · En familia
Levítico 7
1Asimismo esta es la ley de la expiación de la culpa: es cosa muy santa. 2En el lugar donde degollaren el holocausto, degollarán la víctima por la culpa; y rociará su sangre en derredor sobre el altar: 3Y de ella ofrecerá todo su sebo, la cola, y el sebo que cubre los intestinos. 4Y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y el que está sobre los ijares; y con los riñones quitará el redaño de sobre el hígado. 5Y el sacerdote lo hará arder sobre el altar; ofrenda encendida a Jehová: es expiación de la culpa. 6Todo varón de entre los sacerdotes la comerá: será comida en el lugar santo: es cosa muy santa. 7Como la expiación por el pecado, así es la expiación de la culpa: una misma ley tendrán: será del sacerdote que habrá hecho la reconciliación con ella. 8Y el sacerdote que ofreciere holocausto de alguno, el cuero del holocausto que ofreciere, será para él. 9Asimismo todo presente que se cociere en horno, y todo el que fuere aderezado en sartén, o en cazuela, será del sacerdote que lo ofreciere. 10Y todo presente amasado con aceite, y seco, será de todos los hijos de Aarón, tanto al uno como al otro. 11Y esta es la ley del sacrificio de las paces, que se ofrecerá a Jehová: 12Si se ofreciere en hacimiento de gracias, ofrecerá por sacrificio de hacimiento de gracias tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y flor de harina frita en tortas amasadas con aceite. 13Con tortas de pan leudo ofrecerá su ofrenda en el sacrificio de hacimientos de gracias de sus paces. 14Y de toda la ofrenda presentará una parte por ofrenda elevada a Jehová, y será del sacerdote que rociare la sangre de los pacíficos. 15Y la carne del sacrificio de sus pacíficos en hacimiento de gracias, se comerá en el día que fuere ofrecida: no dejarán de ella nada para otro día. 16Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto, o voluntario, el día que ofreciere su sacrificio será comido; y lo que de él quedare, comerse ha el día siguiente: 17Y lo que quedare para el tercer día de la carne del sacrificio, será quemado en el fuego. 18Y si se comiere de la carne del sacrificio de sus paces el tercer día, el que lo ofreciere no será acepto, ni le será imputado; abominación será, y la persona que de él comiere llevará su pecado. 19Y la carne que tocare a alguna cosa inmunda, no se comerá; al fuego será quemada; mas cualquiera limpio comerá de aquesta carne. 20Y la persona que comiere la carne del sacrificio de paces, el cual es de Jehová, estando inmunda, aquella persona será cortada de sus pueblos. 21Además, la persona que tocare alguna cosa inmunda, en inmundicia de hombre, o en animal inmundo, o en cualquiera abominación inmunda, y comiere la carne del sacrificio de las paces, el cual es de Jehová, aquella persona será cortada de sus pueblos. 22Habló aún Jehová a Moisés, diciendo: 23Habla a los hijos de Israel, diciendo: Ningún sebo de buey, ni de cordero, ni de cabra, comeréis. 24El sebo de animal mortecino, y el sebo del que fue arrebatado de fieras, se aparejará para cualquiera otro uso, mas no lo comeréis. 25Porque cualquiera que comiere sebo de animal, del cual se ofrece a Jehová ofrenda encendida, la persona que lo comiere, será cortada de sus pueblos. 26Además, ninguna sangre comeréis en todas vuestras habitaciones, así de aves como de bestias. 27Cualquiera persona que comiere alguna sangre, la tal persona será cortada de sus pueblos. 28Habló más Jehová a Moisés, diciendo: 29Habla a los hijos de Israel, diciendo: El que ofreciere sacrificio de sus paces a Jehová, traerá su ofrenda del sacrificio de sus paces a Jehová; 30Sus manos traerán las ofrendas que se han de quemar a Jehová: traerá el sebo con el pecho: el pecho para que este sea agitado, como sacrificio agitado delante de Jehová; 31Y el sebo lo hará arder el sacerdote en el altar; mas el pecho será de Aarón y de sus hijos. 32Y daréis al sacerdote para ser elevada en ofrenda, la espaldilla derecha de los sacrificios de vuestras paces. 33El que de los hijos de Aarón ofreciere la sangre de las paces, y el sebo, de él será en porción la espaldilla derecha; 34Porque he tomado de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus paces, el pecho que se agita, y la espaldilla elevada en ofrenda, y lo he dado a Aarón el sacerdote y a sus hijos, por estatuto perpetuo de los hijos de Israel. 35Esta es por la unción de Aarón y la unción de sus hijos, la parte de ellos en las ofrendas encendidas a Jehová, desde el día que él los allegó para ser sacerdotes de Jehová: 36Lo cual mandó Jehová que les diesen, desde el día que él los ungió de entre los hijos de Israel, por estatuto perpetuo en sus generaciones. 37Esta es la ley del holocausto, del presente, de la expiación por el pecado, y de la culpa, y de las consagraciones, y del sacrificio de las paces: 38La cual intimó Jehová a Moisés, en el monte de Sinaí, el día que mandó a los hijos de Israel que ofreciesen sus ofrendas a Jehová en el desierto de Sinaí.
Lectura 2 de 4 · En familia
Salmo 7
1Jehová Dios mío, en ti he confiado: sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame; 2No sea que arrebate mi alma, cual león que despedaza, sin que haya quien libre. 3Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad; 4Si di mal pago al pacífico conmigo, (hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo;) 5Persiga el enemigo mi alma, y alcánce la; y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. (Selah.) 6Levántate, oh Jehová, con tu furor; álzate a causa de las iras de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste. 7Y te rodeará concurso de pueblo; por cuyo amor vuélvete luego a levantar en alto. 8Jehová juzgará los pueblos: júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia y conforme a mi integridad. 9Consúmase ahora la malicia de los inicuos, y establece al justo; pues el Dios justo prueba los corazones y los riñones. 10Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. 11Dios es el que juzga al justo: y Dios está airado todos los días contra el impío. 12Si no se convirtiere, él afilará su espada: armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. 13Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los que persiguen. 14He aquí ha tenido parto de iniquidad: concibió trabajo, y parió mentira. 15Pozo ha cavado, y ahondádolo; y en la fosa que hizo caerá. 16Su trabajo se tornará sobre su cabeza, y su agravio descenderá sobre su mollera. 17Alabaré yo a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.
Lectura 3 de 4 · Personal
Proverbios 22
1De más estima es la buena fama que las muchas riquezas; y la buena gracia más que la plata y el oro. 2El rico y el pobre se encontraron: a todos ellos hizo Jehová. 3El avisado ve el mal, y escóndese: mas los simples pasan, y reciben el daño. 4Riquezas, y honra, y vida, son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová. 5Espinas y lazos hay en el camino del perverso: el que guarda su alma se alejará de ellos. 6Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella. 7El rico se enseñoreará de los pobres; y el que toma prestado, siervo es del que empresta. 8El que sembrare iniquidad, iniquidad segará: y consumiráse la vara de su ira. 9El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente. 10Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta. 11El que ama la limpieza de corazón, por la gracia de sus labios su amigo será el rey. 12Los ojos de Jehová miran por la ciencia; mas él trastorna las cosas de los prevaricadores. 13Dice el perezoso: El león está fuera; en mitad de las calles seré muerto. 14Sima profunda es la boca de las extrañas: aquel contra el cual estuviere Jehová airado, caerá en ella. 15La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la hará alejar de él. 16El que oprime al pobre para aumentarse él, y que da al rico, ciertamente será pobre. 17Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón a mi sabiduría: 18Porque es cosa deleitable, si las guardares en tus entrañas; y que juntamente sean ordenadas en tus labios. 19Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy a ti también. 20¿No te he escrito tres veces en consejos y ciencia, 21Para hacerte saber la certidumbre de las razones verdaderas, para que puedas responder razones de verdad a los que a ti enviaren? 22No robes al pobre, porque es pobre, ni quebrantes en la puerta al afligido: 23Porque Jehová juzgará la causa de ellos, y despojará el alma de aquellos que los despojaren. 24No te entrometas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos; 25Porque no aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma. 26No estés entre los que tocan la mano, entre los que fían por deudas. 27Si no tuvieres para pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti? 28No traspases el término antiguo que pusieron tus padres. 29¿Has visto hombre solícito en su obra? delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja suerte.
Lectura 4 de 4 · Personal
1 Tesalonicenses 1
1Pablo, y Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses que es en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 2Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones; 3Sin cesar acordándonos delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, y del trabajo de amor, y de la tolerancia de la esperanza del Señor nuestro Jesucristo: 4Sabiendo, hermanos amados de Dios, vuestra elección: 5Por cuanto nuestro evangelio no fue a vosotros en palabra solamente, mas también en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud; como sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. 6Y vosotros fuisteis hechos imitadores de nosotros, y del Señor, recibiendo la palabra con mucha tribulación, con gozo del Espíritu Santo: 7En tal manera que habéis sido ejemplo a todos los que han creído en Macedonia y en Acaya. 8Porque de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor no solo en Macedonia y en Acaya, mas aun en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido; de modo que no tenemos necesidad de hablar nada. 9Porque ellos cuentan de nosotros cuál entrada tuvimos a vosotros; y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, 10Y esperar a su Hijo de los cielos, al cual resucitó de los muertos; a Jesús, el cual nos libró de la ira que ha de venir.
El plan McCheyne organiza el día en dos pistas: las primeras lecturas para el culto en familia y las demás para la devoción personal.
En familia
Levítico 7 · Salmo 7
Personales
Proverbios 22 · 1 Tesalonicenses 1